Unidos por la salud

Pertenece y transforma la comunidad de pacientes

La investigación, la genómica, el diagnóstico precoz y el acceso a las nuevas terapias han centrado el XI Congreso Internacional de Medicamentos Huérfanos y Enfermedades Raras, organizado por la Federación Española de Enfermedades Raras (FEDER) en Sevilla. Durante dos jornadas, pacientes, investigadores, profesionales sanitarios, administraciones e industria analizaron cómo conseguir que los avances científicos no se queden en el laboratorio, sino que lleguen de forma efectiva a las personas con enfermedades raras y a sus familias, con independencia de dónde vivan o de la patología que tengan.

El encuentro reunió presencialmente a más de 250 asistentes, de los que 150 eran representantes del movimiento asociativo. De hecho, la participación de los pacientes ha sido una de las premisas del programa, ya que desde la propia federación se ha considerado necesario que quienes conviven con estas enfermedades formen parte, siempre que sea posible, de este tipo de acciones. Y es que, con su experiencia de vida, pueden ayudar a transformar su realidad.

Según datos de FEDER, en España hay más de 3,4 millones de personas que viven con una enfermedad rara. El tiempo medio hasta obtener un diagnóstico ronda los seis años y solo aproximadamente el 6% de estas patologías dispone de un tratamiento específico. Así lo explicó el presidente de FEDER y de su Fundación, Juan Carrión, que indicó que uno de los principales retos del colectivo es conseguir que el conocimiento recorra de forma ágil todo el camino «desde el laboratorio hasta la consulta» y, desde ahí, hasta la vida de las personas.

Nuevas posibilidades

La primera jornada estuvo dedicada en buena medida a mostrar cómo distintas líneas de investigación están generando nuevas posibilidades terapéuticas. Los participantes presentaron trabajos basados en modelos celulares, terapia génica y otras aproximaciones destinadas a comprender mejor enfermedades para las que todavía existen importantes necesidades clínicas.

Entre ellas estuvieron los estudios sobre la enfermedad de Lafora, nuevas estrategias de terapia génica para el sarcoma de Ewing y la evolución de las terapias génicas en enfermedades raras de la sangre, como la anemia de Fanconi. El debate puso además sobre la mesa el papel del paciente desde las primeras fases de la investigación y la necesidad de reforzar la colaboración entre personas afectadas, investigadores, profesionales, administraciones e industria.

Diagnóstico

El segundo gran eje fue el diagnóstico. La aplicación de tecnologías genómicas, la conexión de datos y la colaboración entre centros pueden contribuir a reducir el tiempo que muchas personas permanecen sin saber qué enfermedad tienen, pero los participantes insistieron en que disponer de la tecnología no basta por sí solo.

La mesa dedicada a esta cuestión abordó proyectos como Impact-Genómica, Erdera o Cringenes, centrado este último en el potencial del cribado genómico neonatal. También se presentó una iniciativa dirigida a encontrar respuestas para personas que siguen sin diagnóstico. El reto, según las conclusiones del encuentro, es conseguir que estas herramientas puedan incorporarse de manera efectiva a la práctica clínica. Para ello hacen falta profesionales formados, capacidad de análisis e interpretación de los datos y circuitos asistenciales adecuados.

Además, el congreso puso el foco en una de las preocupaciones más habituales del movimiento asociativo: que el lugar de residencia termine condicionando las oportunidades diagnósticas. Los ponentes estuvieron de acuerdo en afirmar que la colaboración entre centros, las redes de conocimiento y el uso compartido de datos pueden contribuir a reducir estas diferencias territoriales.

Isabel Motero, directora general de FEDER y conductora del encuentro / Somos Pacientes

Acceso a las terapias

La segunda jornada estuvo dedicada, entre otros asuntos, al acceso y la equidad en medicamentos huérfanos y terapias avanzadas, con especial atención al valor social de los tratamientos, la generación de evidencia, los nuevos modelos de evaluación y la perspectiva de los pacientes. El programa también abordó iniciativas como Únicas, del Hospital Sant Joan de Déu, las Redes Europeas de Referencia y Orphanet, que buscan favorecer la creación de centros de referencia y que sea el conocimiento el que viaje, que no sean siempre los pacientes quienes tengan que desplazarse.

La necesidad de mejorar el acceso se relaciona además con la actualización de la estrategia estatal de enfermedades raras, pendiente de aprobación, que incorpora conceptos como equidad, acceso a tratamientos, valor y sostenibilidad, junto con el uso de datos y herramientas de genética y genómica.

