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Pertenece y transforma la comunidad de pacientes

El tradicional Índice de Masa Corporal (IMC), utilizado durante décadas como referencia para evaluar el peso corporal, podría estar dando paso a un nuevo indicador más preciso: el CUN-BAE, una fórmula matemática que estima el porcentaje de grasa corporal con mayor fiabilidad y permite predecir enfermedades como la diabetes tipo 2, la depresión o el hígado graso.

Desarrollado por el Área de Obesidad y el Laboratorio de Investigación Metabólica de la Clínica Universidad de Navarra, el CUN-BAE incorpora el sexo y la edad a su cálculo, lo que ofrece una valoración más ajustada a la composición corporal real de cada persona. A diferencia del IMC, que únicamente relaciona peso y altura sin distinguir entre músculo y grasa, este nuevo índice tiene en cuenta factores clave para identificar riesgos metabólicos y emocionales.

?El IMC puede ser impreciso en personas mayores o en deportistas con mucha masa muscular, ya que no diferencia tejido adiposo de masa magra?, explica el Dr. Javier Gómez Ambrosi, investigador del Laboratorio de Investigación Metabólica. ?El CUN-BAE refleja mejor la composición corporal y predice con mayor fiabilidad alteraciones metabólicas?, añade.

Estudios que respaldan su eficacia

Este avance es fruto de años de trabajo en la Clínica Universidad de Navarra y ya está siendo utilizado por especialistas e investigadores en distintos países. Diversos estudios científicos avalan su utilidad en la práctica clínica.

Uno de los trabajos más relevantes, publicado en la revista Frontiers in Nutrition, analizó datos de más de 112.000 adultos chinos durante más de tres años. Los investigadores comprobaron que a mayor porcentaje de grasa corporal estimado con CUN-BAE, mayor era el riesgo de desarrollar prediabetes, lo que permite identificar precozmente a personas en riesgo antes de que la enfermedad se manifieste clínicamente.

Otra investigación, esta vez publicada en PLoS One, estudió a 31.500 adultos y reveló una relación directa entre niveles elevados de grasa corporal y mayor probabilidad de sufrir depresión. Los resultados mostraron que por cada punto adicional en el índice CUN-BAE, el riesgo de depresión aumentaba en torno a un 2%, lo que sugiere una conexión entre el tejido adiposo, la inflamación sistémica y la salud mental.

También en el ámbito digestivo, un estudio publicado en el Journal of Gastrointestinal and Liver Diseases validó el uso del CUN-BAE para predecir el riesgo de padecer enfermedad hepática grasa de origen metabólico, la forma más común de hígado graso en el mundo. En una muestra de 949 personas, más de la mitad presentaba esta enfermedad y los resultados confirmaron que cuanto mayor era el CUN-BAE, mayor era la probabilidad de padecerla.

Herramienta útil y de libre acceso

El CUN-BAE no solo se ha convertido en una herramienta de diagnóstico precoz validada por la evidencia científica, sino que ya está disponible de forma libre para profesionales sanitarios a través de diferentes sociedades científicas. ?Queremos que el CUN-BAE esté al servicio de los profesionales y los pacientes. Es una herramienta sencilla que puede mejorar la prevención de enfermedades importantes?, señala la Dra. Gema Frühbeck, codirectora del Área de Obesidad y directora del Laboratorio de Investigación Metabólica de la Clínica Universidad de Navarra.

Según la especialista, el objetivo es que esta fórmula ?se integre en la práctica clínica habitual, como parte de la evaluación rutinaria del estado metabólico y emocional de los pacientes?. La herramienta ya está siendo utilizada tanto en España como en otros países y cuenta con el respaldo de múltiples sociedades científicas internacionales.

La evidencia científica acumulada con el uso del CUN-BAE refuerza la idea de que el peso corporal por sí solo no es suficiente para evaluar el estado de salud. El porcentaje de grasa, especialmente cuando se distribuye de forma visceral o abdominal, tiene un papel determinante en el desarrollo de enfermedades crónicas.

