Unidos por la salud

Pertenece y transforma la comunidad de pacientes

En pocos ámbitos de la medicina, el tratamiento está cambiando tan rápidamente como en las enfermedades oncohematológicas. El conocimiento molecular de los tumores, las terapias dirigidas, los anticuerpos biespecíficos y las terapias celulares están permitiendo seleccionar mejor los tratamientos y modificar el pronóstico de personas con enfermedades oncohematológicas para las que hace apenas unos años existían muchas menos alternativas. De hecho, la innovación está cambiando el pronóstico de algunas leucemias linfoblásticas. El conocimiento biológico y molecular permite avanzar hacia tratamientos más personalizados en LMC, LMA y síndromes mielodisplásicos, y surgen nuevas estrategias frente a la evolución del mieloma múltiple. Pero este progreso científico plantea desafíos tanto para estos ciudadanos como para sus hematólogos. El más urgente radica en conseguir que la investigación y la innovación se traduzcan en mejores resultados y en una atención verdaderamente centrada en las personas.

Este cambio de paradigma y las preocupaciones asociadas han sido los grandes hilos conductores del III Encuentro Nacional de Asociaciones de Enfermedades Oncohematológicas, que GRUPO CERO (antes AELCLÉS) ha celebrado del 4 al 6 de septiembre en Madrid. Por tercer año consecutivo, el encuentro ha reunido a pacientes, familiares, asociaciones y profesionales sanitarios para analizar los avances en leucemias, mieloma múltiple y linfomas, pero también para fortalecer el movimiento asociativo y compartir programas/conocimientos con todos los asociados.

“La investigación y la innovación son fundamentales, pero cobran todo su sentido cuando llegan al paciente. Por eso, necesitamos espacios como este, lugares en los que ciencia, experiencia clínica y voz de quien la tiene se encuentren y avancen juntas”, destaca Ascensión Hernández, presidenta de GRUPO CERO. “Esta edición nos hemos reunido para hacer más fuerte la voz de las personas con enfermedades oncohematológicas y reclamar que los avances científicos se traduzcan en un acceso equitativo a diagnósticos precoces, terapias innovadoras y un seguimiento de calidad, independientemente del lugar de residencia. Pero también para defender una atención verdaderamente integral, que contemple el apoyo psicológico, el acompañamiento a las familias y cuidadores, la rehabilitación, la vida laboral y la calidad de vida después del tratamiento”, indica.

La innovación cambia el pronóstico de las leucemias linfoblásticas

Las leucemias linfoblásticas constituyen uno de los ejemplos más claros de cómo el conocimiento de la biología de la enfermedad está modificando la práctica clínica. Durante años, el tratamiento estuvo sustentado fundamentalmente en esquemas intensivos de quimioterapia y en el trasplante de progenitores hematopoyéticos para determinados pacientes. Hoy, una caracterización cada vez más precisa de la enfermedad permite identificar alteraciones moleculares, medir con mayor sensibilidad la respuesta al tratamiento y seleccionar nuevas estrategias terapéuticas en función del perfil de cada paciente. “En algunas leucemias linfoblásticas hemos pasado de curar con fármacos a curar con células”, explica Dr. Antonio Pérez-Martínez, jefe de Servicio de Hemato-Oncología Pediátrica y Trasplante Hematopoyético del Hospital Universitario La Paz de Madrid.

El reto actual en el tratamiento de estas patologías pasa por saber cómo integrarlas, en qué momento utilizarlas y para qué pacientes pueden aportar un mayor beneficio. Pero existen otros desafíos. El Dr. Pérez-Martinez traslada tres reivindicaciones: “Los médicos deberíamos poder compatibilizar la asistencia clínica con el desarrollo de proyectos de investigación, pero en España esta dedicación sigue estando penalizada en muchos casos desde el punto de vista retributivo. Además, es necesario avanzar hacia una mayor concentración de la atención y superar una organización excesivamente territorializada. La leucemia linfoblástica infantil, por su complejidad, no debería abordarse de forma dispersa en decenas de hospitales, sino en centros integrales de cáncer infantil con la experiencia y los recursos necesarios. Y, por último, falta el reconocimiento de la hematología pediátrica como especialidad. España sigue siendo una excepción en Europa en este ámbito. Los niños con enfermedades hematológicas necesitan profesionales específicamente formados en estas patologías, no únicamente una atención pediátrica generalista”.

