Unidos por la salud

Pertenece y transforma la comunidad de pacientes

La escoliosis puede avanzar durante la infancia sin provocar dolor ni síntomas evidentes. Esta evolución silenciosa dificulta su detección y adquiere especial relevancia entre las niñas. Y es que, en España, la tasa de ingresos hospitalarios por deformidades de la columna entre los 5 y los 14 años es 2,6 veces superior en ellas que en los niños. El dato procede del Mapa de Salud con Perspectiva, una plataforma desarrollada por la Fundación Gaspar Casal y Organon. Este permite analizar las diferencias de salud entre mujeres y hombres y consultar los resultados por grupos de edad.

La diferencia observada durante la infancia coincide con lo conocido sobre la escoliosis idiopática del adolescente, la deformidad de columna más frecuente en estas edades. Suele aparecer a partir de los 10 años, coincidiendo con el crecimiento asociado a la pubertad, y presenta importantes diferencias entre ambos sexos.

Aunque las formas leves afectan de manera similar a niños y niñas, entre el 80% y el 90% de los casos que requieren atención médica corresponden a niñas. Su origen continúa siendo desconocido y, además, la enfermedad puede progresar sin dolor ni señales claras, haciendo que algunas familias no detecten la alteración hasta que la curvatura de la columna ya es significativa.

Vigilar la espalda durante los años de crecimiento

El inicio del curso escolar puede convertirse en una oportunidad para prestar mayor atención a la salud de la espalda de niños y adolescentes, especialmente durante las etapas en las que experimentan un crecimiento más rápido.

Algunas señales pueden alertar de una posible escoliosis, como observar un hombro más alto que otro, una cadera más elevada o una asimetría en la espalda. Ante este tipo de cambios, la recomendación es consultar con el pediatra para valorar si es necesario realizar otras pruebas.

La detección precoz cobra importancia porque permite actuar antes de que la curvatura continúe progresando y reducir la posibilidad de necesitar intervenciones más invasivas.

El uso de corsé, por ejemplo, puede evitar la cirugía en el 72% de los pacientes, frente al 48% entre quienes no lo utilizan, según los datos recogidos en la información difundida por los responsables del Mapa de Salud con Perspectiva.

Precisamente, la ausencia de dolor puede generar una falsa sensación de normalidad. Por ello, las revisiones durante el crecimiento y la observación de posibles cambios físicos pueden ayudar a identificar antes el problema.

Más de seis de cada diez escolares sufren dolor de espalda

La escoliosis no es el único problema que puede afectar a la espalda durante la infancia y la adolescencia. La actividad cotidiana en el colegio implica pasar muchas horas sentado y, en numerosos casos, transportar diariamente una mochila con un peso considerable.

Los estudios realizados en España citados por la iniciativa sitúan la prevalencia del dolor de espalda entre escolares y adolescentes por encima del 60%. Estas molestias son más frecuentes entre las chicas y la diferencia aumenta con la edad.

El mobiliario poco adaptado, permanecer demasiado tiempo en una misma postura o transportar cargas excesivas pueden favorecer la aparición de molestias.

En el caso concreto de las mochilas escolares, se ha estimado un peso medio de 6,3 kilos, equivalente al 13,4% del peso corporal del estudiante. Aunque la relación directa entre llevar mochila y desarrollar dolor de espalda no está completamente establecida, una carga elevada sí puede producir incomodidad, fatiga muscular y sobrecarga.

Detectar las diferencias desde la infancia

Los datos utilizados para analizar estas desigualdades proceden del Mapa de Salud con Perspectiva, elaborado a partir de fuentes públicas. La incorporación de la edad permite observar en qué momentos de la vida empiezan a aparecer diferencias de salud entre hombres y mujeres.

La herramienta reúne información sobre más de un centenar de enfermedades y permite realizar comparaciones tanto a escala nacional como por comunidades autónomas y provincias.

“La incorporación ahora de la variable de edad en los resultados amplía esta mirada y ayuda a identificar contrastes que aparecen ya en la infancia y la adolescencia, como sucede con la escoliosis”, explica Manuel Anxo Blanco, director ejecutivo de Relaciones Institucionales de Organon España.

Los datos ponen así el foco en una etapa especialmente importante para la prevención. En el caso de la escoliosis, prestar atención a posibles asimetrías durante los años de mayor crecimiento puede facilitar un diagnóstico más temprano, especialmente entre las niñas, que presentan un riesgo considerablemente mayor de desarrollar las formas que requieren atención médica.