España ha vuelto a situarse como el país de la Unión Europea líder en investigación clínica, tras autorizar en 2025 un total de 962 ensayos. En términos comparativos, el total de autorizaciones registra una tasa de crecimiento sostenido desde hace más de 10 años y, frente a los 930 ensayos de 2024, supone un crecimiento del 3,44 por ciento. Así lo ha indicado la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) a partir de datos del Registro Español de Estudios Clínicos (REec).

Según ha destacado la Agencia, España mantiene una posición de liderazgo tanto en número de ensayos autorizados como en diversidad de áreas terapéuticas, siendo referente en áreas como oncología, enfermedades raras, terapias avanzadas y medicamentos innovadores. Todo ello «garantiza a los pacientes españoles beneficiarse de tratamientos innovadores y refuerza el compromiso de la Agencia con la salud pública y la investigación de vanguardia».

Además, España mantiene una posición estratégica en la captación de ensayos clínicos multinacionales, con un total de 758 autorizados. Según ha apuntado la AEMPS, estos son estudios «decisivos», pues permiten reclutar un número suficiente de pacientes en distintos países para obtener resultados sólidos y acelerar el desarrollo de tratamientos innovadores, lo que consolida su papel como socio preferente para los promotores de estos ensayos.

Por áreas terapéuticas, la AEMPS autorizó el año pasado 378 ensayos en oncología, con lo que se situó, con un amplio margen, como el país europeo con más investigaciones en este campo que, a nivel nacional, representó cerca del 40 por ciento de los estudios autorizados. Le siguen, a considerable distancia, y entre otras, patologías del sistema inmunitario, con un 10,5 por ciento; sistema nervioso, con un 6,9 por ciento; patologías cardiovasculares, con un 6,2 por ciento; y tracto respiratorio, con un 4,4 por ciento. Además, un 22,5 por ciento del total de investigaciones realizadas en España estaban centradas en enfermedades raras.

Cuarenta ensayos de terapia avanzada

La AEMPS también ha detallado que España sigue siendo uno de los Estados miembro que autorizan un mayor número de ensayos con medicamentos de terapia avanzada. El pasado año fueron un total de 40, algo que la entidad atribuye al ‘expertise’ de sus evaluadores y a las estructuras de apoyo específico en los centros de referencia para la administración y el seguimiento de este tipo de terapias.

Por otra parte, ha destacado el aumento de autorizaciones para ensayos en fases tempranas, donde se concentra la investigación de nuevos medicamentos. Mientras que en 2015 se autorizaron 156 estudios de fase I y I/II, lo que suponía el 19 por ciento del total, en 2025 fueron 244, un 25 por ciento de los autorizados.

La AEMPS ha explicado el liderazgo español en ensayos clínicos por la suma de varios factores, entre los que se encuentran una red hospitalaria altamente capacitada con cerca de 1.000 centros diferentes implicados en investigación clínica en los últimos cinco años; la participación creciente de pacientes, con una de las mejores tasas de reclutamiento a nivel europeo por la alta confianza en el profesional sanitario; y la colaboración público-privada, que permite atraer proyectos internacionales y garantizar la competitividad frente a otros países europeos.

Junto a estos, ha apuntado a la colaboración estrecha con los comités de ética de investigación y su visión clínica, con reuniones de seguimiento mes a mes; y, por último, una regulación flexible, con una agencia capaz de adaptar de manera ágil el entorno regulatorio, prestando asesoramiento continuo con guías vivas para la realización de estos estudios que permiten flexibilizar el riguroso marco regulatorio del medicamento en investigación.

Medidas para reducir plazos de evaluación

La Agencia, que depende del Ministerio de Sanidad, ha señalado el trabajo realizado durante 2025 para reducir los plazos de evaluación y aumentar la eficiencia regulatoria, con el objetivo de que España siga siendo un entorno atractivo para la investigación clínica.