Hacia un tratamiento más personalizado en LMC y LMA

La medicina de precisión está cambiando también el abordaje de la leucemia mieloide crónica (LMC), la leucemia mieloide aguda (LMA) y los síndromes mielodisplásicos. Aunque se trata de enfermedades muy diferentes entre sí, el objetivo de la ciencia converge en lo que respecta a conocer con mayor profundidad las características biológicas, genéticas y moleculares de cada caso para definir mejor el riesgo y seleccionar el tratamiento más adecuado.

“Ya no basta con conocer el nombre de la enfermedad. Necesitamos saber qué características tiene en cada paciente, cómo está respondiendo y qué factores pueden modificar su evolución. Y, para ello, es clave el perfil genético. Esa información es la que permite personalizar de verdad el tratamiento”, señala la Dra. Ana Alfonso, hematóloga de la Clínica Universidad de Navarra.

Con respecto al arsenal terapéutico, la doctora asegura que estamos entrando en una nueva etapa en la que tenemos más opciones terapéuticas, incluyendo fármacos orales y tratamientos menos agresivos para todos los perfiles de paciente. Sin embargo, sostiene que el objetivo ya no es solo incorporar nuevos fármacos, sino combinar de forma inteligente distintas estrategias dirigidas. “En leucemia mieloide aguda, los inhibidores de menina representan una de las líneas de investigación más prometedoras, especialmente en pacientes con reordenamientos de KMT2A o NUP98 y mutaciones de NPM1. A ello se suman combinaciones como los tripletes de azacitidina y venetoclax con inhibidores de FLT3 o IDH1, que buscan profundizar y prolongar la respuesta. El siguiente paso será integrar estas terapias de forma más precisa según el perfil molecular de cada paciente y seguir explorando nuevas aproximaciones, como las terapias CAR-T, capaces de modificar genéticamente los linfocitos del propio paciente para que reconozcan y destruyan específicamente las células leucémicas”, explica.

Nuevas estrategias en la evolución del mieloma múltiple

En mieloma múltiple también se ha pasado de disponer un número limitado de líneas de tratamiento a contar con un abanico terapéutico amplio. Sin embargo, sigue siendo una enfermedad que produce recaídas a lo largo del tiempo, por lo que el reto clínico no termina con la primera respuesta al tratamiento. Cada nueva etapa obliga a replantear la estrategia y a valorar las características de la enfermedad, las terapias ya utilizadas y la situación general del paciente. Así, entre los retos pendientes se encuentra seguir mejorando la duración de las respuestas.

“En los dos últimos años hemos visto avances muy relevantes. Destaca, sobre todo, la incorporación en la práctica clínica de nuevos tratamientos en primera línea capaces de ofrecer respuestas más profundas y periodos de control de la enfermedad cada vez más prolongados. Además, contamos con terapias muy eficaces para el momento de la recaída. Estas innovaciones nos permiten, por primera vez, contemplar la opción de una posible curación en algunos casos. Es un escenario que antes era impensable y que hoy empieza a ser un horizonte realista gracias al avance constante de la investigación.”, sostiene la Dra. Cristina Encinas, hematóloga del Hospital Gregorio Marañón de Madrid y miembro del Grupo Español de Mieloma (GEM).

Linfoma en 2026: personalización, innovación y supervivencia

Hablar de linfoma implica hablar de un grupo muy heterogéneo de enfermedades, con comportamientos, pronósticos y necesidades terapéuticas diferentes. Respondiendo a esta necesidad, en los últimos años se han incorporado nuevas terapias dirigidas, anticuerpos, inmunoterapias y tratamientos celulares. Estos están modificando el abordaje de determinados linfomas, especialmente en pacientes en recaída o con enfermedad refractaria.

“Estamos conociendo mucho mejor qué linfoma tiene cada paciente y qué vulnerabilidades podemos aprovechar terapéuticamente. Eso permite abandonar progresivamente una visión uniforme de la enfermedad y seleccionar tratamientos de una forma mucho más precisa”, explicael Dr. Ramón García Sanz, jefe del Servicio de Hematología y Hemoterapia del Hospital General Universitario Gregorio Marañón y miembro del Comité Científico de GELTAMO. Y desvela que el siguiente reto consiste en determinar cómo integrar estas innovaciones en las distintas líneas de tratamiento, identificar qué pacientes obtendrán mayor beneficio y continuar reduciendo el impacto de la enfermedad y de las terapias a largo plazo.

