A menudo, las políticas de salud se diseñan en despachos, lejos de la piel de quienes sufren las listas de espera o la fragmentación del sistema. Teniendo esto en cuenta, hemos elaborado el informe Envejecer con salud: la prevención como aliada del bienestar en la etapa adulta, una iniciativa de la Fundación Gaspar Casal junto a Pfizer. Pero este no es un libro blanco para que acumule polvo en una estantería; es, ante todo, una herramienta para el empoderamiento de los pacientes y sus familias.
¿Por qué ahora? Porque estamos en un momento crítico. España es un éxito demográfico, pero ese éxito corre el riesgo de morir de éxito si no cambiamos el enfoque. Como pacientes, nos han acostumbrado a un sistema ‘reactivo’: vas al médico cuando algo duele. La Hoja de Ruta que planteamos propone pasar a un sistema ‘proactivo’: que el sistema te busque a ti para que no llegues a doler.
Uno de los puntos más didácticos y a la vez punzantes del informe es la denuncia de la inequidad. No es justo que un paciente, por vivir en una comunidad autónoma u otra, tenga un acceso distinto a la prevención. Hablamos, por ejemplo, de la vacunación del adulto. Para un paciente crónico, una vacuna contra el neumococo o el herpes zóster no es un trámite, es su seguro de vida para mantener la autonomía. El informe es tajante: la prevención debe ser un derecho blindado por un calendario nacional único. Los pacientes deben saber que tienen derecho a exigir la misma protección vivan donde vivan, porque el virus no entiende de fronteras autonómicas.
Farmacia comunitaria
Muchas veces el paciente se siente solo en el laberinto del sistema. El informe propone una visión muy humana: la salud se gestiona en el barrio. Aquí es donde entra la farmacia comunitaria. No es solo un lugar donde recoger cajas de medicamentos; es el nodo de salud más cercano. La Hoja de Ruta defiende que el farmacéutico debe estar integrado en el equipo de cuidados, ayudando a detectar la fragilidad antes de que se convierta en dependencia. Para el paciente, esto significa tener un aliado a pie de calle que le ayude a entender su cronicidad y a evitar errores con su medicación (la llamada prevención cuaternaria). Es, en definitiva, devolver la salud a la comunidad.
La tecnología suele asustar o parecer distante. Sin embargo, nuestra propuesta la sitúa como el puente hacia la libertad. Queremos que el paciente sea el dueño de sus datos. Si un paciente se desplaza de una ciudad a otra, su historia clínica debe viajar con él. La interoperabilidad, de la que tanto se habla significa algo mucho más sencillo para el paciente: no tener que repetir su historial diez veces a diez médicos distintos.
Edadismo
Finalmente, el informe aborda un tema que los pacientes conocen bien: el edadismo. Cumplir años no puede ser un motivo para que el sistema baje los brazos. «Es cosa de la edad» es la frase más peligrosa de la medicina moderna. Nuestra Hoja de Ruta exige que la atención sea personalizada, basada en el riesgo y en la capacidad de cada uno, no en el año de nacimiento. Los pacientes tienen el derecho a ser escuchados y a que sus decisiones de vida sean respetadas en cualquier etapa.
Invertir en prevención es una decisión económica inteligente, sí, pero para el lector es algo más: es una decisión sobre su propia dignidad. El informe que presentamos es un punto de partida para que las asociaciones de pacientes tengan argumentos sólidos con los que exigir cambios reales. No estamos hablando de «los mayores» del futuro. Estamos hablando de las decisiones que tomamos hoy como adultos para no ser pacientes dependientes mañana. Es hora de que el sistema deje de mirar solo la enfermedad y empiece a mirar a la persona. La Hoja de Ruta está trazada; ahora nos toca a todos, pacientes incluidos, empujar para que se cumpla.
Autora:
Isabel Rodríguez Mariblanca
Responsable de Comunicación y Difusión de la Fundación Gaspar Casal