Unidos por la salud

Pertenece y transforma la comunidad de pacientes

Cada día, diez bebés nacen en España con una cardiopatía congénita. Se trata de la malformación congénita más frecuente, con una incidencia de entre 8 y 10 casos por cada 1.000 nacidos vivos, lo que supone alrededor de 5.000 nuevos diagnósticos al año. Son cifras importantes que especialistas y asociaciones nos recuerdan en el Día Mundial de las Cardiopatías Congénitas, de la misma forma que alertan de brechas importantes en el acompañamiento y la atención integral de quienes las padecen.

Gracias al progreso en el diagnóstico precoz, la cirugía cardiaca y el intervencionismo estructural, más del 85% de los niños afectados sobrevive y alcanza la edad adulta. Sin embargo, como advierte Armando Pérez de Prado, presidente de la Fundación EPIC, ?la cardiopatía congénita no se cura: requiere seguimiento médico especializado durante toda la vida?.

Hoy se estima que más de 120.000 adultos conviven en España con una cardiopatía congénita y precisan control especializado permanente. La supervivencia ya no es la única meta: el foco está en la calidad de vida.

El diagnóstico prenatal cambia el punto de partida

Uno de los avances más relevantes de las últimas décadas ha sido el diagnóstico prenatal. Detectar una malformación cardíaca antes del nacimiento permite planificar el parto en centros especializados y organizar la intervención desde los primeros días de vida.

Las cardiopatías congénitas se originan durante las primeras ocho semanas de gestación y pueden ir desde defectos leves hasta malformaciones complejas que requieren cirugía neonatal. La mejora en las técnicas de imagen, junto con los avances en genética y medicina personalizada, ha contribuido a cambiar radicalmente el pronóstico.

«La genética y la biología molecular están ayudando a comprender mejor sus causas, abriendo la puerta a una medicina más personalizada», indica Carlos Rubio-Iglesias, especialista en Cardiología Pediátrica del Hospital Universitario Hospiten Rambla.

Atención temprana, una asignatura pendiente

La Fundación Menudos Corazones pone el acento en un aspecto que a menudo queda en segundo plano: el impacto en el desarrollo infantil. Nacer con una cardiopatía congénita aumenta el riesgo de retrasos en el desarrollo motor y del lenguaje, así como de dificultades emocionales, sociales, de atención y de aprendizaje.

Desde la asociación apuntan que entre el 30% y el 50% de los niños que se someten a cirugías cardíacas presentan alteraciones en el neurodesarrollo. Y añaden que estos problemas pueden agravarse si no reciben intervención adecuada desde los primeros meses de vida.

Sin embargo, el 65% de los bebés con cardiopatías congénitas no accede de manera directa a atención temprana, según un estudio propio de Menudos Corazones sobre la relación entre cardiopatías congénitas, dependencia, discapacidad y Atención Temprana. Esta falta de acceso precoz a apoyos especializados puede condicionar la evolución educativa, social y emocional a largo plazo.

Transición a la edad adulta y salud mental

Otro de los momentos críticos es la transición desde la cardiología pediátrica al sistema sanitario de adultos. Muchos jóvenes pierden el seguimiento especializado en esta etapa, lo que incrementa el riesgo de complicaciones.

Además del impacto físico, las cardiopatías congénitas tienen consecuencias psicológicas y sociales. Se observa una mayor prevalencia de ansiedad, síntomas depresivos y estrés relacionado con la enfermedad. El diagnóstico afecta también a las familias, que afrontan incertidumbre, hospitalizaciones recurrentes y decisiones complejas desde el nacimiento.

?Ya no hablamos sólo de supervivencia, sino de calidad de vida, integración social y envejecimiento?, recuerda Javier Fernández Sarabia, especialista en Cardiología Pediátrica en el Hospital Universitario Hospiten Bellevue. De hecho, este especialista puntualiza que, gracias a la investigación científica, los adultos con estas patologías ya superan en número a los niños. «Son personas que estudian, trabajan, forman familias… pero tienen necesidades médicas específicas y seguimiento especializado de por vida».

El cribado neonatal, conocido popularmente como la prueba del talón, es una de las herramientas más eficaces de salud pública pediátrica. Permite detectar en los primeros días de vida enfermedades congénitas graves antes de que aparezcan los síntomas, lo que abre la puerta a tratamientos precoces capaces de evitar discapacidad, complicaciones irreversibles e incluso muertes prematuras. Más de 40 patologías pueden ser diagnosticadas a través de esta vía, de las cuales 33 cuentan con medicamentos aprobados por la Agencia Europea del Medicamento (EMA), aunque en España sólo se puede acceder a 23.

