Unidos por la salud

Pertenece y transforma la comunidad de pacientes

La infertilidad afecta a una de cada seis personas, pero todavía existe una importante falta de información sobre cómo impacta esta realidad en la vida cotidiana de quienes la padecen. Más allá de las cifras sobre tratamientos de reproducción asistida o tasas de éxito, siguen siendo escasos los datos sobre las consecuencias emocionales, sociales, laborales y económicas que afrontan miles de pacientes en España. Con el objetivo de cubrir este vacío, la Asociación Red Nacional de Infértiles ha puesto en marcha el Observatorio del Paciente con Infertilidad, una iniciativa pionera que aspira a recoger y dar visibilidad a la experiencia real de las personas afectadas.

Según explica la asociación, en España todavía no existe un gran estudio nacional que analice de forma integral la experiencia de las personas con infertilidad y de sus familias. Por ello, el Observatorio nace como una iniciativa permanente destinada a recopilar información, analizarla y transformarla en conocimiento útil para pacientes, profesionales sanitarios, investigadores, administraciones públicas y responsables políticos.

El proyecto arranca con una encuesta nacional abierta a pacientes de todo el país, cuyos resultados servirán de base para elaborar el primer Informe Anual Estado del Paciente con Infertilidad en España, un documento que pretende convertirse en una referencia para comprender las necesidades reales de este colectivo.

Conocer el impacto social de la infertilidad

Desde Red Infértiles recuerdan que, actualmente, se dispone de información sobre el número de tratamientos realizados o los ciclos de reproducción asistida iniciados, pero sigue existiendo un gran desconocimiento sobre aspectos fundamentales de la experiencia de los pacientes.

Entre las cuestiones que pretende analizar el Observatorio se encuentran: el acceso a la sanidad pública y privada; las listas de espera para recibir tratamiento; el coste económico real que asumen las familias; el impacto emocional de la infertilidad; la salud mental y las relaciones personales; las dificultades laborales y de conciliación; la información y el acompañamiento recibidos; las desigualdades territoriales; y las barreras y limitaciones existentes en el acceso a la atención.

El objetivo es transformar experiencias individuales en conocimiento colectivo y generar evidencia sobre la realidad emocional, económica, asistencial y social de la infertilidad en España.

Datos para impulsar mejoras

El funcionamiento del Observatorio seguirá un proceso estructurado que partirá de la recogida de información mediante la encuesta nacional, continuará con la elaboración del informe anual y culminará con la generación de datos que permitan impulsar mejoras en la atención y en las políticas relacionadas con la salud reproductiva.

Para la asociación, disponer de información fiable sobre la experiencia de los pacientes permitirá comprender mejor las necesidades existentes, identificar barreras de acceso y detectar oportunidades de mejora tanto en el ámbito sanitario como en el social. Asimismo, consideran que los resultados podrán resultar de utilidad para pacientes, profesionales sanitarios, investigadores, asociaciones e instituciones comprometidas con la mejora de la salud reproductiva y la atención a las personas con infertilidad.

Más de una década defendiendo a los pacientes

La iniciativa está impulsada por la Asociación Red Nacional de Infértiles, que lleva más de doce años trabajando para visibilizar la realidad de las personas con infertilidad y defender sus derechos. La entidad destaca que el Observatorio supone un paso más en su compromiso por convertir las experiencias de los pacientes en evidencia útil para mejorar la atención y promover cambios que respondan a sus necesidades reales.

Además, la asociación garantiza la independencia editorial del futuro informe y asegura que las conclusiones y recomendaciones responderán exclusivamente a los datos recogidos y al análisis realizado desde la perspectiva de los pacientes.

Un estudio dirigido por investigadores de la Universidad de Pittsburgh y UPMC (Estados Unidos), publicado en ‘JAMA Network Open’, ha descubierto que la vacunación contra el virus sincitial respiratorio (VSR) durante el embarazo redujo el riesgo de hospitalización en bebés pequeños en casi un 70%.

Este estudio aporta evidencia preliminar de la práctica clínica en Estados Unidos, demostrando que la administración de una dosis de la vacuna materna contra el VRS (vacuna RSVpreF) reduce las hospitalizaciones relacionadas con el VRS en lactantes. Los resultados concuerdan con los hallazgos de los ensayos clínicos de la vacuna RSVpreF. Esta vacuna fue aprobada por la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) en 2023.

