Unidos por la salud

Pertenece y transforma la comunidad de pacientes

Con millones de desplazamientos previstos durante las próximas semanas, pasar varias horas sentado en un coche, un tren o un avión será una situación habitual para muchas personas. Sin embargo, esa inmovilidad prolongada puede favorecer la aparición de la denominada trombosis del viajero, una trombosis venosa profunda que aumenta el riesgo de complicaciones graves si no se detecta y trata a tiempo.

Los expertos recuerdan que el riesgo comienza a incrementarse a partir de las cuatro horas de escasa movilidad y es todavía mayor cuando el trayecto supera las ocho horas, independientemente del medio de transporte utilizado. De hecho, aunque tradicionalmente se ha asociado a los vuelos de larga distancia y se conoce popularmente como síndrome de la clase turista, los especialistas insisten en que el problema no depende del tipo de billete ni de viajar en avión. También puede aparecer durante largos desplazamientos en coche, autobús o tren, siempre que la persona permanezca muchas horas prácticamente inmóvil.

La explicación está en el funcionamiento de los músculos de las pantorrillas, que actúan como un ‘segundo corazón’ impulsando la sangre desde las piernas hacia el corazón cada vez que caminamos. Cuando ese movimiento desaparece durante un periodo prolongado, el retorno venoso se vuelve menos eficaz, la sangre circula más lentamente y aumenta la probabilidad de que se forme un coágulo en las venas profundas de las piernas. Si ese trombo se desprende y llega a los pulmones puede provocar una embolia pulmonar, una complicación que requiere atención médica urgente.

Síntomas

Uno de los aspectos que más preocupa a los especialistas es que la trombosis del viajero no siempre se manifiesta durante el desplazamiento. Los síntomas pueden aparecer horas, días o incluso semanas después de haber finalizado el viaje.

Daniela Silva, especialista en medicina interna y E-Health Medical Manager de Cigna Healthcare España, explica que los signos más característicos son el dolor, la hinchazón, el enrojecimiento o el aumento de temperatura en una sola pierna, especialmente si la persona presenta factores de riesgo como obesidad, tabaquismo, embarazo, determinados tratamientos hormonales, una cirugía reciente, antecedentes de trombosis o alteraciones de la coagulación. Si, además, aparecen dolor en el pecho, dificultad para respirar, palpitaciones o mareo, es necesario solicitar atención médica urgente.

Para disminuir la probabilidad de sufrir una trombosis venosa profunda durante los desplazamientos estivales, los expertos aconsejan interrumpir periódicamente la inmovilidad. En los viajes en avión o tren recomiendan levantarse y caminar por el pasillo cada una o dos horas siempre que sea posible, mientras que en los trayectos por carretera conviene planificar paradas regulares para bajar del vehículo, caminar al menos diez minutos y estirar las piernas antes de continuar el viaje.

Otros ejercicios

Cuando no sea posible levantarse, también puede ayudar realizar pequeños ejercicios desde el asiento, como elevar alternativamente talones y puntas de los pies o hacer movimientos circulares con los tobillos para activar la musculatura de las piernas y favorecer el retorno de la sangre.

Los especialistas recomiendan además evitar posturas que dificulten la circulación, como permanecer mucho tiempo con las piernas cruzadas o apoyar equipaje sobre ellas. Es importante mantener una adecuada hidratación, moderar el consumo de alcohol y elegir ropa holgada y calzado cómodo que no compriman las piernas ni la cintura.

Además, las personas con antecedentes de trombosis, cáncer, cirugía reciente, embarazo, movilidad reducida o trastornos de la coagulación deben consultar con un profesional sanitario antes de realizar un viaje prolongado. En estos casos, el uso de medias de compresión o de medicamentos anticoagulantes puede estar indicado, pero siempre tras una valoración médica individualizada y nunca por iniciativa propia.

