La inmunización personalizada se consolida como una estrategia clave en la medicina preventiva, permitiendo adaptar las vacunas a las necesidades específicas de cada paciente. Este enfoque, basado en el estado inmunológico real del paciente, permite mejorar la eficacia y evitar fallos vacunales, y personalizar el momento, tipo y pauta de vacunación optimiza la protección, especialmente en pacientes mayores, inmunodeprimidos y personas con comorbilidades. Así lo ha explicado la Dra. María Dolores Martín, jefa del Departamento de Medicina Preventiva del Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz.
Precisamente, este centro ha organizado la ?IV Jornada de Inmunización?, una cita a la que acudieron 300 profesionales y que fue seguida por streaming por otros 500, con el objetivo de actualizar los avances en inmunización, personalización de las estrategias de vacunación, respuesta ante nuevos riesgos epidemiológicos y complejidad clínica actual.
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Uno de los temas centrales fue la personalización de la inmunización. Los expertos indicaron que esta personalización implica evaluar el riesgo de infección de forma individual mediante herramientas y análisis de la respuesta inmunitaria. ?En la práctica, esto transforma el modelo tradicional de ?calendario igual para todos? en vacunación guiada por datos, optimizando eficacia, seguridad y uso recursos?, indica por su parte la Dra. Marta Blanco Fernández, jefa asociada del Servicio de Medicina Preventiva del hospital.
Factores para la vacunación personalizada
Durante la sesión, quedó claro que se pueden identificar pacientes que necesitan vacunación personalizada según varios factores: su grado de inmunosupresión y enfermedades como cáncer, tratamientos inmunosupresores, diabetes, problemas renales o embarazos de riesgo; sus biomarcadores inmunológicos, como niveles de inmunoglobulinas y tipos de linfocitos, incluyendo la linfopenia; su inmunotipo y edad inmunológica, que predicen mejor la respuesta a la vacuna que la edad real; la historia de infecciones o respuestas bajas a vacunas anteriores; y los factores sociales y ambientales que afectan la exposición, la adherencia o el acceso a las vacunas.
La estrategia de inmunización es especialmente clave en pacientes como los oncológicos, hematológicos o pacientes con patología inflamatoria autoinmune e inmunosupresión farmacológica, porque presentan inmunosupresión profunda, debida tanto a la enfermedad de base como a los tratamientos. ?Esto implica mayor riesgo de infecciones y complicaciones, respuesta a las vacunas disminuida o impredecible, especialmente con tratamientos que reducen ciertos glóbulos blancos o usan terapias avanzadas como CAR T, quimioterapia o inmunoterapias; limitaciones para usar vacunas vivas atenuadas por riesgo de infección; y urgencia en iniciar los tratamientos, lo que reduce el tiempo disponible para vacunar de manera óptima?, señala también la Dra. Helena Moza Moríñigo, especialista del citado Servicio de Medicina Preventiva.
Para ello, se recomienda una estrategia de inmunización proactiva, planificada y adaptada a cada paciente, que incluya: vacunar lo antes posible, idealmente antes de iniciar los tratamientos; ajustar el momento según el fármaco, evitando períodos de máxima inmunosupresión y priorizando esquemas rápidos si el tiempo es limitado; usar terapias puente cuando sea necesario para mantener buena respuesta; repetir o reforzar las vacunas tras ciertos tratamientos que reducen la inmunidad; considerar inmunización pasiva con anticuerpos cuando la respuesta vacunal será baja; y trabajar de manera multidisciplinar, coordinando distintas especialidades para planificar los calendarios de vacunación.