Unidos por la salud

Pertenece y transforma la comunidad de pacientes

El Observatorio de la Vulnerabilidad y el Empleo de la Fundación Adecco, con el apoyo de Smurfit Westrock Nervión, ha encuestado a 650 personas con discapacidad y en edad laboral con el objetivo de darles voz y conocer sus deseos, reivindicaciones y expectativas de cara a 2026. A partir de esta encuesta, se ha realizado el 6º informe Discapacidad y expectativas para el nuevo año, del que se desprende una clara conclusión: el empleo es su máxima prioridad para el año 2026 y por ello desean encontrar una oportunidad laboral estable y sostenible en el tiempo.

Sin embargo, persisten desafíos relevantes: una parte significativa de las personas encuestadas expresa temor ante el impacto de la inteligencia artificial y, cuando logran incorporarse al mercado laboral, muchos manifiestan desconfianza respecto a su futuro profesional, lo que evidencia que aún existen barreras en los entornos de trabajo que dificultan su plena inclusión y estabilidad.

Avances y retos en la empleabilidad

En los últimos años, el empleo de las personas con discapacidad ha experimentado importantes avances, motivados por la voluntad creciente de las empresas por apostar por equipos más diversos y competitivos. Esta tendencia se refleja, en buena medida, en la evolución descendente de su tasa de paro: mientras en 2021 superaba el 22%, en 2023 ?último año con datos disponibles del INE? se situó por debajo del 20%. La reducción de la tasa de paro entre las personas con discapacidad se produce en un contexto en el que también desciende la tasa de paro general. Sin embargo, es especialmente relevante que este descenso alcance también a las personas con discapacidad, ya que parten de una situación estructuralmente más compleja y que, históricamente, ha tendido al estancamiento: mayores barreras de acceso, menor participación laboral y una presencia aún limitada en la empresa ordinaria.

Fuente: INE

Una de las asignaturas pendientes es la escasa penetración en la empresa ordinaria, ya que la mayoría de los contratos para personas con discapacidad siguen suscribiéndose en el ámbito protegido (Centros Especiales de Empleo), una modalidad laboral necesaria, pero que no debería ser finalista, sino transitoria hacia la empresa ordinaria. En concreto, según datos del SEPE y a fecha de octubre de 2025, un 74,5% de los trabajadores con discapacidad son contratados en el ámbito protegido y tan solo uno de cada cuatro (25,5%) encuentran un empleo en la empresa ordinaria.

Otro indicador que demuestra el largo camino por recorrer es la escasa participación laboral de las personas con discapacidad. Así, su tasa de actividad se situaba en 2023 en el 35,5% ?es decir, un 65,7% de las personas con discapacidad en edad laboral no tiene empleo ni lo busca?, frente al 78,5% de las personas sin discapacidad.

Las estadísticas también evidencian una menor participación y nivel educativo de las personas con discapacidad en comparación con la población general. Según el Observatorio Estatal de la Discapacidad, el porcentaje de población con discapacidad con estudios primarios o menos (19,3%) es significativamente mayor que la de la población general (6,1%), y solo el 19,2% de las personas con discapacidad logra completar estudios superiores, frente al 39% de la población sin discapacidad. Se estima que más del 60% de las personas con discapacidad cesan sus estudios al finalizar la educación secundaria obligatoria, lo que indica que la mayoría no accede a etapas postobligatorias (bachillerato, formación profesional o universidad).

Fuente: Observatorio Estatal de la Discapacidad

Bienestar y empleo: grandes deseos

El ranking de deseos de las personas con discapacidad para 2026 muestra que priorizan las condiciones básicas que hacen posible una vida autónoma y plena: bienestar y salud, empleo, conciliación? A medida que estas necesidades esenciales se cubren, emergen deseos vinculados a la participación plena en la sociedad.

Así, en una escala del 1 (?nada importante?) al 5 (?muy importante?), un 95,1% escoge las valoraciones 4 y 5 cuando se trata de elegir el bienestar y la salud, mientras un 90,6% sitúan el empleo, con el mismo objetivo de lograr una vida lo más normalizada posible. Ambos propósitos conectan con la necesidad que anhelan de una vida normalizada que les permita desarrollar su autonomía.