Según los últimos datos de la Organización Mundial del Turismo, las llegadas de turistas internacionales han crecido hasta superar los 1.520 millones de personas en todo el mundo. Viajar a otros países es una experiencia altamente enriquecedora, pero exige una preparación exhaustiva para quienes conviven con patologías crónicas. En este contexto, Pfizer ha promovido la reedición de la guía ‘Coagulopatías y viajes: lo que necesitas saber’.

Este documento actualizado ofrece recomendaciones claras y prácticas para que las personas con trastornos de la coagulación puedan planificar y disfrutar de sus desplazamientos de manera segura.

En este contexto, la guía se estructura en tres bloques diferenciados: antes, durante y después del viaje, que abordan los principales aspectos organizativos y asistenciales a tener en cuenta en cada etapa. Además, incorpora una lista de comprobación o checklist destinada a facilitar la preparación previa y asegurar que se dispone de toda la documentación y el material necesarios. Y es que, viajar con este tipo de enfermedades requiere adoptar determinadas precauciones, como llevar la medicación necesaria y prever la posible necesidad de atención especializada en el destino. No obstante, el conocimiento y abordaje actuales de estas patologías permiten que estos desplazamientos puedan realizarse con mayores garantías de seguridad.

‘Coagulopatías y viajes: lo que necesitas saber’ nace con un fuerte consenso profesional y cuenta con el aval de las principales entidades del sector, incluyendo la Sociedad Española de Trombosis y Hemostasia (SETH), la Sociedad Española de Hematología y Hemoterapia (SEHH), la Sociedad Española de Medicina del Viajero (SEMEVI), la Real Fundación Victoria Eugenia, la Federación Española de Hemofilia (FEDHEMO), la Asociación de Hemofilia de la Comunidad de Madrid (ASHEMADRID) y la colaboración del Ministerio de Sanidad.

Un enfoque centrado en la calidad de vida

Convivir con una coagulopatía ha supuesto tradicionalmente un reto en distintos ámbitos de la vida cotidiana, incluido viajar. Sin embargo, los avances en el abordaje clínico de estas patologías han reducido de forma significativa estas limitaciones, permitiendo una vida cada vez más normalizada y con mayores niveles de autonomía. En este contexto, la Dra. María Teresa Álvarez, presidenta de la Sociedad Española de Trombosis y Hemostasia (SETH), ha coordinado el desarrollo científico de la guía.

Según el Dr. Francisco López, especialista del Servicio de Hematología del Hospital Regional de Málaga, “este documento no tiene otro fin que convertirse en una herramienta útil y de apoyo para las personas con una coagulopatía, de modo que no detengan sus planes a causa de su enfermedad. Lo que buscamos es responder a sus dudas y facilitar un disfrute seguro de los viajes, sin descuidar su bienestar. La preparación adecuada y el respaldo del equipo médico son pilares fundamentales para lograr esa tranquilidad”.

En esta línea,el Dr. Rubén Berrueco, jefe del Servicio de Hematología Pediátrica del Hospital Sant Joan de Déu (Barcelona), subraya que “ver cómo los niños y jóvenes con hemofilia u otras coagulopatías pueden hoy en día disfrutar de su tiempo libre de forma segura es muy satisfactorio desde el punto de vista profesional. Aportar recursos prácticos para que las familias pierdan el miedo y puedan vivir estas experiencias con total tranquilidad es fundamental, ya que el ocio, los viajes y el descanso también forman parte indispensable de su desarrollo, salud y bienestar”.

Para que esta autonomía sea posible, es necesario un enfoque integral que incluya también el ámbito social y apoye iniciativas que tengan en cuenta la experiencia diaria de quienes conviven con estas enfermedades. “Esta guía supone un paso más allá del ámbito clínico. Basada en la experiencia acumulada de pacientes y profesionales sanitarios, se configura como un documento cercano a la realidad diaria y orientado a mejorar la calidad de vida, contribuyendo además a derribar barreras y estigmas en torno a los trastornos hemorrágicos”, afirma el Dr. Juan Andrés De Pablo, profesor e investigador de la Universidad Europea de Madrid, paciente y presidente de la Asociación de Hemofilia de la Comunidad de Madrid (ASHEMADRID).

