Unidos por la salud

Pertenece y transforma la comunidad de pacientes

La Fundación FEDER acaba de cumplir 20 años, dos décadas en las que no ha parado de trabajar para impulsar la investigación biomédica y la participación activa de los pacientes en todo el proceso investigador. En todo este tiempo, la entidad ha invertido más de un millón de euros en proyectos destinados a mejorar el diagnóstico, el tratamiento y la calidad de vida de este colectivo .

Nacida en 2006 de la mano de la Federación Española de Enfermedades Raras (FEDER), ha contribuido durante todo este tiempo al desarrollo del conocimiento científico en un ámbito históricamente olvidado. Como indican sus responsables, de las casi 7.000 patologías poco frecuentes que se estima que existen en el mundo, sólo un 20% está siendo investigado. Esta falta de conocimiento se traduce en retrasos diagnósticos que superan los seis años y en la ausencia de tratamientos para la mayoría de las patologías.

?Sabemos muy poco sobre el origen y la evolución de muchas enfermedades raras, y eso condiciona directamente el diagnóstico y las opciones terapéuticas?, explica Juan Carrión, presidente de FEDER y su Fundación. Éste recuerda que, en la actualidad sólo el 6% de las enfermedades raras cuentan con tratamiento específico, una cifra que pone de relieve la urgencia de seguir invirtiendo en investigación.

Más de un millón de euros al servicio de las personas

Desde 2015, la Fundación FEDER ha convertido la investigación en un eje estratégico, situando a las personas en el centro. A través de nueve Convocatorias Anuales de Ayudas a la Investigación, la entidad ha evaluado 377 proyectos, de los que 59 han sido financiados, con una inversión total de 1.243.000 euros.

Uno de los elementos diferenciales de estas convocatorias es su enfoque colaborativo. Los proyectos nacen del trabajo conjunto entre asociaciones de pacientes integradas en FEDER y equipos de investigación, una fórmula que garantiza que las necesidades reales de las personas afectadas se tengan en cuenta desde el diseño del estudio. Para la Fundación, esta alianza es clave para avanzar hacia una investigación más útil, cercana y alineada con la realidad cotidiana de quienes conviven con estas patologías.

Las ayudas se dirigen principalmente a proyectos centrados en el diagnóstico y el tratamiento, aunque también se ha apostado por áreas tradicionalmente menos visibilizadas, como la investigación en enfermedades de bajísima prevalencia o los estudios de carácter psicológico y social.

Una décima convocatoria con mirada al futuro

En 2026, la Fundación FEDER lanzará su décima convocatoria de ayudas a la investigación, manteniendo las líneas estratégicas de ediciones anteriores. Además del apoyo a proyectos biomédicos, se reforzará la financiación dirigida a enfermedades con una prevalencia de entre 1 y 9 casos por millón de habitantes y a investigaciones que aborden el impacto psicológico y social de las enfermedades raras.

La evaluación de las convocatorias cuenta con el respaldo del Instituto de Salud Carlos III, gracias a la alianza establecida con FEDER y su Fundación. Una colaboración que refuerza la calidad y el rigor científico de los proyectos seleccionados.

Por otra parte, y más allá de la financiación, la Fundación FEDER ha desarrollado en estos años una intensa labor de divulgación y sensibilización sobre la importancia de la investigación en enfermedades raras. Iniciativas como los CuadERnos de Investigación, de los que ya se han publicado doce números, buscan acercar de forma clara y accesible conceptos científicos y biomédicos tanto al colectivo como a la sociedad en general.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) anunciaba hace unos días que España ha perdido el estatus de país libre de sarampión, una certificación que mantenía desde 2016 tras haber interrumpido la transmisión endémica del virus durante más de tres años. La decisión, de carácter técnico y basada en criterios epidemiológicos, no implica una situación de alarma sanitaria, pero sí confirma que durante 2024 no se ha podido descartar la existencia de cadenas de transmisión continuadas durante más de 12 meses en nuestro país.