El impacto social de las enfermedades oncohematologicas

Ante este avance científico, la perspectiva del paciente adquiere una importancia creciente. Y es que, vivir más obliga también a hablar de calidad de vida, efectos secundarios, reincorporación laboral, salud emocional, seguimiento a largo plazo y recuperación de los proyectos personales después del tratamiento.

GRUPO CERO ha situado esta cuestión entre ejes de trabajo prioritarios, pero también trabaja en conseguir la equidad en el acceso a la innovación, la atención integral de las personas con enfermedades oncohematológicas y la reducción de las desigualdades que pueden existir en función del territorio o del centro en el que son atendidas. “No solo se trata de curar la enfermedad física. Nuestros esfuerzos van destinados a conseguir apoyo psicológico, acompañamiento a familias, rehabilitación, aspectos laborales y calidad de vida tras el tratamiento”, sostiene Hernández.

La Sociedad Española de Neurología (SEN), la Asociación Española de Migraña y Cefaleas (AEMICE) y la Fundación Española de Cefaleas (FECEF) han reclamado al Ministerio de Sanidad que elimine las restricciones actualmente vigentes en España para acceder a los tratamientos preventivos de la migraña basados en anticuerpos monoclonales dirigidos contra el CGRP. Las tres organizaciones consideran que los criterios de financiación del Sistema Nacional de Salud (SNS) han quedado desfasados respecto a la evidencia científica disponible y están dejando fuera a pacientes que podrían beneficiarse de estos medicamentos.

En España hay actualmente seis fármacos anti-CGRP y algunos están disponibles desde 2019. La Agencia Europea del Medicamento (EMA) autoriza su utilización en personas que sufren más de cuatro días de migraña al mes, mientras que los criterios de financiación españoles exigen, para acceder a ellos, padecer al menos ocho días de migraña mensuales y haber probado previamente tres tratamientos preventivos diferentes.

Las organizaciones consideran que esta diferencia puede obligar a muchas personas a prolongar durante meses una enfermedad que ya tiene un enorme impacto sobre su vida cotidiana.

Seis millones de afectados

La migraña afecta a más de seis millones de personas en España, en su mayoría mujeres. Según las estimaciones de la SEN, al menos un tercio de ellas, más de dos millones de personas, podrían ser potencialmente beneficiarias de los tratamientos anti-CGRP. Además, la enfermedad no se limita a la población adulta. Isabel Colomina, presidenta de AEMICE, recuerda que dos de cada tres personas con migraña comienzan a padecerla durante la infancia, lo que pone de manifiesto la necesidad de mejorar su detección y tratamiento desde edades tempranas.

Para la asociación, además, abordar la migraña supone hablar también de salud cerebral y de salud de la mujer, dado el impacto especialmente elevado que tiene entre las mujeres.

Las sociedades científicas consideran que la principal cuestión no es únicamente qué tratamiento está disponible, sino cuándo puede recibirlo el paciente. «El tiempo es dolor en migraña», señala José Miguel Laínez, director de la Fundación Española de Cefaleas. En su opinión, obligar a una persona a probar sucesivamente varios tratamientos preventivos antes de poder acceder a los anti-CGRP puede significar más de un año de dolor evitable, con el riesgo de que la enfermedad progrese y aumente la sensibilización del cerebro.

Los responsables de las tres organizaciones sostienen que los nuevos medicamentos han demostrado una eficacia y seguridad superiores respecto a otras alternativas preventivas y que, por tanto, debería revisarse el actual modelo de acceso.

Petición para Sanidad

La SEN, AEMICE y FECEF han remitido una carta conjunta al Ministerio de Sanidad para solicitar que los criterios españoles se ajusten a los autorizados por la EMA, de forma que los pacientes puedan acceder a estos tratamientos a partir de cuatro días de migraña al mes y sin necesidad de haber fracasado previamente con tres medicamentos preventivos. Sin embargo, el Ministerio ya ha comunicado a la SEN que no tiene previsto modificar estos criterios a corto o medio plazo.

