Unidos por la salud

Pertenece y transforma la comunidad de pacientes

Afortunadamente, la mayoría de los niños y adolescentes que se enfrentan a un cáncer logran superarlo. Es, sin duda, uno de los grandes avances de la medicina en las últimas décadas. Sin embargo, para muchas de estas personas, el final del tratamiento no supone el final de la enfermedad. Las secuelas físicas y emocionales, los problemas cognitivos, las dudas sobre la fertilidad o el temor constante a una recaída continúan condicionando su vida durante años.

Para visibilizar esta situación, la Federación Española de Familias de Cáncer Infantil (FEFCI) ha celebrado una jornada para explicar la realidad de estos largos supervivientes y la necesidad de acompañarlos también después del alta médica. Bajo el lema Supervivientes de cáncer infantil: la vida tras el alta, y con el apoyo de Norgine, ha reunido a supervivientes, familias, profesionales sanitarios y representantes institucionales para reflexionar sobre los retos a los que se enfrentan estos pacientes.

En la actualidad, la supervivencia a cinco años del diagnóstico alcanza ya el 83,9% en los menores de entre 0 y 14 años, según los datos del Registro Español de Tumores Infantiles (RETI-SEHOP). Esta mejora ha permitido que miles de niños lleguen a la edad adulta, pero también ha puesto sobre la mesa nuevas necesidades, como esa atención continuada para quienes presentan efectos tardíos derivados de la enfermedad o de los tratamientos recibidos.

Desde FEFCI recuerdan que estas secuelas pueden aparecer incluso años después de finalizar la terapia y afectar tanto a la salud física como al bienestar psicológico, la educación, el empleo o las relaciones sociales.

Experiencias

Durante la mesa redonda La voz de los supervivientes, varios jóvenes compartieron cómo el cáncer sigue formando parte de sus vidas mucho tiempo después de haber recibido el alta. La ansiedad ante una posible recaída, la falta de información sobre las secuelas, las dificultades para acceder a determinados recursos o las dudas relacionadas con la fertilidad fueron algunas de las cuestiones que centraron sus intervenciones.

Participaron Marta Casado, superviviente de osteosarcoma; Pablo Huidobro, acompañado por la Asociación de Familiares y Amigos de Niños con Cáncer (FARO); y Daniel Moreno y Álvaro González, vinculados a la Asociación Infantil Oncológica de Madrid (ASION).

También participó en el evento la presidenta de FEFCI, Verónica Ortiz, que valoró positivamente la reciente aprobación del modelo nacional de Plan de Seguimiento Individualizado para Largos Supervivientes de Cáncer Infantil, impulsado en el seno del Sistema Nacional de Salud. No obstante, advirtió de que ahora el reto consiste en garantizar que ese seguimiento llegue realmente a todos los pacientes, con independencia de la comunidad autónoma en la que residan.

«Durante años trabajamos para que más menores sobrevivieran al cáncer infantil y hoy podemos decir que lo estamos consiguiendo. Ahora tenemos una nueva responsabilidad: garantizar que esas personas puedan desarrollar su proyecto de vida con la mejor calidad posible. El cáncer puede terminar, pero sus consecuencias no siempre desaparecen con el alta médica», señaló Ortiz.

Calidad de vida

La jornada fue presentada por la periodista y secretaria general de la Asociación Nacional de Informadores de la Salud (ANIS), Coral Larrosa, y contó con la participación de representantes institucionales, entre ellos la diputada de la Asamblea de Madrid Marta Marbán. También intervino el fisioterapeuta y profesor universitario Pablo Delgado de la Serna, que ofreció una charla sobre cómo convivir con las secuelas a largo plazo de una enfermedad crónica.

Para FEFCI, el verdadero objetivo pasa por garantizar que esos años se desarrollen con la mejor calidad de vida posible, mediante un seguimiento sanitario adecuado, apoyo psicológico, acceso equitativo a los recursos y oportunidades para que quienes superaron un cáncer durante la infancia puedan construir su proyecto vital en igualdad de condiciones.