Desde el Ministerio de Sanidad y el Instituto de Salud Carlos III se subraya que este cambio de estatus no supone un retroceso estructural del sistema sanitario español, sino que se enmarca en una tendencia global. El sarampión ha experimentado un aumento significativo de casos en Europa y en el resto del mundo desde el final de la pandemia de covid-19, periodo en el que la circulación del virus fue excepcionalmente baja y en el que se produjeron retrasos en los calendarios vacunales en numerosos países.

Éste podría ser uno de los motivos del aumento registrado. Según datos del Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades (ECDC), en 2024 se notificaron más de 35.000 casos de sarampión en la Unión Europea, casi diez veces más que el año anterior. En este contexto, España no es una excepción. Durante 2024 se confirmaron 227 casos, muchos de ellos importados desde países como Marruecos, Rumanía o Reino Unido.

Tasas altas de vacunación

A pesar de este escenario, España mantiene coberturas de vacunación elevadas. En 2024, el 96,7% de la población infantil recibió la primera dosis de la vacuna triple vírica y el 93,8% completó la pauta con la segunda dosis. Sin embargo, los expertos insisten en que para lograr una inmunidad colectiva efectiva es necesario superar el 95% de cobertura con ambas dosis, especialmente en todos los territorios y grupos de población.

Los datos muestran que la mayoría de los casos confirmados se concentran en personas no vacunadas o con pautas incompletas, lo que pone de relieve la importancia de las decisiones individuales en la protección colectiva. En este sentido, las organizaciones de pacientes y asociaciones comunitarias desempeñan un papel esencial en la divulgación de información veraz, el acompañamiento a familias con dudas y la promoción de la confianza en las vacunas como herramienta de salud pública.

Pacientes informados

Diversos agentes del ámbito de la salud insisten en que la pérdida de este estatus no debe interpretarse como un fracaso, sino como una llamada a reforzar la vigilancia epidemiológica, la equidad en el acceso a la vacunación y las estrategias de información a la ciudadanía. Sobre todo destacando el impacto que puede tener el sarampión, especialmente en lactantes, personas inmunodeprimidas y colectivos vulnerables.

El Ministerio de Sanidad trabaja ya en la actualización del Plan Estratégico para la Eliminación del Sarampión y la Rubéola, con medidas orientadas a mejorar la detección precoz de casos, la respuesta rápida ante brotes y las acciones específicas en poblaciones con menor cobertura vacunal. Entre las recomendaciones figura aprovechar cualquier contacto con el sistema sanitario para revisar el estado vacunal y reforzar la información antes de viajes internacionales.

El tratamiento del cáncer ginecológico sigue recayendo en tres pilares fundamentales: la cirugía, el tratamiento quimioterápico y la radioterapia. E, incluso, en algunas ocasiones, se utiliza una combinación de ellos. En los últimos años, ha existido un importante avance en estos tres aspectos clave del tratamiento.

La cirugía sigue siendo clave y sin duda un pilar fundamental. Pero, en los últimos años, la cirugía mínimamente invasiva (laparoscopia y robótica) se ha convertido en una técnica fundamental en el tratamiento del cáncer ginecológico. Con el mismo resultado oncológico se han mostrado como menos agresivas y con una recuperación mucho más rápida y mejor. Las técnicas quirúrgicas citoreductoras complejas también han modificado el panorama quirúrgico del tratamiento, sobre todo en cáncer de ovario avanzado.

Un cambio de paradigma significativo ha sido la utilización de técnicas que asocian una menor morbilidad, como la técnica de ganglio centinela en cáncer de endometrio y cervix, deben utilizarse ya de forma sistemática y están inmersas en el cambio de tendencia a utilizar técnicas muy radicales poniendo actualmente más énfasis en la calidad de vida y preservación funcional. En este sentido, también mencionar la utilización de técnicas preservadoras de la fertilidad, técnicas que deberían considerarse siempre en pacientes jóvenes y que desean mantener su fertilidad tras el tratamiento.

