Unidos por la salud

Pertenece y transforma la comunidad de pacientes

Recibir el diagnóstico de una leucemia, un linfoma o un mieloma supone un auténtico terremoto emocional para la mayoría de los pacientes. El miedo, la incertidumbre y el impacto de la noticia hacen que muchas personas sean incapaces de asimilar la información que reciben en la consulta médica. Por ello, el acompañamiento psicológico desde el primer momento resulta fundamental. Entre otras ventajas, evita que el cáncer ocupe por completo la vida de quien lo padece.

Así lo explica Ana Belén Ramos, psicóloga de Grupo 0, quien destaca la importancia de ofrecer apoyo especializado tanto a los pacientes como a sus familias desde el mismo instante del diagnóstico. «Que le digan a alguien que tiene una leucemia, un linfoma o un mieloma es muy impactante a nivel psicológico. Habitualmente, las personas se bloquean y no escuchan nada más en la consulta», señala Ramos.

Por ello, considera imprescindible que el acompañamiento no se limite a un momento puntual, sino que continúe durante todo el proceso asistencial. «Es importante apoyar desde el principio y acompañar a lo largo de toda la enfermedad», afirma.

Afrontar el miedo y recuperar el proyecto de vida

La especialista explica que, durante el tratamiento, aparecen emociones que muchas personas nunca habían experimentado con tanta intensidad. El miedo a la enfermedad, a los tratamientos o a un futuro incierto son algunas de las preocupaciones más frecuentes. «Nuestra labor consiste en acompañarles y ofrecerles una perspectiva de futuro. La enfermedad pasa a formar parte de su vida, pero no puede convertirse en toda su vida», subraya.

En este sentido, el trabajo psicológico también busca que los pacientes recuperen aspectos cotidianos que les ayuden a mantener su bienestar emocional. Retomar aficiones, conservar las relaciones sociales o encontrar nuevas motivaciones forma parte del proceso de adaptación. «Muchas veces centran toda su atención en la enfermedad y son incapaces de ver que siguen existiendo otros espacios importantes en su vida. Nuestro objetivo es ayudarles a recuperarlos», explica.

El valor de compartir la experiencia con otros pacientes

Además del apoyo psicológico, Ramos pone en valor el acompañamiento social que ofrecen las asociaciones de pacientes. Facilitar el contacto con personas que han vivido una experiencia similar ayuda a reducir el sentimiento de soledad y favorece la adaptación a la enfermedad. «Conocer a otras personas que han pasado por lo mismo les tranquiliza mucho. Descubren que no son los únicos y pueden compartir experiencias con quienes realmente entienden lo que están viviendo», señala.

Este apoyo también contribuye a mejorar la comunicación con los profesionales sanitarios y a crear redes de ayuda mutua entre pacientes y familias.

Para la psicóloga, el objetivo final del acompañamiento es que la persona consiga reconstruir su vida sin que el diagnóstico la defina por completo. «Cuando el paciente va conociendo mejor su enfermedad y ve que hay otras personas que también la han superado o conviven con ella, poco a poco va retomando su vida. Ese es el objetivo: conseguir una vida lo más enriquecedora posible dentro del enorme impacto que supone convivir con una enfermedad hematológica«, concluye.

Las vacaciones de verano suelen modificar el ritmo habitual de la vida diaria. En las personas mayores, esa alteración tiene más impacto cuando existen enfermedades crónicas, deterioro cognitivo, movilidad reducida o una red de apoyo limitada. Por eso, organizar este periodo con antelación ayuda a preservar la salud y a reducir riesgos durante los días fuera de la rutina habitual.

Cambiar de vivienda o pasar unos días en un lugar poco conocido exige un esfuerzo de adaptación. En algunas personas, esa ruptura de referencias diarias se traduce en más cansancio, peor orientación o necesidad de apoyo para tareas que en casa realizan con mayor seguridad. El calor añade otro factor de tensión para el organismo, sobre todo cuando se descansa peor o se modifican horarios importantes, como los de la medicación.

“Cuando se alteran los horarios de medicación, se bebe menos agua o se duerme peor, aumenta el riesgo de que aparezcan mareos, debilidad o confusión. En personas con enfermedades previas, el calor actúa además como un factor de descompensación. La planificación debe partir siempre del estado de salud real de cada persona”, explica Miriam Piqueras, directora Médica de Sanitas Mayores.

