El próximo viernes 18 de noviembre ASACO cumple CINCO AÑOS

 

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Y estamos encantadas de comunicar que, con este motivo, celebraremos una jornada de aniversario.

Os damos las gracias,  por anticipado, a todos los que habéis contribuido a que lleguemos a esta fecha; a los grandes profesionales que han aceptado estar presentes en las Mesas Redondas, a los organismos y sociedades que nos prestan su presencia y su aval, a los que nos están prestando su colaboración para poder organizarlo, a los que ya nos han confirmado su asistencia y a los que lo harán; a todas las socias, las que podrán asistir y las que no.

PINCHA EN EL PROGRAMA:

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DETALLES DE LAS MESAS:

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Desde ASACO, intentaremos que sea un día inolvidable de intercambio de opiniones y  encuentros.

¡Os esperamos!

El próximo 3 de Octubre, lunes, ASACO se presentará en Bilbao con la

“Jornada de Actualización sobre Cáncer de Ovario”

Hora: 18h.

Lugar: Hotel Silken Indautxu

Plaza de Bombero Etxaniz, s/n, Bilbao

La Dra. Cristina Churruca Galaz, Servicio de Oncología del Hospital Universitario Donostia, hará un análisis de la situación actual, también contaremos con el testimonio de una paciente.

Podéis inscribiros en:  asaco@asociacionasaco.es

Aquí os presentamos el programa:

http://www.asociacionasaco.es/asaco-en-bilbao/

 

PROGRAMA ASACO BILBAO 03-10

 

 

Entrevista a Paloma Luis Ortiz. Vicepresidenta de ASACO.

 

¿Cómo afrontaste esta situación? ¿Cómo cambió tu forma de vida?

Mi nombre es Paloma Luis, y en agosto cumplo 54 años. Hace cuatro, en noviembre de 2012, me operaban de un cáncer de ovario en un estadio avanzado; fue una operación muy complicada para mis cirujanos y un momento de mi vida que supuso un verdadero mazazo para mi familia y las personas que me querían en la que aprendimos a marchas forzadas a saltar cada obstáculo y a gestionar como pudimos las emociones o los sentimientos que se fueron presentando a lo largo de esta dura y desconocida travesía.

Nunca podré agradecer lo suficiente a mi familia, en particular a mi marido y a mis hijos la lección de amor tan grande que me están dando, a mis oncólogos, a los que desde el principio les he preguntado algunas veces más de lo que ellos querían contarme y a los que reclamo algún abrazo o sonrisa cuando no la encuentro al entrar en la consulta, después de cuatro años, ya nos vamos conociendo y vamos aprendido a comunicarnos mejor y a mis cirujanos por haberme salvado la vida, ya que mi enfermedad estaba muy avanzada y puedo ver en su cara cada vez que les visito su alegría cuando atravieso la puerta de su consulta; una cara, en estos momentos, un poquito enturbiada porque en febrero me diagnosticaron una recaída.

Todo lo que nos sucede a lo largo de la vida nos hace evoluciona; unas veces para bien y otras no tanto, pues esta enfermedad no te hace ser mejor ni peor persona; sigues siendo la misma con tus virtudes y tus defectos, aunque sí te da una bofetada de realidad y te recuerda que no somos eternos, que el mañana no existe y que lo importante es el aquí y el ahora; por cierto, una lección que aprendí hace 28 años cuando mi padre falleció de un cáncer con apenas 57 años.

Sólo os puedo decir: “Saborea la vida y si quieres hacer algo y puedes, no esperes, ¡hazlo!”.

¿Cuándo te comunicaron la recaída?

Fue en febrero de este año, acudía a mi revisión, esa que a todos los pacientes oncológicos nos pone tan nerviosos y a la que entramos cruzando los dedos deseando salir diciendo “prueba superada”. Yo, coloquialmente, suelo decir: “vacaciones hasta dentro de cuatro meses”. Mis revisiones eran cada cuatro o cinco meses, y esta vez me tocaba la revisión completa: llevaba resultados de TAC y analíticas con marcadores. Generalmente yo nunca leo los informes del TAC, pues no soy tan valiente y lo suelo delegar en mi marido, pero esta vez se retrasó un poco y no sé por qué decidí abrirlo y pude leer al final de informe tres palabras: “metástasis, hígado y páncreas”. Ya no pude leer más; abrí inmediatamente la analítica y me fui derecha a los marcadores, se habían elevado…En ese momento me tembló todo el cuerpo, y pensé de manera literal: “me la has jugado bichito”. Cuando llegó mi marido le entregué todas la pruebas diciéndole: “algo va mal”. Lo mismo le dije a mi oncólogo cuando entré en la consulta, “algo va mal”.