Jesús Porta-Etessam, presidente de la SEN, considera que esta situación resulta especialmente preocupante porque la migraña continúa siendo una enfermedad infradiagnosticada e infratratada. «No resulta ético que pacientes que podrían beneficiarse de tratamientos más eficaces tengan que esperar a empeorar para recibirlos», afirma.

Las organizaciones recuerdan que el coste de la enfermedad supera los 5.000 euros anuales por paciente, y que más del 65% corresponde a pérdidas de productividad laboral. A esta carga económica se suma el impacto familiar, social y sobre la calidad de vida.

En este contexto, la SEN estima que el coste de los fármacos anti-CGRP para el SNS se situaría actualmente en torno a 100-200 euros mensuales por paciente y defiende que un acceso más temprano podría reducir a largo plazo tanto el impacto de la enfermedad como sus costes indirectos.

El próximo 30 de septiembre y 1 de octubre, la Plataforma de Organizaciones de Pacientes (POP) celebrará en la Universidad de Deusto, en Bilbao, su X Congreso de Organizaciones de Pacientes, un encuentro que este año llevará por lema Construyendo la salud del futuro: innovación, datos y pacientes. Una temática global que va a abarcar algunos de los grandes cambios que está experimentando el sistema sanitario, desde la digitalización y la inteligencia artificial hasta la evaluación de tecnologías sanitarias y la participación de las personas con patologías crónicas en la toma de decisiones.

Pedro Carrascal, director general de la POP, ha hablado con Somos Pacientes para explicar que la elección de los contenidos responde a la necesidad de poner sobre la mesa de debate cómo estas transformaciones tecnológicas están afectando al ámbito sanitario y al día a día del paciente. «Aunque repetimos con muchos ponentes y temáticas, intentamos buscar una perspectiva más matizada, vinculada a innovación», señala.

El encuentro contará con la participación de representantes del Ministerio de Sanidad y de diversas administraciones regionales, de hospitales, centros de investigación, universidades, de la industria farmacéutica y, lógicamente, de organizaciones de pacientes. Para Carrascal, el objetivo es que el congreso sirva para informar, ordenar ideas sobre lo que ya está ocurriendo y lo que está por venir y, al mismo tiempo, identificar cuáles deben ser los próximos pasos que se deben dar en política sanitaria para que la innovación sea útil y equitativa.

Innovación y datos

La primera jornada, el 30 de septiembre, estará reservada a las entidades miembro de la POP e incluirá una formación específica de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) sobre los Informes de Posicionamiento Terapéutico (IPT), la evaluación de tecnologías sanitarias (HTA) y los nuevos marcos europeos que están poniendo en valor la participación del paciente. La sesión permitirá a las organizaciones conocer cómo están cambiando estos procesos y qué papel pueden desempeñar en ellos.

Por otra parte, el programa del 1 de octubre está abierto bajo inscripción gratuita. Comenzará con una conferencia de Noemí Cívicos, directora general de Salud Digital y Sistemas de Información para el Sistema Nacional de Salud, sobre las oportunidades que ofrece el nuevo contexto digital. A partir de ahí, se irán desarrollando distintas mesas, en las que se abordarán la transformación de la medicina mediante la digitalización, la llegada de estos avances a las comunidades autónomas y el impacto real que puede tener la inteligencia artificial sobre los pacientes.

Para la POP, uno de los grandes retos que plantea este escenario es conseguir que la transformación tecnológica no quede limitada a determinados proyectos o centros. «Queremos que se genere una cultura en España que nos lleve a que los datos sean una herramienta que facilite la innovación y el avance de soluciones para los pacientes», explica Carrascal.

Equidad

Precisamente la cuestión de la equidad estará presente a lo largo del congreso. La POP quiere analizar cómo evitar que el acceso a las nuevas herramientas digitales o a las innovaciones sanitarias dependa de un hospital o de unos pocos territorios. Para Carrascal, hay que promover que aquellas soluciones que mejoren la vida de los pacientes se extiendan de forma homogénea por todo el país. Por eso, considera necesaria una mayor coordinación para que los avances puedan beneficiar al conjunto del sistema.