Durante el verano, la prevención debe centrarse especialmente en la hidratación y en evitar la exposición a las altas temperaturas. Con la edad, la sensación de sed disminuye y el cuerpo tarda más en adaptarse al calor. Esta situación incrementa el riesgo de deshidratación, bajadas de tensión y caídas, especialmente si la persona toma diuréticos, antihipertensivos u otros tratamientos que requieren seguimiento. También conviene revisar cómo deben conservarse los medicamentos cuando se viaja o cuando la vivienda alcanza temperaturas elevadas durante muchas horas.

La dimensión emocional debe tenerse en cuenta asimismo. Para algunas personas mayores, las vacaciones hacen más visible la soledad si su entorno habitual se desplaza o si disminuyen las visitas. En otros casos, la convivencia familiar intensa resulta agotadora, sobre todo cuando se encadenan planes sin respetar sus tiempos de descanso. La clave está en mantener a la persona implicada en las decisiones y no convertir el viaje en una agenda cerrada.

“Las vacaciones pueden ser una oportunidad muy valiosa para compartir tiempo en familia y fortalecer los vínculos, pero también pueden hacer más visibles algunas dificultades, como la pérdida de autonomía, la tristeza o la sensación de depender demasiado de los demás. Por eso, es importante dedicar tiempo a escuchar a la persona mayor, preguntarle cómo se siente y qué necesita en cada momento. Incluirla en decisiones sencillas —como elegir un plan o decidir cuándo descansar— y respetar sus ritmos ayuda a reducir la ansiedad y favorece que viva el verano de forma más tranquila, segura y satisfactoria”, señala Jorge Buenavida, psicólogo de Blua de Sanitas.

Ante esta situación, los expertos recomiendan una serie de pautas para organizar las vacaciones con personas mayores:

·       Revisar la medicación antes de salir: conviene llevar dosis suficientes, mantener los horarios habituales y comprobar las indicaciones de conservación. Si existen varios tratamientos, una pauta escrita ayuda a evitar olvidos.

·       Evitar las horas de más calor: los desplazamientos y paseos deben concentrarse en momentos más frescos del día. En jornadas de altas temperaturas, resulta preferible elegir espacios ventilados y con posibilidad de descanso.

·       Mantener referencias reconocibles: conservar horarios parecidos de sueño y comidas facilita la adaptación. En personas con deterioro cognitivo, tener a la vista algún objeto personal ayuda a orientarse mejor.

·       Adaptar los planes a la energía disponible: no todos los días deben estar llenos de actividad. Las salidas breves y los descansos intermedios evitan sobrecargas cuando hay dolor, fatiga o problemas de movilidad.

·       Revisar la seguridad del entorno: una vivienda poco habitual aumenta el riesgo de caídas. Mejorar la iluminación nocturna, retirar obstáculos y localizar bien el baño facilita que la persona se mueva con más confianza.

·       Observar cambios de alerta: la confusión repentina, la somnolencia inusual, la debilidad intensa, la fiebre o el empeoramiento brusco del estado general requieren valoración profesional.

“Una buena planificación permite disfrutar de las vacaciones sin comprometer la salud ni la autonomía. El objetivo es conservar aquello que da seguridad, adaptar los planes a la capacidad funcional de cada persona y consultar, también mediante videoconsulta cuando se está fuera del domicilio habitual, si aparecen dudas sobre medicación, enfermedades crónicas o cambios físicos y emocionales”, concluye la directora Médica de Sanitas Mayores.

Un amplio estudio europeo liderado por investigadores españoles ha puesto de manifiesto una preocupante realidad asistencial: apenas uno de cada cuatro pacientes con infección por el VIH y hepatitis B crónica que cumplen criterios para someterse a programas de vigilancia frente al cáncer de hígado recibe realmente el seguimiento recomendado por las guías clínicas internacionales. Los resultados, publicados en la revista Clinical Infectious Diseases, revelan una importante distancia entre la evidencia científica disponible y su aplicación en la práctica clínica habitual, una situación que podría comprometer las posibilidades de diagnóstico precoz y tratamiento curativo de uno de los tumores con peor pronóstico cuando se detecta en fases avanzadas.