«Diseñamos este estudio para centrarnos en lo que más importa a las familias: si su bebé podría terminar en el hospital», comenta la autora principal del estudio, Anne-Marie Rick, profesora adjunta de pediatría y ciencia clínica y traslacional en la Facultad de Medicina de Pitt y médica en el Hospital Infantil UPMC de Pittsburgh y el Hospital UPMC Magee-Womens. Y añade: «Los hallazgos muestran un impacto significativo para las familias y para el sistema de salud, y resaltan la eficacia que puede tener esta intervención durante los meses más vulnerables de la vida».

Entre 2 y 3 de cada 100 bebés son hospitalizados

El VRS es la principal causa de hospitalización infantil en Estados Unidos. Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), entre 2 y 3 de cada 100 bebés menores de 3 meses son hospitalizados cada año debido al VRS, y los casos graves a veces requieren oxígeno o ventilación mecánica. Hasta la aprobación de la vacuna RSVpreF, no existía una forma fiable de proteger a los recién nacidos sanos contra el VRS desde el nacimiento.

El estudio analizó los historiales médicos de lactantes de 90 días o menos que fueron hospitalizados por enfermedades respiratorias en el oeste de Pensilvania durante las temporadas de VRS de 2023-24 y 2024-25. Los investigadores se centraron en los lactantes a los que se les realizó la prueba del VRS y compararon los resultados entre aquellos cuyas madres recibieron la vacuna durante el embarazo y aquellos cuyas madres no la recibieron. Se excluyeron los lactantes que recibieron protección con anticuerpos monoclonales, una opción de prevención del VRS que se administra después del nacimiento.

En lactantes menores de 3 meses, la vacunación materna se asoció con una eficacia aproximada del 68% contra la hospitalización por enfermedades respiratorias causadas por el VRS y una eficacia del 69% contra infecciones pulmonares más graves también causadas por el virus.

Los resultados forman parte de un estudio en curso de cuatro años para evaluar la eficacia de la vacunación materna contra el VRS a lo largo de varias temporadas. Los investigadores continuarán haciendo un seguimiento de las pacientes durante las temporadas de VRS 2025-26 y 2026-27, ampliando el análisis para incluir a los lactantes de hasta 180 días de edad y evaluando la duración de la protección.

«Seguimos haciendo un seguimiento de los pacientes para comprender la eficacia de esta protección a lo largo del tiempo y en diferentes grupos», concluye Rick. «Este tipo de datos del mundo real son fundamentales para ayudar a las familias, los médicos y los responsables políticos a tomar decisiones informadas sobre la mejor manera de proteger a los bebés», indica.

Poco después de celebrar su primer simposio internacional, la Asociación de Hipotensión Intracraneal y Fugas de Líquido Cefalorraquídeo (Ahifuga) se ha colocado en el mapa de asociaciones referentes a nivel internacional participando, por primera vez, en la Spinal CSF Leak Awareness Week, conocida como Leakweek. Se trata de una campaña internacional de concienciación sobre las fugas de LCR y su impacto en la vida de las personas afectadas.

La iniciativa reunió este año a cinco organizaciones lideradas por pacientes en tres continentes: Spinal CSF Leak Foundation, Spinal CSF Leak Canada, CSF Leak Association, Spinal CSF Leak Australia y AHIFUGA. Esta colaboración global permitió aumentar la visibilidad de una enfermedad todavía poco reconocida, frecuentemente infradiagnosticada y con importantes consecuencias físicas, laborales, emocionales y sociales.

Durante toda la semana, Ahifuga desarrolló una campaña divulgativa en redes sociales centrada en explicar qué son las fugas de LCR, por qué su diagnóstico puede retrasarse durante meses o años, qué tipos existen, cómo afectan a la vida cotidiana y qué avances permiten mirar al futuro con esperanza.

Las asociaciones de paciente como motor de cambio

El primer día estuvo dedicado a presentar la colaboración internacional y el papel de las asociaciones de pacientes como motor de cambio. La campaña puso de relieve la importancia de las entidades lideradas por personas afectadas, que trabajan para mejorar la información disponible, apoyar a los pacientes, promover la investigación y defender una atención sanitaria más adecuada.

