La hepatitis B continúa siendo una infección con importantes retos en España, especialmente en lo que respecta al infradiagnóstico y al conocimiento real de su impacto. Con el objetivo de avanzar en este terreno, la Asociación Española para el Estudio del Hígado (AEEH) ha puesto en marcha HEPA-B, el primer Registro Nacional de Hepatitis B en nuestro país. Se trata de una herramienta inédita que permitirá obtener una visión más precisa de la enfermedad, conocer cómo se está tratando y mejorar las estrategias de abordaje clínico.

Tal y como explica Marta Casado, directora del registro, esta iniciativa responde a una necesidad pendiente dentro del ámbito de las hepatitis víricas. El objetivo es recopilar datos fiables sobre la prevalencia, el perfil de los pacientes y las terapias utilizadas en la práctica clínica real. Hasta ahora, España ya contaba con registros consolidados en hepatitis C y hepatitis Delta, pero faltaba una herramienta específica para la hepatitis B, lo que limitaba el conocimiento global de la enfermedad.

Baja incidencia, pero nuevos retos

España es un país de baja endemicidad, con una incidencia aproximada de 1,18 casos por cada 100.000 habitantes, gracias principalmente a la vacunación sistemática incorporada al calendario infantil desde 1998. Sin embargo, los especialistas advierten de un ligero repunte de casos, vinculado en gran medida a los movimientos migratorios desde regiones con alta prevalencia y sin programas de vacunación universal, como algunos países de África subsahariana, Asia o Europa del Este. A esto se suma un factor clave: la existencia de una población adulta no vacunada, especialmente mayores de 30 años, que no recibió la inmunización de forma sistemática y que, por tanto, sigue siendo susceptible de infección.

Uno de los principales problemas en hepatitis B es el elevado infradiagnóstico. Muchos pacientes desconocen que están infectados, lo que retrasa el inicio del tratamiento y aumenta el riesgo de complicaciones como cirrosis o cáncer hepático.

Necesidad de datos para analizar

El registro HEPA-B permitirá analizar: cómo se está manejando la enfermedad en los hospitales; qué tratamientos se utilizan; la prevalencia real de la infección; y el perfil clínico y microbiológico de los pacientes. Con estos datos, los especialistas podrán diseñar estrategias más eficaces para mejorar la detección precoz, especialmente en población adulta no vacunada.

El interés por este registro también se explica por la llegada de nuevas terapias, en un contexto en el que hasta ahora no existían datos nacionales estructurados sobre hepatitis B. La AEEH prevé que, una vez se disponga de suficiente información, los resultados puedan presentarse en su congreso anual, contribuyendo a generar evidencia científica sólida sobre el manejo de esta infección en España.

Una infección global con impacto prevenible

A nivel mundial, la Organización Mundial de la Salud estima que 254 millones de personas viven con infección crónica por hepatitis B y que cada año se producen 1,2 millones de nuevas infecciones. Aunque los tratamientos actuales permiten controlar el virus, no lo eliminan, por lo que en muchos casos requieren terapia de por vida.

Las principales vías de transmisión incluyen:

  • Relaciones sexuales sin protección
  • Contacto con sangre contaminada
  • Transmisión de madre a hijo durante el parto

En España, la vacunación ha sido determinante para reducir la incidencia, especialmente en población infantil, donde los casos son actualmente muy poco frecuentes. La mayoría de los diagnósticos se concentran en adultos no vacunados o con factores de riesgo, lo que refuerza la importancia de mantener una vigilancia epidemiológica activa y de mejorar las estrategias de detección.

Con la puesta en marcha de HEPA-B, los especialistas dan un paso clave hacia un mejor conocimiento de la hepatitis B, con el objetivo de reducir el infradiagnóstico, optimizar el tratamiento y avanzar hacia su control como problema de salud pública.