Aún recuerdo la expresión de su cara, ya os digo que después de casi cuatro años estamos aprendiendo a comunicarnos y ya soy capaz mirándole a los ojos, de interpretar sus emociones.

¿Cómo te afectó a nivel emocional revivir esta situación?

 A pesar de ser una persona bastante positiva y con una cabeza muy amueblada, soy muy controladora emocionalmente y esta vez los miedos me han paralizado, porque ahora jugamos en otro campo y en otra liga.

La primera vez no necesitamos ayuda psicooncológica ni mi familia ni yo, pero esta vez sí he tenido que acudir a su consulta en busca de herramientas para gestionar estos sentimientos y emociones que me han sacudido fuertemente y me han hecho tambalear dirigiéndome hacia un bucle en el que no quería entrar.

¡Todos estos sentimientos son normales y no hemos de reprimirlos, pero no debemos dejar que se instauren definitivamente en nuestro día a día, hay que vivirlos, sentirlos y dejarlos pasar.

He de dar las gracias a ASACO por este importante y necesario servicio de psicooncología dentro del Proyecto Bienestar de la Fundación la Caixa.

 ¿Eres optimista ante el “asesino silencioso”?

Debemos ser optimistas y confiar en que se avance en la investigación sobre todo para un diagnostico precoz de la enfermedad.

En cuanto a mí, soy positiva y creo saber en qué liga y campo juego, hecho que me da ventaja a la hora de diseñar mi vida. La nueva quimioterapia está funcionando y eso es lo que importa ahora; estoy tratando de hacerme amiga de este bichito porque tendremos que convivir tiempo juntos.

 

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¿Crees que se está haciendo suficiente para investigar sobre el cáncer de ovario?

Para los pacientes y familiares nunca es suficiente, en nuestro caso, la investigación es primordial, en primer lugar, para conseguir encontrar métodos de diagnóstico precoz, y por supuesto en tratamientos que sean efectivos, estamos aún en pañales a pesar de los grandes avances en estos últimos tres años.

¿Qué solicitarías a las instituciones y empresas implicadas para que esta enfermedad sea más conocida?

En principio campañas de información a la población en general y también charlas a los médicos de familia o atención primaria para hablarles del cáncer de ovario y sus síntomas, ellos son a los que primero acudimos, también a los médicos que están en las urgencias de los hospitales, pienso que si tuvieran un buen conocimiento de esta patología muchas hubiéramos llegado antes a un diagnóstico acertado; pero no sólo solicitaría a instituciones o empresas implicadas, nosotros como pacientes también tenemos nuestra responsabilidad para con nuestro entorno más cercano, nuestro médico de familia, amigos, vecinos, hijas…

Pediría a las pacientes y sus familiares mayor implicación, cada uno en la manera que pueda o considere, hay mensajes muy claros que debemos hacer llegar y que pueden salvar vidas, como nuestra campaña VigilaT donde se enumeran una serie de síntomas que, si en dos o tres semanas no desaparecen hemos de poner sobre la pista a nuestro médico acerca de la posibilidad de un cáncer de ovario, aunque otras pruebas complementarias lo descarten; también la importancia de ser operadas por ginecólogos especializados en este tipo de cáncer, se requiere una muy buena especialización y formación para operar estas patologías, lo que fuera de nuestro País se denomina Ginecólogo Oncólogo y que desgraciadamente aquí aún no esté reconocida esta especialidad, siendo de vital importancia para poder saber dónde acudir cuando nos diagnostican un cáncer ginecológico, nuestro pronóstico depende , sobre todo, de esa primera cirugía.