El segundo día, Ahifuga explicó su propia historia: cómo nació en 2023 de la unión de tres mujeres afectadas por fugas de LCR e hipotensión intracraneal que decidieron organizarse para que ninguna persona tuviera que buscar respuestas en soledad. Ese mismo día, la asociación difundió también un vídeo con testimonios de pacientes, mostrado durante el simposio internacional celebrado en Madrid en abril de 2026, en el que se abordó el coste humano de llegar tarde al diagnóstico.

A mitad de semana, la campaña se centró en la divulgación básica: qué es el líquido cefalorraquídeo, qué ocurre cuando se produce una fuga y por qué la cefalea ortostática —el dolor de cabeza que empeora al estar de pie y mejora al tumbarse— puede ser una señal clave. Ahifuga insistió también en que “esta enfermedad no es solo un dolor de cabeza, ya que puede ir acompañada de presión, mareos, náuseas, acúfenos, rigidez cervical, visión borrosa, fatiga o niebla mental”.

El reto de llegar al diagnóstico

Otro de los ejes principales fue la dificultad diagnóstica. Muchas personas afectadas reciben inicialmente diagnósticos erróneos, como migraña, estrés, cefalea tensional o ansiedad, y en algunos casos las pruebas de imagen iniciales pueden no mostrar hallazgos claros. Para los pacientes, este retraso puede suponer la pérdida del trabajo, de la autonomía, de la vida social y de la confianza en el sistema sanitario.

La campaña abordó además los distintos tipos de fugas de LCR, tanto espinales como craneales, y la importancia de que cada caso sea evaluado por equipos especializados y multidisciplinares. Ahifuga recordó que “las fugas de LCR son una patología tratable y que un diagnóstico adecuado puede abrir la puerta a opciones terapéuticas como parches hemáticos, embolizaciones o cirugía, según el tipo de fuga y la situación clínica de cada paciente”.

El sexto día estuvo dedicado a la voz de los pacientes. A través de testimonios reales, la asociación mostró cómo esta enfermedad puede paralizar una vida, pero también cómo el apoyo mutuo, la información y la comunidad pueden convertirse en una herramienta de resistencia, acompañamiento y esperanza.

La semana concluyó con una mirada al futuro: nuevas investigaciones, guías de consenso, registros internacionales de pacientes, encuentros científicos y colaboraciones entre entidades están contribuyendo a mejorar el reconocimiento de la enfermedad y a validar lo que los pacientes llevan años expresando: que las fugas de LCR pueden tener un impacto profundo en la calidad de vida y requieren una respuesta sanitaria más ágil, coordinada y especializada.

Con su participación en la Leakweek 2026, Ahifuga lanzó un mensaje claro a las personas afectadas y a sus familias: no están solas. La asociación continúa trabajando para ofrecer información rigurosa, apoyo, orientación y defensa de los derechos de los pacientes, así como para promover una atención más equitativa y especializada en España.

El final del desierto farmacológico que acabamos de vislumbrar para las recaídas del cáncer de ovario no puede convertirse en un oasis para unas pocas pacientes. Veamos por qué. Este año los oncólogos que lidiamos con este cáncer nos sentimos afortunados de poder contar con tres nuevas potenciales opciones terapéuticas para las recaídas, con tres mecanismos de acción distintos.

Esta triada de avances son los anticuerpos conjugados a fármacos (ADC), popularizados como caballos de Troya, la inmunoterapia con pembrolizumab y los inhibidores del receptor de glucocorticoides, como relacorilant.

El primer ADC en llegar para la recaída del cáncer de ovario ha sido mirvetuximab soravtansina, dirigido al receptor de folato alfa (FRα), en particular, a las pacientes con cáncer de ovario seroso de alto grado y alta expresión de FRα, aplicable al 40% de estos tumores. Está aprobado en Europa para pacientes en recaída tras haber recibido entre una y tres líneas de tratamiento y es, sin duda, un gran avance del que nos congratulamos. Hasta aquí las buenas noticias.