GRANDES DESEOS PARA 2026 1 2 3 4 5 Suma 4 y 5
Bienestar y salud 1,5% 0,9% 2,2% 7,9% 87,2% 95,1%
Empleo 2,2% 0,4% 6,5% 17,2% 73,4% 90,6%
Conciliación y tiempo de cuidado 2,2% 0,9% 7,1% 15,8% 73,8% 89,6%
Normalización discapacidad 4,1% 0,6% 7,3% 10,9% 76,9% 87,8%
Relaciones afectivas 2,3% 2,3% 8% 15,6% 71,6% 87,2%
Vivienda 4,5% 2,7% 6,8% 11,4% 74,4% 85,8%
Accesibilidad universal 5,7% 2% 12,2% 15,9% 63,8% 79,7%
Igualdad de género 17,3% 11,4% 14,9% 13,3% 62,9% 76,2%

Fuente: Observatorio de la vulnerabilidad y el empleo de la Fundación Adecco

El bienestar y la salud ocupan el lugar más destacado en el ranking de deseos de las personas con discapacidad. Un buen estado de salud y bienestar es la base que les permite desarrollar el resto de sus proyectos vitales: trabajar, relacionarse, independizarse o participar plenamente en la sociedad. La puntuación extraordinariamente alta (87,2% en nivel 5) indica que la salud no es un deseo, sino una necesidad estructural. A continuación, el empleo emerge como el segundo gran deseo para las personas con discapacidad en 2026, ya que trabajar representa una de las principales palancas de autonomía, estabilidad y participación social. Contar con un empleo no solo garantiza ingresos y seguridad económica, sino que también refuerza la autoestima, permite desarrollar un proyecto de vida independiente y favorece el reconocimiento social.

?Aunque la salud aparece como el principal deseo para 2026, en realidad constituye una necesidad estructural para las personas con discapacidad, una condición básica sin la cual no es posible desarrollar el resto de sus proyectos vitales. Por ello, el empleo emerge como el gran deseo transformador: es la palanca que permite fortalecer redes de contacto, ganar autonomía económica, acceder a una vida más plena y disponer de los recursos necesarios para cuidarse y mantenerse en bienestar. Tener un empleo posibilita ejercer una participación social real, consolidando así muchos de los demás deseos expresados en este informe?, explica Begoña Bravo, directora de Inclusión de la Fundación Adecco.

Confianza y anhelos laborales para 2026

Al preguntar a personas con discapacidad, tanto empleadas como en situación de desempleo, por su confianza laboral, observamos que el rango de respuestas es muy similar. Cerca de un tercio de ambos grupos otorga la máxima calificación de confianza en su futuro laboral (5), lo que sugiere cierto optimismo compartido respecto a la evolución del empleo en el corto plazo. También en las valoraciones intermedias (4 y 3) se observa una distribución prácticamente paralela.

Sin embargo, el dato más llamativo es que la desconfianza resulta más acusada entre las personas con empleo que entre aquellas que actualmente no lo tienen: un 14,6% de las personas empleadas opta por la mínima confianza, frente al 11,6% del grupo en sin trabajo. Este resultado puede interpretarse como un reflejo de la inestabilidad percibida dentro del propio puesto de trabajo, denotando la persistencia de barreras como el desconocimiento de la discapacidad por parte de los equipos, la falta de adaptaciones, las dificultades de promoción o la incertidumbre ante posibles cambios organizativos. En definitiva, para quienes ya están trabajando, la experiencia directa en el mercado laboral puede hacer más visibles estos riesgos y mermar el optimismo.

En este contexto, cobra especial relevancia el seguimiento de las contrataciones y de la trayectoria laboral de las personas con discapacidad. ?La inclusión no finaliza cuando la persona con discapacidad firma el contrato. Un acompañamiento posterior y continuado permite no solo evaluar la adecuación del puesto de trabajo y las necesidades formativas, sino también detectar a tiempo posibles desajustes. Este enfoque preventivo contribuye a generar entornos laborales más estables, inclusivos y sostenibles, reforzando así la confianza de las personas con discapacidad en su futuro profesional, y también la de las empresas, que se sienten acompañadas y escuchadas. Este es precisamente el propósito de la Unidad de Apoyo a la Inclusión de la Fundación Adecco?, explica Begoña Bravo, directora de Inclusión de la entidad.