Más de 14 años de investigación iniciada en el Instituto Cajal del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) han permitido que una nueva terapia génica para el alzhéimer dé el salto de los estudios preclínicos a la investigación en personas. Se trata de TET-101, una estrategia desarrollada a partir del conocimiento acumulado sobre la proteína E2F4 y que acaba de recibir autorización en Australia para iniciar su primera evaluación clínica en humanos.

El programa, desarrollado por la spin-off biotecnológica Tetraneuron a partir de la investigación realizada en el laboratorio del científico José María Frade en el Instituto Cajal, se dirige inicialmente a personas con enfermedad de Alzhéimer y demencia moderada, un grupo para el que las opciones terapéuticas continúan siendo limitadas. El inicio de esta fase permitirá comprobar por primera vez en pacientes si el mecanismo observado en la investigación previa puede traducirse en un beneficio clínico y, sobre todo, evaluar su seguridad.

Una aproximación diferente

En los últimos años, gran parte de la investigación sobre el alzhéimer se ha concentrado en proteínas como beta-amiloide y tau. Sin embargo, esta nueva aproximación tratar de actuar sobre varios procesos implicados en la degeneración neuronal a partir de un mecanismo regulador. La terapia incorpora E2F4DN, una variante de la proteína E2F4 diseñada con propiedades neuroprotectoras.

Según la información aportada por el equipo investigador, E2F4 participa en la regulación de procesos esenciales para la supervivencia y el funcionamiento de las neuronas, entre ellos mecanismos relacionados con el estrés oxidativo y la neuroinflamación. La hipótesis es que intervenir sobre esta posición reguladora podría influir simultáneamente en diferentes procesos que contribuyen al deterioro neuronal.

Alzhéimer moderado

El primer desarrollo clínico se ha planteado para pacientes con demencia moderada asociada al alzhéimer, una fase en la que el deterioro de la memoria y la pérdida progresiva de autonomía tienen un fuerte impacto sobre la vida cotidiana y también sobre las familias y las personas cuidadoras. Álvaro Pascual-Leone, director médico de la spin-off, destaca precisamente esta necesidad: «Los pacientes con enfermedad de Alzhéimer y demencia más avanzada representan una población muy amplia con pocas alternativas terapéuticas».

El interés de esta primera fase clínica, por tanto, no reside únicamente en determinar si la terapia puede funcionar, sino en conocer cómo se comporta en personas y si puede cumplir la expectativa de ralentizar la neurodegeneración, preservar o recuperar determinadas funciones neuronales y mejorar capacidades cognitivas afectadas por la enfermedad.

Investigación pública

El comienzo del estudio en humanos tendrá lugar inicialmente en St Vincent’s Hospital Melbourne, aunque, paralelamente, el programa continúa avanzando en los procesos regulatorios necesarios para sus siguientes etapas de desarrollo, incluida Europa y, sobre todo, España. Como en toda investigación clínica, el objetivo es pasar de comprobar un mecanismo y sus posibles efectos en modelos experimentales a estudiar seguridad, tolerabilidad y potencial terapéutico en personas.

La misma línea de investigación se está estudiando además en otras enfermedades neurodegenerativas, especialmente en párkinson, donde el equipo señala que ya ha obtenido resultados preclínicos de prueba de concepto. La idea es comprobar si determinados mecanismos relacionados con la pérdida de la homeostasis neuronal, la neuroinflamación o el estrés celular pueden ser comunes a distintas patologías.

Un riñón de cerdo modificado genéticamente ha permitido a un paciente con enfermedad renal avanzada permanecer 271 días sin diálisis hasta recibir un riñón humano. El caso, publicado en The Lancet por investigadores del Mass General Brigham, supone un nuevo avance en el desarrollo de los xenotrasplantes, es decir, trasplantes de órganos de animales a personas, y aporta por primera vez evidencia de que un riñón porcino podría funcionar durante varios meses como solución de transición mientras el paciente espera un órgano humano.

El protagonista del procedimiento fue Tim Andrews, que tenía 66 años en el momento del trasplante. Tras nueve meses con el riñón porcino, recibió en enero de este año un órgano procedente de un donante fallecido, sin complicaciones destacables. Según los investigadores, se trata del periodo más prolongado documentado hasta ahora de funcionamiento de un riñón porcino trasplantado a una persona viva y de una transición posterior a un riñón humano.