El congreso concluyó con la idea de que la innovación científica solo alcanza todo su valor cuando se convierte en una oportunidad real de diagnóstico, tratamiento y mejora de la calidad de vida. Para FEDER, ese recorrido debe contar con las personas con enfermedades raras y sus familias en todas sus etapas, desde la investigación hasta la aplicación clínica, para que los avances no dependan ni de la patología ni del código postal.

Las principales organizaciones estatales de pacientes han reclamado en la Comisión de Sanidad del Congreso de los Diputados que la futura Ley de Organizaciones de Pacientes convierta su participación en el Sistema Nacional de Salud (SNS) en un derecho efectivo y estable, y no en una posibilidad que dependa de la voluntad de cada Ejecutivo. La sesión parlamentaria permitió a representantes de la Plataforma de Organizaciones de Pacientes (POP), del Foro Español de Pacientes (FEP) y de la Federación Española de Enfermedades Raras (FEDER) trasladar sus principales propuestas para modificar y reforzar el proyecto durante su tramitación.

Las intervenciones coincidieron en tres grandes demandas: una definición jurídica clara de qué es una organización de pacientes, mecanismos que garanticen una participación real en los órganos donde se toman las decisiones y recursos suficientes para que las entidades puedan asumir las funciones que la futura norma pretende reconocerles. La formación de sus representantes y la creación de un censo estatal fueron también algunos de los asuntos destacados durante la jornada.

Participar por derecho

La presidenta de la Plataforma de Organizaciones de Pacientes, Carina Escobar, defendió que uno de los elementos fundamentales de la nueva legislación debe ser precisamente acabar con una participación basada en invitaciones puntuales.

«Llevamos muchos años participando gracias a la voluntad. Ahora debemos participar por derecho«, resumió durante su comparecencia. Para Escobar, la definición que la ley haga de las organizaciones de pacientes resulta esencial para determinar quién puede ejercer esa representación ante las administraciones y evitar que entidades que no están gobernadas por pacientes o familiares sean equiparadas a ellas.

La presidenta de la POP vinculó además el reconocimiento jurídico de las organizaciones con su capacidad para intervenir desde las primeras fases de elaboración de las políticas sanitarias, cuando todavía exista margen para modificar las decisiones. También reclamó vías objetivas de financiación pública que permitan mantener la independencia y la capacidad de trabajo del movimiento asociativo.

El proyecto actualmente en tramitación parlamentaria contempla la presencia permanente de ocho representantes de organizaciones de pacientes en el Comité Consultivo del SNS, además de su posible incorporación a otros órganos vinculados con la evaluación y adopción de innovaciones y tecnologías sanitarias.

Enfermedades raras

La representante de FEDER, Miriam Torregrosa, coordinadora de ayudas al movimiento asociativo en esta organización, puso el foco en las particularidades del movimiento asociativo de enfermedades raras. La baja prevalencia individual de muchas de estas patologías hace que sus organizaciones puedan ser pequeñas en número de asociados, aunque acumulen un gran conocimiento especializado y representen a un colectivo que reúne a 3 millones de personas sólo en España.

Torregrosa reclamó que la disposición específica sobre enfermedades raras incluida en el proyecto se mantenga durante la tramitación. «Las enfermedades raras son una realidad minoritaria en términos de prevalencia, pero no en número de personas ni en sus derechos», afirmó.

Para FEDER, además, el reconocimiento de la participación debe traducirse en capacidad de trabajo efectiva. «Para nosotros participar no significa estar presentes, queremos trabajar», señaló. Por ello, identificó como espacios prioritarios la mesa de participación y la evaluación de tecnologías sanitarias, donde las organizaciones consideran especialmente importante aportar su experiencia sobre el impacto real de las decisiones en la vida de las personas.

Torregrosa también reclamó que los requisitos administrativos y de transparencia sean proporcionales a la capacidad de las entidades, para evitar que la carga burocrática termine dejando fuera a las organizaciones más pequeñas. También pidió indicadores que permitan conocer cuál es el impacto efectivo de las aportaciones de los pacientes en las decisiones sanitarias.

Formación y financiación

Por su parte, el presidente del FEP, Andoni Lorenzo, centró su intervención en la necesidad de dotar al movimiento asociativo de herramientas para asumir el creciente nivel de complejidad de las políticas sanitarias. También insistió en que la participación no puede convertirse en una presencia meramente testimonial: «Para que esas intervenciones no sean un complemento decorativo ni un brindis al sol, requieren de una capacidad, de un conocimiento y de recursos».