De hecho, en nuestro país el número de patologías que se criban es muy diferente según la comunidad autónoma en la que nazca el bebé. Toda esta información se recoge en el informe Un compromiso común por la equidad: 10 claves en cribado neonatal, que acaba de ser presentado por la Federación Española de Enfermedades Raras (FEDER) y Farmaindustria, y que analiza la situación actual en las comunidades autónomas y reclama un modelo homogéneo y coordinado en todo el Sistema Nacional de Salud.

El documento recuerda que el cribado neonatal se inició en España en 1968 con un programa piloto para la fenilcetonuria y que, desde 2014, forma parte de la cartera común del SNS con un panel mínimo estatal que en estos momentos está en 12 patologías cribadas. El Ministerio de Sanidad se comprometía el pasado año a ampliar esa cifra a 22 antes de finalizar 2025, una promesa aún pendiente de poner sobre el papel

De 12 a más de 40 enfermedades cribadas

A partir de ese mínimo obligatorio, las comunidades autónomas han incorporado patologías adicionales en sus carteras complementarias, generando un mapa desigual. Según los datos recopilados por el estudio, hay territorios que criban entre 10 y 20 enfermedades, otros entre 21 y 30, varios entre 31 y 40, y sólo tres superan las 41 patologías: Murcia, Baleares y Canarias.

Esta heterogeneidad tiene un impacto real en la vida de las familias. ?El cribado neonatal es importante porque nos permite prevenir discapacidad y muertes prematuras. El diagnóstico no lo es todo, pero lo cambia todo, porque es la puerta a comenzar con un tratamiento?, explicó Juan Carrión, presidente de FEDER, durante la presentación del informe.

Desde su punto de vista, es esencial homogeneizar ese número de enfermedades cribadas siguiendo el ejemplo de Italia, que ha marcado de forma obligatoria el cribado metabólico ampliado para todos los recién nacidos en el territorio, con más de 40 patologías analizadas, incluso aquellas que están en fase de ensayo clínico.

Detectar para poder tratar

El informe insiste en que el cribado se convierte en un circuito asistencial completo que abarca detección, diagnóstico confirmatorio, tratamiento y seguimiento. «La detección precoz es la puerta de entrada a intervenciones que pueden cambiar radicalmente el pronóstico», indicó Isabel Pineros, directora del Departamento de Prestación Farmacéutica y Acceso de Farmaindustria.

Sin embargo, el informe alerta de una falta de coordinación entre diagnóstico y acceso al tratamiento. Según explico Pineros, existen patologías con terapias disponibles y financiadas ?como la enfermedad de Pompe o la mucopolisacaridosis tipo I? que no están incluidas de forma homogénea en los programas de cribado neonatal. «Esta desconexión puede suponer pérdidas de oportunidad para intervenir de forma temprana», añadió Patricia Arias, responsable del área de Investigación y Conocimiento de FEDER.

El documento asegura que, de los 33 medicamentos autorizados por la EMA con indicación específica para enfermedades incluidas en los programas de cribado neonatal, 11 se han aprobado en los últimos cinco años, 29 cuentan con Código Nacional en España y 23 están financiados por el sistema público.

Un decálogo y una propuesta de ley

El texto de FEDER y Farmaindustria propone además un decálogo de prioridades orientado a consolidar un modelo equitativo, armonizado y basado en criterios científicos comunes . Entre las medidas planteadas figura el impulso de una ley específica que garantice la universalidad, la actualización periódica del panel y la coordinación entre administraciones.

En este contexto, cobra relevancia la Proposición de Ley para la Regulación del Cribado Neonatal Universal y Equitativo en España, que plantea establecer un panel mínimo obligatorio y dinámico para todo el territorio, revisado al menos cada dos años por una Comisión Nacional de Cribado Neonatal. El texto subraya que la actual disparidad territorial vulnera el principio de igualdad y que corresponde al Estado garantizar condiciones básicas comunes.

Esta iniciativa legislativa está siendo impulsada por la asociación MásVisibles con el apoyo de FEDER, a través de una recogida de firmas. El objetivo es reforzar su tramitación parlamentaria y asegurar que el cribado neonatal ampliado sea un derecho efectivo para todos los recién nacidos, con independencia de su lugar de nacimiento.