Planificación y prevención para un viaje seguro

Más allá del manejo de la propia patología, las personas con coagulopatías pueden verse expuestas a diferentes enfermedades infecciosas presentes en su destino. Por ello, la guía dedica especial atención a los pasos preventivos, como la inmunización o la preparación de informes médicos, así como a protocolos básicos de actuación como el método RICE (Reposo, Hielo, Compresión y Elevación) ante posibles traumatismos.

Para el jefe de Servicio de Sanidad Exterior del Centro de Vacunación Internacional de Algeciras y presidente la Sociedad Española de Medicina del Viajero (SEMEVI), el Dr. José Francisco Gallegos, “es prioritario adoptar medidas de prevención frente a los riesgos sanitarios en destino, lo que incluye acudir a un Centro de Vacunación Internacional, recibir las vacunas indicadas y mantener hábitos de higiene adecuados durante el viaje. Estas medidas son tan importantes como disponer de la medicación necesaria, ya que la salud es la base para poder disfrutar plenamente del viaje”.

La planificación sanitaria en los desplazamientos internacionales es otro de los aspectos abordados. Sobre ello, el Dr. Miguel Dávila, subdirector adjunto de Sanidad Exterior de la Dirección General de Salud Pública y Equidad en Salud del Ministerio de Sanidad, subraya la importancia de la anticipación como principal herramienta preventiva. “La planificación previa permite recopilar la información necesaria sobre el país de destino y contribuye a garantizar un viaje seguro y sin incidencias, facilitando la continuidad de la atención sanitaria fuera de nuestras fronteras”, concluye.

Zaragoza acogerá la sede de la Agencia Estatal de Salud Pública (Aesap). Así lo ha anunciado el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, tras la reunión del Consejo de Ministros de este martes. De este modo, Zaragoza se impone a Barcelona, Granada, León, Lugo, Murcia, Oviedo y Toledo, que también se habían ofrecido.

La AESAP desempeñará sus funciones en los ámbitos de vigilancia en salud pública, en preparación y respuesta frente a futuras emergencias, en asesoramiento y evaluación, en salud pública internacional y en información y comunicación de riesgos para la salud.

Se configura como una institución de excelencia técnica y científica que tiene como objeto la preparación, prevención, detección y respuesta rápida frente a amenazas y riesgos para la salud de la población.

El Ministerio de Sanidad siempre ha destacado que supone dar un paso decisivo para abordar con garantías las respuestas en el actual contexto de cambio climático y su afección a la salud, así como a nuevas zoonosis o a enfermedades emergentes.

Las funciones de la Aesap

Con respecto a la vigilancia, será el organismo encargado de coordinar y evaluar el funcionamiento de la Red de Vigilancia en Salud Pública, así como el de monitorizar los riesgos y llevar a cabo el sistema de alerta precoz y respuesta rápida.

También será el órgano que contribuya a la preparación y respuesta del sistema sanitario frente a futuras emergencias de salud pública, elaborando planes de preparación y respuesta ante alertas, riesgos, amenazas actuales y emergentes para la salud humana.

En su función de asesoramiento y evaluación, reforzará la coordinación con las instituciones de Salud Pública, impulsando el trabajo en red, y contribuirá al diseño y evaluación de políticas One Health (salud humana, salud animal y medio ambiente).

Además, promoverá el liderazgo de España a nivel internacional en la detección, vigilancia, evaluación y gestión de riesgos para la salud. Por último, será el centro encargado de promover la información y comunicación a la ciudadanía de los riesgos y amenazas para la salud.

Para millones de personas, ponerse las gafas o las lentes de contacto cada mañana forma parte de la rutina. Sin embargo, cada vez son más quienes perciben esta dependencia visual como una limitación que va más allá de corregir un defecto refractivo. Practicar deporte, viajar, disfrutar de la playa o, simplemente, desenvolverse con espontaneidad en el día a día son situaciones en las que muchos usuarios sienten que las gafas o las lentillas condicionan su calidad de vida.