En este ámbito, la POP cuenta con un espacio de trabajo directo con el Ministerio de Sanidad a través de un convenio que lleva un año en funcionamiento. El congreso será una oportunidad para trasladar al conjunto de la ciudadanía parte de los cambios que se están produciendo en torno a la salud digital, los datos y la innovación y analizar qué condiciones hacen falta para que tengan una aplicación efectiva desde la perspectiva de las personas con enfermedad.

Ley de Organizaciones de Pacientes

La participación del paciente tendrá además un espacio específico en las mesas de la tarde, más relacionadas con las políticas sanitarias, y se espera que la futura Ley de Organizaciones de Pacientes, en proceso de trámite parlamentario, sea uno de los grandes asuntos a tratar durante la jornada.

Aunque por el momento no hay novedades relacionadas con la aprobación de esta normativa, es prioritaria para el Ministerio de Sanidad su aprobación antes de que acabe 2026, como explicó el secretario de Estado de Sanidad, Javier Padilla, en la última Jornada Somos Pacientes, celebrada en julio.

Según comenta Pedro Carrascal, aunque no se menciona de forma directa en los títulos de las mesas redondas del Congreso, es seguro que estará muy presente durante todo el encuentro. De igual manera que se mencionará la iniciativa del Gobierno vasco sobre el Anteproyecto de Ley de Participación de las Personas Pacientes en el Sistema Vasco de Salud y del Anteproyecto de Ley de Registro de Organizaciones de Pacientes de Euskadi.

Teniendo esto en cuenta, no es de extrañar la elección de Bilbao como sede del congreso, que desde hace tres años busca cambiar de comunidad autónoma para llegar a todos los territorios de España, después de pasar por Madrid, Valencia y Sevilla. La elección de cada sede responde, explica Carrascal, a la relación y actividad que la plataforma mantiene con los distintos territorios, aunque destaca que cada vez existe una red de colaboración más amplia con las comunidades autónomas.

Históricamente, ha sido un reto identificar de forma temprana qué pacientes con apnea obstructiva del sueño (AOS) pueden tener dificultades para mantener su tratamiento de presión positiva continua en la vía aérea (CPAP) para ofrecerles el apoyo adecuado en el momento en que lo necesitan. Sin embargo, la inteligencia artificial a abierto nuevas vías para disponer de más información sobre el uso de estos dispositivos y poder transformar ese volumen de datos en decisiones asistenciales útiles, personalizadas y oportunas.

Ese es el objetivo de AIRGENIOUS™. Este modelo de telemonitorización personalizada basada en inteligencia artificial que predice la adherencia en pacientes con AOS ya demostró hace unos meses, en países como Francia o Portugal, ser capaz de mejorar la adherencia al tratamiento de aquellos pacientes que no cumplían con el tratamiento. Ahora, los resultados premilinares de un estudio llevado a cabo en España, obtenidos a partir de 679 pacientes evaluables, muestran una señal consistente durante los primeros 90 días de tratamiento, con valores descriptivos superiores tanto en el uso medio nocturno de la CPAP como en la proporción de pacientes que superan las cuatro horas de utilización por noche.

Los datos preliminares han sido presentados en el Congreso Internacional de la Sociedad Europea de Respiratorio (ERS 2026), que se celebra del 4 al 9 de septiembre en Barcelona. El trabajo “AI-supported personalized telemonitoring for early CPAP adherence in obstructive sleep apnea: Preliminary results from the AIRGENIOUS study” firmado por Pedro Landete, Sandra Guedes, Enrique Zamora, María González, Elena Ávalos, Yasaman Kakaei Siahkal y Alexandra Vañes.

La IA, superior al protocolo estándar

En concreto, el estudio prospectivo, aleatorizado y multicéntrico analiza si un seguimiento guiado por AIRGENIOUS y estratificado según el riesgo de adherencia puede alcanzar resultados no inferiores a los obtenidos con el protocolo estándar eSleepProtocol durante los primeros 90 días de tratamiento.

El análisis incluye 333 pacientes seguidos mediante AIRGENIOUS™ y 346 mediante el protocolo estándar. Según los resultados presentados, en los tres periodos consecutivos de 30 días analizados, el modelo mostró valores descriptivos superiores en los dos principales indicadores estudiados. Estos son: el tiempo medio de utilización nocturna de la CPAP y el porcentaje de pacientes que alcanzaron más de cuatro horas de tratamiento por noche.