En este sentido, reclamó una financiación pública estable y continuada, basada en criterios objetivos y compatible con la independencia de las entidades. Y recalcó la necesidad de introducir el conocimiento experiencial de los pacientes en la toma de decisiones.

«Una cosa es conocer una enfermedad desde la evidencia, otra es tratarla desde la práctica clínica y otra igualmente necesaria es saber lo que significa convivir de manera obligada con ella», señaló. Y añadió: «Esta ley lo que tiene que hacer es garantizar. No tanto reforzar ni promover».

Otro punto destacado por el Foro Español de Pacientes fue la necesidad de crear un censo estatal específico de organizaciones de pacientes, plasmado en el proyecto de ley que se está valorando. «Ahora mismo estamos en un registro donde están otras asociaciones que nada tienen que ver con la salud. Es muy importante un censo porque va a permitir a toda la administración saber dónde están las asociaciones, a qué colectivos representan, qué patologías les afectan, a poder identificarlas, poder trabajar con ellas», explicó.

Tramitación

El Proyecto de Ley de Organizaciones de Pacientes fue aprobado por el Consejo de Ministros el 9 de junio y comenzó su tramitación en el Congreso poco después. Tras cerrarse el plazo de enmiendas a la totalidad, el proyecto continuará ahora su recorrido parlamentario, con la posibilidad de incorporar modificaciones mediante enmiendas parciales. El secretario de Estado de Sanidad, Javier Padilla, señalaba recientemente que espera que la tramitación avance con rapidez.

La futura ley pretende establecer por primera vez un marco jurídico específico para las organizaciones de pacientes y consolidar su participación en el SNS. El texto contempla, entre otras medidas, su presencia permanente de ocho representantes en el Comité Consultivo del SNS, participación en planes y estrategias sanitarias, un Censo Estatal de Organizaciones de Pacientes y la consolidación de la Mesa para la Participación de los Pacientes.

En este contexto, el Partido Popular, principal agrupación política en la oposición, ya ha asegurado que no presentará una enmienda a la totalidad al proyecto, aunque prevé plantear enmiendas parciales durante la tramitación. Es decir, el contenido definitivo de la ley dependerá de las modificaciones que puedan acordarse y aprobarse en las siguientes fases parlamentarias.

  • Puedes escuchar aquí la comparecencia de las tres organizaciones de pacientes:

Comienza la cuenta atrás para mandar las últimas candidaturas a los XII Premios Somos Pacientes. Las organizaciones que todavía estén pensando en presentar su proyecto tienen todavía unas cuantas horas para hacerlo, porque el plazo extraordinario de esta edición finalizará el próximo domingo 20 de septiembre a las 23.59 horas (hora peninsular). ¿Cuál es el objetivo? Dar visibilidad a aquellos proyectos que buscan mejorar la calidad de vida de pacientes, personas con discapacidad u otra condición, y a sus cuidadores.

Bien a través del cuidado y del apoyo externo, bien con fomentando su participación en su autocuidado, bien con el impulso de la divulgación y de la investigación de nuevos tratamientos y procesos asistenciales. Y siempre con iniciativas que se hayan puesto en marcha entre el 1 de enero de 2025 y el 30 de junio de 2026.

Es importante recordar que pueden concurrir tanto asociaciones de pacientes como otro tipo de entidades, cada una en una categoría diferenciada. No importa que no sean grandes programas ni proyectos con una enorme estructura detrás. Todas las iniciativas que centren sus objetivos en mejorar la vida del paciente tienen cabida en esta edición, impulsada un año más desde la Fundación Farmaindustria a través de Somos Pacientes.

La voz de los usuarios

Una vez cerrado el plazo, comenzará la evaluación de las propuestas y se realizará una selección de seis finalistas por subcategoría. Los 18 finalistas de la categoría Pacientes concurrirán además en la subcategoría de Iniciativa favorita de los usuarios de Somos Pacientes. Estad muy atentos a nuestra web, redes sociales y newsletter, porque a principios del mes de octubre se abrirán las votaciones online para que todos los usuarios de nuestra plataforma puedan votar por el proyecto más interesante.

Conoceremos a este y al resto de ganadores en la entrega de premios que se realizará en Madrid el 1 de diciembre de 2026, en un encuentro especial para el entorno asociativo.