El trabajo, coordinado por los doctores Juan Berenguer, del Hospital General Universitario Gregorio Marañón, y Pablo Ryan, del Hospital Universitario Infanta Leonor, forma parte del proyecto europeo HDV-Europe y se desarrolló en España como Estudio GeSIDA 12524. En él participaron profesionales sanitarios de 49 hospitales de España, Alemania y Polonia, incluidos de 21 centros españoles, todos integrantes de GeSIDA, Grupo de Estudio del SIDA de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (SEIMC).

La hepatitis B crónica constituye actualmente la principal hepatitis viral crónica en las personas con VIH en países con acceso universal a los tratamientos frente al virus de la hepatitis C, como España.

Ecografías hepáticas recomendadas

El éxito alcanzado durante la última década en el control y curación de la hepatitis C mediante antivirales de acción directa ha desplazado progresivamente el foco de atención hacia otras enfermedades hepáticas que continúan representando una amenaza para la salud de las personas con VIH.

Entre ellas, destaca el carcinoma hepatocelular, la forma más frecuente de cáncer primario de hígado y una de las complicaciones más graves asociadas a la infección crónica por el virus de la hepatitis B. Aunque los tratamientos actuales consiguen controlar eficazmente la replicación viral y reducir de forma muy significativa el daño hepático, el riesgo de desarrollar este tumor no desaparece por completo, especialmente en personas con factores de riesgo añadidos.

Por este motivo, las principales guías internacionales recomiendan la realización de ecografías hepáticas cada seis meses en los pacientes con mayor riesgo, con el objetivo de detectar lesiones tumorales en estadios iniciales, cuando aún es posible aplicar tratamientos potencialmente curativos. Sin embargo, hasta ahora existían muy pocos datos que permitieran conocer el grado real de cumplimiento de estas recomendaciones en las personas con VIH y hepatitis B en Europa.

Adherencia insuficiente a las recomendaciones

Para responder a esta cuestión, los investigadores analizaron la situación de 1.308 personas con infección por VIH y hepatitis B crónica atendidas entre junio de 2024 y marzo de 2025. La cohorte estudiada presentaba una mediana de edad de 55 años, el 85% eran hombres y el 87% mantenían una carga viral del VIH indetectable gracias al tratamiento antirretroviral.

Tras excluir a los pacientes con antecedentes de cáncer hepático, los investigadores comprobaron que 1.142 de los 1.294 participantes evaluables, es decir, el 88%, cumplían criterios para ser incluidos en programas de vigilancia del carcinoma hepatocelular según las recomendaciones de la European AIDS Clinical Society (EACS). Sin embargo, únicamente el 28% estaba recibiendo el seguimiento recomendado.

Los resultados mostraron, además, importantes diferencias según el perfil clínico de los pacientes. Mientras que dos de cada tres personas con cirrosis participaban en programas de cribado adecuados, la situación era mucho peor entre quienes no presentaban cirrosis, pero sí otros factores de riesgo reconocidos por las guías clínicas: apenas el 24% estaba siendo sometido a vigilancia periódica. Este grupo representaba, además, la mayoría de los pacientes candidatos al cribado.

Asimismo, el estudio observó algunas diferencias entre los países participantes. No obstante, el principal hallazgo fue común en toda la cohorte europea: la adherencia a las recomendaciones de cribado resultó claramente insuficiente. Según explica el doctor Juan Berenguer, coordinador del estudio, “la mayoría de las personas con VIH y hepatitis B atendidas actualmente en Europa cumplen criterios para beneficiarse de programas de vigilancia frente al cáncer de hígado, pero una gran parte de ellas no está recibiendo este seguimiento. Esto supone una oportunidad perdida para detectar precozmente una enfermedad cuyo pronóstico depende en gran medida del momento en que se diagnostica”.

Situación epidemiológica actual

La relevancia de estos hallazgos se entiende mejor al analizar la situación epidemiológica actual de la hepatitis B en las personas con VIH. Aunque la vacunación sistemática y el uso generalizado de tratamientos antirretrovirales activos frente al virus de la hepatitis B han permitido reducir progresivamente la carga de esta coinfección, sigue representando un importante desafío clínico. En España, la prevalencia de infección activa por hepatitis B entre las personas con VIH se sitúa actualmente en torno al 3%, una cifra muy inferior a la registrada hace dos décadas, pero que continúa afectando a miles de pacientes atendidos en el Sistema Nacional de Salud. Estudios recientes apuntan incluso a que la microeliminación de la coinfección VIH-VHB podría estar cada vez más cerca en nuestro país gracias al descenso sostenido de nuevos casos y a la mejora de las estrategias preventivas y terapéuticas.