Fuente: Observatorio de la vulnerabilidad y el empleo de la Fundación Adecco

Impacto de la IA: 4 de cada 10 creen que les dejará sin empleo

Para las personas con discapacidad, la IA representa tanto una oportunidad para reducir barreras en su empleabilidad como un desafío que exige adaptación y plantea riesgos. Los resultados arrojan que cuatro de cada diez entrevistados (39,6%) consideran que, con la automatización de puestos de trabajo, las personas con discapacidad se van a quedar sin empleo. Esta percepción responde a varios factores. En primer lugar, existe una preocupación generalizada sobre la automatización de tareas repetitivas o de bajo nivel de cualificación, ámbitos en los que tradicionalmente se han concentrado muchas oportunidades laborales para las personas con discapacidad.

Además, persiste la percepción de que las personas con discapacidad parten de una posición de desventaja en términos de formación digital y acceso a competencias tecnológicas. A ello se suma la incertidumbre sobre si las empresas invertirán en adaptar los nuevos entornos digitales y automatizados a las necesidades de las personas con discapacidad. Por último, la experiencia previa de barreras en el empleo puede hacer que la irrupción de la IA se perciba más como una amenaza que como una oportunidad.

Por tanto, aunque el empleo se consolida como el gran anhelo de las personas con discapacidad de cara a 2026, este deseo convive con la inquietud creciente de que la inteligencia artificial pueda poner en riesgo sus oportunidades laborales. Este temor refleja, más que un rechazo a la tecnología, la percepción de vulnerabilidad ante un mercado de trabajo que evoluciona rápidamente y para el que no siempre se sienten suficientemente preparados.

En el lado contrario, casi un 26% cree que, en general, la tecnología está a servicio de las personas con discapacidad y no supondrá un perjuicio para su empleabilidad. Por último, para un 34% esta cuestión no es relevante y nunca se ha planteado cómo la IA podría afectar al empleo de las personas con discapacidad.

Fuente: Observatorio de la vulnerabilidad y el empleo de la Fundación Adecco

?El deseo de encontrar un trabajo estable convive con la inquietud creciente de que la IA pueda poner en riesgo sus oportunidades laborales. Este temor refleja la percepción de vulnerabilidad ante un mercado de trabajo que evoluciona rápidamente y para el que no siempre se sienten suficientemente preparados. Eliminar este temor pasa por la capacitación, dotando a las personas con discapacidad de las competencias digitales necesarias para que puedan aprovechar todo su potencial y participar en igualdad de condiciones en un mercado laboral eminentemente digitalizado, en el que la IA, bien utilizada, tiene un inmenso potencial inclusivo y está a nuestro servicio?, asegura Mesonero.

Discriminación y otros frenos a la inclusión

Uno de los principales frenos a la inclusión laboral de las personas con discapacidad es la discriminación que a menudo experimentan; una discriminación que tiene su origen en prejuicios sociales que pueden trasladarse a las empresas. En este sentido, ocho de cada diez personas (83,6%) participantes en la encuesta afirman que su discapacidad ha influido en las oportunidades laborales que han tenido hasta la fecha: en concreto, un 40,4% afirma que ha sido un condicionante constante, mientras que un 43,2% asegura que en ciertas ocasiones sí ha influido. Es decir, tan solo un 16,4% manifiesta que la discapacidad no ha influido en este sentido.

Fuente: Observatorio de la vulnerabilidad y el empleo de la Fundación Adecco

?El hecho de que el 83,6% de las personas con discapacidad considere que su discapacidad le ha perjudicado en los procesos de selección y en el acceso al empleo debe impulsarnos a trabajar decididamente para que, de cara a 2026, podamos invertir esta tendencia y avanzar hacia procesos de selección verdaderamente justos e inclusivos, donde ninguna persona sienta que sus oportunidades se ven limitadas por el hecho de tener un certificado de discapacidad?, explica Mesonero.

Al preguntar en qué fase de su trayectoria profesional han sentido mayor discriminación, las personas en situación de desempleo destacan, en primer lugar, el envío de currículums. Casi cuatro de cada diez afirman que ni siquiera pasan ese primer filtro porque no reciben llamadas de empleadores como respuesta a su candidatura.

