Las asociaciones de pacientes llevan años reclamando un reconocimiento formal de su papel dentro del sistema sanitario. La futura Ley de Organizaciones de Pacientes supone, en este sentido, un avance largamente esperado. Así lo explica Tomás Fajardo, presidente de Cardioalianza, en una vídeoentrevista concedida a Somos Pacientes, en la que reflexiona sobre el valor del movimiento asociativo y la prevención cardiovascular.
Para Fajardo, la nueva ley representa “un granito de arena”, pero uno muy relevante. Recuerda que, durante años, se ha insistido en que las asociaciones son un agente clave del sistema de salud, pero esa importancia no se ha visto reflejada ni a nivel jurídico ni institucional. “Por fin vamos a tener una serie de derechos y deberes para que se vea de una vez por todas lo que realmente hacemos”, subraya.
Reconocer lo que ya se está haciendo
Desde Cardioalianza defienden que las asociaciones complementan al sistema sanitario y que, en muchos casos, cubren necesidades que éste no puede asumir por limitaciones presupuestarias u organizativas. Fajardo pone ejemplos muy concretos, como la rehabilitación cardiaca en fase 3 (diseñada para mantener un estilo de vida más saludable mediante sesiones de ejercicio supervisadas y educación para la salud) o el apoyo psicológico a pacientes cardiovasculares, servicios que no siempre están garantizados tras el alta hospitalaria.
La futura regulación permitiría, a su juicio, ordenar y dar respaldo oficial a estas actividades que ya se están ofreciendo desde el ámbito asociativo. “Regular todo este trabajo y tener un reconocimiento oficial es uno de los grandes valores que puede traer la ley”, explica, insistiendo en que no se trata de sustituir al sistema sanitario, sino de colaborar de forma estructurada y reconocida.
Prevención más allá de la consulta médica
En la entrevista, Fajardo también destaca el papel de las asociaciones en la prevención cardiovascular, tanto secundaria como primaria. Señala que, cuando una persona sufre un evento cardiovascular, el primer lugar al que suele acudir fuera de la consulta médica es a una asociación de pacientes. Allí encuentra información, acompañamiento y referentes reales.
Pero la labor no se limita a quienes ya han tenido un infarto o un ictus. Asociaciones como Cardioalianza trabajan también en prevención primaria, dirigida a la población general, incidiendo en factores de riesgo bien conocidos como el sedentarismo, la alimentación poco saludable, el tabaquismo o el estrés. “Es una labor fundamental para evitar que el evento llegue a producirse”, apunta.
El valor de encontrarse entre iguales
Más allá de los servicios, Fajardo destaca un elemento intangible pero esencial: el apoyo entre iguales. En las asociaciones, los pacientes se encuentran con otras personas que han pasado por la misma experiencia y que han conseguido rehacer su vida. Ese contacto, afirma, tiene un enorme valor terapéutico.
El propio presidente de Cardioalianza comparte su experiencia personal. Tras sufrir un infarto de miocardio hace 20 años y otro hace 12, hoy lleva una vida completamente normal. “Que una persona en una situación parecida vea mi caso le da un referente”, explica. Saber que es posible volver a una vida activa si se siguen las recomendaciones y se controlan los factores de riesgo puede marcar la diferencia en el proceso de recuperación.