Entre las medidas puestas en marcha destaca la ampliación del procedimiento de evaluación acelerada para ensayos nacionales en fases tempranas, permitiendo que estudios de gran relevancia científica y terapéutica puedan iniciar su desarrollo en tiempos significativamente más cortos.

También ha puesto en valor el liderazgo en iniciativas europeas, como el primer procedimiento ‘fast-track’ (FAST-EU) para ensayos clínicos multinacionales en la Unión Europea, impulsado por la Red de Jefes de Agencias de MEDICAMENTOS (HMA, por sus siglas en inglés), que preside la directora de la AEMPS, María Jesús Lamas. Junto a esto, ha resaltado la integración plena en el Sistema de Información de Ensayos Clínicos (CTIS, por sus siglas en inglés) para digitalizar y optimizar procesos.

La depresión es una de las comorbilidades más frecuentes, y menos abordadas en el ámbito de la enfermedad crónica. Más allá del sufrimiento psicológico, la evidencia científica muestra que su presencia influye de forma directa en la evolución clínica, la adherencia terapéutica y la utilización de recursos sanitarios. A esta realidad se suma otra, igualmente silenciada: el impacto emocional sostenido en los cuidadores informales, cuya salud mental condiciona también la calidad del cuidado.

Diversos estudios sitúan la prevalencia de depresión en personas con enfermedades crónicas muy por encima de la observada en la población general (estimada entre el 5% y el 10%). En patologías respiratorias como la EPOC, la depresión afecta aproximadamente a un 35% de los pacientes. En diabetes mellitus, la prevalencia se sitúa entre el 19% y el 22%, duplicando el riesgo respecto a personas sin diabetes. En el ámbito oncológico, entre un 15% y un 25% de los pacientes presenta depresión clínica, mientras que en enfermedades cardiovasculares la cifra ronda el 20%, alcanzando uno de cada cinco pacientes tras un infarto agudo de miocardio.

Estos datos no solo reflejan una elevada carga emocional asociada a la cronicidad, sino que evidencian una relación estructural entre enfermedad física y salud mental que debe ser abordada de forma sistemática.

Un vínculo bidireccional

La relación entre depresión y enfermedad crónica es bidireccional. Por un lado, el diagnóstico y la vivencia de una patología crónica incrementan el riesgo de desarrollar depresión debido al estrés sostenido, la pérdida de funcionalidad, la incertidumbre y los cambios vitales asociados. Por otro, la depresión actúa como un factor de riesgo independiente para el desarrollo y empeoramiento de múltiples enfermedades crónicas.

Estudios longitudinales han demostrado que la depresión se asocia a mayor incidencia de eventos cardiovasculares y diabetes tipo 2, con un impacto sobre la mortalidad comparable al de factores clásicos como el tabaquismo. A nivel fisiopatológico, ambas condiciones comparten mecanismos como la inflamación sistémica crónica, la disfunción del eje hipotálamo-hipófisis-suprarrenal y alteraciones neuroendocrinas que contribuyen a la progresión de la enfermedad física.

Impacto directo en adherencia y resultados en salud

La depresión en pacientes crónicos se asocia de forma consistente con peor adherencia al tratamiento farmacológico y a las recomendaciones de estilo de vida. En enfermedades cardiovasculares, los pacientes con depresión presentan hasta el doble de probabilidad de incumplir tratamientos esenciales, lo que se traduce en mayor riesgo de descompensaciones, reingresos y eventos adversos.

Además, la depresión deteriora significativamente la calidad de vida, incrementa la percepción de síntomas físicos como dolor o fatiga y reduce la participación en programas de rehabilitación o autocuidado. En EPOC, por ejemplo, se relaciona con menor adherencia a la rehabilitación pulmonar y mayor número de exacerbaciones; en cáncer, con peor tolerancia a los tratamientos y, en algunos estudios, menor supervivencia.