A lo largo del último año, las organizaciones de pacientes han obtenido un mayor reconocimiento en el sistema sanitario, con una presencia cada vez más amplia en la toma de decisiones, por ejemplo en la evaluación de las tecnologías sanitarias, y en la futura Ley de Organizaciones de Pacientes, en periodo de trámite parlamentario. Todos estos temas estarán muy presentes en la XIII Jornada Somos Pacientes, que se celebrará el próximo 8 de julio en Madrid y reunirá a representantes de las administraciones sanitarias, asociaciones de pacientes, sociedades científicas, expertos en derecho sanitario e industria farmacéutica.

Organizada por Somos Pacientes y Farmaindustria, la jornada será inaugurada por la presidenta de Farmaindustria, Fina Lladós Canela. Contará con la clausura institucional del secretario de Estado de Sanidad, Javier Padilla, con una ponencia titulada El momento de las organizaciones de pacientes, y con un cierre que correrá a cargo del director general de Farmaindustria, Juan Yermo.

Mesas redondas

La primera mesa redonda se ha titulado El nuevo papel de las organizaciones de pacientes en la toma de decisiones, y estará moderada por Ana Bosch, directora del Departamento Jurídico de Farmaindustria. Contará con la participación de Montse Moharra, coordinadora de Decisiones Compartidas en la Secretaría de Atención Sanitaria y Participación de Cataluña; Celia García Menéndez, directora general de Humanización, Atención y Seguridad del Paciente de la Comunidad de Madrid; Pedro Carrascal, director de la Plataforma de Organizaciones de Pacientes; Álvaro Lavandeira, abogado y experto en Derecho Sanitario y Farmacéutico, y Esther Mosquera, directora general de Faes Farma España.

A continuación, la jornada abordará El nuevo papel de los pacientes en la evaluación de tecnologías sanitarias, un ámbito en el que la incorporación de la perspectiva de quienes conviven con una enfermedad adquiere una importancia creciente. El debate estará moderado por Pedro Luis Sánchez, director del Departamento de Asuntos Económicos de Farmaindustria Y reunirá a Ana López de la Rica, jefa adjunta del Departamento de Medicamentos de Uso Humano de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (Aemps); Raquel Sánchez, directora general del Foro Español de Pacientes; César A. Rodríguez, presidente de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM) entre 2023 y 2025 y jefe de Sección del Servicio de Oncología Médica del Complejo Asistencial Universitario de Salamanca, y Carme Pinyol, responsable del Departamento de Farmacoeconomía de Novartis.

Equidad y participación

La sesión finalizará con una mesa centrada en El nuevo papel de los pacientes en la búsqueda de la equidad, moderada por Isabel Piñeros, directora del Departamento de Prestación Farmacéutica y Acceso de Farmaindustria. En ella participarán Elena Gras, directora general de Farmacia de la Consejería de Sanidad de la Comunidad Valenciana; Daniel de Vicente, miembro de la Junta Directiva de la Federación Española de Enfermedades Raras (Feder); Andrés Íñiguez, vicepresidente de la Federación de Asociaciones Científico-Médicas Españolas (Facme), y Mónica Ausejo, directora de Market Access & Government Affairs de BMS en España y Portugal.

De esta manera, la XIII Jornada Somos Pacientes volverá a poner de manifiesto que la participación de las personas con enfermedades y de sus organizaciones es ya un elemento esencial para avanzar hacia un sistema sanitario más eficiente, equitativo y centrado en las necesidades reales de quienes reciben la atención. Incorporar su experiencia y su perspectiva en la toma de decisiones, la evaluación de las tecnologías sanitarias o el diseño de las políticas de salud se ha consolidado como uno de los principales retos —y también una de las mayores oportunidades— para seguir mejorando la calidad asistencial y los resultados en salud.

La Federación Española del Hígado (FEH) ha abierto la convocatoria de la primera edición de los Premios Eva P. Bech, unos galardones que nacen con el objetivo de reconocer y visibilizar iniciativas, proyectos y trayectorias que contribuyen a mejorar la calidad de vida de las personas con enfermedades hepáticas, trasplante hepático y discapacidad orgánica.

La convocatoria, presentada oficialmente esta semana, supone además un homenaje a la figura de Eva Pérez Bech, una de las grandes referentes del movimiento asociativo de pacientes en España. Durante más de tres décadas dedicó su trabajo a la defensa de los derechos de las personas con enfermedades hepáticas, impulsando la humanización de la asistencia sanitaria, el acceso equitativo a los tratamientos y la visibilidad de la discapacidad orgánica.