No obstante, la persistencia de la infección crónica por el virus de la hepatitis B sigue asociándose a un mayor riesgo de cirrosis, descompensación hepática y cáncer hepático, lo que convierte la vigilancia de estas complicaciones en una prioridad asistencial.

Los investigadores consideran que los resultados del estudio ponen de manifiesto la necesidad de reforzar la identificación de los pacientes candidatos al cribado y facilitar la integración de estos programas en la atención habitual de las personas con VIH. Entre las posibles medidas destacan la implantación de sistemas de alerta automáticos en las historias clínicas electrónicas, una mayor coordinación entre especialistas en enfermedades infecciosas, hepatología y atención primaria, así como el desarrollo de estrategias específicas dirigidas a los pacientes sin cirrosis, que son precisamente quienes presentan mayores tasas de infradiagnóstico.

“El cáncer de hígado continúa siendo una de las complicaciones más graves asociadas a la hepatitis B crónica. Mejorar la adherencia a las recomendaciones de cribado representa una oportunidad real para aumentar los diagnósticos precoces, ampliar las opciones terapéuticas disponibles y reducir la mortalidad asociada a esta enfermedad”, concluyen los investigadores.

El estudio ha contado con la participación de expertos de GeSIDA, del Centro de Investigación Biomédica en Red de Enfermedades Infecciosas (CIBERINFEC) y de la Fundación SEIMC-GeSIDA, que desempeñó un papel fundamental en la coordinación, recogida y gestión de los datos de esta investigación multicéntrica internacional.

La Fundación Unoentrecienmil, dedicada a impulsar proyectos de investigación para curar más y mejor la leucemia infantil, presenta su nuevo Patronato con el que refuerza su modelo de trabajo basado en impulsar la investigación y acortar la brecha entre los avances científicos y los tratamientos que reciben los pacientes. Tras invertir 12 millones de euros en iniciativas que ya están permitiendo curar más y mejor, la organización apuesta por fomentar no solo que la ciencia avance, sino que también llegue a la práctica clínica. Estos cambios se enmarcan en el nuevo Plan Estratégico 2026-2030 que prepara a la organización para multiplicar su impacto en los próximos cuatro años.

Para cumplir esta misión, Unoentrecienmil ha decidido articular su actividad en torno a tres pilares: impulsar la investigación, movilizar a la sociedad e influir en las políticas públicas. Un nuevo enfoque integral que se centra en que las innovaciones lleguen a los hospitales y se traduzcan en mejoras reales para todos los niños y niñas con leucemia infantil.

La llegada a España del protocolo europeo ALLTogether ejemplifica este modelo de trabajo. La Fundación Unoentrecienmil financió la preparación de España para acoger el protocolo, movilizó a la sociedad para exigir a las administraciones que lo implantaran y trabajó mano a mano con los responsables políticos para ver cómo integrarlo en los sistemas sanitarios autonómicos. Gracias a su labor más de la mitad de los hospitales españoles que atienden a niños con leucemia aplican ya este protocolo de referencia internacional.

El nuevo patronato de Unoentrecienmil

María López Escorialpresidenta del Patronato de Unoentrecienmil, es consultora especializada en innovación social, negocios inclusivos y sostenibilidad. Destaca por su compromiso con el desarrollo de soluciones empresariales para combatir la pobreza, promoviendo que ejerzan su impacto social desde la actividad principal de su negocio. María es una apasionada del impacto social empresarial y es miembro del consejo asesor de varias start-ups, directora del laboratorio de negocios inclusivos del ICEX y profesora de los programas máster del IE y de otras instituciones académicas.

También es parte de la Red de Expertos de la sección Planeta Futuro de El País y una de las firmas de la revista Haz, líder en innovación social en castellano.  Premio Codespa de Periodismo para el Desarrollo y seleccionada Top100 mujer líder en España, Acumen Fellow 2022 y BMW Foundation Responsible Leader.

Natalia Rodríguez Núñez-Milara, vicepresidenta de la Fundación UnoentrecienmilPremio Nacional de Innovación “Joven talento innovador”, 2023. Es fundadora y CEO de Saturno Labs, un laboratorio de innovación que crea productos de alta tecnología para personas de áreas como la medicina, psicología o servicios sociales. 

