La inteligencia artificial se está consolidando como una herramienta clave en el ámbito de la salud, influyendo tanto en la práctica clínica como en la forma en que los usuarios buscan y acceden a información sanitaria. Cada vez más personas recurren a soluciones basadas en IA para informarse sobre síntomas, tratamientos y hábitos de bienestar. De hecho, el VIII Estudio de Salud y Estilo de Vida de Aegon revela que un 18,6% de los encuestados declara haber utilizado alguna herramienta de IA para gestionar su salud.
Pese a esta adopción todavía limitada, el estudio muestra un elevado nivel de rechazo hacia el uso de chatbots para apoyo emocional o terapia digital: el 61,9% afirma no haberlos utilizado ni tener intención de hacerlo, frente a un 27,3% que estaría dispuesto a considerarlo y un 10,9% que sí los ha utilizado.
Siguiendo con el análisis por perfiles, se pone de manifiesto que más allá de los perfiles más jóvenes, un 32,6% de las personas de entre 26 a 40 años afirma haberlas utilizado, mientras que entre los mayores de 55 años el porcentaje desciende de forma pronunciada en algo más del 7%.
El nivel educativo también influye en el grado de adopción. La inteligencia artificial ha sido utilizada por el 21,8% de quienes cuentan con estudios superiores, frente al 13% de las personas con nivel educativo primario o inferior. Además, el uso supera la media entre determinados colectivos, como quienes han seguido una dieta (31,1%), las personas que trabajan (22,4%), los usuarios de aplicaciones de bienestar (20,6%) o aquellos que consideran que su situación económica ha mejorado en el último año (32,5%).
Baleares (26,9%), La Rioja (25,8%) y Madrid (25%) son regiones que más usan la inteligencia artificial para gestionar su salud
El uso de esta herramienta presenta también diferencias notables por comunidades autónomas. Destacan Baleares (26,9?%), La Rioja (25,8?%) y Madrid (25,0?%) como las regiones con mayores niveles de uso. En el otro extremo se sitúa Cantabria, donde solo un 4,3?% de los encuestados afirma haber utilizado estas herramientas, pero también otras regiones como Aragón (11,9%) o País Vasco (13,6%).
Diferencias generacionales y económicas en el uso de chatbots
Aunque la mayoría rechaza el uso de chatbots para apoyo emocional o terapia digital, se observan diferencias claras según el perfil sociodemográfico. Los jóvenes son los más abiertos a utilizar un chatbot para este fin: en los grupos de edad comprendidos entre 18 y 40 años, la suma de quienes ya lo han utilizado o estarían dispuestos a hacerlo supera el 50%. Por el contrario, la falta de predisposición aumenta con la edad, pasando del 60,3 % en personas de 41 a 55 años al 79,7 % en mayores de 65.
La situación económica también influye: entre quienes perciben que su situación ha mejorado, casi la mitad ya ha recurrido a un chatbot o estaría dispuesta a hacerlo, mientras que los porcentajes son considerablemente menores entre quienes consideran que su situación se ha mantenido estable o ha empeorado.
El estatus laboral marca igualmente diferencias: las personas que trabajan muestran mayor apertura que quienes no lo hacen. En conjunto, la predisposición a utilizar inteligencia artificial en este ámbito es mayor entre jóvenes, con estudios superiores, que trabajan y perciben una mejora en su situación económica.