Las diferencias observadas fueron de aproximadamente 0,13 a 0,15 horas adicionales de uso nocturno y de entre tres y cinco puntos porcentuales en la proporción de pacientes que alcanzaron más de cuatro horas de tratamiento por noche.

“Los resultados que presentamos en ERS muestran una tendencia consistente a lo largo de los primeros 90 días. AIRGENIOUS nos permite trabajar con la información de la CPAP de una forma más dinámica, identificar qué pacientes pueden necesitar apoyo y adaptar el seguimiento a su evolución. Esa capacidad de priorización puede ayudarnos a intervenir antes y con mayor precisión”, explica el Dr. Pedro Landete Rodríguez, subdirector médico y director de Continuidad Asistencial del Hospital Universitario de La Princesa, profesor asociado de Medicina de la Universidad Autónoma de Madrid y miembro de la Cátedra UAM-Linde, en cuyo marco se desarrolla AIRGENIOUS.

Los investigadores subrayan que se trata todavía de resultados preliminares y descriptivos. El análisis estadístico definitivo determinará si se alcanza formalmente el criterio de no inferioridad establecido en el protocolo.

De monitorizar a priorizar

AIRGENIOUS combina los datos obtenidos mediante la telemonitorización de la CPAP con una estimación dinámica del riesgo para generar itinerarios de seguimiento adaptativos. En lugar de aplicar el mismo calendario de seguimiento a todos los pacientes, el sistema reevalúa de forma periódica la situación de cada uno, identifica posibles problemas relacionados con la adherencia o el tratamiento y recomienda la intervención más adecuada.

Durante el primer mes, se realizan reevaluaciones en ventanas temporales cortas. A partir del día 28, el sistema utiliza un modelo de predicción móvil que actualiza el riesgo y genera nuevos planes de actuación a medida que evoluciona el paciente.

Las intervenciones pueden incluir mensajes educativos, llamadas de apoyo ante problemas de adherencia o fugas, revisiones técnicas o clínicas y, cuando es necesario, escalado al médico prescriptor. La respuesta del paciente se incorpora posteriormente al proceso para mantener, adaptar o intensificar la siguiente actuación.

Además de la adherencia, el análisis final evaluará otros parámetros, entre ellos el uso medio nocturno de CPAP, fugas, índice de apnea-hipopnea residual, abandono del tratamiento, puntuación de Epworth, índice de masa corporal y carga de intervenciones asociada al seguimiento.

Los autores consideran que la principal aportación clínica del modelo reside en su capacidad para transformar la telemetría rutinaria de la CPAP en un soporte más oportuno y estratificado según riesgo, preservando al mismo tiempo el juicio clínico. Así, desde el punto de vista científico, AIRGENIOUS plantea un sistema de apoyo a la decisión en circuito cerrado que conecta datos cambiantes del paciente, predicción de riesgo, priorización, selección de intervenciones y reevaluación de la respuesta.

Inteligencia artificial con supervisión humana

El modelo se ha desarrollado bajo un enfoque human-in-the-loop. Es decir, la inteligencia artificial contribuye a priorizar pacientes y recomendar actuaciones, pero la revisión y ejecución de las intervenciones permanece en manos de los equipos asistenciales. Este enfoque permite avanzar desde una telemonitorización fundamentalmente descriptiva hacia un modelo en el que los datos puedan contribuir a ordenar prioridades asistenciales y orientar intervenciones en función de la evolución de cada paciente.

“En atención domiciliaria recibimos cada día una enorme cantidad de información. Nuestro reto es convertirla en decisiones útiles y en un seguimiento que responda mejor a la situación de cada paciente. AIRGENIOUS aporta una forma de ordenar esa información, priorizar necesidades y orientar al equipo asistencial hacia la actuación más adecuada en cada momento, con la supervisión de los profesionales durante todo el proceso”, señala la Dra. Alexandra Vañes, directora médica de Linde Médica.

Cada 7 de septiembre, el Día Mundial de Concienciación sobre la Distrofia Muscular de Duchenne pone el foco sobre una de las enfermedades neuromusculares raras más graves de la infancia. Se trata de una patología genética, progresiva y degenerativa que afecta principalmente a niños y jóvenes varones (al menos uno de cada 3.500) y que provoca un deterioro continuo de la musculatura esquelética, respiratoria y cardíaca, hasta comprometer gravemente su autonomía y su esperanza de vida.