Me gustaría que todos recordáramos que es importante “vivir “la vida saboreándola, porque la felicidad la encontramos en momentos, en instantes que apenas somos capaces de reconocer y que son la verdadera esencia de nuestra existencia.

“Saborea la vida y si quieres hacer algo y puedes, no esperes, ¡hazlo!”.

Antes de nada, quiero daros las gracias por esta oportunidad de hablar de algo que me apasiona. Me llamo Mireya y tengo 32 años. Jamás pensé que el yoga iba a ser tan importante para mi. Lo descubrí, mejor dicho, me descubrió por casualidad. Fue cuando más lo necesitaba. Me enganché de inmediato y desde entonces leo, escribo, practico, vivo, respiro yoga. Adquirí el título, me especialicé en yoga para afectados por cáncer y me sigo formando para poder transmitir a los demás todo aquello que el yoga me proporciona día a día.

En primer lugar, nos gustaría conocer en qué puede beneficiar el yoga a cualquier persona, independientemente de si es paciente o no.

¿Por dónde empezar? El yoga beneficia en tantísimos aspectos que enumerarlos es imposible. Además, cuanto más te adentras en la práctica y más lo aplicas a cada cosa que haces en tu día a día, más beneficios obtienes. En el plano físico, el yoga beneficia a todos los sistemas: fortalece el sistema cardiovascular, el inmunológico, el muscular, el óseo, el digestivo, el circulatorio, el endocrino… Hace que nuestro cuerpo físico funcione mejor y nos haga más fuertes ante posibles lesiones y enfermedades.

En el plano mental o psicológico, el yoga calma la mente, mejorando la concentración y atención, la capacidad de aprendizaje, la memoria, etc. Al activar el sistema parasimpático, reduce la ansiedad y el estrés, ayuda a prevenir el insomnio y las consecuencias que implica la falta de sueño. Existen numerosos estudios científicos que avalan estos beneficios. La universidad de Oxford, por ejemplo, realizó un estudio que demuestra que la gente que practicaba yoga por lo menos una vez a la semana tenía menos estrés, la tensión más baja y dormían mejor. Además, el yoga nos ayuda a conocernos y a aceptarnos, incrementando la confianza en nosotros mismos.

El yoga nos dota de un bienestar físico y mental. Con una mente y un cuerpo más fuertes, nos permite llevar una vida de mejor calidad.

¿ Dónde radica la diferencia entre las clases específicas entre el yoga para pacientes oncológicos y aquellos que no sufren esta enfermedad?
El yoga más extendido en occidente es el yoga físico o Hatha Yoga, es decir, aquel en el que sobre todo se practican posturas (o asanas). Este yoga tiene diversas ramas o estilos que hacen diferente una clase de otra. Por ejemplo, en una clase de yoga Kundalini, se practican ejercicios físicos y de respiración cuyo objetivo es despertar la energía que reside en el la base de la columna vertebral (el chakra muladhara). En una clase de yoga Iyengar, las posturas se practican de manera muy estructurada y con ayuda de bloques, cinturones o/y sillas que ayuden a alinear el cuerpo de una manera determinada.

En mis clases de yoga para afectados por cáncer me centro mucho en ejercicios de respiración y de meditación que doten a los practicantes de herramientas para combatir los efectos secundarios de los tratamientos y cirugías así como el estrés y la ansiedad. Los ejercicios físicos los dirijo a combatir los efectos secundarios más comunes del cáncer y de sus tratamientos como por ejemplo, linfedema, reducción del rango de movimiento, sofocos, etc. Por ejemplo, en el resto de mis clases practicamos posturas, como el perro boca abajo (adho mukha svanasana), que, a pesar de ser de las más comunes en el yoga, jamás incluiría en las clases para pacientes oncológicos, ya que éstos deben evitarlas a toda costa. Si el profesor no tiene una formación específica de yoga oncológico, puede pasar algunas cosas por alto e interferir en el proceso de sanación de la persona, causando alguna fractura o daño grave.

Debemos tener también en cuenta que el papel del profesor es determinante en cualquier clase de yoga y puede acentuar la diferencia entre un estilo de yoga y otro e incluso entre una clase y otra dentro del mismo estilo de yoga. Yo siempre digo que lo más importante es la conexión personal con la persona que te guía en tu práctica. Lo demás son etiquetas banales.