Así lo refleja el informe «La salud visual en España», elaborado por STAAR Surgical y avalado científicamente por la Sociedad Española de Cirugía Ocular Implanto-Refractiva (SECOIR), que analiza cómo viven los españoles su dependencia de sistemas de corrección visual y cuál es su conocimiento sobre las distintas alternativas disponibles.

El estudio recuerda que casi el 80% de la población española presenta algún defecto refractivo, una cifra que pone de manifiesto la magnitud de un problema que, aunque habitualmente se considera menor, puede tener un impacto significativo en el bienestar diario.

«Los defectos refractivos afectan a millones de personas y, aunque a menudo se perciben como un problema menor, pueden tener un impacto importante en la calidad de vida. Hoy contamos con diferentes alternativas para corregir la visión, por lo que es fundamental que cada persona reciba una valoración individualizada y disponga de información rigurosa junto a su oftalmólogo», señalan desde la SECOIR.

El deporte y la playa, los momentos de mayor incomodidad

La investigación pone de manifiesto que la dependencia de gafas y lentillas condiciona especialmente las actividades relacionadas con el ocio y la vida activa. El 34% de los encuestados identifica la práctica deportiva como la situación en la que experimenta mayores molestias, mientras que el 26% señala la playa y la piscina como los escenarios más incómodos debido a las limitaciones que supone utilizar gafas o lentes de contacto. A ello, se suman otras dificultades cotidianas como el empañamiento de los cristales, la necesidad de transportar líquidos de mantenimiento o recambios para las lentillas y las molestias derivadas de su uso prolongado.

El estudio revela además que el cansancio visual se ha convertido en uno de los principales problemas para quienes utilizan lentes de contacto durante muchas horas al día. La sequedad ocular, la fatiga visual y la sensación de incomodidad al final de la jornada hacen que muchas personas perciban la corrección visual no solo como una necesidad funcional, sino también como un factor que afecta directamente a su bienestar.

Los jóvenes buscan soluciones permanentes

Más allá del uso cotidiano de gafas o lentillas, el informe detecta un creciente interés por las alternativas de corrección permanente, especialmente entre la población más joven. En conjunto, el 37% de los participantes afirma plantearse operarse la vista, una cifra que aumenta hasta el 56% entre las personas de 21 a 30 años. Las principales motivaciones no son estéticas, sino prácticas. Poder levantarse viendo correctamente, practicar deporte sin limitaciones o evitar la dependencia diaria de gafas y lentillas aparecen entre las razones más citadas.

Pese a este interés, la cirugía refractiva continúa generando incertidumbre. El 32% de los encuestados reconoce que su principal temor es que la intervención no salga bien o provoque una pérdida de visión. También preocupan la irreversibilidad de algunos procedimientos, los posibles efectos secundarios o el empeoramiento del ojo seco. No obstante, entre quienes ya han optado por una corrección permanente, la percepción cambia con el tiempo. Muchos consideran que el coste inicial termina compensándose gracias a la mejora en calidad de vida y al ahorro acumulado en gafas, lentillas y productos de mantenimiento.

Persisten las dudas sobre las distintas opciones

El informe también pone de relieve un importante desconocimiento sobre las diferentes alternativas disponibles para corregir la visión. Aunque el 98% de los encuestados afirma conocer la cirugía láser, otras técnicas más recientes, como las lentes implantables, siguen siendo poco conocidas entre la población. Al mismo tiempo, crece el interés por soluciones reversibles, elaboradas con materiales biocompatibles y que respeten la estructura natural del ojo.

En cualquier caso, los participantes tienen claro dónde quieren resolver sus dudas: el 77% prefiere recibir información directamente de un oftalmólogo, priorizando una explicación personalizada sobre riesgos, beneficios y las opciones más adecuadas para cada caso.

Los resultados reflejan un cambio en la forma de entender la salud visual. Para muchas personas ya no se trata únicamente de ver bien, sino de disponer de soluciones que les permitan desarrollar su vida cotidiana con mayor comodidad, autonomía y libertad.