El cambio de la quimioterapia convencional a las terapias dirigidas ha supuesto también un cambio de paradigma en oncología. En este sentido, cabe destacar la incorporación de los perfiles moleculares y genéticos en la toma de decisiones acerca del tratamiento. Ejemplos de ello y especialmente relevantes son el perfil molecular en el cáncer de endometrio (con marcadores predictivos de pronóstico que condicionan tratamientos específicos) y las mutaciones de BRCA1/2 o deficiencia de recombinación homóloga en cáncer de ovario.

Un aspecto que, sin duda, hay que resaltar es la incorporación de la inmunoterapia en el armamentario disponible para el tratamiento. Ha sido uno de los avances más relevantes de los últimos años. Su eficacia depende en gran medida de biomarcadores moleculares y del microambiente tumoral y está basada en fármacos que restauran la respuesta inmune antitumoral. El mayor impacto ha sido en cáncer de endometrio y tiene indicaciones establecidas en monoterapia (pembrolizumab o dostarlimab) en enfermedad avanzada o recurrente, con tasas de respuesta duraderas y buen perfil de tolerancia, o en combinación de fármacos tras fracaso de quimioterapia. Existe en el momento actual una tendencia creciente a combinaciones inmunoterapia + quimioterapia o antiangiogénicos en tratamientos de primera línea. En cáncer de ovario su papel en el momento actual es más limitado con algunas estrategias todavía en investigación.

En cuanto a la radioterapia, también han existido cambios significativos. La utilización de IMRT y VMAT (intensidad modulada y volumétrica) son formas avanzadas de radioterapia que administran dosis precisas y con mayor precisión al tumor, minimizando el daño a tejido sano alrededor del tumor. La braquiterapia guiada por imagen permite tratar de forma selectiva algunas formas metastásicas o recidivas de determinados casos.

Hay que destacar un cambio importante en el manejo de las pacientes con cáncer ginecológico. Del planteamiento tradicional basado casi de forma exclusiva en la supervivencia, hemos pasado a una oncología centrada en la paciente, dando gran relevancia a la fertilidad, sexualidad y salud emocional, al manejo de las toxicidades de los tratamientos a largo plazo (cada vez la supervivencia es más larga) y a la incorporación de los cuidados paliativos de forma temprana. Es un dicho frecuente en oncología actual: no se trata solo de ?alargar? la vida, sino también ?ensancharla?. La paciente, de forma individualizada, debe estar en el centro de las decisiones, debe recibir una información clara para compartir la toma de decisiones con incorporación de otras especialidades como la psicooncología y la rehabilitación

Finalmente, destacar un aspecto importante que debe ser un objetivo claro a futuro. Esto es trabajar de forma activa a favor de la equidad, la igualdad de oportunidades y el acceso justo y equitativo a la mejor atención oncológica posible. Debemos reconocer que existen desigualdades en resultados oncológicos en función de la región, nivel socioeconómico o acceso a centros especializados en tratamientos estándar o innovadores. Los sistemas sanitarios deben garantizar una equidad en el mejor tratamiento basado en la evidencia científica, al mejor diagnóstico precoz, a las pruebas moleculares y genéticas según el tipo de tumor. Para ello es necesario que se promueva la centralización asistencial sobre todo en tumores avanzados y complejos, especialmente en cáncer de ovario.

Dr. Javier de Santiago García, jefe del Servicio de Ginecología Oncológica de MD Anderson Cancer Center Madrid – Hospiten

La decisión del Ministerio de Sanidad de no financiar un corticoide autorizado por la Agencia Europea del Medicamento (EMA) para el tratamiento de la distrofia muscular de Duchenne ha generado un profundo malestar entre pacientes y familias. Así se ha hecho saber desde Duchenne Parent Project España, cuyos responsables han expresado su rechazo a esta medida, al considerar que limita las opciones terapéuticas disponibles y afecta directamente a la calidad de vida de las personas afectadas, una población especialmente vulnerable que convive con una enfermedad grave, progresiva y sin cura.