Aunque en los últimos años se han producido importantes avances en el desarrollo de terapias dirigidas a determinadas mutaciones, todavía no existe una cura y muchos pacientes continúan necesitando nuevos tratamientos capaces de ralentizar la progresión de la enfermedad. En este contexto, un ensayo clínico internacional publicado en The Lancet (HOPE-3) aporta nuevos datos que demuestran que una terapia celular experimental puede frenar el deterioro muscular en pacientes con distrofia muscular de Duchenne en fases avanzadas.

El estudio evaluó la terapia celular deramiocel en 106 niños y jóvenes de entre 10 y 22 años con enfermedad avanzada. Los participantes recibieron infusiones intravenosas cada tres meses durante un año y fueron comparados con un grupo placebo en un ensayo multicéntrico, aleatorizado y doble ciego.

Para pacientes en fases tardías

Uno de los aspectos más relevantes del ensayo es que se dirigió a una población que suele quedar fuera de muchos estudios: pacientes en fases tardías de la enfermedad, cuando ya han perdido la capacidad de caminar o están a punto de hacerlo.

Los resultados muestran que quienes recibieron la terapia conservaron la función de las extremidades superiores un 54% más lentamente que los participantes tratados con placebo, un dato especialmente importante porque mantener el movimiento de brazos y manos permite conservar durante más tiempo actividades cotidianas como comer, asearse o manejar una silla de ruedas. Además, la terapia mostró un perfil de seguridad comparable al placebo y fue bien tolerada por los participantes.

El tratamiento estudiado no actúa corrigiendo el defecto genético responsable de la enfermedad ni restaura la producción de distrofina. Se trata de una terapia celular elaborada a partir de células derivadas del corazón de donantes que ejercen un efecto antiinflamatorio y antifibrótico mediante la liberación de vesículas extracelulares con moléculas bioactivas. Ese mecanismo permite reducir el daño progresivo del músculo y ralentizar la evolución de la enfermedad.

Beneficios para el corazón

La afectación cardíaca constituye una de las principales causas de fallecimiento en la distrofia muscular de Duchenne. Aunque el objetivo principal del estudio era evaluar la función de las extremidades superiores, los investigadores también analizaron la evolución del corazón mediante resonancia magnética.

En el conjunto de los participantes no se alcanzó una diferencia estadísticamente significativa en la fracción de eyección ventricular, uno de los principales indicadores de función cardíaca. Sin embargo, sí se observaron señales favorables, especialmente entre los pacientes que ya presentaban miocardiopatía al inicio del ensayo, así como una reducción de la fibrosis cardíaca, un hallazgo que los autores consideran especialmente prometedor y que deberá confirmarse en estudios de mayor duración.

La opinión del experto

Para Marisol Montolio, directora de Investigación y Tecnología de Duchenne Parent Project Spain y directora de la Cátedra de Enfermedades Raras de la Universitat de Barcelona, el trabajo supone un avance muy relevante porque «pocos ensayos clínicos tienen como destinatario a esta población de pacientes con distrofia muscular de Duchenne avanzada».

En declaraciones aportadas a Science Media Center España, la investigadora destaca que otra de las principales ventajas del tratamiento es que no depende del tipo de mutación genética que tenga cada paciente, a diferencia de otras terapias disponibles. Esto significa que, si finalmente demuestra su eficacia y obtiene las autorizaciones regulatorias necesarias, podría beneficiar a un número mucho mayor de personas afectadas.

Montolio subraya igualmente que la preservación de la función de las extremidades superiores puede traducirse en una mejora importante de la calidad de vida y en un mayor mantenimiento de la independencia durante más tiempo.

Primeros pasos

En la misma línea se pronuncia Arístides López-Márquez, investigador del Institut de Recerca Sant Joan de Déu, la Universitat de Barcelona y el CiberER, quien recuerda que se trata del primer ensayo clínico de fase III que evalúa una terapia celular sistémica no autóloga en una enfermedad genética, así como el primer estudio de estas características realizado específicamente en pacientes con Duchenne en fases avanzadas.