Solución temporal

La principal dificultad que pretende abordar esta línea de investigación es la escasez de órganos disponibles para trasplante. Para los pacientes con enfermedad renal terminal, el trasplante de un riñón humano constituye la mejor opción terapéutica, pero no siempre llega a tiempo.

«Los pacientes son los verdaderos pioneros aquí», ha señalado Leonardo Riella, autor principal del estudio y especialista del Centro de Ciencias del Trasplante y de la División de Nefrología de Mass General Brigham. El investigador considera que la participación de personas dispuestas a someterse a estos procedimientos experimentales es esencial para avanzar en el conocimiento de los xenotrasplantes.

La estrategia que estudia el equipo contempla inicialmente estos órganos como un puente que permita a los pacientes dejar temporalmente la diálisis mientras esperan un riñón humano. A más largo plazo, los investigadores plantean la posibilidad de convertirlos en una alternativa definitiva, pero únicamente si futuros estudios consiguen demostrar que son suficientemente seguros y duraderos.

De inmediato

El órgano trasplantado a Andrews comenzó a funcionar inmediatamente después de la intervención. Durante los 271 días siguientes, el paciente fue sometido a un seguimiento especialmente estrecho para detectar rechazo, formación de anticuerpos o posibles infecciones asociadas al origen porcino del órgano. No se detectó transmisión de patógenos porcinos.

El paciente sufrió, no obstante, un episodio temprano de rechazo mediado por células T, que pudo controlarse mediante tratamiento. Más adelante, aproximadamente seis meses después del trasplante, los médicos redujeron la inmunosupresión debido a una infección. Posteriormente apareció una lesión microvascular acompañada de inflamación que terminó provocando el fallo del xenoinjerto. Poco después, Andrews pudo recibir el riñón humano que esperaba.

Estos acontecimientos muestran tanto las posibilidades como las dificultades que todavía deben resolverse antes de que los xenotrasplantes puedan incorporarse de forma generalizada. El seguimiento del caso ha permitido además estudiar mecanismos relacionados con el rechazo tardío, uno de los grandes obstáculos para conseguir que estos órganos permanezcan funcionales durante largos periodos.

Procedimiento experimental

La directora de la Organización Nacional de Trasplantes (ONT), Beatriz Domínguez-Gil, considera que el caso confirma el avance que se está produciendo en este campo, aunque recalca que se trata todavía de un procedimiento «absolutamente experimental» y que «queda mucho camino por recorrer». A su juicio, uno de los elementos especialmente relevantes del nuevo caso es precisamente la duración de nueve meses de funcionamiento del riñón porcino.

El primer xenotrasplante de un riñón porcino a una persona viva se realizó en 2024 en el Hospital General de Massachusetts. En aquel caso, el paciente sobrevivió 52 días antes de fallecer por causas cardíacas no relacionadas con el trasplante. Hasta ahora, ningún estudio había documentado una supervivencia del xenoinjerto superior a dos meses ni una utilización tan prolongada como puente hasta un trasplante humano.

Por ello, el caso de Andrews representa un nuevo paso en una investigación que busca responder a uno de los grandes problemas de los pacientes con enfermedad renal avanzada: cómo garantizar un órgano disponible cuando el riñón humano que necesitan no llega a tiempo.

La Sociedad Española de Psicología Clínica (SEPC-ANPIR) reclama una nueva manera de abordar la prevención del suicidio que no se limite a identificar a las personas consideradas en riesgo cuando ya atraviesan una situación crítica. Con motivo del Día Internacional para la Prevención del Suicidio, que se celebra el 10 de septiembre, la organización defiende una estrategia basada en la evidencia científica, la responsabilidad institucional y la humanización, pero también en la capacidad de intervenir sobre las circunstancias que pueden llevar a una persona a experimentar un sufrimiento psicológico extremo.

Los últimos datos definitivos del Instituto Nacional de Estadística (INE) señalan que 3.953 personas murieron por suicidio en España durante 2024, un 4% menos que en 2023. Sin embargo, la SEPC advierte de que un descenso anual no significa que el problema esté resuelto. Entre esas muertes se contabilizaron además 90 menores de 20 años y 120 jóvenes de entre 20 y 24 años.