Así que, recuerda, si todavía no has presentado tu candidatura, aún estás a tiempo. El plazo termina este domingo 20 de septiembre. No dejéis que vuestro proyecto caiga en el olvido y presentadlo antes de que acabe. Para hacerlo, sólo tenéis que seguir los pasos que se marcan en nuestra plataforma.

¡Os esperamos!

Con la llegada de septiembre y el inicio del nuevo curso escolar, las familias retoman horarios y rutinas y comienzan los preparativos para la vuelta a las aulas. Más allá de los útiles escolares, el comienzo del curso constituye también un buen momento para revisar que los niños tienen al día sus vacunas y comprobar si existe alguna dosis pendiente, según las recomendaciones vigentes.

«Las vacunas no solo protegen a nuestros hijos, sino también a los profesores, padres, abuelos, vecinos… Vacunar es un acto de responsabilidad individual y, al mismo tiempo, un compromiso con la salud de toda la comunidad», señala la Dra. Natalini, pediatra de HM Hospitales.

Esta medida desempeña un papel fundamental en la prevención de numerosas enfermedades infecciosas y contribuyen no solo a proteger a los propios niños, sino también a reducir la transmisión entre las personas de su entorno. Por ello, los especialistas de HM Hospitales recuerdan la importancia de revisar el calendario de vacunación antes del inicio de las clases y consultar cualquier duda con el pediatra o profesional sanitario de referencia.

Mantener actualizado el calendario de vacunación

Gracias a la vacunación se ha conseguido prevenir numerosas enfermedades, erradicar algunas de ellas y reducir de forma significativa la incidencia y las complicaciones de muchas otras. Mantener las coberturas vacunales es, por tanto, una de las principales herramientas para preservar estos avances en salud pública.

Sin embargo, en los últimos años se han observado brotes de enfermedades, como el sarampión y la difteria, que habían alcanzado niveles muy bajos gracias a la vacunación. En este contexto, la disminución de las coberturas vacunales, junto con la difusión de información falsa o no contrastada, puede favorecer la reaparición de estas enfermedades.

«Ante cualquier duda sobre las vacunas, es fundamental consultar con nuestro pediatra o con los profesionales sanitarios de referencia y basarnos siempre en información científica y contrastada. Las decisiones sobre la vacunación deben tomarse a partir de fuentes fiables y de las recomendaciones sanitarias vigentes», explica la especialista.

Algunas novedades en el calendario de vacunación

El calendario de vacunación se actualiza periódicamente para adaptarse a las recomendaciones vigentes y a la evidencia disponible. Entre los cambios recientes se encuentra el adelanto de la segunda dosis de la vacuna triple vírica, frente al sarampión, la rubéola y la parotiditis, de los 4 a los 3 años. Asimismo, se ha incorporado el refuerzo frente al meningococo B durante la adolescencia, siguiendo las recomendaciones vigentes.

«Comenzar el curso con la vacunación al día es una forma sencilla de proteger a nuestros hijos y contribuir a proteger también a quienes les rodean. Ante cualquier duda, lo recomendable es acudir al pediatra y revisar individualmente las necesidades de cada niño», aclara la Dra. Natalini

La vacunación infantil tiene un impacto que va más allá de la protección individual. Al reducir la circulación de determinados agentes infecciosos, contribuye también a proteger a aquellas personas que, por diferentes circunstancias, pueden presentar una mayor vulnerabilidad.

Además, con la llegada del otoño, no hay que olvidar la vacunación frente a la gripe. En este sentido, la especialista recuerda que los niños se vacunan frente a la gripe durante el mes de octubre, de acuerdo con las recomendaciones establecidas. Las vacunas incluidas en el calendario oficial de vacunación son gratuitas.

Estamos más que acostumbrados a explicar la digitalización sanitaria desde dentro del sistema, conceptos como la eficiencia, la automatización, la reducción de tiempos, la trazabilidad, la mejora de procesos o la integración de canales me parecen, a estas alturas, insuficientes sin cuestionarnos qué necesitamos para mejorar realmente la vida del paciente.  

Una persona que convive con una enfermedad crónica no se relaciona con el sistema sanitario de forma puntual, no aparece solo en el momento del diagnóstico ni desaparece después de una consulta. Su relación con el cuidado es continua: necesita información, seguimiento, materiales, ajustes, orientación y apoyo para tomar decisiones cotidianas que afectan directamente a su bienestar.

