La Federación Nacional de Asociaciones para la Lucha Contra las Enfermedades del Riñón (ALCER) y la Federación Española de Enfermedades Raras (FEDER) han puesto en marcha, con la colaboración de Novartis, una alianza destinada a mejorar el abordaje de las enfermedades glomerulares crónicas, entre ellas la Nefropatía IgA o la Glomerulopatía C3, consideradas enfermedades raras o ultra raras. El objetivo es promover el acceso a información adecuada, impulsar el diagnóstico precoz y avanzar en la identificación de necesidades aún no cubiertas de estas comunidades de pacientes.
La iniciativa da continuidad al trabajo desarrollado en el Atlas de las Glomerulonefritis Crónicas 2025, elaborado por ALCER con la colaboración de Novartis y avalado por la Sociedad Española de Nefrología (SEN). Este documento recoge por primera vez la perspectiva de pacientes y cuidadores para analizar la situación actual de estas patologías en España y proponer recomendaciones que permitan avanzar hacia un modelo de atención más integral y coordinado.
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Las glomerulonefritis crónicas son un grupo de enfermedades que afectan al glomérulo, la unidad funcional del riñón encargada de filtrar los desechos y líquidos de la sangre. Aunque son poco conocidas, constituyen una de las principales causas de enfermedad renal crónica, solo por detrás de la diabetes y la hipertensión. Estas patologías pueden progresar hacia una enfermedad renal terminal en un periodo de entre diez y quince años, con un importante impacto en la calidad de vida de los pacientes.
Entre las formas más graves se encuentra la glomerulopatía C3, que presenta uno de los pronósticos más desfavorables. La supervivencia renal a diez años desde el diagnóstico se sitúa entre el 40% y el 60%, y existe un elevado riesgo de recurrencia incluso después del trasplante renal.
El Atlas de las GNC revela además el fuerte impacto emocional que estas enfermedades generan en los pacientes. Siete de cada diez personas afectadas reconocen sufrir consecuencias psicoemocionales relacionadas con la enfermedad, una cifra que aumenta a medida que la patología progresa hacia tratamientos como la diálisis o el trasplante. El estudio también identifica un importante retraso diagnóstico: cerca del 58% de los pacientes considera que su enfermedad se detectó tarde y señala que tuvo que consultar a más de tres profesionales sanitarios antes de recibir un diagnóstico correcto. Esta demora contribuye a acelerar el deterioro de la función renal y aumenta el riesgo de progresión hacia estadios avanzados de enfermedad renal crónica.
Dificultades propias
El presidente de ALCER, Daniel Gallego, explica que las enfermedades glomerulares comparten muchas de las dificultades propias de la enfermedad renal, pero también afrontan retos añadidos como su baja prevalencia, el retraso diagnóstico o la falta de información específica. Según señala, trabajar junto a FEDER permite ampliar la perspectiva, identificar necesidades no cubiertas y desarrollar soluciones que faciliten el acceso a un diagnóstico precoz y a una atención especializada y coordinada.
Desde FEDER, su presidente Juan Carrión recuerda que estas patologías comparten muchos de los desafíos que afectan al conjunto de las enfermedades raras, como el retraso en el diagnóstico, la falta de equidad territorial, la escasez de tratamientos disponibles, una investigación limitada y una elevada carga psicosocial. En este sentido, destaca que el Atlas de las GNC constituye el estudio más amplio realizado en Europa con personas que viven con enfermedades glomerulares raras, aportando datos reales sobre cómo la enfermedad afecta a su vida diaria y a la de sus familias.
Para el nefrólogo Fernando Caravaca-Fontán, del Hospital Universitario 12 de Octubre, el estudio ofrece una visión integral de la situación actual y permite identificar áreas clave de mejora. En patologías poco frecuentes como la glomerulopatía C3, el impacto clínico es especialmente relevante porque suele afectar a pacientes jóvenes y presenta un pronóstico renal desfavorable si no se interviene precozmente. Además, existe un elevado riesgo de progresión hacia enfermedad renal avanzada y de recurrencia incluso tras el trasplante, por lo que iniciativas de colaboración como esta pueden facilitar la identificación temprana de los pacientes, mejorar el acceso a terapias dirigidas y promover redes de centros de referencia.
Impulso al diagnóstico precoz
Los ejes estratégicos de la alianza se centrarán en mejorar el acceso a la atención especializada en glomerulonefritis crónicas y otras enfermedades renales raras. Entre las acciones previstas destacan la elaboración de un mapa de centros especializados, el desarrollo de herramientas para la identificación temprana de síntomas y el refuerzo de la coordinación con atención primaria para agilizar la derivación a especialistas y reducir los tiempos hasta el diagnóstico.
Asimismo, la iniciativa contempla la creación de materiales informativos dirigidos a pacientes y familiares, con contenidos claros y basados en la evidencia científica que faciliten la comprensión de estas patologías. Estos recursos, que estarán disponibles en la web de ALCER, incluirán también herramientas prácticas orientadas a mejorar la comunicación entre profesionales sanitarios y pacientes y fomentar la toma de decisiones compartida.
Desde Novartis, Esther Espinosa, responsable de Comunicaciones y Relaciones con Pacientes, subraya que la compañía mantiene un compromiso con la mejora del cuidado de enfermedades que impactan significativamente en la vida de las personas. En este sentido, destaca la importancia de colaborar con asociaciones de pacientes y profesionales sanitarios para impulsar iniciativas que aumenten la concienciación sobre síntomas difíciles de identificar y favorezcan el diagnóstico precoz, con el objetivo de avanzar hacia un futuro en el que vivir con una enfermedad renal no implique renunciar a la calidad de vida.