Un verano más, España vive inmersa en una sucesión de grandes incendios forestales, algunos de ellos con víctimas mortales, viviendas destruidas y miles de personas afectadas. Pero esta situación también tiene un impacto negativo sobre la salud de las personas con migraña y otras cefaleas. Una investigación publicada en JAMA Network Open concluye que la exposición al humo de los incendios forestales se asocia con un aumento de las visitas a los servicios de urgencias por estos trastornos neurológicos.

Los resultados adquieren especial relevancia en un contexto como el actual, en el que España encadena dos años consecutivos superando las 100.000 hectáreas quemadas y los incendios se han convertido en un problema creciente de salud pública, además de una emergencia ambiental y social.

El trabajo, realizado en Canadá, analizó cerca de un millón de consultas a urgencias registradas entre 2010 y 2023 en las provincias de Alberta y Ontario durante la temporada de incendios. Los investigadores observaron que, a medida que aumentaba la concentración en el aire de partículas finas de menos de 2,5 micras (PM2.5) procedentes del humo, también se incrementaban las consultas por migrañas y otros dolores de cabeza.

Nuevas evidencias

En declaraciones facilitadas por Science Media Centre España, Robert Belvís, jefe clínico de la Unidad de Cefaleas y Neuralgias del Hospital de la Santa Creu i Sant Pau de Barcelona y coordinador del Grupo de Estudio de Cefaleas de la Sociedad Española de Neurología (SEN), considera que el estudio es de «buena calidad» y confirma una relación que ya apuntaban investigaciones realizadas anteriormente en Australia, Estados Unidos y Corea.

Según explica, el humo de los incendios contiene partículas capaces de activar el sistema trigeminovascular, principal mecanismo implicado en la aparición de la migraña y otras cefaleas primarias.

El neurólogo destaca además que la investigación no se limita a comparar los días con y sin incendios, sino que analiza la concentración de partículas PM2.5 presentes en el aire, lo que aporta mayor solidez a los resultados. De hecho, los autores observaron que un incremento de 5 microgramos por metro cúbico de estas partículas se asociaba con un aumento aproximado del 6% en las consultas a urgencias por cefalea.

Un verano especialmente complicado

Para Belvís, las conclusiones del estudio tienen un interés práctico para países como España, donde los incendios forestales forman ya parte del paisaje estival y pueden prolongarse durante semanas, exponiendo a la población al humo incluso a decenas de kilómetros de distancia del fuego.

No obstante, el especialista también recuerda algunas limitaciones de la investigación. Entre ellas, que no se analizó si los pacientes ya sufrían cefaleas previamente, la distancia entre su domicilio y los incendios o las diferencias en la composición del humo, que puede variar en función de la vegetación o de otros materiales que ardan. Aun así, considera que el trabajo constituye una aproximación «muy correcta».

El papel del estrés

Por su parte, Pablo Irimia, neurólogo de la Clínica Universidad de Navarra especializado en el diagnóstico y tratamiento de las cefaleas, también destaca la calidad metodológica del estudio y considera plausible que la inhalación de las partículas liberadas por los incendios actúe como desencadenante de crisis intensas que requieran atención urgente.

Sin embargo, el especialista plantea que el estrés asociado a vivir un incendio también podría contribuir a explicar parte de los resultados. Recuerda que bajo el término cefaleas primarias se agrupan trastornos con mecanismos diferentes, por lo que un desencadenante común resulta llamativo.

En su opinión, la ansiedad provocada por la proximidad de un incendio, las evacuaciones o la incertidumbre que generan estos episodios podría favorecer la aparición de crisis más intensas o hacer que las personas perciban sus síntomas como más graves y decidan acudir a un servicio de urgencias.

Las olas de calor no afectan por igual a toda la población. Además de la edad o la presencia de enfermedades crónicas, factores como la pobreza energética, las condiciones de la vivienda o la precariedad laboral pueden aumentar de forma considerable el riesgo de sufrir problemas de salud asociados a las altas temperaturas. Así lo advierte la Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria (semFYC), que reclama incorporar los determinantes sociales de la salud en las estrategias de prevención frente al calor extremo.