Su carácter emprendedor le ha llevado a fundar su propia startup y a crear proyectos innovadores a lo largo de su carrera en empresas como Amazon o Fundación ONCE, Ayuntamiento de Madrid o Médicos sin Fronteras. Proyectos que mejoran la vida de pacientes oncológicos, médicos, personas con dificultades o enfermedades complicadas, a través de la tecnología y la innovación.

Además, es profesora en la UAX y Máster en ISDI y tiene numerosos reconocimientos y premios como presencia en la lista Top 100 mujeres líderes de España, Premio Mujer y Liderazgo de la Deusto Business School o Premio a los mejores proyectos de IA y tecnologías avanzadas 2022 del Ayuntamiento de Madrid.

Alfredo Gazpio es socio No-Mercado en Harmon y promotor en España de The Good Lobby, iniciativa que apoya a ONGs, activistas y empresas para otorgarles un papel más activo en el proceso de elaboración de políticas públicas. Ha ejercido como periodista en El Mundo y ha desarrollado una intensa carrera como consultor de asuntos públicos en Kreab, Political Intelligence y LLYC.

Además, ha trabajado como director de Asuntos Públicos en Danone, donde lideró campañas de incidencia regulatoria, alianzas con el tercer sector y estrategias de reposicionamiento corporativo. Además, es profesor asociado del Máster de Comunicación Política y Corporativa de la Universidad de Navarra.

Sonia Prieto Marqués es una directiva especializada en gestión empresarial y desarrollo estratégico en el sector hospitality. Actualmente ocupa el cargo de CEO de Aylanz Hospitality Group, donde lidera proyectos de crecimiento, innovación y excelencia operativa, impulsando modelos de gestión hotelera orientados a la creación de valor, rentabilidad y a la sostenibilidad de las organizaciones.

A lo largo de su trayectoria profesional ha desarrollado una sólida experiencia en dirección, transformación de negocios y gestión de equipos multidisciplinares, destacando por su visión estratégica, capacidad de liderazgo y compromiso con la calidad y la mejora continua.

Cristina Mitre, periodista con más de 20 años de experiencia, es autora de El Podcast de Cristina Mitre, el programa online más popular sobre salud, belleza, nutrición y fitness en España, con más de 17 millones de descargas. En 2023 ha sido premiada con un Premio Ondas a la Mejor Anfitriona de podcast. También es autora del galardonado blog The Beauty Mail y ha publicado dos libros sobre ejercicio físico.

Anteriormente fue editora y directora de belleza de ELLE en InStyle y directora de Woman’s Health para España y Portugal. Lidera Mujeres que Corren, el primer movimiento social del running femenino, a través del cual se financió una de las Becas Unoentrecienmil, Fundación de la que es patrona desde su creación. 

Down Madrid, con el apoyo de Fundación Nemesio Diez, ha puesto en marcha la Academia de Oratoria “El poder de la palabra”, primer espacio en el mundo de formación en oratoria dirigido a personas con discapacidad intelectual, ofreciendo una formación integral y de vanguardia. Esta formación tiene como meta fundamental, desarrollar el poder del discurso de las personas con discapacidad intelectual, su poder discursivo en todo sentido.

Dentro del marco de la Academia, se ofrecen entre diversas propuestas, una serie de talleres monográficos pensados e impartidos por expertos, con el fin de que los oradores aprendan habilidades fundamentales en comunicación como: el razonamiento, el manejo del estrés, la comunicación no verbal, la estructura discursiva, el uso de la voz, la argumentación, la concepción del espacio a la hora de dirigirse a un grupo de personas, el movimiento escénico, entre muchas otras.

La metodología utilizada en todos los talleres propuestos en la Academia se basa en un enfoque participativo que sitúa a los oradores con discapacidad intelectual como protagonistas de su aprendizaje. A través de dinámicas de exposición, debate y trabajo en grupo, los participantes no solo adquieren herramientas de comunicación, sino que también refuerzan sus habilidades sociales y su capacidad para interactuar en distintos entornos.

Dentro de esta programación, cabe destacar la participación de Francisco Salcines, experto en oratoria, quien ha impartido durante el mes de junio el taller titulado “El arte de hablar en público”. Este taller ha permitido dotar a los alumnos de una mayor autonomía en la elaboración de sus propios relatos, fortalecer su autoestima y darles herramientas y consejos prácticos que les permitan dirigirse a su audiencia con seguridad.

