Con esta última entrada que hoy se publica en ‘El Sitio de Martina’ terminamos nuestro relato.

No hemos pretendido enseñar, para eso no valemos ni somos quien. Sí hemos intentado que conozcáis la historia de Martina. La historia de nuestra pequeña que nació con unas cardiopatías y unos pulgares ‘raros’. La historia de nuestra pequeña que, despilfarrando descaro a sus tres años, ya es capaz de ir quitado hierro a situaciones difíciles. La historia de nuestra pequeña que, cuando se cruza por la calle con su cirujana, la Dra. De Gálvez, dice textualmente a voz en grito y levantando las manos: “Mira ahí va Irene, la doctora que me ha curao las manitas”. [más…]

El ansiado y temido mes de junio llego recordando que teníamos una cita en cardiología. Ansiado porque teníamos la cita que pondría en marcha todo el mecanismo de pruebas necesarias para la intervención de corazón de Martina y eso es avanzar. Temido porque es un avance muy serio, una intervención de corazón con circulación extracorpórea no es plato de gusto así te lo sirva el mejor chef del mejor restaurante. [más…]

Ésta es la frase mágica para que Martina hiciera y haga uso de su pulgar.

Los resultados de la última intervención fueron sorprendentes pese a sus evidentes secuelas. Su pequeño dedo tan solo lo puede articular por su falange proximal (esta es la más cercana a la palma de la mano), la otra falange quedo y quedará rígida. No obstante, esto no le impide realizar sencillas tareas de forma correcta o ‘a su manera’, que es como más le gusta y es cuando le tenemos que recordar aquello de “Martina, ¡cógelo como te ha dicho Carmen!”. [más…]

Muy a principios de 2012 tuvimos consulta en cardiología. Con muchas y pocas ganas a la vez acudimos el día de la cita. Tras el recomendable reconocimiento inicial y la pertinente entrevista, la doctora inició la ecocardiografía. Ésta seguía arrojando información que ya conocíamos: “Las CIV han cerrado espontáneamente o no son funcionales, pero la CIA sigue siendo amplia”.

Para nuestra sorpresa, que siempre las hay, nos dicen que no encuentran las venas pulmonares. No saben si se debe a una estenosis o a una deslocalización de éstas. Llegados a este punto acuerdan que antes de que acabe 2012 le deben practicar a Martina una ecocardiografía transesofágica y un cateterismo para localizar esas venas y conocer la posición y configuración del corazón. Tras ello intervendrán. [más…]

Más de un mes pasó desde que operaron a Martina hasta que definitivamente le retiraron los vendajes. Hasta entonces, de forma periódica, acudíamos a la consulta de traumatología a realizar curas y a ver que tal evolucionaba.

Generalmente, y según nos aproximábamos al hospital, nuestra pequeña, harta ya de que le trastearan la mano, empezaba a ponerse muy nerviosa. El momento de las curas se convertía en un difícil trance…, no paraba de moverse, el llanto era constante y se aferraba a cualquiera como un pulpo a una roca.

Llegó el día de la última cura y supuso un gran alivio. Su mano aún presentaba una inflamación importante y suturas por distintos sitios. Este aspecto con el paso de los días fue mejorando y la mejora fue mucho mayor cuando le retiraron varios puntos que no caian. [más…]

Este segundo postoperatorio no iba a pasar sin contratiempos y alguna que otra visita hubo que hacer al hospital. Incluso se hizo necesario cambiar los apósitos, cosa menos fácil cuando la mano está posicionada de forma estratégica. Algo tan simple se convirtió en una delicada acción y obligó a que la férula se quedara una semana más.

Entre tanto, y cuando ya pasaron las molestias iniciales, Martina se incorporó a su guardería. Al igual que en el primer postoperatorio, todos necesitábamos recuperar nuestra rutina. Durante estos días nuestra pequeña no dejaba de sorprendernos mostrándonos día tras día cómo se las ingeniaba para realizar acciones propias de su edad. También nos sorprendía y mucho que nunca se quejara de ese yeso y ese vendaje. [más…]

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