El fármaco en concreto se llama vamorolona, y es específico para el tratamiento de la distrofia muscular de Duchenne. Cuenta también con autorización en Estados Unidos y representa un avance relevante frente a los corticoides tradicionales. Además de su efecto antiinflamatorio, presenta una estructura molecular diseñada para mejorar el perfil de seguridad, reduciendo efectos adversos graves asociados al uso prolongado de corticoides, como la osteoporosis o determinadas complicaciones metabólicas.

Desde Duchenne Parent Project España recuerdan que reducir la inflamación y el daño muscular que genera es clave para modificar el curso de la enfermedad. En este sentido, los corticoides se han consolidado desde hace años como el pilar fundamental del tratamiento, ya que permiten retrasar la progresión de la distrofia muscular de Duchenne en torno a tres años, un margen de tiempo que resulta determinante para mantener la autonomía, retrasar complicaciones graves y mejorar la calidad de vida.

Mayor autonomía

La distrofia muscular de Duchenne es una enfermedad genética rara que afecta a unas 1.100 personas en España, principalmente niños, y que se caracteriza por la ausencia de distrofina, una proteína esencial para el correcto funcionamiento del músculo. Esta carencia provoca un daño muscular continuo y un proceso inflamatorio persistente que acelera el deterioro físico. Con el avance de la enfermedad, las personas afectadas pierden progresivamente la movilidad y pueden llegar a necesitar soporte vital y atención domiciliaria permanente.

La presidenta de la asociación, Silvia Ávila, subraya que cada año ganado es crucial para los pacientes y sus familias. ?Modificar el curso de la patología no es una cuestión teórica, sino una diferencia real en la vida diaria de los niños y en su futuro?, señala. En la actualidad, se utilizan otros corticoides para tratar a estos pacientes. Su eficacia está respaldada por la experiencia clínica y por guías internacionales, pero no cuentan con una autorización formal específica para esta enfermedad, lo que añade complejidad al abordaje terapéutico.

Desde la asociación insisten en que la falta de financiación de un medicamento autorizado reduce la capacidad de elección clínica y obliga a las familias a enfrentarse a desigualdades en función de su lugar de residencia o de sus recursos económicos. ?No todas las familias pueden asumir el coste de un tratamiento que ha demostrado ser seguro y eficaz?, recuerdan.

Más allá del medicamento

La distrofia muscular de Duchenne implica además una atención integral que incluye fisioterapia, seguimiento cardiológico y respiratorio, apoyo psicológico y recursos sociales. En este contexto, el acceso a tratamientos que ralentizan la progresión de la enfermedad tiene un impacto directo en la necesidad futura de cuidados intensivos y en la carga para las familias y el sistema sanitario.

Desde Duchenne Parent Project España advierten de que no financiar terapias autorizadas supone una visión a corto plazo, ya que retrasar la progresión de la enfermedad puede reducir complicaciones graves y mejorar la planificación de cuidados a largo plazo. ?Insistimos en la necesidad de que todos los pacientes puedan beneficiarse de los avances que mejoran su calidad de vida?, concluye Silvia Ávila.

Un nuevo estudio abre la puerta a un cambio sustancial en la vida diaria de las personas con trasplante renal: sustituir la toma de múltiples pastillas diarias por un tratamiento administrado una vez al mes. Los resultados, publicados en American Journal of Transplantation, apuntan a que este enfoque podría mejorar la adherencia al tratamiento, reducir efectos secundarios y contribuir a prolongar la vida del injerto renal.

El estudio, liderado por investigadores de la University of California San Francisco (UCSF), explora un régimen alternativo basado en infusiones mensuales de belatacept y dazodalibep, dos proteínas diseñadas para interrumpir el ataque del sistema inmunitario al órgano trasplantado. A diferencia de los inmunosupresores estándar, este tratamiento actúa de forma más selectiva sobre las células inmunes implicadas en el rechazo, sin afectar a otras células del organismo.