Las situaciones de rechazo o discriminación no se dan solo en la búsqueda de empleo, también una vez conseguido: más de la mitad de las personas con discapacidad ocupadas (52,3%) han sentido, en algún momento, discriminación en el puesto de trabajo (un 45% en algunas ocasiones, y un 7,3% de manera constante). Porcentajes que demuestran que queda mucho camino por recorrer para que los entornos laborales estén verdaderamente sensibilizados y abiertos hacia la discapacidad.

Fuente: Observatorio de la vulnerabilidad y el empleo de la Fundación Adecco

El empleo ideal

El empleo es, para las personas con discapacidad, el instrumento por excelencia para normalizar su vida. Tanto es así, que las personas encuestadas no se conforman solo con encontrar un trabajo, sino que expresan el deseo de que este sea estable y sostenible en el tiempo.

Por ello, lo primero que demandan de un empleo ideal es que sea sostenible y puedan conseguir un contrato indefinido (66,9%). En la misma proporción, reclaman un salario justo y competitivo, reflejo de su aspiración a una estabilidad económica real. En tercer lugar, un 34,4% destaca la importancia de contar con un buen clima laboral y sentido de pertenencia, así como con flexibilidad horaria, elementos clave para garantizar su bienestar y sostenibilidad en el puesto de trabajo.

Fuente: Observatorio de la vulnerabilidad y el empleo de la Fundación Adecco.

Detrás de la elección de estas características más demandadas subyace un anhelo profundo para las personas con discapacidad: el empleo sostenible y la estabilidad profesional, siendo esta la base esencial para su bienestar y autonomía.

?Con este propósito, la Fundación Adecco cuenta con la Unidad de Apoyo a la Inclusión (UAI), que tiene como finalidad lograr una inclusión de calidad y estable en el tiempo. Se trabaja desde una doble vertiente, con las personas contratadas y con las empresas. Con las primeras, para proporcionarles las herramientas necesarias que posibiliten la duración del contrato, más allá del periodo de prueba, y con las segundas, para brindar el apoyo que se necesario para que la contratación continúe después de dicho periodo de prueba?, explica Bravo.

Empatía, humildad y justicia

Como en ediciones anteriores, al preguntar a las personas con discapacidad cómo sería su mánager o responsable ideal, la cualidad más repetida ha sido la empatía (86,6%), una característica que permite a los líderes comunicar con claridad y respeto, ofreciendo apoyo sin paternalismo y promoviendo la autonomía. En segundo lugar, los encuestados señalan la humildad (62%). A bastante distancia, un 44% señala la justicia como característica deseable para un mánager. Un jefe justo aplica criterios claros y equitativos para todo el equipo, evitando favoritismos.

En esta encuesta también hemos querido conocer quiénes serían, concretamente, los jefes o jefas ideales para las personas con discapacidad. La gran mayoría escoge a personas cercanas como familiares, tutores, profesores, amigos, orientadores laborales o, incluso, a alguno de sus compañeros de trabajo actuales. 

Entre las respuestas también ha habido espacio para menciones más anecdóticas, que ofrecen una lectura interesante sobre los referentes sociales para las personas con discapacidad. Algunas personas encuestadas señalan a deportistas como Messi, Marc Márquez, Carles Puyol o Carlos Alcaraz; y, un año más, Rafael Nadal vuelve a ser la figura más citada, en concreto, por un 5% de los encuestados. Este porcentaje, aunque puede parecer bajo, adquiere una relevancia notable: que una única figura concentre las respuestas de uno de cada veinte participantes refleja un grado de consenso inusualmente elevado, dibujando una cierta tendencia.

Otros participantes mencionan a cantantes como Aitana, a personalidades del ámbito empresarial o político como Bill Gates, Barack Obama o Amancio Ortega, así como a referentes de la discapacidad, entre ellos el deportista Álex Roca o el exfutbolista y exentrenador Juan Carlos Unzué. Estas respuestas, aunque más anecdóticas, evidencian la diversidad de modelos aspiracionales que inspiran confianza y liderazgo entre las personas con discapacidad.

El Comité Asesor de Vacunas e Inmunizaciones de la Asociación Española de Pediatría (CAV-AEP) ha publicado, como cada inicio de año, en la revista Anales de Pediatría su calendario de vacunaciones e inmunizaciones recomendado para 2026, un documento basado en las últimas evidencias científicas y epidemiológicas existentes, que busca proteger eficientemente frente a las enfermedades infecciosas a niños, adolescentes y embarazadas residentes en España.