Desde la federación destacan que estos premios pretenden mantener vivo ese legado y convertirlo en un espacio anual de reconocimiento a quienes contribuyen a avanzar en la atención, la investigación, el apoyo social y la participación de los pacientes.

Seis categorías

Los galardones se estructuran en seis categorías que abarcan distintos ámbitos relacionados con la salud hepática. La primera distinguirá al mejor proyecto ejecutado por una asociación miembro de la FEH, valorando tanto iniciativas de atención directa a pacientes como proyectos de innovación y fortalecimiento asociativo desarrollados durante el último año.

La segunda estará dirigida a profesionales sanitarios residentes de cualquier especialidad de formación sanitaria especializada que hayan impulsado actuaciones en beneficio de las personas con enfermedades hepáticas y sus familias. También se reconocerá a los grupos de investigación que contribuyan a ampliar el conocimiento científico sobre las enfermedades hepáticas y sus repercusiones sociales, psicológicas o laborales.

Otra categoría distinguirá a los profesionales sanitarios en activo que destaquen por su labor asistencial, la humanización de la atención y su colaboración con las organizaciones de pacientes. Además, habrá un reconocimiento específico para iniciativas de fomento del voluntariado, destinado a premiar programas innovadores de captación, formación y acompañamiento de personas voluntarias dentro del movimiento asociativo.

Finalmente, la FEH concederá un Premio Honorífico a la Trayectoria, que distinguirá a una persona por su compromiso excepcional y continuado con los pacientes hepáticos y sus familias.

Premios económicos y plazo de presentación

Las cinco primeras categorías contarán con una dotación económica de 1.000 euros cada una, mientras que el premio honorífico consistirá en una placa acreditativa y un diploma.

El plazo para presentar candidaturas permanecerá abierto hasta el 11 de septiembre de 2026 a las 23:59 horas, y las solicitudes deberán remitirse por vía electrónica junto con la documentación justificativa requerida para cada modalidad.

Las bases establecen que la convocatoria tiene carácter nacional y está abierta tanto a personas físicas mayores de edad como a entidades con sede en España, si bien las categorías de mejor proyecto asociativo y fomento del voluntariado están reservadas a organizaciones federadas en la FEH.

Entrega de premios

Los ganadores se darán a conocer el próximo 21 de octubre de 2026 durante las jornadas anuales de la Federación Española del Hígado, que se celebrarán en el Hotel Turia de Badajoz. El jurado estará compuesto por representantes de la Comisión Ejecutiva de la FEH y expertos externos, que valorarán aspectos como el impacto social de las iniciativas, su capacidad innovadora y la posibilidad de replicarlas en otros contextos.

La creación de estos premios coincide además con la nueva etapa iniciada recientemente por la Federación Española del Hígado tras su cambio de denominación e identidad corporativa. La entidad, integrada por 25 asociaciones de pacientes de todo el país, considera que reconocer las buenas prácticas y las trayectorias comprometidas es una forma de fortalecer el movimiento asociativo y de impulsar nuevos proyectos que mejoren la atención y la calidad de vida de las personas afectadas por enfermedades hepáticas.

La orientación sexual o la identidad de género no aumentan por sí mismas el riesgo de desarrollar un trastorno mental o una adicción. Sin embargo, convivir de forma continuada con la discriminación, el rechazo o el miedo a sufrirlos sí puede tener un importante impacto sobre la salud psicológica. Teniendo esto en cuenta, y aprovechando la celebración del Día del Orgullo LGTBIQ+, la Sociedad Española de Patología Dual (SEPD) ha querido reclamar una atención sanitaria más inclusiva para un colectivo que sigue encontrando barreras para acceder al diagnóstico y al tratamiento.

Según recuerda la sociedad científica, numerosos estudios internacionales muestran que las personas lesbianas, gais, bisexuales y trans presentan una mayor prevalencia de determinados trastornos mentales y problemas relacionados con el consumo de sustancias que la población general. No obstante, los especialistas insisten en que estas diferencias no están relacionadas con la identidad de las personas, sino con el contexto social en el que muchas de ellas desarrollan su vida.

El estrés de las minorías

La explicación que cuenta con un mayor respaldo científico es el denominado modelo del estrés de minorías, un concepto que describe el impacto acumulado que pueden tener la discriminación, el rechazo, la violencia, el miedo a mostrarse tal y como uno es o la necesidad de ocultar la propia identidad.