Salcines es licenciado en Comercio y Marketing, Administración, Finanzas, Relaciones laborales y RRHH, así como ganador del Torneo de Debate del Congreso Internacional Universitario de Debate en la Universidad Pontificia de la Santa Croce en Roma y reconocido mejor orador en dicho torneo, también ha participado como juez experto en debates a nivel nacional e internacional. Actualmente es docente y experto vinculado a la Fundación Rafael del Pino, y es fundador de Oratoria Peithon, una consultora especializada en oratoria con la que forma a profesionales por toda Europa.  

Con su acompañamiento, los participantes han trabajado durante la experiencia del taller el fortalecimiento de la expresión oral, la comunicación verbal y no verbal, el control de los nervios y la argumentación, aplicándolo en ejercicios prácticos que les permitan enfrentarse a hablar ante los demás con mayor seguridad. Tal y como señalan representantes de Down Madrid “la oportunidad de esta formación en oratoria contribuye directamente a fortalecer la autoestima, a mejorar la capacidad de comunicación en el día a día, y a desarrollar ese poder que se alcanza cuando uno puede expresar las opiniones propias, que trasciendan a uno mismo”.

María de Haro, participante de la Academia de Down Madrid, comenta que “el taller impartido por Francisco Salcines, ha supuesto una gran experiencia. Hemos aprendido cómo nos tenemos que comportar en un escenario y que hay trucos para ser buenos oradores. Lo hacemos mejor cuando somos nosotros mismos”.

Por su parte, Francisco Salcines ha destacado de la formación: “Me pregunté si sería capaz de adaptar el taller a las necesidades de los participantes. Me encontré con un grupo de jóvenes extraordinarios, llenos de energía, autenticidad y donde nadie juzga a nadie, y ahí es donde nace uno de sus superpoderes, son capaces de escuchar animar y perdonar errores con una naturalidad admirable”. Además, Salcines ha señalado “Me llevo grandes aprendizajes, en ocasiones quienes creemos que vamos a enseñar somos los que terminamos aprendiendo más”.

La enfermedad renal crónica (ERC) es una amenaza silenciosa: avanza durante años sin síntomas claros y, cuando se detecta tarde, puede terminar en diálisis o trasplante. A escala global, su prevalencia supera el 10%, y el riesgo se multiplica en presencia de diabetes tipo 2 (DM2) y sobrepeso u obesidad, dos problemas cada vez más frecuentes. En ese cruce de caminos del riñón, el metabolismo y el corazón, se sitúan dos clases terapéuticas que están cambiando el abordaje clínico de estos pacientes con DM2 y ERC y con sobrepeso u obesidad: los inhibidores del cotransportador sodio glucosa tipo 2 (iSGLT2) y los agonistas del receptor GLP-1 (AR-GLP-1).

En este marco se publican dos trabajos consecutivos, ambos impulsados por AstraZeneca: una revisión sistemática y un consenso Delphi que utiliza la síntesis previa como base para estructurar afirmaciones y áreas de acuerdo clínico.

El primero de los trabajos ha revisado toda la evidencia disponible para entender mejor el papel de ambas terapias en adultos con ERC y DM2 con sobrepeso u obesidad. El estudio concluye que los dos tipos de fármacos podrían aportar beneficios clínicamente relevantes, pero lanza un mensaje clave: la evidencia de comparación indirecta es limitada, todavía falta evidencia directa que indique con claridad cuál debería usarse primero, cuándo habría que añadir el otro o si convendría iniciarlos a la vez.

Esa laguna no es menor. En la vida real, médicos de atención primaria, endocrinología, nefrología y cardiología se enfrentan a una pregunta muy concreta: si el objetivo es retrasar el deterioro renal sin descuidar el control de azúcar, el peso y el riesgo cardiovascular, ¿cómo se ordenan las decisiones? Precisamente, por eso, y tomando como punto de partida la revisión sistemática, el equipo responsable de este primer estudio impulsó una segunda investigación: un consenso Delphi internacional con 114 profesionales sanitarios de 10 países, diseñado para acordar pautas prácticas allí donde la ciencia aún no ofrece una respuesta definitiva.