Según el investigador, los resultados muestran una ralentización significativa de la progresión de la enfermedad y abren «una ventana de oportunidad» para las personas con distrofia muscular de Duchenne, aunque insiste en que no puede hablarse de una cura.

Los propios autores del ensayo, encabezados por Craig M. McDonald, insisten en que todavía será necesario seguir evaluando la eficacia y la seguridad de esta terapia celular a largo plazo antes de que pueda incorporarse a la práctica clínica. Aun así, el estudio representa un paso importante en una enfermedad para la que las opciones terapéuticas continúan siendo muy limitadas, especialmente cuando la pérdida de movilidad ya es una realidad.

La Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR) ha puesto en marcha el Año SEPAR de la Vía Aérea 2026-2027, una iniciativa que quiere impulsar el diagnóstico precoz y un abordaje conjunto del asma, la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) y las bronquiectasias. Las tres son enfermedades respiratorias crónicas frecuentes que pueden coexistir en una misma persona y que, según la sociedad científica, necesitan una atención más coordinada entre atención primaria, neumología y otras especialidades.

Bajo el lema Escucha tu respiración, el programa pretende llamar también la atención de la población sobre síntomas que con frecuencia se normalizan o se atribuyen a otras causas, como la tos persistente, la falta de aire, la producción de mucosidad o las infecciones respiratorias recurrentes. Uno de los datos que explican la dimensión del problema es que el 51% de las personas con síntomas respiratorios persistentes no consulta con un profesional sanitario.

Sin diagnosticar

Las enfermedades de la vía aérea constituyen uno de los principales motivos de consulta tanto en atención primaria como en neumología. Según los datos recogidos por SEPAR, el 12,1% de la población española padece EPOC, el 7% tiene asma y el 3,6% presenta bronquiectasias.

A pesar de esta elevada frecuencia, una parte importante de las personas afectadas todavía no sabe que tiene una enfermedad respiratoria. El infradiagnóstico alcanza al 78% de los casos de EPOC y oscila entre el 20% y el 70% en el asma. En las bronquiectasias también persisten dificultades para llegar al diagnóstico, relacionadas, entre otros factores, con el uso insuficiente de determinadas pruebas de imagen.

Para la doctora Patricia Sobradillo, coordinadora del Año SEPAR de la Vía Aérea 2026-2027, es necesario cambiar la forma de entender estas enfermedades. «No podemos seguir viendo el asma, la EPOC y las bronquiectasias como compartimentos estancos. La vía aérea es una unidad funcional y, por eso, nuestros pacientes necesitan una atención integrada, coordinada y basada en el diagnóstico precoz», señala.

Detección de síntomas

La iniciativa pondrá en marcha acciones de sensibilización para que las personas reconozcan los síntomas respiratorios que deberían llevarlas a consultar con un profesional sanitario. La intención es favorecer que el diagnóstico y el tratamiento comiencen antes y evitar que la enfermedad avance durante años sin ser identificada.

Esta detección temprana también resulta relevante porque las tres patologías generan una considerable utilización de recursos sanitarios. La EPOC supone un coste estimado de 38.600 millones de euros al año en la Unión Europea, mientras que el asma representa alrededor de 19.000 millones de euros anuales en costes sanitarios y sociales. En el caso de las bronquiectasias, el gasto medio se sitúa en unos 4.000 euros por paciente y año.

Otro de los objetivos del Año SEPAR de la Vía Aérea es mejorar la coordinación entre atención primaria y neumología y establecer criterios y protocolos comunes para las distintas enfermedades.

Más formación

SEPAR quiere reforzar especialmente la formación de los médicos de familia, por su papel como primer punto de contacto cuando aparecen síntomas respiratorios. También plantea una mayor implicación de las farmacias comunitarias en la detección precoz de posibles casos y una colaboración más estrecha con otras especialidades que participan en el seguimiento de estos pacientes.

El proyecto contempla asimismo avanzar hacia una atención más personalizada, teniendo en cuenta los diferentes perfiles de pacientes y las nuevas terapias biológicas disponibles. A ello se sumarán acciones destinadas a mejorar la educación sanitaria y el empoderamiento de las personas con enfermedades de la vía aérea para que participen de forma más activa en el cuidado de su salud.