La innovación biomédica está viviendo un momento de profunda transformación impulsado por la tecnología y por un cambio de enfoque que sitúa cada vez más al paciente en el centro de la investigación. Así lo explica Fina Lladós, presidenta de Farmaindustria, en esta videoentrevista con Somos Pacientes, en la que analiza el papel de los datos, la inteligencia artificial y las asociaciones de pacientes en el desarrollo de nuevos tratamientos.

Para Lladós, la innovación científica actual está marcada por la capacidad de aprovechar mejor la información disponible. “Sin duda, la utilización de los datos y la inteligencia artificial generativa nos permite entender mejor las patologías y desarrollar tratamientos más personalizados”, explica. Según señala, estas herramientas están permitiendo además avanzar con mayor rapidez en el desarrollo de nuevos medicamentos y facilitar que la información llegue antes a los pacientes.

Datos y experiencia de paciente

La presidenta de Farmaindustria destaca que el análisis de datos clínicos y biomédicos está cambiando la forma en que se investigan las enfermedades. Gracias a estas tecnologías es posible identificar mejor los mecanismos de las patologías, avanzar hacia tratamientos dirigidos a perfiles concretos de pacientes y optimizar los procesos de investigación.

“Nos permite entender mejor las patologías y tener tratamientos más personalizados, y hacerlo de una forma más eficiente”, señala. En su opinión, esta evolución tecnológica abre nuevas oportunidades para acelerar el desarrollo de terapias innovadoras y mejorar los resultados en salud.

Pero más allá de la tecnología, Lladós subraya que el progreso de la investigación biomédica depende también de la implicación activa de los pacientes y de sus organizaciones. En este sentido, reivindica el papel fundamental que desempeñan las asociaciones a la hora de orientar los procesos de investigación hacia las necesidades reales de quienes conviven con la enfermedad.

Más cerca de las necesidades reales

La colaboración con el movimiento asociativo permite, según explica, mejorar el diseño de los estudios clínicos y adaptar los proyectos de investigación a la experiencia real de los pacientes.

“El valor que aportan las asociaciones es infinito. Para poder tratar enfermedades que hoy no tienen solución, es fundamental la labor que hacen, porque nos ayudan a entender cuáles son las necesidades que tienen los pacientes, tanto en el qué como en el cómo hacerlo”, comenta.

Para la presidenta de Farmaindustria, este diálogo permanente resulta imprescindible para avanzar en el desarrollo de nuevos tratamientos. “Para mí, no podemos hacer nada sin su ayuda. Tenemos que trabajar cada día con ellos y entender qué problemas existen para poder solucionarlos”, concluye.