¿Existen ejercicios específicos para los pacientes con cáncer ginecológico?
¡Por supuesto! Es común entre las personas afectadas por un cáncer ginecológico el sufrir tirantez y dolor en la parte baja del tronco. También pueden sufrir linfedema en el abdomen, ingles y pierna(s), sofocos e incontinencia. Ciertas posturas y ejercicios de respiración de yoga son especialmente beneficiosos para estos males. Por ejemplo, la postura de la media luna (Ardha Chandrasana) adaptada, ayuda a estirar las ingles. También lo hace la postura de baddha konasana (postura del zapatero o ángulo ligado), que además ayuda a abrir la zona anterior de la pelvis. La mejor postura en caso de linfedema en una o ambas piernas es la de viparita karani. Esta postura de inversión drena linfa desde los pies y piernas. En cualquier caso, es esencial que estas posturas sean supervisadas por un experto en yoga oncológico.

¿Cuáles son los grandes beneficios del yoga para el paciente oncológico?
El yoga combina movimientos físicos, técnicas de respiración, relajación y meditación que benefician tanto física como mentalmente al paciente oncológico. Como mencionaba al principio, los beneficios son innumerables, pero si tuviera que destacar algunos, enumeraría principalmente cinco:

  1. Fortalece el sistema inmunológico
    El sistema inmunológico comprende todos los sistemas del cuerpo. Nuestras células necesitan una fuente constante de oxígeno para llegar a cada parte del cuerpo y el yoga fortalece nuestro sistema cardiovascular, haciendo que el corazón bombee sangre oxigenada a nuestro organismo. El sistema linfático, va muy unido al cardiovascular, sin embargo, a diferencia de éste, carece de una bomba como el corazón que le ayude. Depende por lo tanto de la gravedad y del movimiento muscular, sobre todo del diafragma. Los ejercicios de respiración por lo tanto son esenciales en este proceso. Además los ejercicios de yoga mueven linfa hacia el conducto torácico desde las piernas, cabeza, brazos para pasar por el hígado, los riñones y finalmente la vejiga para su expulsión. Quiero resaltar que el yoga para afectados por cáncer no es sinónimo de yoga pasivo o restaurativo. Es importante que se realicen ejercicios que ayuden a incrementar el ritmo cardíaco para aumentar el oxígeno en sangre. Esto a su vez ayuda a controlar el aumento de peso que el tratamiento del cáncer haya podido causar.
  2. Fortalece el cuerpo
    Durante el tratamiento contra el cáncer, es común sentir fatiga y cansancio extremo. Si dejamos de movernos, los músculos pueden llegar incluso a atrofiarse. Además, los tratamientos contra el cáncer destruyen células cancerígenas pero también células sanas, lo que provoca un desequilibrio que debilita nuestros músculos y huesos. El yoga trabaja y fortalece los músculos de manera suave y ayuda a la construcción de hueso de manera segura. Por ejemplo, los ejercicios de equilibrio ayudan a crear hueso nuevo donde más lo necesitamos.
  3. Aumenta el rango de movimiento y la flexibilidad
    Decir que no practicas yoga porque no eres flexible es lo mismo que decir que no te lavas porque estás sucio. Con una práctica regular, el cuerpo se va abriendo, liberando de tensiones y volviéndose más flexible, aumentando así el rango de movimiento. Esto es especialmente importante tras una intervención quirúrgica donde se crean cicatrices alrededor de los músculos y articulaciones. Los movimientos suaves de mis clases de yoga ayudan a la cicatrización y al incremento de flexibilidad en los tejidos.
  4. Ayuda a manejar el miedo y la ansiedad
    Cuando estamos ante algo nuevo, cuando tenemos que enfrentarnos a algo que nunca hemos vivido, nos invade la incertidumbre y se genera la ansiedad. Este estado de ansiedad afecta a la calidad de sueño, provocando insomnio e incluso puede conducir a la depresión. La ansiedad debilita el cuerpo y la mente cuando más fuertes tenemos que estar para poder afrontar lo que se nos presenta. El yoga activa el sistema parasimpático, es decir, que calma nuestro sistema nervioso, volviéndonos más lúcidos y fuertes ante situaciones imprevistas o nuevas. Numerosos estudios muestran que el yoga es más efectivo a la hora de calmar la mente que otros ejercicios suaves recomendados contra la ansiedad, como el caminar.
  5. Mejora el bienestar general
    Con un sistema inmunológico más fuerte, un cuerpo fuerte y flexible y una mente serena y relajada, se puede entender como nuestro bienestar físico y mental mejora. Los pensamientos negativos activan la hormona del estrés, lo que nos hace más vulnerables ante enfermedades como el cáncer. El yoga entrena la mente y la vuelve más fuerte, ayudando a disminuir los pensamientos negativos y a aumentar el sentimiento de calma. El yoga nos fortalece mentalmente, nos ayuda para tomar las riendas de nuestras vida, a definir la vida según nuestros propios términos, mejorando nuestra autoestima. Aprendes a aceptar que todo en esta vida es cambio y a estar bien con estos cambios.