Hace unas semanas, estaba en el parque con mi hija de dos años. A nuestro alrededor, niños de su edad corrían, saltaban, se perseguían unos a otros. Ella todavía no camina. Y mientras la veía jugar sentada en el suelo, explorando el mundo a su manera, noté esa mirada, la de otras madres, que mezcla compasión con alivio. Esa que dice «menos mal que no es la mía» sin necesidad de palabras.

Yo las miraba de vuelta pensando en algo que leí en Raising a Rare Girl, de Heather Lanier: que los niños neurodivergentes son, en realidad, una estrategia de supervivencia de la naturaleza. Que en un mundo donde todos hacen lo mismo, todos piensan igual y todos resuelven los problemas de la misma manera, basta un solo cambio ? un virus, una crisis, un cambio ? para que todo el sistema colapse. La neurodiversidad es la póliza de seguro de la humanidad.

El problema es que el mercado laboral español no lo ve así.

La paradoja de las capacidades invisibles

Los datos son conocidos y, aun así, incómodos. En España, solo el 28,5% de las personas con discapacidad en edad laboral tiene empleo, frente al 51,7% de la población general. Su tasa de desempleo casi duplica la media. Cuando hablamos de neurodiversidad ?autismo, TDAH, dislexia, dispraxia?, la realidad es aún más áspera. No porque falten capacidades, sino porque el sistema no sabe reconocerlas.

Las empresas dicen buscar innovación, pensamiento crítico, creatividad, capacidad de detectar patrones que otros no ven. Pero cuando esas cualidades vienen encarnadas en un cerebro que procesa la información de otra manera, que necesita adaptaciones sensoriales o que no rinde bien en una reunión presencial de dos horas sin pausas, el entusiasmo se diluye. La diferencia deja de ser valiosa para pasar a convertirse en un obstáculo.

Mirar más allá del 2%

La ley obliga a las empresas de más de 50 empleados a reservar un 2% de su plantilla a personas con discapacidad. En la práctica, muchas veces es solo un trámite.

Alejandra Valle, bióloga con dos másteres, contaba en una entrevista para El País cómo a ella le recomendaron no mencionar su discapacidad en el currículum y escribir simplemente ?contratación bajo bonificación?. Ocultar quién eres para tener una oportunidad.

Además, ese 2% rara vez llega a puestos cualificados. Como señalaba la periodista Mari Mar Gómez: de cada 20 ofertas para personas con discapacidad, 19 son de limpieza o almacén.

Cumplir la ley no es crear inclusión. Contratar para la foto no es integrar. Así, el sistema mantiene a las personas neurodivergentes exactamente donde siempre han estado: en los márgenes.

Dejar fuera del mercado laboral a las personas neurodivergentes es renunciar a una serie de ventajas que muchas empresas buscan activamente. La detección de patrones y errores que muchas veces acompaña al autismo, el pensamiento divergente y el hiperfoco asociados al TDAH, o la mirada visual y espacial que suele acompañar a la dislexia no son rarezas: son ventajas competitivas. A eso se suma algo que aparece con frecuencia en muchos perfiles neurodivergentes y que muchas organizaciones echan en falta: honestidad directa y un sentido especialmente agudo de la justicia.

Cambiar la vara con la que medimos

Pero si queremos ver un cambio real necesitamos empezar por los criterios que usamos para evaluar a las personas. A día de hoy, seguimos utilizando procesos de selección diseñados para cerebros neurotípicos. Luego nos sorprende que nuestros equipos no sean diversos. Cuando basamos nuestras entrevistas en preguntas vagas ?«háblame de ti», «¿dónde te ves en cinco años?»? creamos una trampa perfecta para personas neurodivergentes que quizás no son capaces de contestar a esto normativamente. Además, perdemos la oportunidad de evaluar la capacidad real que tiene la persona para desempeñar el puesto.

Para generar inclusión debemos repensar el sistema desde la raíz: preguntas claras y enviadas con antelación, pruebas prácticas que reflejen el trabajo real, adaptaciones ofrecidas de forma proactiva y no como concesión, y una flexibilidad que sea estructural, no retórica. Porque decir que creemos en la diversidad mientras exigimos que todo el mundo trabaje exactamente igual es una contradicción.