Cifras

Ahora, un baño de realidad numérico. Para aquellos tumores en los que ha fracasado la quimioterapia “estrella”, el platino, hemos tardado quince largos años en disponer de estos avances. En este tiempo, hemos tenido que sentarnos frente a numerosas pacientes para exponerles las escasas opciones que podíamos ofrecerles para la recaída, básicamente quimioterapia.

Cada paciente, con su rostro, su familia, sus proyectos, sus amigos, nos viene a la mente, más aún si no hemos podido ayudarla como merecía. Recordemos que cada año en España se diagnostican unos 3.800 casos de cáncer de ovario y que fallecen 2.000 mujeres por esta enfermedad.

Estas cifras reflejan la necesidad urgente de estrategias terapéuticas más eficaces. Debemos subrayar que la incidencia del cáncer ovárico es comparable a la de otros tumores con mucha mayor visibilidad pública, como el carcinoma de mama triple negativo.

Nos encontramos, pues, en una etapa agridulce. Por fin, se nutre nuestro acotado arsenal terapéutico para la recaída del cáncer de ovario, aunque lo hace a un ritmo excesivamente lento. Podemos contar los avances con los dedos de una mano, pero necesitamos miles de manos para calcular la enorme cantidad de mujeres que no pueden beneficiarse de ellos, porque necesitan otros tratamientos innovadores. Los oncólogos valoramos positivamente este paso, pero no puede quedarse en un avance tibio y bien intencionado.

Avances en el futuro

En los próximos años, los centros de investigación y la industria farmacéutica seguirán avanzando con determinación en el desarrollo de nuevas terapias, y las agencias regulatorias y las autoridades sanitarias continúan trabajando por optimizar sus procesos de aprobación.

Desafortunadamente, en España mirvetuximab soravtansina se encuentra actualmente en fase de fijación de precio y reembolso, un paso necesario para la disponibilidad para las pacientes. Conviene que todos los implicados mejoren estos procesos, manteniendo la mirada puesta en la urgencia clínica que representa el cáncer ovárico, una enfermedad que sigue afectando a muchas mujeres, algunas de ellas en edades muy tempranas de la vida.

Pese a este marco, albergamos la esperanza de que nuestro discreto arsenal terapéutico crezca más rápido a partir de ahora, pues ya existen ADC de nueva generación como trastuzumab deruxtecán, dirigido a pacientes con cáncer ovárico y alta expresión de la proteína HER2 —un subgrupo pequeño, de un 5% de los casos, pero con beneficio significativo— y ya aprobado por la FDA.

Hay, además, numerosos ADC en investigación dirigidos contra otras dianas, como Trop-2, cadherina-6 y B7-H4, entre otras, con expectativas de ofrecer un mejor perfil de toxicidad y otros anticuerpos frente al receptor de folato que parecen ser eficaces incluso en tumores con expresiones bajas del receptor FRα.

Ensayos clínicos

Los ensayos clínicos iniciales muestran, en algunos casos, respuestas superiores a las de la quimioterapia convencional. Dado el beneficio observado en pacientes que recaen, la investigación se está orientando a utilizar estos fármacos en líneas más tempranas de tratamiento, como la primera línea, el mantenimiento tras la quimioterapia inicial o incluso como sustitución de la quimioterapia basada en platinos.

De confirmarse los resultados, podrían traducirse en mejoras clínicas todavía mayores, aunque este objetivo de investigación sigue en curso. La investigación y aprobación de nuevos desarrollos para el cáncer de ovario no puede perder fuelle. Tras dejar atrás el desierto terapéutico, no podemos entretenernos en el oasis al que hemos llegado. Debemos hallar un abanico terapéutico diverso que nos permita avanzar hacia la medicina de precisión, también en el cáncer de ovario, por el bien de nuestras pacientes.

Por: Alejandro Martínez, jefe del Servicio de Oncología del Instituto Oncológico Rosell (IOR) Pangaea Oncology en el Hospital Universitari Dexeus de Barcelona

La participación de las organizaciones de pacientes en las decisiones sanitarias atraviesa uno de los momentos más relevantes de su historia reciente, gracias a la aprobación del Proyecto de Ley de Organizaciones de Pacientes y a la puesta en marcha del nuevo modelo de evaluación de tecnologías sanitarias. Ambos textos amplifican la voz de los pacientes en el debate sobre el futuro del Sistema Nacional de Salud.