¿Está aconsejado para todos los pacientes independientemente de su edad?

Lo hermoso del yoga es que es para todo el mundo, independientemente de la edad o condición física de cada uno. Eso sí, hay que practicarlo junto con un profesional para que cada postura se pueda adaptar convenientemente. Cada asana (postura) tiene infinidad de variantes y alternativas, que permiten obtener los mismos beneficios practicando de manera diferente. Por naturaleza, el ser humano actúa guiado por el ego y se empeña en adaptar el cuerpo a la postura (o a la idea de cómo una postura tiene que ser) y esto conduce a lesiones. Lo que hay que hacer es adaptar el yoga al cuerpo. Solo así se puede avanzar en el camino personal.

¿Se forman ustedes en talleres específicos para poder comprender a nivel emocional mejor a los pacientes oncológicos?
La especialización en yoga para pacientes oncológicos es absolutamente imprescindible para poder ofrecer una clase segura y de provecho. Recomiendo a todos los que practican yoga, o quieran empezar a practicarlo, que se aseguren de que la persona que guía las clases ha realizado una formación específica y tiene el título de Yoga para Pacientes Oncológicos. Yo lo cursé en 2015 y me ha ayudado a comprender mejor los efectos que esta enfermedad puede tener tanto a nivel físico como emocional, algo esencial para poder proporcionar herramientas específicas que ayuden a mejorar la calidad de vida de quienes conviven con un cáncer.
¿Le gustaría añadir alguna cosa más?
El yoga es un viaje personal hacia el mejor conocimiento de uno mismo. Un viaje porque son pasos que vas dando día a día. A veces hacia delante, otras hacia los lados, pero sobre todo hacia dentro. Es personal porque cada uno lo vive de manera diferente. Es personal e intransferible 🙂 Es inútil compararse con otro o querer llegar a un lugar concreto. Lo importante, y lo difícil, es estar abierto a todo lo que ocurra en cada paso que damos, aunque no siempre nos guste lo que encontramos. La recompensa hace que merezca la pena. Solo cuando nuestra mente y nuestro corazón están abiertos podemos encontrar la felicidad en sitios que jamás antes se nos hubieran ocurrido.

“Comencé mi andadura profesional en contacto con la medicina, como auxiliar de clínica, y esteticista. Poco a poco, mis pasos se fueron afianzando en el área de la estética, campo en el trabajé durante más de 20 años y alcancé el éxito, llegando a fundar mi propia empresa y siendo un referente a nivel nacional.

Mis ambiciones cambiaron cuando una de mis mejores amigas me comunicó que padecía cáncer de ovario. Día a día, veía cómo el tratamiento cambiaba el aspecto físico de mi amiga y cuáles eran las necesidades estéticas que, como mujer, echaba en falta. Comprendí que la autoestima supone el 90% de la fuerza para recuperarse.

