Un estudio internacional ha logrado identificar la región cerebral responsable de los problemas centrales de la enfermedad de Parkinson. El trabajo, dirigido por el Laboratorio Changping de China, en colaboración con la Facultad de Medicina de la Universidad de Washington en San Luis y otras instituciones internacionales, se ha publicado en la revista Nature. Este descubrimiento permite redefinir su base neurológica y abrir la puerta a tratamientos más precisos y eficaces.
La investigación identifica como núcleo del trastorno a la red de acción somatocognitiva (SCAN), una red cerebral que conecta la planificación cognitiva con la ejecución del movimiento. Al dirigirse específicamente a esta red mediante una terapia experimental no invasiva, la estimulación magnética transcraneal (EMT), los investigadores lograron más del doble de mejoría clínica en un pequeño grupo de pacientes, en comparación con la estimulación aplicada en áreas cerebrales cercanas.
Más allá de los ganglios basales
La enfermedad de Parkinson es un trastorno neurológico progresivo que afecta a más de 10 millones de personas en todo el mundo, caracterizado por síntomas como temblores, rigidez, lentitud de movimientos, alteraciones del sueño y deterioro cognitivo. Aunque los tratamientos actuales —medicación crónica o estimulación cerebral profunda (ECP) mediante cirugía— pueden aliviar los síntomas, no detienen la progresión de la enfermedad ni ofrecen una curación.
Durante décadas, el Parkinson se ha asociado principalmente con alteraciones en los ganglios basales, estructuras cerebrales implicadas en el control motor. Sin embargo, este nuevo trabajo amplía radicalmente esa visión. “Nuestro estudio demuestra que el Parkinson es un trastorno del SCAN”, explica Nico U. Dosenbach, profesor de Neurología en WashU Medicine y coautor del estudio. Y añade: “Los datos sugieren firmemente que, si se enfoca esta red de forma personalizada y precisa, se puede tratar el Parkinson con mayor éxito que antes. Modificar la actividad del SCAN podría ralentizar o incluso revertir la progresión de la enfermedad, no solo tratar los síntomas”.
Qué es el SCAN y por qué es clave
El SCAN fue descrito por primera vez por Dosenbach en Nature en 2023. Se localiza en la corteza motora, la región del cerebro encargada de controlar los movimientos voluntarios, y desempeña un papel esencial en transformar las intenciones y planes de acción en movimientos reales, además de recibir información de retorno sobre su ejecución.
Dado que el Parkinson afecta no solo al movimiento, sino también a funciones como la cognición, la motivación, el sueño o la digestión, el autor principal del estudio, Hesheng Liu, planteó que una disfunción del SCAN —al actuar como puente entre cognición y acción— podría explicar esta amplia constelación de síntomas y convertirse en una nueva diana terapéutica.
Análisis de más de 800 cerebros
Para comprobar esta hipótesis, el equipo analizó datos de neuroimagen de más de 800 participantes procedentes de instituciones de Estados Unidos y China. El estudio incluyó:
- Pacientes con Parkinson tratados con estimulación cerebral profunda,
- Pacientes que recibían terapias no invasivas como EMT o ultrasonidos focalizados,
- Pacientes tratados con medicación,
- Personas sanas y pacientes con otros trastornos del movimiento como grupos de control.
El análisis reveló un patrón claro: la enfermedad de Parkinson se caracteriza por una hiperconectividad entre el SCAN y la subcorteza, una región cerebral implicada en el control motor, la memoria y las emociones. Esta conexión anómala altera el circuito encargado de planificar y coordinar las acciones.
De forma significativa, todas las terapias analizadas resultaron más eficaces cuando conseguían reducir esa hiperconectividad, normalizando la actividad del SCAN y su comunicación con la subcorteza.
Estimulación no invasiva con precisión milimétrica
A partir de estos hallazgos, los investigadores desarrollaron un sistema de neuromodulación de precisión capaz de dirigirse al SCAN de manera no invasiva y con exactitud milimétrica. En un ensayo clínico preliminar, aplicaron estimulación magnética transcraneal a 18 pacientes con Parkinson, enfocándola específicamente en esta red cerebral.
Los resultados fueron contundentes. En primer lugar, se obtuvo un 56 % de tasa de respuesta tras dos semanas de tratamiento en el grupo con estimulación dirigida al SCAN. En segundo lugar, un 22 % de respuesta en un grupo control de otros 18 pacientes que recibió estimulación en áreas cerebrales adyacentes.
Esto supone una mejora 2,5 veces superior respecto a la estimulación convencional. “Con tratamientos no invasivos podríamos empezar a aplicar neuromodulación mucho antes que con la estimulación cerebral profunda, ya que no requiere cirugía”, subraya Dosenbach.
Próximos pasos: ensayos y nuevas tecnologías
Los autores advierten de que aún es necesaria más investigación básica para entender cómo los distintos componentes del SCAN influyen en los diferentes síntomas del Parkinson. En esta línea, Dosenbach planea nuevos ensayos clínicos junto a Turing Medical, una startup de WashU Medicine que cofundó, para evaluar un tratamiento no invasivo basado en tiras de electrodos de superficie colocadas sobre regiones SCAN, con especial foco en los problemas de la marcha.
Además, el equipo explorará la modulación del SCAN mediante ultrasonidos focalizados de baja intensidad, una técnica emergente que permite modificar la actividad cerebral de forma no invasiva utilizando energía acústica.
Un avance que no solo redefine el Parkinson desde el punto de vista neurológico, sino que abre la puerta a una neuromodulación temprana, personalizada y potencialmente modificadora de la enfermedad, algo impensable hasta hace pocos años.