Cuidadores: una población de alto riesgo

El impacto de la cronicidad no se limita al paciente. Los cuidadores informales, habitualmente familiares, presentan un riesgo elevado de desarrollar depresión y síndrome de burnout. Se estima que al menos uno de cada cinco cuidadores sufre depresión, aunque metaanálisis recientes elevan esta cifra hasta un 30?40%, dependiendo del contexto clínico.

Entre cuidadores de pacientes oncológicos o con demencia, la prevalencia de síntomas depresivos clínicamente relevantes supera en algunos estudios el 40%. El agotamiento emocional, la sobrecarga prolongada y la falta de apoyo estructurado no solo afectan a su salud, sino que repercuten en la calidad del cuidado ofrecido y en la sostenibilidad del sistema sanitario.

Un abordaje verdaderamente integral

Las guías clínicas y los organismos internacionales coinciden en la necesidad de integrar la evaluación y el tratamiento de la salud mental en el manejo de las enfermedades crónicas. El cribado sistemático de depresión mediante herramientas validadas, como el PHQ-2 o PHQ-9, permite una detección precoz y coste-efectiva tanto en pacientes como en cuidadores.

La Organización Mundial de la Salud y diversas sociedades científicas recomiendan incorporar la salud mental como un componente estructural del abordaje de las enfermedades no transmisibles, especialmente en atención primaria y programas de seguimiento crónico. La evidencia muestra que la integración de cuidados mejora la adherencia, los resultados clínicos y la calidad de vida, además de reducir la carga asistencial a medio plazo.

Abordar la depresión en el contexto de la cronicidad no es un complemento, sino una intervención clínica clave. Tratar la enfermedad sin cuidar la salud mental del paciente, y de quien le cuida, supone dejar fuera una parte esencial del proceso terapéutico.

Por David Vilà Pérez, psicólogo clínico en Linde Médica especializado en pacientes crónicos

Aunque se ha moderado en los últimos días, la incidencia del virus de la gripe sigue siendo intensa en España, y, junto a otros problemas respiratorios, está aumentando la presión en Atención Hospitalaria (AH), debido al desarrollo de cuadros severos entre los grupos de población vulnerables. Además, las consultas de los fisioterapeutas madrileños están detectando bastante repunte de Covid-19 y del virus respiratorio sincitial (VRS), una infección común, que provoca síntomas de resfriado leve en la mayor parte de los casos, pero que puede ser grave en bebés, mayores y personas con sistemas inmunitarios debilitados, pudiendo provocar bronquiolitis o neumonía.

«La presencia conjunta de gripe, Covid-19 y de VRS es lo que está causando una situación algo más complicada que en años anteriores?, explica Aurora Araújo, decana del Colegio Profesional de Fisioterapeutas de la Comunidad de Madrid (CPFCM).

Ante este escenario, el CPFCM recomienda mantener medidas de precaución. ?Como sucedió ante la Covid-19, la mascarilla es nuestra gran aliada en estos momentos. Sobre todo, cuando las personas con mayor riesgo tengan que acudir a un centro de salud, hospitales o establecimientos sanitarios, en donde también pueda haber pacientes con enfermedades respiratorias, favoreciendo el contagio. Además, hay otras medidas muy sencillas y que están al alcance de todos, como la vacunación o el lavado de manos, y beber abundante agua cuando ya tengamos gripe?, añade Aurora Araújo.

El apoyo de la fisioterapia

La Fisioterapia puede ser de ayuda frente al incremento de infecciones respiratorias, acelerando el proceso de recuperación de estas enfermedades. La Fisioterapia Respiratoria puede ayudar a los grupos de población más frágiles, ?desde la prevención, para que su enfermedad se mantenga estable. Si partimos de una buena base, cuando un paciente se contagie de gripe u otra infección respiratoria, va a afrontarla de mejor manera? comenta Aurora Araújo.

