La desnutrición suele asociarse en el imaginario colectivo a la pobreza o la falta de recursos, pero esta visión es incompleta. Existe otra forma mucho más frecuente y silenciosa: la desnutrición relacionada con la enfermedad (DRE), que afecta a personas que padecen enfermedades agudas o crónicas y que, como consecuencia de su estado de salud, comen menos, pierden peso y masa muscular, y ven reducida su capacidad funcional.
Esta forma de desnutrición también aparece en países con altos niveles de desarrollo, ya que su origen no es la escasez de alimentos, sino el impacto de la enfermedad en el apetito, el metabolismo y la capacidad para alimentarse de manera adecuada.
La DRE es, por tanto, un problema oculto que pasa inadvertido en la mayoría de los casos porque no se incluye en las rutinas clínicas habituales. Aunque muchos profesionales sanitarios son conscientes de la importancia de la nutrición, no siempre se mide ni se registra de manera sistemática el peso, la talla o los cambios corporales de los pacientes. Tampoco es habitual realizar un cribado nutricional al ingreso hospitalario, por lo que la desnutrición solo sale a la luz cuando se llevan a cabo estudios específicos.
Estudio Predyces
Según el estudio Predyces, uno de cada cuatro pacientes hospitalizados en España presenta riesgo de desnutrición al ingreso, y estos pacientes generan un coste sanitario un 50% mayor debido a las complicaciones que presentan y a las estancias más prolongadas.
El problema no solo aparece al ingresar, sino que también puede empeorar durante la hospitalización. La enfermedad afecta al apetito y al gasto energético. Si a esto se suman circunstancias organizativas, como horarios de comida interrumpidos por pruebas médicas, falta de seguimiento de lo que consume el paciente o ausencia de registros adecuados, se comprende fácilmente por qué muchos enfermos pierden peso en el hospital. Alrededor de un 10% de los pacientes ven deteriorarse su estado nutricional durante su estancia. Es una situación paradójica, pese a disponer de recursos médicos avanzados, un factor tan básico como la alimentación sigue sin recibir la atención que merece.
No obstante, la desnutrición relacionada con la enfermedad no afecta a todos por igual. Las personas mayores, especialmente las que viven solas o en residencias, son más vulnerables. También tienen un riesgo elevado los pacientes que ingresan por urgencias y aquellos con enfermedades oncológicas, respiratorias, cardiovasculares o digestivas.
Cribados sencillos
La buena noticia es que prevenir y tratar la DRE es posible y no supone un gasto elevado. Existen herramientas de cribado muy sencillas que permiten identificar rápidamente a los pacientes en riesgo. Una vez identificados, se puede llevar a cabo una valoración más exhaustiva y diseñar un plan de intervención que puede incluir desde la modificación de la dieta habitual hasta el uso de suplementos nutricionales o nutrición artificial en los casos más graves.
Lo fundamental es monitorizar la evolución del paciente, registrar las intervenciones y garantizar la continuidad del tratamiento cuando el paciente pasa de un nivel asistencial a otro. Por ejemplo, del hospital a la atención primaria o a un centro residencial.
Casos prácticos
Algunos países ya han dado pasos importantes en este sentido. En Holanda, por ejemplo, la evaluación nutricional al ingreso es un indicador de calidad obligatorio para los hospitales, por lo que más del 80% de los pacientes son evaluados en las primeras 24 horas. En España, la iniciativa Alianza Másnutridos, que reúne a sociedades científicas, profesionales y organizaciones de pacientes, tiene como objetivo dar visibilidad a la desnutrición relacionada con la enfermedad y promover protocolos asistenciales que faciliten su detección y tratamiento.
Incorporar la nutrición como un elemento esencial de la atención sanitaria requiere un cambio cultural. Actuaciones sencillas, como incluir siempre el peso, la talla y los cambios recientes de peso en los informes clínicos, podrían suponer un enorme avance. La desnutrición relacionada con la enfermedad no es inevitable, detectarla y tratarla de forma temprana mejora la recuperación, reduce las complicaciones y contribuye a un uso más eficiente de los recursos sanitarios.
Autor:
Dr. Miguel León, presidente de la Alianza Másnutridos