La advertencia llega en un verano que está siendo especialmente cálido y en el que se estima que ha habido un gran crecimiento en el número de fallecimientos atribuibles al calor. Según los datos estadísticos del Sistema de Monitorización de la Mortalidad Diaria (MoMo), durante el mes de junio de 2026 podrían haber fallecido más de 1.000 personas por motivos asociados a las altas temperaturas, frente a los menos de 500 del año pasado. Y en este aumento, según semFYC, están implicados multitud de variables.

«La susceptibilidad de las personas a las temperaturas extremas no depende en exclusiva de factores individuales, sino que tiene una relación muy estrecha con las condiciones en las que vivimos y trabajamos», explica Sandra Robles, médica de familia y coordinadora del Grupo de Trabajo de Inequidades en Salud de la semFYC.

Gasto energético

Uno de los factores que más preocupa a los profesionales es la pobreza energética, que limita la capacidad de muchas familias para mantener una temperatura adecuada en sus hogares durante los episodios de calor intenso. Según los datos que recoge la sociedad científica, alrededor del 17% de los hogares soporta un gasto energético desproporcionado en relación con sus ingresos, aunque algunos estudios elevan esta situación hasta una de cada tres familias.

Esta realidad obliga en muchos casos a reducir el uso de ventiladores o aire acondicionado, restringir el consumo eléctrico o modificar hábitos cotidianos, lo que incrementa el riesgo de deshidratación, agotamiento, golpes de calor o descompensaciones de enfermedades previas.

«La vulnerabilidad energética es una forma más de manifestación de pobreza», señala Robles, quien recuerda además que las familias con menos recursos suelen residir en viviendas más antiguas y con menor eficiencia energética, lo que dificulta aún más protegerse de las altas temperaturas.

Perfiles más vulnerables

La sociedad científica identifica varios perfiles especialmente vulnerables frente al calor. Entre ellos figuran las personas mayores, los menores de cuatro años, quienes presentan situaciones de dependencia y los pacientes con enfermedades crónicas como patologías cardiovasculares, diabetes, enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), insuficiencia renal, demencia u obesidad.

Pero el riesgo también aumenta entre las personas desempleadas o con bajo nivel socioeconómico, la población migrante procedente de países del sur global y quienes viven en edificios construidos antes de la década de 1980, cuando los criterios de eficiencia energética eran mucho menos exigentes.

Además, la semFYC advierte de una mayor afectación en determinadas situaciones familiares, especialmente entre mujeres mayores que viven solas y familias monomarentales, colectivos que pueden encontrar mayores dificultades para afrontar los efectos del calor extremo. A ello se suman otros problemas indirectos relacionados con las altas temperaturas, como el incremento de la siniestralidad laboral, los accidentes de tráfico, los ahogamientos o las intoxicaciones alimentarias.

Medidas estructurales

Como indican desde la sociedad médica, la atención primaria desempeña un papel esencial para identificar a las personas con mayor riesgo, adaptar determinados tratamientos cuando las condiciones climáticas lo requieren y realizar un seguimiento más estrecho de los pacientes vulnerables. También se recurre a herramientas como las alertas meteorológicas sanitarias, el índice Kairós (que aporta previsiones de posibles fallecimientos a futuro) o materiales específicos de prevención elaborados por el Ministerio de Sanidad.

La semFYC considera igualmente necesario incorporar preguntas relacionadas con la pobreza energética durante la consulta, siempre que existan recursos sociales capaces de dar respuesta a las situaciones detectadas.

No obstante, la sociedad científica insiste en que las actuaciones sanitarias, por sí solas, no son suficientes. A su juicio, el mayor impacto sobre la salud llegará mediante medidas estructurales que mejoren la eficiencia energética de las viviendas, faciliten el acceso a la energía, refuercen la protección de los trabajadores expuestos al calor y promuevan una planificación urbana y arquitectónica con perspectiva de equidad.