Unidos por la salud

Pertenece y transforma la comunidad de pacientes

La investigación en terapias celulares avanza hacia un modelo más preciso y personalizado, con el objetivo de mejorar la calidad de vida de los pacientes con enfermedades inmunomediadas. En este contexto, el proyecto español ThyTech ha presentado sus últimos avances en el 8º Treg-Directed Therapies Summit 2026, celebrado en Boston, uno de los principales encuentros internacionales en este campo.

La participación Rafael Correa-Rocha, fundador y director científico de ThyTech e investigador del Instituto de Investigación Sanitaria Gregorio Marañón, refuerza el papel de la investigación española en el desarrollo de nuevas estrategias terapéuticas basadas en células T reguladoras (Treg).

El proyecto se centra en el desarrollo de una terapia celular denominada thyTregs, basada en células obtenidas del timo pediátrico. Este tejido, que habitualmente se descarta en determinadas cirugías cardíacas infantiles, se convierte en una fuente con alto potencial para inducir tolerancia inmunológica.

El objetivo de sus investigaciones es desarrollar un tratamiento para prevenir el rechazo en trasplantes y abrir nuevas vías en el tratamiento de enfermedades autoinmunes e inflamatorias. Los resultados presentados en el congreso incluyen datos favorables en niños trasplantados de corazón, lo que supone un avance relevante en este ámbito.

Referente internacional

Para los pacientes trasplantados, este tipo de terapias podría traducirse en una reducción de la carga terapéutica asociada a los tratamientos inmunosupresores, que actualmente deben mantenerse de por vida y conllevan efectos secundarios importantes. A través de esta investigación se está tratando de reducir la necesidad de estos tratamientos y mejorar el bienestar de las personas trasplantadas.

De hecho, el interés por las terapias basadas en células Treg ha crecido de forma notable en los últimos años. Empezando por el reconocimiento con el Premio Nobel de Medicina 2025 a investigadores clave en este campo, lo que ha contribuido a reforzar su proyección científica.

La presencia de ThyTech en el congreso de Boston sitúa este proyecto en una posición destacada dentro del panorama global. Además, la inclusión de sus avances clínicos en sesiones relevantes y su mención en publicaciones científicas avaladas por referentes internacionales consolidan su potencial como terapia innovadora.

Por otra parte, el proyecto está asociado a la empresa española Farmalider, que participa en su desarrollo desde el ámbito industrial y regulatorio. Esta colaboración busca facilitar la escalabilidad de la terapia y su futura aplicación en la práctica clínica, un paso clave para que los avances científicos lleguen realmente a los pacientes.

La medicina avanza hacia modelos más personalizados, predictivos y participativos. Y ahí, las asociaciones de pacientes se consolidan a día de hoy como actores clave para orientar la investigación, mejorar los resultados en salud y humanizar el sistema sanitario. De hecho, estos han dejado de ser meros receptores de tratamientos, para ocupar un papel activo en todas las fases del proceso científico: desde la definición de prioridades hasta el diseño de ensayos clínicos, pasando por la evaluación de resultados o la implementación de innovaciones. Según los propios protagonistas, esta transformación no es una opción, sino una necesidad.

Así, en el Día Mundial de la Salud, que este año se celebra bajo el lema Juntos por la salud. Apoyemos la ciencia, desde Somos Pacientes hemos querido rendir homenaje a quienes emergen con más fuerza que nunca como motor imprescindible del avance científico. De hecho, este es un mensaje que se repite en muchas de las entrevistas que hemos realizado en el último año. Los pacientes reivindican su papel como actor imprescindible de una investigación más útil, más eficiente y centrada en las personas.

Uno de los mensajes más claros lo lanza Carina Escobar, presidenta de la Plataforma de Organizaciones de Pacientes (POP), quien advierte de que dejar fuera a los pacientes desde el inicio supone un freno al avance científico. ?No introducir desde fases iniciales la voz del paciente nos hace perder oportunidades?, señala, poniendo en valor su papel en ámbitos como la investigación, la ciencia abierta o la evaluación de tecnologías sanitarias, donde su experiencia permite orientar mejor las prioridades y maximizar el impacto real de los avances.