Para la sociedad científica, estas cifras no deben interpretarse únicamente desde la perspectiva de la mortalidad. La conducta suicida comprende un espectro mucho más amplio que incluye pensamientos, planificación, intentos, autolesiones, crisis y también las consecuencias que estas experiencias tienen sobre familiares, allegados y profesionales.

Por ello, su Grupo de Trabajo de Prevención, Intervención y Posvención de la Conducta Suicida considera necesario superar un modelo excesivamente centrado en calcular el nivel de riesgo. «La prevención comienza cuando somos capaces de transformar la información sobre el riesgo en decisiones de cuidado, acompañamiento y tratamiento», sostienen desde la sociedad científica.

Circunstancias

La propuesta parte de entender que el suicidio es un fenómeno complejo en el que interactúan factores psicológicos, biográficos, sociales y relacionales, pero también elementos políticos, tecnológicos y contextuales. Entre las circunstancias que pueden incrementar la vulnerabilidad se encuentran la soledad y la desconexión social, las pérdidas, las experiencias adversas, la violencia, la exclusión, las desigualdades o las dificultades para acceder a recursos de apoyo.

De ahí que la organización considere insuficiente intervenir exclusivamente cuando aparecen pensamientos o conductas suicidas. La prevención, a su juicio, debe comenzar antes, fortaleciendo los factores que ayudan a construir una vida sostenible y facilitando que las personas puedan pedir ayuda cuando comienzan a experimentar un sufrimiento intenso.

La SEPC insiste además en que no debe reducirse la conducta suicida a la existencia de un trastorno mental concreto ni a una suma de factores de riesgo. «Hay que ocuparse de las condiciones que favorecen el sufrimiento, de los vínculos que se pierden, de los apoyos que no están disponibles y de las barreras que dificultan que una persona pueda pedir ayuda», señala el grupo de trabajo.

Prevención

Esta mirada implica reforzar la prevención universal mediante la promoción de la salud mental y física, el fortalecimiento de las relaciones sociales y comunitarias, las campañas de sensibilización, la lucha contra el estigma y la promoción de la búsqueda de ayuda.

En el ámbito sanitario, la organización defiende una atención accesible, flexible, especializada y continuada, capaz de intervenir en los periodos de mayor vulnerabilidad y de ofrecer posteriormente tratamientos psicológicos específicos. Para ello considera necesario que la psicología clínica esté presente en todas las fases de la prevención, desde las actuaciones dirigidas a la población general hasta la intervención en crisis y la posvención.

De esta manera, desde la sociedad se reclama reforzar el Sistema Nacional de Salud con más profesionales de esta especialidad, con tiempo suficiente para atender a cada persona, fomentando la continuidad asistencial y aportando dispositivos capaces de responder con flexibilidad cuando la situación lo requiera.

En definitiva, la sociedad científica propone pasar «de una cultura centrada en la estimación del riesgo a otra orientada a la estimación de cuidados: no predecir, sino prevenir«. La prevención del suicidio, añade, no puede recaer exclusivamente en el sistema sanitario, sino que requiere la implicación coordinada de las políticas públicas, los servicios sociales, la educación, la comunidad y otros agentes sociales.

  • Ante pensamientos o conductas suicidas, el documento recuerda que es importante buscar ayuda y no afrontar la situación en soledad. En España está disponible el 024, línea de atención a la conducta suicida del Ministerio de Sanidad, gratuita, confidencial y disponible las 24 horas. Ante una emergencia inmediata, recomienda llamar al 112 o acudir a un servicio de urgencias hospitalarias.

El cáncer de mama continúa siendo el tumor más diagnosticado entre las mujeres en España y este 2026 se prevé que se contabilicen más de 38.000 nuevos casos1 que transformarán la vida y el entorno de las afectadas. Afortunadamente, gracias a los avances diagnósticos y terapéuticos, la supervivencia ha aumentado de forma significativa2. Aunque también persiste un desafío que muchas veces pasa desapercibido: conseguir que las pacientes mantengan su tratamiento oral tras cirugía, radioterapia, quimioterapia.

