Unidos por la salud

Pertenece y transforma la comunidad de pacientes

La incorporación activa de los pacientes en la investigación biomédica avanza en España, aunque todavía de forma desigual. Así lo pone de relieve la Red de Enfermedades Inflamatorias (Ricors-Rei), que defiende un cambio de modelo para integrar la experiencia de quienes conviven con la enfermedad en todas las fases del proceso científico, desde el diseño hasta la aplicación clínica.

Este enfoque, cada vez más presente en el sistema sanitario y científico, responde a criterios éticos, pero también se considera clave para mejorar la relevancia y el impacto de los proyectos. ?Los pacientes son el origen y el fin del proceso investigador, pero todavía no está claro cómo incorporarlos de manera real a la toma de decisiones?, señala Luis Rodríguez, investigador principal del grupo de Patología Musculoesquelética del Instituto de Salud
Hospital Clínico San Carlos de Madrid (IdISSC), y coordinador de la Ricors-Rei.

La evidencia disponible apunta a que la participación temprana de los pacientes permite diseñar estudios más ajustados a la realidad. Según Cristina Ramo, jefa del Servicio de Neurología del Hospital Universitario 12 de Octubre y también miembro de la Red, destaca que ?un biomarcador no reemplaza lo que nota el paciente, lo complementa?, subrayando la importancia de incorporar síntomas y vivencias que no siempre quedan reflejados en los indicadores clínicos tradicionales.

Experiencia real

En enfermedades como la esclerosis múltiple, aspectos como la fatiga o el deterioro cognitivo tienen un impacto directo en la calidad de vida, aunque no siempre se midan de forma sistemática. Contar con la experiencia del paciente permite identificar mejor estas prioridades y adaptar los objetivos de la investigación.

Además, la participación activa contribuye a mejorar aspectos prácticos como el diseño de los estudios, la claridad de la información o la adherencia de los participantes. Estudios recientes indican que esta colaboración permite simplificar procedimientos y reducir la carga para los pacientes, facilitando su implicación.

No obstante, Cristina Ramo advierte del riesgo del llamado tokenismo: invitar a un único paciente a formar parte de un comité o proyecto sólo para cumplir un requisito formal, sin proporcionarle información comprensible ni margen real para intervenir en las decisiones. Según explica, para que la participación sea real debe darse desde el inicio y con reconocimiento.

Formación y colaboración

En este contexto, iniciativas como el programa Participacientes buscan facilitar el trabajo conjunto entre investigadores y pacientes. Impulsado por OpenReuma y la Red de Enfermedades Inflamatorias, se trata de un curso que ha permitido formar en España a pacientes e investigadores para colaborar en proyectos científicos.

Victoria Romero, coordinadora del taller y representante de los pacientes en la Agencia Europea del Medicamento (EMA) y en la Alianza Europea de Asociaciones de Reumatología (EULAR), subraya que ?si no hay un paciente involucrado, a veces no se detectan ciertas cosas?, destacando la importancia de comprender las necesidades reales y las limitaciones de quienes participan en los estudios.

Desde su punto de vista, la formación es clave tanto para que los pacientes puedan ?entender y hacerse entender? como para que los investigadores adapten su comunicación y eviten barreras innecesarias.

El papel de las asociaciones de pacientes

Las asociaciones desempeñan un papel fundamental en este proceso, al canalizar la experiencia colectiva y contribuir a definir prioridades de investigación. David Sánchez, presidente de Retina Murcia, recuerda que ?nadie conoce mejor la enfermedad que quien la vive? y que el objetivo final de la investigación ?no es el laboratorio, es la vida real?.

En la misma línea, representantes de otras organizaciones subrayan la importancia de establecer mecanismos estables de colaboración que permitan integrar de forma efectiva la voz de los pacientes en la definición de líneas de investigación, la formulación de preguntas relevantes y la evaluación de resultados.

El impulso institucional también está favoreciendo este cambio. En España, la participación de pacientes ya se contempla en los Comités de Ética de la Investigación con Medicamentos, aunque con un grado de desarrollo desigual. Y no se puede olvidar el anteproyecto de Ley de Organizaciones de Pacientes, a la espera de su tramitación parlamentaria, que busca potenciar esa representatividad jurídica más específica de las asociaciones de personas con algún tipo de enfermedad o condición crónica.

El caso de UEXPI

Además, nuevas iniciativas como la Unidad de Experiencia del Paciente en Investigación (UEXPI) buscan integrar de forma estructurada esta perspectiva en los proyectos. Impulsada por Lydia Abásolo, investigadora principal del grupo de Patología Musculoesquelética del IdISSC, esta unidad, pionera en España, trabaja con herramientas específicas para recoger la experiencia de los pacientes y facilitar su colaboración con investigadores.

Entre ellas la metodología PREM (Patient Reported Experience Measures, medidas de experiencia reportadas por los pacientes). O el mapeo de los patient journeys, que permiten comprender el recorrido y la experiencia de las personas a lo largo de sus procesos de atención y enfermedad. Además, la UEXP ofrece un servicio de asesoramiento a investigadores que deseen incorporar la perspectiva de paciente en sus proyectos.

Santiago García, portavoz del Grupo de Salud Digital del Foro Español de Pacientes (FEP)

“El secreto del éxito en salud digital es contar con los pacientes desde el inicio”

La participación de los pacientes en el desarrollo de soluciones de salud digital se está consolidando como una práctica habitual en el sistema sanitario. Así lo asegura Santiago García, portavoz del Grupo de Salud Digital del Foro Español de Pacientes (FEP), en esta vídeoentrevista con Somos Pacientes, que destaca que esta colaboración ya forma parte de la mayoría de iniciativas innovadoras en este ámbito.

Según explica, ?todas las instituciones y entidades sanitarias que están promoviendo la innovación con soluciones de salud digital ya cuentan por defecto con pacientes entre sus equipos de diseño?, bien a través de pacientes expertos o de asociaciones. Esta incorporación responde a la necesidad de adaptar las herramientas a quienes finalmente las utilizan.

De usuarios a coproductores de soluciones

El papel de los pacientes ha evolucionado en los últimos años desde una posición pasiva a una implicación directa en el desarrollo de tecnologías sanitarias. García subraya que la ?participación y cocreación? es ya una realidad en el diseño de soluciones digitales que buscan ser escalables y comprensibles.

Este cambio permite que aplicaciones, plataformas o herramientas digitales respondan mejor a las necesidades reales. ?El usuario final es el paciente?, recuerda, por lo que integrar su experiencia resulta clave para garantizar que estas soluciones sean útiles y accesibles.

Desde la perspectiva de los propios pacientes, esta implicación contribuye a mejorar la usabilidad, la adherencia y la aceptación de las tecnologías, aspectos fundamentales para su éxito.