Digitalizar el cuidado no puede limitarse a poner una pantalla entre el paciente y el sistema, ni en trasladar a una aplicación la complejidad que antes estaba en un mostrador, una llamada o un circuito administrativo. Tenemos la obligación de revisar la experiencia del paciente y preguntarnos dónde estamos generando fricción, dependencia, incertidumbre o un desgaste innecesario.

La tecnología sanitaria tiene sentido si reduce carga, ordena la información o permite que una gestión sencilla sea realmente sencilla.

En pacientes crónicos, cada pequeña fricción pesa. Pesa tener que llamar varias veces para resolver una duda y pesa no saber dónde pedir un material, recibir información difícil de entender o tener que repetir datos en cada interacción. Si los pacientes no saben qué hacer ante una incidencia es que estamos fallando en digitalización y en comunicación. No podemos ni debemos permitir que el diseño del sistema resulte comprensible para quién lo diseña, pero no para quién realmente lo necesita.

Una buena herramienta digital nace corregir esa distancia. Para conseguir que realmente sea útil para los pacientes debemos abandonar la idea de que innovar es añadir capas de tecnología. En el sector sanitario lo verdaderamente transgresor es volvernos más claros, accesibles, directos y humanos. Nuestra innovación no puede exigir al paciente adaptarse al lenguaje interno, somos nosotros quiénes debemos analizar y entender cómo necesita el paciente comunicarse con nosotros.

El verdadero reto del producto digital sanitario es decidir qué debe hacer, cómo debe hacerlo y en qué momento debe dar paso a una persona. Sabems que no todas las necesidades del paciente son iguales. Algunas gestiones pueden resolverse de forma autónoma, rápida y segura: solicitar materiales, consultar documentación, resolver dudas frecuentes, acceder a información práctica o iniciar una solicitud. Pero hay situaciones que no se resuelven con una interfaz. Cuando hay miedo, confusión, empeoramiento, vulnerabilidad o una pregunta que esconde una preocupación mayor, el paciente no necesita solo un canal digital, necesita acompañamiento.

La digitalización útil no sustituye el vínculo humano: lo protege liberando tiempo de tareas repetitivas para que los equipos puedan concentrarse en las situaciones que requieren más atención. Por ejemplo, evitamos llamadas innecesarias, pero facilitamos el contacto humano cuando realmente hace falta y, lo más importante, cuando no obliga al paciente a elegir entre tecnología o cercanía, sino que integra ambas dimensiones de forma inteligente.

Esta distinción es clave para nosotros. Una herramienta digital mal diseñada puede convertirse en una barrera con apariencia de progreso excluyendo, sin pretenderlo, a quienes tienen menos habilidades digitales.

La accesibilidad, en sanidad es aquello que una persona puede entender, usar y completar en su contexto real. Y el contexto real de muchos pacientes crónicos incluye cansancio, edad avanzada, dependencia parcial, preocupación, variabilidad clínica, brecha digital, apoyo de cuidadores y una relación emocional muy intensa con todo lo que afecta a su tratamiento. Diseñar para pacientes crónicos exige diseñar para esa realidad, no para un usuario ideal.

En Linde Médica comprendemos que la autonomía no puede confundirse con autoservicio. La autonomía del paciente no consiste en dejarle solo frente a más tareas sino en darle más control, comprensión y capacidad de actuar sin sentirse perdido. La tecnología debe ampliar posibilidades sin desplazar responsabilidades.

En este punto, la digitalización sanitaria tiene una dimensión ética. Cada decisión de diseño transmite una idea sobre el paciente. Si diseñamos procesos complejos, le estamos diciendo que debe adaptarse al sistema. Si diseñamos herramientas claras, le estamos diciendo que el sistema ha hecho el esfuerzo de adaptarse a él. Si eliminamos canales humanos sin ofrecer alternativas reales, le estamos diciendo que la eficiencia importa más que su vulnerabilidad. Combinando tecnología y acompañamiento, le estamos diciendo que su experiencia importa.

Esa es la diferencia entre digitalizar procesos y digitalizar cuidado.

Digitalizar el cuidado debe mejorar la vida de las personas y para ello debemos preguntarnos si el paciente entiende mejor su tratamiento, resuelve antes sus dudas, reduce ansiedad, siente más control, puede contactar cuando lo necesita, si el cuidador encuentra apoyo o si las personas con menor autonomía digital siguen estando incluidas.

En el caso de las terapias respiratorias domiciliarias, en las que el cuidado no ocurre únicamente en el hospital ni en una consulta, somos plenamente conscientes de que la digitalización puede aportar un valor enorme, siempre que parta de una premisa sencilla: el domicilio no es una extensión administrativa del sistema sanitario; es el espacio de vida del paciente.