Actualmente, las personas trasplantadas de riñón deben seguir de por vida un régimen complejo de inmunosupresores orales para evitar el rechazo del órgano. Aunque estos fármacos han sido clave para el éxito del trasplante, su uso prolongado no está exento de problemas: pueden perder eficacia con el tiempo, afectar a la función renal y asociarse a efectos adversos como diabetes, hipertensión, aumento del colesterol, fatiga, debilidad muscular, caída del cabello, insomnio o disfunción sexual. Todo ello repercute de forma directa en la calidad de vida y en la adherencia terapéutica.

?Esperamos ver un mejor cumplimiento del tratamiento con este nuevo régimen, ya que no implica tomar múltiples medicamentos todos los días?, explica Flavio Vincenti, primer autor del estudio y profesor de Medicina y Cirugía en la División de Nefrología de UCSF. Desde la perspectiva del paciente, reducir la carga diaria de medicación puede suponer un alivio significativo y una mejora tangible en el día a día.

Resultados prometedores

La investigación corresponde a un ensayo piloto de fase 2 en el que participaron 23 personas con trasplante renal. En una primera fase, todos los pacientes recibieron inmunosupresión estándar, que se interrumpió en el día 28 para dar paso al nuevo régimen de infusiones durante el resto del seguimiento, con una duración total de 48 semanas.

Los resultados muestran que la función renal mejoró en todos los pacientes que completaron el estudio, incluidos aquellos que experimentaron episodios de rechazo del órgano. Un dato especialmente relevante es que ningún participante desarrolló rechazo mediado por anticuerpos, una de las principales causas de fracaso del trasplante a medio y largo plazo.

En las fases iniciales del ensayo, dos de los tres primeros pacientes presentaron rechazo del injerto. Sin embargo, estos episodios se trataron de forma eficaz y se revirtieron. A partir de esa experiencia, los investigadores ajustaron la dosis y la frecuencia de las infusiones. Tras estos cambios, 13 pacientes completaron el estudio, mientras que siete se retiraron por rechazo renal agudo, efectos secundarios o por motivos no especificados.

Menos toxicidad y más calidad de vida

Más allá de la eficacia inmunológica, uno de los aspectos que más destacan los investigadores es el potencial del nuevo régimen para reducir la toxicidad asociada a los inmunosupresores convencionales. Estos fármacos, aunque efectivos, se asocian a múltiples comorbilidades que pueden comprometer la salud a largo plazo de las personas trasplantadas.

El nuevo enfoque permitiría, según los expertos, reservar los inmunosupresores clásicos para pacientes con factores de alto riesgo, mientras que otros podrían beneficiarse de una estrategia menos agresiva y mejor tolerada. Para los pacientes, esto se traduce en menos efectos secundarios y en una mayor capacidad para mantener el tratamiento de forma constante.

Próximos pasos en la investigación

Pese a los resultados alentadores, los autores insisten en la necesidad de cautela. La siguiente fase del estudio deberá confirmar si estos hallazgos se reproducen en grupos más amplios y diversos de pacientes, así como evaluar la seguridad y la eficacia del régimen a más largo plazo.

?Esperamos que la mayoría de los pacientes puedan evitar los efectos tóxicos de los inmunosupresores, reservándolos para quienes realmente los necesitan?, concluye Vincenti. Si estos resultados se confirman, el tratamiento mensual podría representar un cambio de paradigma en el manejo del trasplante renal, con un impacto directo en la calidad de vida de miles de personas.

La investigación en torno al cáncer vuelve a situar al paciente como agente imprescindible dentro de su cuidado y recuperación, aportando evidencias que refuerzan la importancia de la prevención y los hábitos de vida saludables. Nuevos estudios internacionales muestran cómo pequeños cambios en la práctica clínica o en el estilo de vida pueden tener un impacto relevante tanto en la evolución de la enfermedad como en la reducción del riesgo de padecerla.