La novedad principal de este año es la incorporación de la vacunación sistemática frente a la hepatitis A (HA), con una pauta de dosis única a los 12-15 meses de edad y una de rescate para el resto de la infancia y adolescentes sin vacunar, ya que esta vacuna es efectiva también tras la exposición.

Hasta la fecha, solo Cataluña, Ceuta y Melilla incluyen la vacunación contra la hepatitis A en el calendario infantil, las dos últimas por su localización geográfica y Cataluña como parte de un plan piloto iniciado en la ciudad de Barcelona, que posteriormente se extendió a toda la comunidad y se ha mantenido como permanente.

Otra de las actualizaciones de esta edición del calendario es la recomendación de la vacuna contra la gripe a todos los niños y adolescentes de entre los 6 meses y los 17 años, una propuesta que se lanzó ya en otoño. Los expertos sugieren reforzar también las coberturas en convivientes y cuidadores de pacientes de riesgo y/ o que conviven con menores de 6 meses, embarazadas (tanto para su propia protección como para la de su futuro hijo, en cualquier momento del embarazo) y a todos los profesionales sanitarios.

En el calendario de 2026 se ha incorporado una nueva tabla con las vacunaciones recomendadas según las enfermedades crónicas o las condiciones de riesgo. Además, se ha editado un calendario especial para las familias.

El CAV-AEP insiste en la necesidad de avanzar hacia un calendario de vacunaciones e inmunizaciones único que garantice la equidad tanto en la prevención de las enfermedades como en el acceso a la protección vacunal en todo el territorio. Tal y como señala el coordinador del CAV-AEP, el doctor Francisco Álvarez, alcanzar este objetivo exige ?la implicación conjunta de los profesionales sanitarios y de los responsables políticos que intervienen en las decisiones sobre el calendario de vacunaciones e inmunizaciones de la población infantil y adolescente en España, un ámbito en el que el comité está plenamente dispuesto a colaborar?.

En este contexto, el CAV-AEP vuelve a destacar la urgencia de desarrollar un modelo de financiación que permita un acceso equitativo a las vacunas que actualmente no están incluidas en el calendario del Sistema Nacional de Salud, reduciendo el impacto económico que esta situación supone para las familias y redoblar esfuerzos, tanto desde Salud Pública como desde los equipos de pediatría de atención primaria, para aumentar las coberturas vacunales.

El Comité aboga por la constitución de un Comité Nacional de Inmunización que incluya pediatras expertos en las comisiones decisorias en materia de vacunas e inmunizaciones, integrando también a técnicos de Salud Pública del Ministerio y de las comunidades autónomas, a sociedades científicas y representantes de los pacientes, en línea con las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS). En opinión del pediatra, ?la participación de estos actores favorecería un mayor consenso y un respaldo social más sólido a las decisiones que se adopten?.

Continuidad en las recomendaciones clave

El calendario vacunal de la AEP para 2026 consolida las recomendaciones incorporadas en años previos y, sin hacer distinciones entre inmunizaciones financiadas y no financiadas, al considerarse que todas deberían aplicarse de forma sistemática a la población infantil y adolescente.