«Conviene leer estos datos con rigor y prudencia, pero la explicación mejor respaldada por la evidencia es el llamado modelo del estrés de minorías. No es la identidad lo que genera el riesgo, sino la exposición sostenida a un entorno adverso«, explica Felipe Yobino, miembro de la junta directiva de la SEPD.

Ese estrés mantenido en el tiempo puede aumentar la vulnerabilidad frente a trastornos de ansiedad, depresión o consumo de sustancias, especialmente cuando se combina con otros factores como la soledad no deseada, la falta de apoyo social o las dificultades para acceder a una atención sanitaria adaptada a las necesidades del colectivo.

Mayor riesgo

Entre los datos recabados por la SEPD están los de la Encuesta Nacional de Consumo de Drogas y Salud de Estados Unidos, que situó la prevalencia de trastornos por consumo de sustancias en torno al 17% entre las personas pertenecientes a minorías sexuales, frente a algo más del 7% registrado en la población heterosexual.

Además, diferentes revisiones científicas también describen tasas más elevadas de depresión, ansiedad y conducta suicida entre las personas trans y de género diverso. Los especialistas subrayan, no obstante, que estas cifras deben interpretarse desde una perspectiva de salud pública y derechos, evitando cualquier asociación estigmatizante entre orientación sexual, identidad de género y enfermedad.

La SEPD alerta además de que muchas personas LGTBIQ+ siguen llegando más tarde a los servicios de salud mental o abandonando los tratamientos antes de tiempo. Entre las causas figuran experiencias previas de discriminación dentro del sistema sanitario, el temor a no ser tratadas con respeto, la falta de formación específica de algunos profesionales o la dificultad para hablar con naturalidad sobre aspectos relacionados con la orientación sexual o la identidad de género.

Más intentos de suicidio

Desde la Confederación Salud Mental España también se están reclamando espacios seguros, respetuosos e inclusivos para las personas LGTBIQ+, a través de la campaña La salud mental empieza donde puedes sentirte parte que han lanzado en colaboración con el Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030. Y es que según el estudio La situación de la salud mental en España, este colectivo reporta más del doble de intentos o ideaciones de suicidio (32,1% frente a 14,5%), así como autolesiones (19,5% frente a un 9%) en relación a la población heterosexual.

También sufren en mayor medida ataques de ansiedad (64,9%), depresión (55,45%) y ansiedad prolongada (48,2%). Y esto se debe en parte a las reacciones hostiles con las que se han encontrado a lo largo de su vida. «Sin la libertad de ser y poder mostrar quién eres, no hay salud mental posible. En salud mental, conocemos el impacto del estigma y la discriminación. Por ello, defendemos los derechos humanos y reclamamos erradicar el odio irracional que sufren las personas LGTBIQ+», asegura Nel González Zapico, presidente de la Confederación Salud Mental España.

Según los datos que maneja la organización, en el ámbito laboral, un 40% de las personas LGTBIQ+ trabajadoras ha sufrido algún tipo de violencia verbal en el trabajo, mientras que el 44% oculta su orientación sexual o identidad de género para encontrar empleo, y el 40% de las personas trans asegura haber sido rechazada en entrevistas por los prejuicios hacia a su identidad de género. Y a nivel educativo, el 22,8% de la población LGTBI+ ha sufrido actos de odio en su etapa escolar.

El paciente diagnosticado

En el caso de quienes presentan patología dual —la coexistencia de un trastorno mental y una adicción—, la situación puede resultar todavía más compleja. «Se trata del doble estigma, que en las personas LGTBIQ+ puede llegar a convertirse en un triple estigma. El resultado es que muchas personas llegan tarde, no llegan o abandonan el tratamiento», advierte Felipe Yobino.

Según los expertos, estas demoras favorecen la cronificación de los problemas de salud mental, aumentan el riesgo de recaídas y pueden empeorar el pronóstico, especialmente cuando no se abordan de forma conjunta la adicción y el trastorno mental asociado.

Frente a esta realidad, la SEPD defiende un modelo de atención basado en la denominada psiquiatría de precisión, un enfoque que sitúa a la persona en el centro de la atención y adapta las decisiones terapéuticas a sus características, circunstancias y necesidades individuales.