Uno de los más llamativos ha sido publicado en Nature Medicine, y difundido y comentado desde Science Media Center España. Éste ha mostrado a través de un ensayo clínico que la hora del día en la que se administra la inmunoterapia y la quimioterapia puede influir en su eficacia. El ensayo, aleatorizado en fase 3 y realizado en China con 210 pacientes con cáncer de pulmón de células no pequeñas avanzado, ha plasmado que quienes recibían el tratamiento antes de las tres de la tarde presentaban una supervivencia libre de progresión y una supervivencia global significativamente mayores que quienes lo recibían a partir de esa hora.

Expertos en cronobiología y oncología coinciden en que estos resultados refuerzan una idea cada vez más respaldada por la ciencia: el organismo no responde igual a los tratamientos en todas las franjas horarias. El reloj circadiano modula la función del sistema inmunitario y puede favorecer que determinados fármacos sean más eficaces en momentos concretos del día, sin aumentar la toxicidad.

Para los pacientes, esta línea de investigación abre una puerta esperanzadora: mejorar los resultados del tratamiento sin cambiar el fármaco ni añadir costes, simplemente ajustando los horarios de administración. Aunque los especialistas subrayan la necesidad de confirmar estos datos en otros países, tumores y poblaciones, el estudio marca un antes y un después en la llamada cronoterapia oncológica.

Cuatro de cada diez casos serían evitables

La investigación también pone el foco en la prevención: según un análisis global liderado por la Organización Mundial de la Salud y la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC), se estima que aproximadamente el 40% de los nuevos casos de cáncer diagnosticados en el mundo en 2022 se debieron a factores de riesgo modificables.

El tabaco continúa siendo el principal factor prevenible, especialmente en hombres, seguido del consumo de alcohol, las infecciones ?como el virus del papiloma humano o la bacteria Helicobacter pylori?, la obesidad y el sedentarismo. En España también se calcula que más del 40% de los cánceres en hombres y más de una cuarta parte en mujeres se atribuyen a estos factores externos.

Los expertos destacan que cuantificar este impacto permite dimensionar la importancia real de la prevención. Evitar millones de cánceres pasa por políticas eficaces de control del tabaquismo, vacunación, promoción de la actividad física y alimentación saludable, así como por medidas de salud pública frente a la contaminación o los riesgos laborales.

Comprender cómo se adapta el tumor para frenarlo

La tercera línea de investigación, publicada en Nature Metabolism, profundiza en los mecanismos biológicos del cáncer de pulmón. Un estudio liderado por el Idibell-ICO ha identificado la proteína LIF como una pieza clave en la capacidad del tumor para adaptarse a condiciones adversas, como la falta de glucosa u oxígeno.

Cuando el tumor sufre estrés metabólico, responde liberando LIF, lo que incrementa su agresividad, favorece la formación de nuevos vasos sanguíneos y le ayuda a esquivar la respuesta del sistema inmunitario. Bloquear esta proteína podría, según los investigadores, debilitar la capacidad de adaptación del cáncer y hacerlo más vulnerable a los tratamientos actuales.

Aunque se trata todavía de investigación preclínica y experimental, los resultados abren la puerta a nuevas estrategias terapéuticas y refuerzan la idea de que entender cómo ?sobrevive? el tumor es clave para diseñar tratamientos más eficaces.

Investigación

En el Día Mundial contra el Cáncer, estos avances dibujan un mensaje que se complementa con la innovación desde el ámbito farmacéutico: según datos de Farmaindustria, entre 2021 y 2025 un tercio de todos los nuevos medicamentos aprobados en Europa fueron oncológicos. Una tendencia que en España también se ha consolidado, ya que uno de cada tres nuevos medicamentos financiados en 2025 correspondieron al área de oncología.

Por área terapéutica, los esfuerzos se han concentrado principalmente en oncohematología (linfoma, mieloma múltiple y leucemias) y en cáncer de pulmón, aunque también han aparecido nuevos tratamientos en mama, esófago, glioma, mielofibrosis y cáncer urotelial. La mayoría de estas patologías incluyen algunos de los tumores más prevalentes o de mayor complejidad clínica.

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