Cualquier herramienta digital dirigida a pacientes crónicos debe ser discreta, útil y respetuosa. Debe aparecer cuando ayuda y no añadir ruido cuando no aporta valor.

La mejor tecnología sanitaria es la que consigue que el paciente piense menos en el sistema porque el sistema funciona mejor. Si logramos que la tecnología reduzca el esfuerzo invisible de convivir con una enfermedad crónica habremos logrado un avance significativo. Los pacientes no necesitan más complejidad sino mejores puertas de entrada.

Digitalizar es para nosotros rediseñar la relación desde una mirada honesta, cercana y responsable. Entendemos que detrás de cada clic hay una persona que puede estar cansada, preocupada o vulnerable. Y que la tecnología sanitaria debe estar a la altura no solo de la innovación, sino también del cuidado.

Por Javier Cabello, product Manager de Linde Médica

Con motivo del Día Mundial del Alzheimer, el 21 de septiembre, la Confederación Española de Alzheimer y otras Demencias (CEAFA), reivindica las necesidades de los casi 5 millones de personas en España que conviven con la enfermedad (entre quienes la padecen directamente y sus familiares). Este año, bajo el lema «El NO ya no es respuestas», la Confederación denuncia la situación de abandono que viven muchas personas diagnosticadas de alzhéimer “ante la negativa de las administraciones a facilitar el acceso a los tratamientos innovadores desarrollados tras décadas de investigación”.

Después de más de veinte años sin novedades terapéuticas relevantes y más de un siglo desde la descripción de la enfermedad, la aparición de nuevos fármacos representa un avance esperanzador para determinadas personas diagnosticadas en fases iniciales. Aunque no constituyen una cura ni son adecuados para todos los pacientes, sí permiten ralentizar la evolución de la enfermedad y ampliar los periodos de calidad de vida de quienes pueden beneficiarse de ellos.

Sin embargo, desde CEAFA denuncian que estas opciones terapéuticas continúan sin estar al alcance de muchas personas por motivos que resultan incomprensibles para pacientes, familias y sociedad. Por ello, la Confederación considera que seguir respondiendo con un «no» a quienes esperan una oportunidad para preservar durante más tiempo su autonomía y capacidades ya no es aceptable. Cada día de espera supone más pérdida de autonomía, más deterioro y menos oportunidades para las personas afectadas. El Alzheimer no espera.

En el marco del Día Mundial, la presidenta de CEAFA, Mariló Almagro, recuerda que el alzhéimer afecta ya a cerca del 11% de la población española, convirtiéndose en uno de los mayores retos sanitarios y sociales a día de hoy.  Por ello, “las personas con alzhéimer y sus familias llevan años esperando avances que les permitan afrontar la enfermedad en mejores condiciones. Hoy existen nuevas alternativas terapéuticas para algunos pacientes, pero seguimos encontrando barreras que impiden su acceso. El ‘no’ ya no puede ser la única respuesta. Es momento de escuchar a quienes conviven con la enfermedad y actuar en consecuencia”, afirma.

Campaña del Día Mundial del Alzheimer 2026

La campaña del Día Mundial del Alzheimer 2026 ‘El NO ya no es respuesta’ es una oportunidad para compartir con la sociedad las principales preocupaciones y necesidades de las personas afectadas por la enfermedad, así como para trasladar a las administraciones públicas y responsables políticos propuestas que contribuyan a mejorar su calidad de vida.

Este año, la campaña pone el foco en la necesidad de superar la inacción y las negativas que están frenando el acceso a la innovación. Bajo el lema «El NO ya no es respuesta», CEAFA reivindica que el Alzheimer sea tratado como cualquier otra enfermedad y que las decisiones sanitarias se adopten teniendo siempre en cuenta el interés y las necesidades de las personas afectadas.

Además, a diferencia de otras ediciones, las reivindicaciones que la Confederación hace públicas este año nacen directamente de las personas diagnosticadas. Quienes conviven con la enfermedad reclaman ser escuchados y participar en aquellas decisiones que afectan a su presente y a su futuro.

Por ello, CEAFA hace un llamamiento a toda la sociedad para que escuche la voz de las personas diagnosticadas. Porque, tal y como recuerda la entidad, tienen mucho que decir sobre la realidad que viven cada día y sobre las respuestas que esperan de los sistemas sanitario y social.