A esto le sigue la necesidad de adaptar el entorno laboral a estos perfiles. Para que puedan desplegar su talento, no basta con ajustar los procesos: hay que repensar ruidos, iluminación, pausas y dinámicas como reuniones de dos horas sin descanso. Solo cuando el entorno deja de obstaculizar la diferencia es cuando la creatividad, la concentración y las capacidades únicas de cada persona pueden emerger y aportar su verdadero valor al equipo.

La pregunta incómoda

Todo esto suena bien, pero choca con una realidad que preferimos no nombrar: vivimos en una sociedad obsesionada con la productividad, la eficiencia y los resultados inmediatos. Y las adaptaciones cuestan. Cuestan tiempo, dinero y paciencia. Entonces, ¿por qué hacerlo?

Hay una respuesta pragmática: porque la neurodiversidad genera innovación, y la innovación genera beneficios. Empresas como Microsoft, SAP o JPMorgan Chase desarrollan programas específicos de contratación de personas autistas no por filantropía, sino porque han comprobado su extraordinario valor en determinados roles.

Pero hay otra respuesta, más profunda y más honesta: porque una sociedad que solo valora a las personas por su capacidad de encajar en un molde estrecho de normalidad es una sociedad frágil. Homogénea. Peligrosamente mal preparada para lo inesperado.

El futuro que les debemos

Cuando veo a mi hija en el parque, explorando el mundo desde donde está, pienso en la persona adulta que será algún día. Pienso en si tendrá que esconder quién es para conseguir un trabajo. En si sus capacidades serán percibidas como un problema o como una ventaja. En sí vivirá en una sociedad que celebra la diferencia o que apenas la tolera.

Y pienso que la respuesta depende de nosotros. De las decisiones que tomemos hoy en las empresas, en las políticas públicas, en los procesos de selección. De nuestra capacidad para cuestionar lo que siempre se ha hecho y de atrevernos a preguntar: ¿y si hubiera otra forma de llegar?

Por Cristina Pérez de Lope, Directora de Marketing y Comunicación de Alan España

Con motivo del Día Mundial para la Concienciación de la Anemia, que se celebra el próximo 13 de febrero, la Sociedad Española de Hematología y Hemoterapia (SEHH) recuerda la importancia de visibilizar una enfermedad muy prevalente, pero a menudo infradiagnosticada, que afecta de manera significativa a la calidad de vida de millones de personas en todo el mundo.

La anemia es un problema de salud pública global, especialmente frecuente en niños pequeños, mujeres en edad fértil, embarazadas y personas mayores. Se estima que hasta el 40% de los niños de entre 6 meses y 4 años, el 37% de las mujeres embarazadas, y el 30% de las mujeres de 15 a 49 años presentan anemia a escala mundial, siendo la deficiencia de hierro (anemia ferropénica) su causa más común. No obstante, esta enfermedad también afecta a los varones, con una frecuencia que oscila entre el 5-6% en gente joven, y el 50% en mayores de 80 años.

?La anemia no es solo una cifra baja en una analítica; es la manifestación de que algo no está funcionando correctamente en el organismo y siempre debe investigarse su causa?, explica Marta Morado, hematóloga experta en Eritropatología y directora médica de la SEHH.

El diagnóstico de la anemia

El hematólogo es el especialista de referencia para el diagnóstico, tratamiento y seguimiento de la anemia. ?Más allá de corregir el descenso de la hemoglobina, el abordaje especializado permite identificar el origen del problema, que en nuestro entorno se debe con frecuencia a sangrados crónicos, problemas de absorción o aumentos de las necesidades de hierro, como ocurre durante el embarazo o el crecimiento?, señala la experta.

?La anemia ferropénica es un proceso progresivo. Primero se agotan los depósitos de hierro y, si no se corrige la causa, acaba apareciendo la anemia. Detectarla a tiempo evita complicaciones y mejora claramente la calidad de vida del paciente?, comenta la doctora Morado.

Aunque la anemia ferropénica es la más frecuente en el mundo, hay muchas otras casusas de anemia, no relacionadas con el déficit de hierro, y que se pueden deber a estados inflamatorios, enfermedades autoinmunes, enfermedades neoplásicas, insuficiencias medulares o alteraciones congénitas en la formación de los eritrocitos.

Impacto en la calidad de vida

El cansancio persistente, la debilidad, la palidez o la dificultad para concentrarse son algunos de los síntomas más habituales, aunque no siempre se reconocen como señales de alerta. La anemia es, además, una de las principales causas de absentismo laboral y de limitación funcional, especialmente en mujeres.