Lo que sabemos (y lo que no) sobre estos tratamientos

La revisión sistemática ofrece una fotografía nítida del estado de la cuestión. Por un lado, reconoce que la evidencia comparativa entre iSGLT2 y AR-GLP-1 es limitada, ya que no se identificaron estudios formales de secuenciación ni comparaciones directas entre ambas clases en el perfil específico de paciente adulto con ERC y DM2. Aun así, el análisis encuentra patrones consistentes: los iSGLT2 aparecen como una herramienta más amplia y aplicable para la protección renal, incluso en adultos con un amplio espectro de estadios de ERC, incluyendo etapas tempranas y niveles más bajos de albuminuria, mientras que los AR-GLP-1 destacan por su impacto en el control de la glucemia, la pérdida de peso y la reducción de eventos ateroscleróticos.

La revisión también señala algo que interesa especialmente a los clínicos: existen indicios de que combinar ambas terapias podría sumar beneficios, pero la información actual no es suficiente para definir la mejor forma de hacerlo. En otras palabras: se vislumbra un potencial “efecto combinado”, pero falta el mapa para aplicarlo de manera uniforme. En consecuencia, subraya la necesidad de un consenso de expertos que traduzca la evidencia disponible y guíe la práctica mientras se generan datos comparativos.

Proteger el riñón cuanto antes

El mensaje más relevante del estudio es, probablemente, el cambio de foco: no esperar a que la enfermedad avance para intensificar la protección renal. Hubo un 96% de acuerdo en que, en adultos con etapas iniciales de ERC, DM2 y sobrepeso u obesidad, la protección renal debe optimizarse incluso cuando ya se hayan alcanzado objetivos de peso o HbA1c. En otras palabras: controlar la glucemia o perder peso es importante, pero no sustituye la necesidad de frenar el daño renal.

Los profesionales identificaron como variables clave para decidir el tratamiento de primera línea la tasa de filtrado glomerular estimada (TFGe), el cociente albúmina/creatinina (CAC) en orina, el índice de masa corporal (IMC) y los antecedentes de insuficiencia cardiaca. Además, subrayaron un detalle de gran valor práctico: más que una cifra aislada, importan las tendencias de TFGe y CAC como indicadores de protección renal a largo plazo.

iSGLT2 como base y AR-GLP-1 como complemento en perfiles concretos

En cuanto al posicionamiento terapéutico, el panel fue claro en varios puntos: un 93% consideró que los iSGLT2 deberían ser considerados una terapia fundacional en adultos con ERC y DM2, independientemente del IMC.

Los AR-GLP-1 se reservaron preferentemente para perfiles con alto riesgo metabólico (IMC y HbA1c elevados) y para quienes presentan enfermedad cardiovascular aterosclerótica establecida, además de como refuerzo en el manejo de la obesidad severa. De hecho, un 95% respaldó su papel como terapia complementaria a los iSGLT2 en personas con IMC igual o superior a 35 kg/m² y comorbilidades graves relacionadas con la obesidad.

La lectura conjunta de ambos trabajos dibuja un marco operativo: los iSGLT2 como parte de la terapia fundacional nefroprotectora y los AR-GLP-1 como tratamiento complementario orientado al control metabólico, la reducción del riesgo cardiovascular y el manejo de la obesidad grave.

Combinarlos sí, pero todavía no hay acuerdo sobre cómo empezar

La combinación de ambos tratamientos fue considerada apropiada por un 96% de los expertos cuando existe progresión persistente de la enfermedad renal, alto riesgo cardiovascular o un control metabólico insuficiente. Sin embargo, aquí vuelve a aparecer la misma brecha que señalaba la revisión sistemática: no hubo consenso sobre si ambos tratamientos deberían iniciarse de forma simultánea o secuencial.

“Estos hallazgos ponen de relieve la necesidad de futuras investigaciones y de un consenso entre expertos que sirvan de guía para la secuencia de tratamiento y el uso simultáneo, así como para el posicionamiento en la práctica clínica de los inhibidores de SGLT2 y los agonistas selectivos del GLP-1 en el tratamiento de los pacientes con DM2 y ERC con sobrepeso u obesidad”, afirma el doctor Xavier Cos.

Por su parte, Yésica Hernández-Brichis, directora médica de Biofarma y directora de Asuntos Regulatorios de AstraZeneca España, señala que el objetivo de estos proyectos es contribuir a clarificar el posicionamiento de estas opciones terapéuticas en un escenario clínico complejo: “La ERC asociada a DM2 y obesidad exige decisiones clínicas complejas basadas en la mejor evidencia. Al apoyar estos proyectos buscamos promover una conversación científica que ayude a los profesionales a tomar decisiones informadas en contextos reales”.