En la práctica, este modelo implica ofrecer una atención integrada para la patología dual, con profesionales formados, espacios seguros, confidencialidad y una perspectiva capaz de tener en cuenta factores como la edad, la situación social, la identidad de género o la salud sexual de cada paciente. «No hablamos de tratar de manera diferente a alguien por ser LGTBIQ+, sino de atender a cada persona de forma competente, libre de prejuicios y teniendo en cuenta su contexto», resume Yobino.

La esclerodermia sigue siendo una de las enfermedades autoinmunes menos conocidas por la sociedad, pese a que puede afectar gravemente a órganos como los pulmones, el aparato digestivo o el corazón y condicionar de forma importante la calidad de vida de quienes la padecen. Con el objetivo de acercar los últimos avances científicos y ofrecer información útil a pacientes y familias, la Asociación Española de Esclerodermia (AEE) tiene ya a punto para este 27 de junio el III Congreso Nacional de Esclerodermia para Pacientes, un encuentro que tendrá lugar en el rectorado de la Universidad de Córdoba y que reunirá a especialistas, investigadores, personas afectadas y cuidadores de todo el país.

El evento se celebra en el marco del Día Mundial de la Esclerodermia, que se conmemora el 29 de junio. Según explica la entidad organizadora, el objetivo del congreso es ofrecer información rigurosa y actualizada sobre la enfermedad, fomentar el intercambio de experiencias y fortalecer la colaboración entre pacientes, profesionales sanitarios e investigadores.

Necesidades de los pacientes

La jornada arrancará con una mesa dedicada a aspectos prácticos del día a día de las personas con esclerodermia, incluyendo hábitos de vida saludables, nutrición, vacunación, manejo del dolor y bienestar emocional. También se abordará el papel de la fisioterapia respiratoria, una herramienta especialmente relevante para muchos pacientes afectados por complicaciones pulmonares.

Posteriormente, el programa analizará algunas de las enfermedades asociadas a la esclerodermia, como la colangitis biliar primaria, y ofrecerá una actualización sobre los avances médicos e investigadores que se están produciendo en este campo. Entre los temas previstos figura una explicación sobre cómo se investiga actualmente la enfermedad en los laboratorios y una revisión del uso de las inmunoglobulinas en determinados pacientes.

Uno de los momentos más esperados será la presentación de los resultados de un proyecto de investigación financiado por la propia Asociación Española de Esclerodermia, así como los espacios dedicados a conocer experiencias en primera persona de personas que conviven con la enfermedad. Además, se prestará atención a la esclerodermia infantojuvenil, abordando tanto las formas sistémicas como las localizadas de esta patología poco frecuente.

Enfermedad desconocida

La esclerodermia, también denominada esclerosis sistémica, es una enfermedad autoinmune rara caracterizada por una producción excesiva de colágeno que provoca el endurecimiento de la piel y, en los casos más graves, la afectación de órganos internos.

Entre sus síntomas más frecuentes se encuentran el fenómeno de Raynaud -los vasos sanguíneos de las extremidades se contraen de forma exagerada ante el frío o el estrés emocional-, la fatiga, los dolores musculares y articulares, los problemas digestivos y las dificultades respiratorias. Muchas de estas manifestaciones son invisibles para quienes rodean al paciente, lo que añade una carga más a quienes lo padecen, emocional y social.

Se estima que alrededor de 18.000 personas viven con un diagnóstico de esclerodermia en España, aunque las asociaciones consideran que la cifra real podría ser superior debido a las dificultades que todavía existen para identificar la enfermedad de forma temprana.

Antesala del Día Mundial de la Esclerodermia

La celebración del congreso servirá además como antesala de las actividades previstas para el Día Mundial de la Esclerodermia. Este año, la Federación Europea de Asociaciones de Esclerodermia (FESCA) y la AEE han elegido el lema Escucha lo que no se oye, una campaña que pretende llamar la atención sobre los síntomas invisibles de la enfermedad, las dificultades diagnósticas y el impacto físico, emocional y social que sufren muchas personas afectadas.

Y es que, según FESCA, el 90% de las personas con esclerodermia nunca había oído hablar de la enfermedad antes de recibir el diagnóstico. Por ello, la campaña busca sensibilizar a la ciudadanía, a los profesionales sanitarios, a los responsables políticos y a los medios de comunicación sobre una patología que continúa siendo poco conocida incluso dentro de algunos ámbitos sanitarios.

