La evaluación de tecnologías sanitarias (HTA, por sus siglas en inglés) se está consolidando como una herramienta estratégica para mejorar la toma de decisiones en salud, facilitar el acceso temprano a la innovación y reforzar la competitividad de los sistemas sanitarios. Esta fue una de las principales conclusiones de la jornada El momento de decidir juntos: transformar la evaluación para acelerar la innovación que salva vidas, organizada por Farmaindustria en colaboración con Amgen, y celebrada en la sede del Parlamento Europeo en Madrid.
Más de 150 personas asistieron a este encuentro, de forma presencial y telemática, en el que se reunieron representantes de organizaciones de pacientes, responsables del Ministerio de Sanidad, profesionales sanitarios, expertos científicos y miembros de la industria farmacéutica. Y en un momento clave marcado por el primer año de aplicación del Reglamento Europeo de HTA y por la inminente aprobación del real decreto que definirá el marco nacional de evaluación en España.
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De hecho, la jornada sirvió para hacer balance de esos primeros 12 meses de implementación del reglamento europeo, en el que ya se han puesto en marcha 13 evaluaciones conjuntas de medicamentos oncológicos y terapias avanzadas. Estas experiencias iniciales están sentando las bases de un sistema más armonizado entre los Estados miembros, con el objetivo de evitar duplicidades y facilitar decisiones más rápidas y coherentes sobre la incorporación de la innovación.
El reto de integrar la evaluación europea
Durante la inauguración, la presidenta de Farmaindustria y directora general de Amgen Iberia, Fina Lladós Canela, subrayó que el contexto actual, marcado por cambios geopolíticos y tensiones en el ecosistema de la innovación biomédica, exige reforzar el impulso de la ciencia y la tecnología. En este escenario, la evaluación de la innovación terapéutica se presenta como un ámbito con grandes oportunidades para avanzar hacia modelos más ágiles, coordinados y orientados al valor.
Uno de los puntos centrales del debate fue el papel que jugará España en este nuevo marco. La futura norma nacional permitirá concretar cómo se integrarán las evaluaciones clínicas conjuntas europeas en los procesos de decisión del Sistema Nacional de Salud. Para César Hernández, director general de Cartera Común de Servicios del SNS y Farmacia del Ministerio de Sanidad, se trata de una oportunidad para avanzar hacia un sistema más predecible y orientado al impacto real en salud.
Los participantes coincidieron en que una evaluación bien diseñada servirá para mejorar la eficiencia del sistema. Además, puede convertirse en un factor clave para garantizar un acceso más temprano y equitativo a los medicamentos innovadores, especialmente en áreas de alta necesidad como la oncología.
IA y datos para transformar la evaluación
El papel de la inteligencia artificial y el uso avanzado de datos fue otro de los grandes ejes de la jornada. Expertos de organismos reguladores, entornos europeos de datos y la industria analizaron en una mesa de debate cómo estas herramientas pueden transformar la evaluación de tecnologías sanitarias.
Entre las ideas compartidas, se destacó el potencial de la evidencia en vida real para complementar los ensayos clínicos, ampliar los perfiles de pacientes evaluados y medir aspectos como la adherencia terapéutica o el impacto social de los tratamientos. La directora de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios, María Jesús Lamas, puso de relieve la necesidad de integrar estas fuentes de datos con rigor metodológico y garantías de calidad.
Por otra parte, se abordó el recorrido de la evaluación desde Europa hasta el paciente, en una mesa redonda en la que participaron representantes del Ministerio de Sanidad, de la AEMPS, de sociedades científicas, de la industria y del movimiento asociativo de pacientes. Desde esta última perspectiva, Roberto Saldaña, director de Innovación y Participación Ciudadana en Eupati España, subrayó la importancia de que la evaluación tenga en cuenta el impacto real de los tratamientos en la vida diaria de las personas y de que los pacientes participen de forma estructurada en estos procesos.