La transformación digital de la sanidad avanza de forma desigual, pero con un potencial cada vez más evidente para mejorar la vida de los pacientes. Así lo explica Jorge Pou, director de Innovación y Operaciones de GSK, en una entrevista con Somos Pacientes en la que analiza el papel de las terapias digitales y la inteligencia artificial en el abordaje de las enfermedades, no sólo desde el punto de vista clínico, sino también desde la experiencia real de quienes conviven con ellas.
Para Pou, uno de los principales valores de estas herramientas es su capacidad para ofrecer una visión más holística de la enfermedad. En su opinión, las tecnologías digitales permiten avanzar hacia un abordaje “360 grados” de las patologías, en el que se tendrá en cuenta el tratamiento farmacológico, pero también el seguimiento, el acompañamiento y la continuidad asistencial. Un aspecto especialmente relevante para los pacientes con enfermedades crónicas, que a menudo se enfrentan a circuitos fragmentados y a una atención poco coordinada entre niveles.
Mejorar la continuidad asistencial
Uno de los problemas estructurales del sistema sanitario actual es, según Pou, la dificultad para garantizar una atención continua y de calidad a lo largo de todo el proceso asistencial. Las terapias digitales y la inteligencia artificial pueden contribuir a dar respuesta a estos retos, ayudando a detectar y resolver los denominados “cuellos de botella” que se producen en el recorrido del paciente.
En este sentido, la tecnología puede jugar un papel clave en la mejora del diagnóstico precoz y en la correcta derivación entre atención primaria y especializada, así como entre distintos centros hospitalarios. Para los pacientes, esto se traduce en menos demoras, menos pruebas innecesarias y una mayor claridad sobre su proceso de atención. Pou subraya que estas herramientas no sustituyen la labor de los profesionales sanitarios, sino que la complementan, facilitando la toma de decisiones y optimizando el tiempo disponible para la atención directa.
Acompañamiento digital
Otro de los beneficios destacados por el directivo de GSK es la capacidad de las terapias digitales para acompañar a los pacientes en el manejo diario de su patología. Aplicaciones, plataformas digitales y soluciones basadas en inteligencia artificial pueden ayudar a las personas a comprender mejor su enfermedad, seguir correctamente los tratamientos y detectar de forma temprana posibles complicaciones.
Desde la perspectiva de las asociaciones de pacientes, este acompañamiento resulta fundamental para fomentar la autonomía, el autocuidado y la adherencia terapéutica. Pou incide en que estas soluciones deben estar diseñadas pensando en las necesidades reales de los pacientes, ser accesibles y fáciles de usar, y formar parte de un modelo asistencial integrado, no como herramientas aisladas.
Beneficios para los profesionales sanitarios
La implantación de tecnologías digitales en salud impacta también en los profesionales sanitarios. Según explica Pou, la inteligencia artificial y las terapias digitales pueden contribuir a reducir cargas administrativas, mejorar la coordinación entre equipos y facilitar el seguimiento de los pacientes, lo que redunda en una atención más eficiente y de mayor calidad.
Este enfoque cobra especial relevancia en un momento en el que la presión asistencial es elevada, algo que se suma a la escasez de recursos humanos. La posibilidad de contar con herramientas que ayuden a priorizar casos, identificar riesgos o mejorar la comunicación entre niveles asistenciales puede marcar la diferencia tanto para los profesionales como para los pacientes a los que atienden.
De hecho, Pou insiste en que el verdadero valor de la innovación digital en salud no reside únicamente en la tecnología en sí, sino en su capacidad para resolver problemas concretos que existen hoy en el sistema sanitario. Para que estas soluciones sean efectivas, es imprescindible que se desarrollen con un enfoque centrado en las personas y alineado con las necesidades del sistema.