Entre las actividades de concienciación previstas, la AEE está promoviendo la iluminación en color verde de edificios y monumentos emblemáticos en distintos puntos del país durante la jornada del 29 de junio. La acción pretende visibilizar a las personas que conviven con esta enfermedad rara y recordar la importancia de avanzar en el diagnóstico precoz, la investigación y el acceso a una atención multidisciplinar especializada.

La Federación Española de Diabetes (FEDE) considera un paso positivo que el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones se haya comprometido a reforzar la prestación por cuidado de menores afectados por cáncer u otra enfermedad grave (CUME) tras escuchar las reivindicaciones de pacientes, familias y entidades sociales durante el periodo de audiencia pública. Sin embargo, la organización recuerda que las verdaderas garantías llegarán únicamente cuando se conozca el texto definitivo del futuro Real Decreto.

La prestación CUME permite que uno de los progenitores pueda reducir su jornada laboral para cuidar a un hijo con una enfermedad grave, compensando parte de la pérdida de ingresos. Para muchas familias con menores con diabetes tipo 1 supone un apoyo esencial, ya que la enfermedad requiere una vigilancia continua durante todo el día, tanto en casa como en el entorno escolar.

El proyecto de Real Decreto, publicado el pasado 16 de junio, generó una importante preocupación entre las organizaciones de pacientes. FEDE alertó de que algunos de los nuevos requisitos podían dificultar el acceso o incluso provocar la pérdida de una prestación imprescindible para numerosas familias.

No obstante, tras las críticas planteadas por diferentes entidades y los testimonios aportados por las familias, la ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, Elma Saiz, anunció la intención del Gobierno de ampliar y reforzar la prestación. Una noticia que la federación ha recibido con satisfacción, aunque insiste en que todavía no existe un compromiso cerrado sobre el contenido definitivo de la norma.

«Las mejoras anunciadas, como la ampliación del listado de enfermedades o el incremento del plazo de prórroga de cuatro a ocho meses, son bienvenidas, pero no resuelven por sí solas la preocupación de fondo», señala Juantxo Remón, presidente en funciones de FEDE.

Cuidados domiciliarios

La principal reivindicación de la federación sigue siendo que la futura regulación reconozca el cuidado directo, continuo y permanente que necesitan muchos menores con enfermedades crónicas, aunque no requieran hospitalización. En el caso de la diabetes tipo 1, los progenitores deben controlar de forma constante los niveles de glucosa, administrar insulina, prevenir episodios de hipoglucemia y estar disponibles para responder ante cualquier incidencia, también durante el horario escolar.

Por ello, FEDE considera que el derecho a la prestación no puede vincularse únicamente a la existencia de cuidados hospitalarios o procedimientos clínicos complejos, sino a la necesidad real de atención que presenta cada menor. La entidad recuerda además que distintas sentencias del Tribunal Supremo ya han establecido que el criterio determinante debe ser precisamente esa necesidad de cuidados y no el tipo de asistencia sanitaria recibida.

La opinión de 300 familias

Durante el periodo de consulta pública, FEDE ha elaborado sus alegaciones técnicas con la colaboración de sus federaciones autonómicas, asociaciones y familias. Como parte de este trabajo, la organización ha recopilado más de 300 testimonios personales de familias que conviven con la diabetes tipo 1, con el objetivo de trasladar al Ministerio el impacto real que tendría una regulación más restrictiva de la prestación.

Según la federación, estas experiencias han permitido demostrar que la CUME constituye un recurso imprescindible para compatibilizar el cuidado del menor con la actividad laboral de los progenitores. Por otra parte, y aunque el Ministerio ha anunciado modificaciones, FEDE ha trasladado otras preocupaciones del colectivo.

Entre ellas figura la posibilidad de que el buen control de la enfermedad pueda interpretarse erróneamente como una menor necesidad de cuidados; la exigencia de que determinadas renovaciones sean firmadas exclusivamente por médicos especialistas en lugar del facultativo que realiza el seguimiento habitual del menor; o que la asistencia al colegio pueda utilizarse como argumento para limitar el acceso a la prestación.

La organización también considera necesario revisar las nuevas causas previstas para extinguir la ayuda y estudiar mecanismos que permitan mantener algún tipo de protección cuando los jóvenes continúan necesitando apoyo más allá de la edad actualmente contemplada por la norma.