Se estima que, aproximadamente, una de cada tres mujeres con cáncer de mama abandona el tratamiento o no lo sigue de la forma indicada, y la adherencia disminuye progresivamente entre el primer y el quinto año tras el diagnóstico3. Detrás de estas cifras no hay falta de compromiso o responsabilidad; hay mujeres que conviven con cansancio acumulado, cambios físicos, posibles eventos adversos, incertidumbre, preocupaciones familiares o laborales y un impacto emocional que, en ocasiones, resulta difícil de sostener durante tanto tiempo. Por eso, cuando hablamos de adherencia terapéutica, hablamos también de calidad de vida, de comunicación y de acompañamiento.

Señales de alerta

La guía sobre las ‘Señales de alerta ante la falta de adherencia terapéutica en cáncer de mama es un material para pacientes y familiares que sirve como herramienta práctica para ayudar a identificar esas principales señales de alerta que pueden poner en riesgo la continuidad del tratamiento oral en cáncer de mama, y ofrece recomendaciones sencillas para afrontarlas.

En consulta observo con frecuencia que muchas mujeres quieren seguir su tratamiento oral, pero no siempre encuentran el momento o espacio adecuado en su día a día para expresar cómo se sienten o los problemas que están experimentando. Cuando estas situaciones no se comparten, puede resultar más difícil identificar las soluciones que les ayuden a continuar con el tratamiento. Y, hablar de ello es, precisamente, el primer paso para poder abordarlo.

Porque esta continuidad terapéutica no solo depende de la voluntad individual; es el resultado de múltiples factores que incluyen el bienestar emocional, el apoyo familiar, la información recibida o la relación de confianza con sus profesionales sanitarios. Cuanto antes ayudemos a estas mujeres a identificar estas señales que dificultan su continuidad del tratamiento oral, mayores serán las posibilidades de encontrar soluciones adaptadas a cada una de ellas.

La importancia del entorno

Además, el entorno que las rodea también desempeña un papel esencial. Acompañar no significa resolver todos los problemas, sino escuchar sin juzgar, respetar los tiempos de cada persona y favorecer que la paciente pueda expresar cómo se siente. En muchas ocasiones, una conversación a tiempo puede evitar que una dificultad se convierta en un motivo para abandonar su tratamiento oral.

Desde la psicooncología también tenemos una responsabilidad importante: generar espacios de confianza donde las pacientes puedan plantear cualquier duda sin sentirse cuestionadas. La toma de decisiones compartida y la comunicación abierta contribuyen a fortalecer la adherencia y a mejorar su experiencia asistencial.

Favorecer la adherencia significa entender que detrás de cada tratamiento oral hay una persona con necesidades, emociones y circunstancias propias. Porque acompañar bien esa continuidad no es un extra del tratamiento: es parte de él, y de eso también depende que cada mujer pueda beneficiarse plenamente de los avances en oncología.

Referencias:

  1. SEOM. Sociedad Española de Oncología Médica. Las cifras del cáncer en España. 2026. Disponible en: Las_Cifras_del_Cancer_en_Espanya_2026.pdf. Último acceso julio 2026.
  2. Dilla T, Valladares A, Lizán L, et al. Adherencia y persistencia terapéutica: causas, consecuencias y estrategias de mejora [Treatment adherence and persistence: causes, consequences and improvement strategies]. Aten Primaria. 2009;41(6):342 -8. Spanish.
  3. Yussof I, Mohd Tahir NA, Hatah E, et al. Factors influencing five -year adherence to adjuvant endocrine therapy in breast cancer patients: A systematic review. Breast. 2022 Apr;62:22 -35.

Por Marta de la Fuente, psicooncóloga participante en la guía ‘¿Cómo puedo afrontar las posibles dificultades para seguir mi tratamiento de cáncer de mama?

Hablar de prevención del suicidio implica también hablar de quienes quedan atrás. Familiares, amistades y otras personas del entorno de quien muere por suicidio afrontan un proceso de duelo que con frecuencia está acompañado de culpa, vergüenza, incomprensión y soledad. Ese ha sido el tema central del encuentro online organizado por Salud Mental España para conmemorar el Día Mundial para la Prevención del Suicidio, que se celebra el 10 de septiembre.

Bajo el título Ni culpa ni silencio: Hablemos del duelo por suicidio, el webinar reunió a más de 300 personas, y contó con la participación de familiares, supervivientes, profesionales de los servicios de emergencia y representantes de la Administración. El objetivo: abordar el duelo por suicidio desde distintas perspectivas. La iniciativa forma parte del trabajo de sensibilización de la organización para romper el estigma que todavía rodea estas experiencias.