En este sentido, la decana del CPFCM señala que ?los fisioterapeutas podemos ayudar a esos pacientes frágiles para prevenir un ingreso hospitalario. Incluso, cuando se ha producido el ingreso, ayudarles a que se recuperen antes, mejorando la ventilación pulmonar, el drenaje de secreciones, o ayudando a recuperar una vida activa, con lo que van a mejorar su movilidad. Estar parados en casa, en cama o sin poder hacer algo de ejercicio, les puede repercutir negativamente?.

La Fisioterapia también ofrece apoyo a personas sanas que se han contagiado de gripe. ?En estos casos aparecen problemas de tos mal manejados, flemas, secreciones, o problemas incluso de vía alta, como sinusitis. Los fisioterapeutas podemos ayudar a eliminar esas secreciones, que no se acumulen generando incomodidad, que puede alargarse en el tiempo más de lo debido?.

La Fisioterapia Respiratoria también trabaja en la infancia. ?Estamos viendo en las estadísticas un repunte importante de problemas respiratorios en menores de 14 años. Sobre todo, en la primera infancia, cuando peor manejan las consecuencias de estas infecciones. Se trata de niños y bebés con abundante moco, y me refiero a niños sanos, pero mucho más en el caso de que tengan enfermedades neurológicas o patologías crónicas, por ejemplo. En todos estos casos, el tratamiento fisioterápico pude aliviar esos síntomas, ayudando a las madres y padres que tienen que atenderles y que ven que su hijo no puede dormir durante varias noches o que deja de comer como consecuencia de la acumulación de ese moco?, concluye la decana del CPFCM.

Importancia de la actividad física

Para evitar algunas de las molestias derivadas de la gripe, el catarro o la neumonía, desde el CPFCM recomiendan realizar ejercicios respiratorios diafragmáticos y de la parrilla costal. De este modo se facilita la expectoración, el control de la tos y se activa y relaja la musculatura inspiradora y espiradora.

También resulta de gran ayuda realizar movimientos de flexión, extensión y abducción con los brazos, así como con el cuello, alternando rotaciones de derecha a izquierda y hacía arriba y hacia abajo. Estos ejercicios permiten evitar otros posibles problemas derivados de estas enfermedades respiratorias.

Los fisioterapeutas madrileños aconsejan a las personas afectadas que eviten largos periodos en la cama o tumbadas en el sofá y que caminen por la casa, para que no se incremente el dolor en las articulaciones. Dar pequeños paseos en el domicilio y cambiar de postura con frecuencia ayudarán a aliviar el dolor de espalda, especialmente en la zona lumbar.

El CPFCM ha elaborado una ?Guía de recomendaciones de fisioterapia respiratoria y ejercicio terapéutico?, con diferentes tipos de ejercicio para restablecer el patrón ventilatorio y el volumen pulmonar, favorecer el drenaje de secreciones bronquiales y que las personas afectadas puedan readaptarse a la actividad.

No se aconseja realizar esfuerzo si el paciente tiene fiebre, mialgiasdolor articular o abundante sintomatología respiratoria (mucha sensación de ahogo o dificultad al respirar).

Hace poco más de un mes, se entregaban los XI Premios Somos Pacientes, una edición muy especial porque ha contado con dos nuevos galardones: ‘Personalidad destacada dentro del movimiento asociativo’ e ‘Iniciativa para el fomento de la investigación en la categoría Sociedad’. En total fueron diez los reconocimientos que se repartieron durante la gala, organizada por la Fundación Farmaindustria, ampliando el número de homenajeados que aportan valor al ámbito sanitario visto desde el punto de vista del paciente.

Como en cada una de estas celebraciones, Somos Pacientes ha preparado un nuevo vídeo resumen en el que se recogen los momentos más emocionantes de la entrega, con pequeños extractos de algunos de los protagonistas de la noche. Por ejemplo, las palabras del ponente invitado, Ignacio Martínez Mendizábal, codirector del Proyecto de Investigación de Atapuerca. O las de Celia García Menéndez, directora general de Humanización de la Comunidad de Madrid, encargada de cerrar el acto.