  • Rotavirus: se mantiene la recomendación de incluir esta vacuna de forma sistemática en todos los lactantes españoles, como ya realizan todas las comunidades autónomas, excepto Andalucía que la incorporará este mes.
  • Mantenimiento de la pauta de vacunación frente a difteria, tétanos, tosferina, Haemophilus influenzae tipo b y poliomielitis con vacunas hexavalentes, que también llevan la hepatitis B, con pauta 2+1 (2, 4 y 11 meses) que lleva aparejada la aplicación de una dosis de polio a los 6 años para la cohorte que siga este esquema, preferentemente con DTPa (DTPa-VPI), aunque también sería válida la Tdpa+VPI.
  • Continuar con la insistencia, dada la duración limitada de la inmunidad frente a la tosferina, en la recomendación de la vacuna de carga estándar frente a difteria y tosferina (DTPa) o en su defecto de la de baja carga antigénica (Tdpa) a los 6 años, asociada a VPI, y que vaya seguida de otra dosis de Tdpa a los 10-12 años de edad.
  • Mantenimiento de la pauta de vacunación antineumocócica 2+1 con VNC15 (2, 4 y 11 meses) o con VNC20 con una pauta 3+1 (2, 4, 6 y 11 meses), con reafirmación de que las vacunas que mejor se adaptan a las características epidemiológicas del momento actual de nuestro país son las de mayor número de serotipos.
  • Recomendación de la vacuna frente al meningococo B como sistemática en el lactante, en pauta 2+1 con inicio a los 2 meses de edad; es recomendable la coadministración de 4CMenB con todas las vacunas de los calendarios vacunales infantiles. Para el resto de las edades, la recomendación es de protección individual, salvo en el adolescente.
  • Renovación de la pauta de vacunación frente a los meningococos A, C, W e Y, con un esquema (1+1+1) de una dosis a los 4 meses, otra a los 12 meses y otra a los 12-13 años, con un rescate progresivo hasta los 18 años en los no vacunados con MenACWY. Para el resto de las edades, la recomendación es como protección individual.
  • Mantenimiento de la pauta de vacunación de triple vírica y varicela con 2 dosis, recomendando la vacuna tetravírica (SRPV) para la segunda dosis, con una disminución de la edad para la segunda dosis aplicándola a los 2 años.
  • La vacunación frente al SARS-CoV-2 (cepa LP8.1, y si no estuviera disponible con la subvariante KP.2) en todos los niños y adolescentes que sean grupos de riesgo desde los 6 meses de edad. La vacunación con estas vacunas se recomienda también como protección individual para todos los niños y adolescentes que lo deseen.
  • Recomendación de la vacuna del virus del papiloma humano en ambos sexos a los 10-12 años, porque la carga de la enfermedad neoplásica en el varón por este virus es también importante. Con preferencia de la VPH9 sobre la VPH2 y con una sola dosis hasta los 25 años de edad, siendo financiada hasta los 18 años para ambos sexos.
  • Mantener la recomendación del uso de nirsevimab (anticuerpo monoclonal frente al VRS) en lactantes menores de 6 meses y hasta los 2 años en los grupos de riesgo para esta enfermedad (en prematuros menores de 35 semanas hasta los 12 meses de edad).
  • Vacuna antigripal sistemática de 6 meses a 17 años, siendo preferente a partir de los 2 años la vacuna intranasal.

También se mantiene un apartado dedicado a la vacunación en el embarazo, tanto para proteger a la madre como al bebé, recomendando la vacunación con Tdpa a partir de la semana 27 de gestación; la vacunación covid-ARNm en cualquier momento del embarazo e igualmente la vacunación antigripal si este coincidiera con la temporada estacional. Las recomendaciones del CAV recogen la vacuna frente al VRS para embarazadas, disponible en las farmacias comunitarias, pero no financiada por el SNS. A los niños de madres vacunadas en el embarazo, Salud Pública recomienda aplicarles igualmente el anticuerpo monoclonal frente al VRS en el momento del nacimiento.

Cuando un cáncer hematológico irrumpe en la vida de una persona, no solo empieza una andadura médica. El diagnóstico supone un proceso vital que afecta a la identidad, a los vínculos, al trabajo y a la manera de estar en el mundo. Por eso, cada vez más voces insisten en que la atención a las personas con enfermedades oncohematológicas debe ir mucho más allá del tratamiento. Cuidar también es acompañar, prevenir, escuchar y sostener en el tiempo.

Así lo defiende la presidenta de la Agrupación Española de Afectados por Linfoma, Leucemia y Mieloma (AELCLÉS), Ascensión Hernández. En esta entrevista, narra primera mano el impacto que supone recibir un diagnóstico de este tipo. ?Cuando a una persona nos diagnostican una enfermedad de este tipo, es un shock, es un cambio total?, explica. El miedo a la muerte, la incertidumbre sobre el futuro y la pérdida de control se instalan desde el primer momento.

A esto se suma, en muchos casos, el aislamiento necesario para evitar infecciones, especialmente durante los tratamientos más agresivos. ?Es un cambio tan radical: no puedes salir, no puedes ir a tomar una copa porque no puedes relacionarte con gente, tienes que tener cuidado con las infecciones?. La vida social se reduce al mínimo y el entorno, aunque bienintencionado, no siempre sabe cómo acompañar.