Por ello, la SEHH insiste en ?la necesidad de no normalizar el cansancio, acudir al médico ante síntomas persistentes y realizar un diagnóstico adecuado, que incluya la valoración de los depósitos de hierro y un estudio de la causa subyacente?.

El Día Mundial para la Concienciación de la Anemia, impulsado por el World Anemia Awareness, lanza para este 2026 un mensaje claro: la anemia es prevenible, tratable y puede superarse. Una dieta equilibrada, el seguimiento médico en personas con factores de riesgo y el tratamiento adecuado, ya sea con hierro oral o intravenoso, según el paciente, permiten revertir la enfermedad y prevenir recaídas. ?Concienciar es transformar la información en acción. Un diagnóstico precoz y un tratamiento correcto mejoran la calidad de vida y, en muchos casos, salvan vidas?, concluye Marta Morado.

Un equipo internacional de científicos ha logrado descifrar por primera vez la identidad molecular de los llamados ?nociceptores durmientes?, un tipo de neurona sensorial del dolor que normalmente permanece inactiva, pero que en determinadas condiciones puede hiperactivarse y provocar dolor crónico persistente, incluso en ausencia de estímulos externos.

Este hallazgo supone un avance decisivo en la comprensión del dolor neuropático, una afección que afecta aproximadamente al 10 % de la población y que se asocia con lesiones o disfunciones del sistema nervioso. En muchos de estos pacientes, el dolor se mantiene de forma continua porque estas neuronas latentes comienzan a activarse de manera espontánea.

La investigación ha sido desarrollada por científicos del Centro para la Adicción y la Salud Mental (CAMH), en Canadá, y del Instituto de Neurofisiología de la Uniklinik RWTH Aachen, en Alemania, y sus resultados se publicarán en la revista científica Cell.

De neuronas invisibles a dianas terapéuticas

Aunque los nociceptores durmientes ?también conocidos como nociceptores latentes? se conocen desde hace décadas por su comportamiento funcional, su identidad genética seguía siendo un misterio. Los investigadores podían reconocerlos por su actividad eléctrica, pero no sabían qué genes los definían, lo que impedía diseñar tratamientos dirigidos específicamente contra ellos.

Ese vacío de conocimiento ha sido ahora cerrado gracias a un enfoque innovador liderado por Angelika Lampert, directora del Instituto de Neurofisiología en Aachen, y Shreejoy Tripathy, científico sénior del CAMH, profesor asociado en la Universidad de Toronto y miembro del Centro Krembil de Neuroinformática. ?Por primera vez hemos podido vincular cómo se comportan eléctricamente estas neuronas con los genes que expresan, asignándoles una identidad molecular clara?, explican los autores.

Para lograrlo, el equipo utilizó Patch-Seq, una técnica de vanguardia que permite registrar la actividad eléctrica de neuronas individuales y, al mismo tiempo, analizar su perfil genético completo. Posteriormente, estos datos se integraron mediante análisis bioinformáticos avanzados, creando lo que los investigadores describen como una auténtica ?Piedra Rosetta? para la investigación del dolor.

Este enfoque ha permitido conectar la investigación preclínica con la biología humana real, facilitando la identificación precisa de los nociceptores durmientes en tejidos humanos.

Una firma molecular específica

Los análisis revelan que estas neuronas se caracterizan por una firma molecular distintiva, que incluye la expresión del receptor de oncostatina M (OSMR) y del neuropéptido somatostatina (SST). Además, los investigadores identificaron otras posibles dianas terapéuticas clave.

Entre ellas destaca el canal iónico Nav1.9, que se expresa de forma significativa en los nociceptores durmientes y contribuye a sus propiedades eléctricas particulares. ?Nav1.9 parece desempeñar un papel central en el control de la facilidad con la que se activan estos nociceptores. Dirigir fármacos contra este canal podría permitir silenciar selectivamente las neuronas responsables del dolor crónico?, señalan los autores.

Confirmación directa en humanos

Aunque los análisis bioinformáticos apuntaban a OSMR como marcador clave, los investigadores fueron un paso más allá. En una serie de experimentos de psicofísica en piel humana, demostraron que la oncostatina M, la molécula que activa este receptor, modula de forma específica los nociceptores durmientes.

Esta validación experimental confirma que la firma molecular identificada no es solo una predicción teórica, sino que tiene una traducción funcional directa en humanos.

