Aumentar la actividad de ensayos clínicos en Europa no solo tendría un impacto económico, sino también un efecto directo en la vida de miles de pacientes. Así se explica en un nuevo estudio publicado en Frontiers in Economics para la Federación Europea de la Industria Farmacéutica (EFPIA), según el cual si la Unión Europea cumple los objetivos marcados para atraer más investigación clínica, en los próximos cinco años 35.000 nuevos pacientes podrían acceder a tratamientos innovadores entre 10 y 15 años antes de su autorización definitiva.
La Comisión Europea, la Agencia Europea del Medicamento (EMA) y los jefes de las agencias nacionales han fijado como meta aumentar un 11% el número de ensayos clínicos, lo que supondría alrededor de 100 estudios adicionales al año durante el próximo lustro. Con estos datos sobre la mesa, el informe estima además que un impulso de estas características permitiría crear 18.000 empleos y evitar tres millones de días de baja laboral por enfermedad. Y, en términos económicos, los sistemas sanitarios podrían recibir una financiación adicional de 4.000 millones de euros al año.
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El estudio plantea además otros dos escenarios. Si Europa recuperara el 25% de los ensayos perdidos desde 2013, se generarían 8.900 millones de euros adicionales de valor añadido bruto y 79.000 nuevas oportunidades de participación para pacientes. En un escenario aún más ambicioso, con un incremento del 50% ?equiparándose a Estados Unidos y China?, podrían participar 158.000 nuevos pacientes y revertirse 17.900 millones de euros a la economía europea.
Una carrera cada vez más competitiva
Europa ha visto reducir su cuota global de ensayos clínicos del 22% en 2013 al 12% en 2023, mientras que China ha pasado del 8% al 18% en ese mismo periodo. En paralelo, el continente ha perdido un 25% de su peso en I+D biomédica en las últimas dos décadas.
Para Nathalie Moll, directora general de EFPIA, cumplir los objetivos europeos debería ser ?el mínimo absoluto?. A su juicio, un ecosistema dinámico de investigación y desarrollo mejoraría no sólo los resultados en salud, sino que reforzaría la sostenibilidad de los sistemas sanitarios y el crecimiento económico.
En este contexto de fuerte competencia internacional, España destaca como líder europeo en investigación clínica. En 2024 autorizó 962 ensayos clínicos con medicamentos, cifra récord que sitúa al país a la cabeza de Europa tanto en volumen como en diversidad de áreas terapéuticas .
España, referente europeo
Además, según los datos de la plataforma europea CTIS, España inició en 2025 un total de 849 ensayos clínicos, muy por delante de Francia, Alemania e Italia. Este liderazgo se atribuye, en parte, a la implementación temprana de la regulación europea de ensayos clínicos (CTR) y a un enfoque coordinado entre administraciones, hospitales e industria.
?En España hemos trabajado de forma coordinada con todos los agentes implicados y hemos logrado resultados que nos sitúan a la cabeza de Europa, pero seguimos ampliando nuestros retos para mantener y afianzar ese liderazgo?, señala Amelia Martín Uranga, directora de Investigación Clínica y Traslacional de Farmaindustria. Entre esos retos menciona el impulso de ensayos en atención primaria, el desarrollo de estudios descentralizados y en red, y el uso de datos y herramientas digitales.
Ejemplo de ese trabajo es el convenio firmado recientemente entre la Red de Entidades Gestoras de Investigación Clínica (REGIC) y Farmaindustria para reforzar su colaboración estratégica y fortalecer la calidad y coordinación de los ensayos clínicos en España. El acuerdo contempla impulsar la investigación en atención primaria, promover ensayos descentralizados, avanzar en digitalización y uso secundario de datos, así como desarrollar acciones conjuntas que visibilicen el impacto social y económico de la investigación clínica.