Así, descubrí mi verdadera vocación, tomándome un tiempo para formarme con los mejores profesionales médicos nacionales. Con mucha dedicación y esfuerzo, emocional y económico, fundé la marca Cancer & Beauty y el Centro de Estética-Oncológica y aplicada a la Salud Cancer & Beauty, cuya sede se encuentra en Valencia. Allí estudio las necesidades estéticas que la paciente va a necesitar debido a las secuelas del tratamiento y lucho por hacer el camino más fácil y llevadero a las personas que padecen o han padecido cáncer, u otras patologías como quemaduras o anorexia, y necesitan recobrar su imagen y reconocerse.

Tras más de ocho años de investigación, edité junto con el Hospital de Manises la primera guía de cuidados para pacientes oncológicos.

Además, soy Técnico especialista en maquillaje correctivo para pacientes oncológicos, Coach  y Formadora especialista en Estética-Oncológica y conferenciante.

El cáncer es algo que afecta a la paciente tanto por dentro como por fuera; tanto a nivel psicológico-emocional, como a nivel estético. Para ello, las afectadas tienen que estar preparadas para afrontar esta situación con los mejores profesionales. »

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En primer lugar, ¿nos podrías explicar en qué se diferencia un centro de estética de un centro de Estética-Oncológica? ¿Se ofrece un “plus” a lo que se proporciona en un centro de belleza al uso?

Efectivamente, hay una gran diferencia. En un centro de Estética-Oncológica se debe informar a la paciente de los cambios físicos que va a experimentar y, en base a ello, informaremos sobre cómo cuidar su piel, ya que ésta va a sufrir cambios y alteraciones. También, los profesionales en Estética-Oncológica, como profesionales formados y reglados, deben saber si las cejas y pestañas de la persona que visita el centro van a caer o no y, si esto va a ocurrir, mostrar las alternativas que tienen para suplir esta carencia: maquillaje correctivo, micropigmentación…

Por supuesto, en un centro de Estética-Oncológica se debe dedicar todo el tiempo necesario para que la persona que nos visita conozca no sólo los distintos tipos de pelucas, si no los materiales, los acabados… es necesario ayudar en la elección de algo tan delicado, ya que un buen profesional en Estética-Oncológica sabrá recomendar la mejor peluca según el estilo de vida de cada persona.

Un centro de estética convencional ofrece servicios que jamás podrían ofrecerse a personas que están recibiendo un tratamiento de quimioterapia, básicamente, porque todo el cuerpo de estas personas está extremadamente sensible.

Por tanto, existe una gran diferencia entre un centro y otro. Y, por supuesto, un centro de Estética-Oncológica ofrece un marcado plus que no puede encontrarse en un centro de belleza convencional.

¿Están los profesionales de estos centros preparados especialmente para empatizar con afectadas de cáncer?

Al menos en mi centro Cancer & Beauty, sí; porque me encargo personalmente de formar a mis trabajadores para que comprendan los diferentes estados psicológicos  por los que puede atravesar alguien afectado de cáncer. Un centro de Estética-Oncológica necesita trabajadores formados, implicados y concienciados en qué consiste esta enfermedad y que comprarse una peluca o hacerse una micropigmentación, en estos casos, no es un capricho, sino una necesidad.

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Hagamos un ejercicio práctico: me acaban de diagnosticar cáncer de ovario y acudo a un centro de Estética-Oncológica. ¿Qué es lo primero que me recomendaría?

En primer lugar, se hace una ficha para ti, completamente personalizada, así sabré el tipo de caída que vas a tener: total o parcial y cuándo se va a producir; si las cejas o pestañas también va a caer, etc. A continuación, te entregaría, de forma completamente gratuita, una guía de cuidados, elaborada por Cancer & Beauty y el Hospital de Manises y editada por la Generalitat Valenciana, en la que se explican los cambios físicos que vas a tener y cómo aminorarlos o resolverlos.

Después, miraríamos el tipo de pelucas de ultimísima generación que existen y, según tu estilo de vida, veríamos con qué modelo, dentro de una extensa gama, te sientes mejor. Así mismo, elegiríamos gorritos, pañuelos y muchos otros complementos hasta cubrir todas tus necesidades.

La caída del cabello es una de las consecuencias que más preocupan a las pacientes. ¿Qué podría decirnos al respecto?