Un nuevo marco para entender y tratar el dolor

En conjunto, el estudio establece un nuevo marco conceptual para comprender el origen del dolor neuropático a nivel molecular. Más allá del avance básico, abre perspectivas concretas para el desarrollo de terapias innovadoras, capaces de actuar de forma selectiva sobre las neuronas que generan dolor crónico, sin afectar al resto del sistema nervioso.

Un paso clave hacia tratamientos más eficaces y personalizados para millones de personas que conviven con dolor persistente y, hasta ahora, difícil de tratar.

A principios de la década de los sesenta, en todo el mundo se reportaron casos de recién nacidos con graves malformaciones congénitas tras la exposición intrauterina a la talidomida. Este medicamento se comercializaba en numerosos  países como tratamiento seguro para las náuseas del embarazo. Sin embargo, una médica farmacóloga clínica recién contratada por el máximo organismo regulatorio de medicamentos y productos sanitarios de Estados Unidos, la Food and Drug Administration (FDA), denegó su autorización en el país por falta de datos concluyentes de seguridad.

Aquella médica era Frances Oldham Kelsey. Su rigor científico evitó miles de malformaciones congénitas, pero también consiguió que la exigencia de demostrar seguridad antes de aprobar un medicamento dejara de ser una formalidad para convertirse en un pilar irrenunciable. Así, marcó un antes y un después en la regulación de medicamentos a nivel mundial.

Su ejemplo perdura más de sesenta años después e inspira a otras profesionales que, como médicas especialistas en Farmacología Clínica son, hoy en día, un pilar estratégico para garantizar que los medicamentos se desarrollan, evalúan y utilizan con el máximo rigor científico. ?Ocupamos una posición singular dentro del sistema sanitario. Poseemos un perfil transversal idóneo para integrar la investigación con medicamentos y las tareas asistenciales, contribuyendo de forma decisiva a mejorar el uso adecuado demedicamentos?, explica la Dra. Concepción Payares, vocal de la Junta Directiva de la Sociedad Española de Farmacología Clínica (SEFC) y especialista del Servicio de Farmacología Clínica del Hospital Universitario Puerta de Hierro-Majadahonda.

Corregir el sesgo de género en investigación

Si el caso de la talidomida evidenció la importancia de la seguridad, la historia reciente de la investigación biomédica ha puesto sobre la mesa otro problema estructural: el sesgo de género. Durante décadas, muchos ensayos clínicos se diseñaron tomando como referencia un modelo masculino estándar. Las mujeres quedaron infrarrepresentadas en estudios clave, especialmente en fases tempranas de investigación, y variables como el ciclo hormonal, la menopausia o las diferencias farmacocinéticas y farmacodinámicas entre sexos no siempre se analizaron de forma sistemática.

Corregir estas inercias no es solo una cuestión de equidad, sino de calidad científica y seguridad del paciente. Y aquí, la médica especialista en Farmacología Clínica desempeña un papel determinante. ?Participamos activamente en el diseño y la evaluación de los ensayos clínicos, promoviendo una representación adecuada de mujeres y hombres, y análisis específicos por sexo y género?, afirma la Dra. Lucía Arellano, vocal de la SEFC y especialista del Servicio de Farmacología Clínica del Hospital Clínic de Barcelona.

Según la Dra. Arellano, esta sensibilidad metodológica permite cuestionar inercias históricas. ?Aportamos conocimiento sobre cómo las diferencias biológicas y hormonales influyen en la respuesta y la seguridad de los medicamentos. Esta mirada permite superar el modelo masculino como estándar y avanzar hacia una investigación más representativa y con resultados aplicables a toda la población?, subraya.

La dimensión formativa es clave para consolidar este cambio de paradigma. La Dra. Eva Montané, secretaria de la Junta Directiva de la SEFC y especialista del Servicio de Farmacología Clínica del Hospital Universitario GermansTrias i Pujol, reconoce que se han producido avances, aunque todavía son insuficientes. ?Tradicionalmente, la enseñanza de la farmacología clínica se ha basado en estudios realizados mayoritariamente en varones adultos. Las diferencias farmacocinéticas y farmacodinámicas entre sexos, así como las diferencias en la aparición de reacciones adversas, no siempre se integran de forma sistemática en los planes de estudio?, explica.

Para las especialistas, integrar esta perspectiva no es una tendencia coyuntural, sino una exigencia científica. Incorporar de manera sistemática el análisis por sexo y género en la investigación y en la práctica clínica permite desarrollar medicamentos más seguros, ajustar mejor las dosis y mejorar la equidad en el acceso y en los resultados en salud.

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