Durante la inauguración, el presidente de Salud Mental España, Nel González Zapico, defendió la necesidad de validar las emociones que aparecen durante este proceso, incluidas aquellas que pueden resultar más difíciles de expresar. «Especialmente aquellas vinculadas de forma directa con el duelo por suicidio, como pueden ser la culpa, la vergüenza, el enfado, o la sensación de sentirse juzgado por los demás», señaló.

Nel González Zapico, presidente de Salud Mental España

Más que el duelo

Uno de los testimonios más destacados fue el de Lola Fernández Ochoa, presidenta de la Fundación Blanca y hermana de la deportista olímpica Blanca Fernández Ochoa, que decidió dejarnos hace siete años. Ésta relató cómo tuvo que enfrentarse a la pérdida, pero también a la percepción de que debía encontrar una explicación y a la preocupación por el juicio de los demás. «Lo que más me costó fue lidiar con la vergüenza. Sentía una vergüenza tremenda por lo que había hecho mi hermana, por lo que pensarían los demás. No solo de Blanca, sino qué pensarían de la familia», explicó.

La dimensión pública del caso hizo todavía más complejo ese proceso. «Si a un suicidio de un familiar se le añade que es mediático, es terrible. El duelo familiar se complica», afirmó. Aunque, reconoció que, con el paso del tiempo, pudo comprender mejor el sufrimiento de su hermana, algo que le permitió avanzar junto con el apoyo de su entorno más cercano. También cambió su propia manera de mirar lo ocurrido: «Al principio intentaba disimular, contar a la gente que Blanca había tenido un accidente en la montaña. Ahora siento vergüenza de haber tenido vergüenza, pero son sentimientos que no puedes obviar. Son los que son».

Actualmente, a través de la Fundación Blanca, trabaja para promover el bienestar psicológico en el deporte y considera que ese compromiso forma parte del legado que dejó su hermana.

Después de una tentativa

La jornada permitió además visibilizar la experiencia de las personas que han sobrevivido a una tentativa de suicidio. Adela Montaño Candelario, representante de la Red Estatal de Mujeres de Salud Mental España, subrayó que también en estos casos existe un proceso de duelo, marcado por las miradas ajenas, el miedo y la culpabilidad.

«Es importante visibilizar lo invisible que es el sufrimiento que te lleva a no ver otra salida que dejar de sufrir«, afirmó. En su opinión, comprender esta experiencia exige abandonar las explicaciones basadas en la valentía o la cobardía y atender al sufrimiento que hay detrás. Montaño reclamó además que las personas supervivientes puedan contar con espacios en los que compartir lo vivido sin ser juzgadas.

Desde la perspectiva de los servicios de emergencia, Ander Iturriaga Madariaga, bombero del Ayuntamiento de Bilbao y experto en Suicidología, explicó que la intervención ante una crisis suicida parte de la escucha activa y la empatía, junto con una actitud cercana y respetuosa hacia el sufrimiento de la persona.

Por otra parte, advirtió que en el caso de los profesionales como él, el impacto no termina necesariamente cuando finaliza la intervención. Estas relaciones pueden desembocar en estrés agudo, desgaste profesional o burnout después de una exposición continuada a situaciones traumáticas. Por eso, defendió que su cuidado emocional debe comenzar incluso antes de enfrentarse a estas situaciones.

Recursos

Finalmente, Carlos Zurita Zarco, coordinador técnico del Comisionado de Salud Mental, explicó las medidas que se están desarrollando para reforzar tanto la prevención como la atención a las personas afectadas. Entre ellas destacó la formación especializada de profesionales y el trabajo de la línea 024 de atención a la conducta suicida, cuya trayectoria alcanza ya cuatro años.

Zurita recordó además el Plan de Acción para la Prevención del Suicidio 2025-2027, el primer plan nacional de estas características en España, que permitió identificar y consolidar medidas específicas de prevención y posvención. «Nuestro objetivo es que ninguna persona tenga que transitar este duelo sola», afirmó.

Precisamente para contribuir a que este mensaje llegue a la sociedad, Salud Mental España difundirá este 10 de septiembre la campaña #NiCulpaNiSilencio, centrada en visibilizar el impacto que tiene el fallecimiento por suicidio de un ser querido y en combatir la culpa y la vergüenza que con frecuencia acompañan a familiares y allegados.