El diagnóstico precoz de la hemofilia se ha consolidado como un elemento esencial para mejorar el pronóstico y la calidad de vida de los pacientes. Así lo han puesto de manifiesto diversos expertos en una jornada conmemorativa organizada con motivo del Día Mundial de la Hemofilia, que se celebra cada 17 de abril.
El encuentro, impulsado por la Sociedad Española de Hematología y Hemoterapia (SEHH), la Sociedad Española de Trombosis y Hemostasia (SETH) y la Real Fundación Victoria Eugenia (RFVE), ha puesto el foco en la importancia de identificar la enfermedad desde sus primeras fases, en un contexto en el que aún existe un importante infradiagnóstico a nivel global.
De hecho, a pesar de los avances en el conocimiento de la hemofilia, los datos siguen reflejando una realidad preocupante: se calcula que más del 75% de las personas con esta enfermedad en el mundo no están diagnosticadas.
- Te interesa: La AEMPS publica nuevos informes sobre endometriosis, hemofilia, cáncer y enfermedades raras
Esta situación tiene un impacto directo en la evolución de la patología, ya que el diagnóstico es la base para poder iniciar un tratamiento adecuado. ?El diagnóstico constituye la primera etapa fundamental en la atención de la hemofilia?, subraya Mª Teresa Álvarez Román, jefa de Sección de Hemostasia del Servicio de Hematología del Hospital Universitario La Paz (Madrid) y presidenta de la SETH, que destaca que permite ?caracterizar su gravedad y orientar el tratamiento más adecuado desde fases muy tempranas?.
Mujeres portadoras
En los pacientes sin antecedentes familiares ?que representan en torno al 35% de los casos? el diagnóstico suele iniciarse tras la aparición de síntomas hemorrágicos, lo que hace especialmente importante la sospecha clínica. En cambio, cuando existe historia familiar, es posible anticiparse incluso antes de que aparezcan los primeros signos.
Es más, uno de los aspectos que ha cobrado mayor relevancia en los últimos años es la identificación de mujeres portadoras. Tradicionalmente menos visibilizadas, su diagnóstico resulta clave tanto para evaluar el riesgo de transmisión como para detectar posibles manifestaciones hemorrágicas.
En estos casos, los especialistas destacan la importancia de combinar estudios genéticos con la medición de los niveles de factores de coagulación, lo que permite un abordaje más completo.
Herramientas de diagnóstico
El avance de la medicina ha situado al laboratorio en el centro del diagnóstico y seguimiento de la hemofilia. Las técnicas actuales permiten medir con precisión la actividad de los factores de coagulación, especialmente el factor VIII, lo que facilita un diagnóstico más exacto.
Además, el desarrollo de herramientas como el diagnóstico prenatal ha supuesto un cambio significativo, al permitir detectar la enfermedad antes del nacimiento mediante el análisis de ADN fetal.
Desde una perspectiva más amplia, la presidenta de la SETH subraya que ?la generación de conocimiento, la concienciación social y el acceso equitativo a las pruebas diagnósticas? son elementos fundamentales para mejorar el manejo global de la enfermedad.
Nuevas terapias
La innovación terapéutica ha transformado el abordaje de la hemofilia, pero también ha introducido nuevos desafíos. Según explica el doctor Ramiro Núñez, jefe de Sección de Trombosis y Hemostasia del Servicio de Hematología del Hospital Universitario Virgen del Rocío (Sevilla) y presidente de la Comisión Científica de la RFVE, la monitorización ha pasado de centrarse casi exclusivamente en la medición de factores de coagulación a un escenario mucho más complejo.
?La incorporación de múltiples opciones terapéuticas con mecanismos de acción diferentes ha supuesto un auténtico reto para el laboratorio?, señala, destacando que este se convierte en una pieza clave para garantizar la seguridad y el ajuste individualizado de los tratamientos.
En este contexto, las pruebas clásicas no siempre reflejan de forma fiable la situación clínica del paciente, lo que obliga a interpretar los resultados con cautela y a adaptar las herramientas diagnósticas.
Ante esta complejidad, los especialistas insisten en la necesidad de una coordinación estrecha entre clínicos y laboratorios. El objetivo es avanzar hacia una monitorización más completa que permita reflejar mejor el equilibrio hemostático del paciente. Este enfoque resulta especialmente relevante en un momento en el que las terapias son cada vez más personalizadas y requieren un seguimiento más preciso.
Campaña
Precisamente la detección de la enfermedad es el centro de la campaña impulsada desde la Federación Española de Hemofilia para este día mundial. Bajo el lema El diagnóstico: primera etapa de la atención, la iniciativa busca reducir la desigualdad que viven aquellos que todavía no reciben tratamiento.
Por otra parte, la federación busca ampliar la visibilidad de esta situación coordinando la iluminación de color rojo de edificios emblemáticos de diversas ciudades españolas, y a compartir imágenes en redes sociales con ropa de color rojo bajo el hashtag #RetoPrendaRoja, para mostrar el apoyo colectivo a las personas con coagulopatías.