Efectivamente, la alopecia es uno de los efectos secundarios más frecuentes al recibir un tratamiento de quimioterapia. Su evidencia, así como la preocupación de las pacientes por la misma, hace que sea una de las causas más comunes de los efectos psicológicos debido al impacto visual que supone.

La intensidad de la caída es variable, en función de los protocolos utilizados y la duración de los mismos, debemos saber y concienciarnos, que los tratamientos oncológicos son en casi su totalidad personalizados, por lo que según los fármacos utilizados la caída será de un grado u otro. Si se produce caída total, lo más común es que se produzca antes el segundo ciclo de tratamiento.

Lo más importante es saber que la alopecia producida por tratamientos de quimioterapia, salvo en algunos casos es totalmente, reversible, pero es necesario cuidar mucho el cuero cabelludo antes, durante y después, cuando ya empieza a salir el pelo para que la recuperación del mismo sea lo más pronto posible.

¿Qué recomendaciones nos daría antes de la caída? ¿Y después? ¿Existe algún cuidado específico?

Antes de que comience la caída es una necesidad psicológica y física (es preciso proteger el cuero cabelludo del sol y otros agentes externos) tener la peluca preparada, así como los complementos escogidos (gorritos, pañuelos…).

Una vez la caída ha comenzado o antes de que se haya producido, en nuestro centro rapamos en un gabinete individual, cálido y agradable, y colocamos nosotros mismos la peluca. Después, realizaremos ejercicios para que sea la persona que la va a llevar quien se la quite y se la ponga hasta que lo haga perfectamente.

Debe quedar claro a la paciente que nos visita, que es recomendable que deje la cabeza al descubierto un mínimo de seis horas al día para favorecer la transpiración de la zona. Durante esas horas que la persona está descansando de su peluca, puede utilizar pañuelos y gorritos, pero ha de tener en cuenta que estos sean de algodón, bambú, seda, etc. Es decir, materiales nobles y sin costuras.

Por este motivo, nunca, repito, nunca, se debe pegar la peluca al cuero cabelludo de una persona que está recibiendo quimioterapia, porque provoca irritación, heridas…pero, además, una casi insufrible ansiedad por el picor. El cuero cabelludo necesita descansar.

Por último, por supuesto, las personas que padezcan una caída de cabello total, deben proteger siempre el cuero cabelludo de la exposición al sol, con cremas de protección solar alta. En caso de tener picores y rojeces por el desprendimiento del folículo, es realmente calmante el agua termal y puede aplicarse tantas veces como se necesite.

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La piel también sufre alteraciones durante el tratamiento: prurito, rojez, descamación.  Como experta, ¿cómo cree que deberíamos cuidar la piel?

Exacto, la piel sufre alternaciones importantes como irritación, híper pigmentación, sequedad, sensibilidad a la radiación, entre otros. Por ello, se deben utilizar cremas con factores de protección alto o pantalla total, tanto en verano como en invierno, así evitaremos que las manchas perduren en el tiempo.

Por otra parte, en un proceso de quimioterapia y tras éste, se debe utilizar cremas que hidraten la piel de manera suave. Es decir, no se pueden utilizar las que contengan ácidos glicólicos, retinol y similares, ya que producen un efecto de exfoliación e irritarían la piel.

Por ello, vamos a recomendar una crema hidratante con factor de protección alto y con principios activos bajos o con bases de agua termal, avena, aloe… Estos productos evitarán irritaciones, sequedad y aportarán un extra de luminosidad.

Es muy importante intensificar la hidratación, beber mucha agua, lo que ayudará en las retenciones de líquidos y, a su vez, hidratará la piel.

También, es recomendable utilizar un tipo de ropa muy holgada y a poder ser de algodón, ya que su composición ayuda a no producir picores.

Por último, las uñas también se ven afectadas en las pacientes: se vuelven de coloración oscura, quebradizas, rompiéndose con facilidad y suelen aparecer bandas verticales en ellas.  ¿Se puede hacer algo para fortalecerlas y evitar estos efectos?

Como en la piel, lo más importante es intensificar la hidratación cutánea y beber mucha agua para depurar y limpiar el organismo, esto repercutirá, a su vez, en la piel y uñas.

Es aconsejable no esmaltar ni aplicar acrílicos ni geles durante los meses que dure el tratamiento, estamos hablando de que la persona está muy debilitada y las uñas son muestra de ello. Por lo que no aplicaremos nada que puede dañarlas más, reblandecerlas o producir grietas.

No cabe duda de que la Estética-Oncológica está avanzando. ¿Cuáles son los próximos retos para vuestra industria?

Que la medicina convencional integre los servicios de la Estética-Oncológica dentro de la unidad de oncología como parte del equipo interdisciplinar. La Estética-Oncológica no es una frivolidad, es una necesidad que refuerza el estado psicológico del paciente y le ayuda a sentirse mejor y no ver la enfermedad reflejada en el espejo. Por ello, mi lucha actual es integrar este servicio en hospitales públicos y privados como parte del tratamiento.

Pero, no menos importante es que se prohíban las pelucas pegadas al cuero cabelludo en personas en tratamiento oncológico y que por fin se haga una clara distinción entre una tienda de pelucas convencional y un centro de Estética-Oncológica con profesionales cualificados y formados.

Hasta que ello ocurra, seguiré velando en mi centro Cancer & Beauty por potenciar el bienestar, salud y la felicidad de todas esas personas que luchan cada día por la vida.

 

En primer lugar, nos gustaría felicitar a todo el equipo de la nueva Junta Directiva de
Asaco, así como agradecer su voluntad de seguir con un proyecto que nació hace
cuatro años.

Tal y como hemos dicho anteriormente, ASACO cumplió cuatro años el pasado mes de noviembre. Podríamos decir que ha sido un tiempo en el que se han puesto en marcha varias iniciativa. ¿Ha llegado el momento de dar un nuevo salto?

Ha llegado el momento de dar un giro a Asaco, abriéndola a todos los cánceres ginecológicos.

¿ Cuál es el reto principal que os planteáis de cara a esta nueva andadura?

Nuestro mayor reto es poder ayudar a un mayor número de pacientes y sobre
todo que esten informadas y apoyadas, así su proceso de la enfermedad será
mucho más esperanzador,una buena información referente a la enfermedad
siempre da seguridad y tranquilidad. Para poder dar apoyo,se necesitan fondos
y para ello una meta que Asaco tiene que cumplir es ser de utilidad pública.

¿ Podríais desvelarnos algún proyecto sorpresa que tenéis entre manos?

Retomar la operacion Trikini.

Desde el punto de vista de la implantación de la Asociación, ¿tenéis previsto crear más grupos de apoyo?
Los grupos de apoyo que ya existen por España se van a convertir en
delegaciones,esperamos que cada vez se unan más mujeres y poder tener una en
cada punto de España,de momento hay en Valencia, Santander, Barcelona y desde
hace muy poquito en Córdoba.
 ¿Cuál va a ser vuestra prioridad en relación a la comunidad médica?
Referente a la comunidad médica, ASACO ya está trabajando mano a mano con
ellos; en breve se van a colgar en la web unas preguntas que toda mujer tiene que
preguntarle a su ginecólogo, oncólogo…,como ya he dicho antes ,una buena
información es la base de una buena recuperación; estas preguntas son avaladas por GEICO.
La concienciación y la visibilidad sobre el cáncer de ovario sigue siendo una de las asignaturas pendientes; ¿cómo vais a tratar de abordar este problema?
La nueva Junta de ASACO,piensa que par a que haya concienciación y visibilidad se  debe trabajar en equipo,no se puede dar visibilidad y concienciación una sola persona, ahora somos un equipo y este equipo se va a dedicar granito a granito a difundir el mensaje de ASACO.
Por último, ¿os gustaría añadir alguna cuestión más?
ASACO es una asociación consolidada y con un nombre que muchas entidades conocen después de la gran labor de Paz Ferero queremos seguir difundiendo, apoyando e informando a las pacientes de cáncer ginecológico; poquito a poco voy cogiendo las riendas de la asociación, estoy muy contenta de ser su Presidenta y aunque me ha costado un poquito el comienzo,he cogido carrerilla, para formar un gran equipo. Seguro que entre todas vamos a lograr grandes cosas.

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