De hecho, estos serán los temas principales a tratar en la XIII Jornada Somos Pacientes, que se celebrará el próximo 8 de julio en el Espacio KOI de Madrid a partir de las 10:00 horas bajo el lema Pacientes que cuentan: más participación para un sistema sanitario mejor. El encuentro, que ya tiene abiertas sus inscripciones, reunirá a representantes de organizaciones de pacientes, responsables públicos, profesionales sanitarios, expertos jurídicos y representantes de la industria farmacéutica para analizar cómo están evolucionando los mecanismos de participación y qué retos quedan por afrontar para consolidar una verdadera democracia sanitaria.

Tras la apertura institucional y la bienvenida a cargo de la presidenta de Farmaindustria, Fina Lladós, el encuentro arrancará con una intervención dedicada a analizar el momento actual que atraviesan las organizaciones de pacientes dentro del sistema sanitario español. Está prevista la participación del secretario de Estado de Sanidad, Javier Padilla, cuya intervención permitirá contextualizar los cambios normativos y estratégicos que se están produciendo en materia de participación ciudadana en salud.

El objetivo será reflexionar sobre cómo las asociaciones están dejando de ser meros agentes consultivos para convertirse progresivamente en actores con capacidad de influencia en el diseño, desarrollo y evaluación de las políticas sanitarias.

Toma de decisiones

Uno de los debates centrales de la jornada estará dedicado al nuevo papel de las organizaciones de pacientes en los procesos de toma de decisiones. La mesa reunirá a representantes de la administración sanitaria, del movimiento asociativo, del ámbito jurídico y de la industria farmacéutica para analizar el alcance de las nuevas herramientas de participación que se están desarrollando en España.

En concreto participarán: Inés Gallego, directora de Transformación, Planificación y Digitalización en Salud del Departamento de Salud del País Vasco; Pedro Carrascal, director de la Plataforma de Organizaciones de Pacientes; Álvaro Lavandeira, experto en Derecho Sanitario y Farmacéutico; y Esther Mosquera, directora general de Faes Farma.

Con el título El nuevo papel de las organizaciones de pacientes en la toma de decisiones, la conversación abordará cuestiones como la representatividad de las asociaciones, su papel en la gobernanza sanitaria y los mecanismos necesarios para garantizar una participación estable y efectiva. La mesa estará moderada por Ana Bosch, directora del Departamento Jurídico de Farmaindustria.

Evaluación de tecnologías sanitarias

Otro de los asuntos que más interés despierta actualmente entre las organizaciones de pacientes es su incorporación a los procesos de evaluación de medicamentos, productos sanitarios y otras innovaciones. La segunda mesa redonda analizará precisamente cómo la experiencia de los pacientes puede complementar la evidencia científica en las decisiones relacionadas con la incorporación de nuevas tecnologías al Sistema Nacional de Salud.

En este diálogo, titulado El nuevo papel de los pacientes en la evaluación de tecnologías sanitarias, participarán: Ana López de la Rica, jefa adjunta del Departamento de Medicamentos de Uso Humano de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS); Raquel Sánchez, vicepresidenta segunda del Foro Español de Pacientes; Javier de Castro, presidente de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM); y Carme Pinyol, responsable del Departamento de Farmacoeconomía de Novartis.

Bajo la moderación de Pedro Luis Sánchez, director del Departamento de Asuntos Económicos de Farmaindustria, los participantes debatirán sobre cómo incorporar la perspectiva de quienes conviven con una enfermedad a los nuevos modelos de evaluación sanitaria, una de las principales novedades introducidas por la reciente regulación estatal en esta materia.

Jornada Somos Pacientes
Un momento de las XII Jornadas Somos Pacientes / Foto: Luis Camacho

La equidad como reto pendiente

La última mesa redonda, titulada El nuevo papel de los pacientes en la búsqueda de la equidad, pondrá el foco en una de las principales preocupaciones del movimiento asociativo: garantizar que los avances sanitarios lleguen a todos los pacientes con independencia de su lugar de residencia o de sus circunstancias personales.

En ella intervendrán: Ana Rosa Rubio, coordinadora regional de Farmacia del Servicio de Salud de Castilla-La Mancha; Isabel Motero, directora de la Federación Española de Enfermedades Raras (FEDER); Cristina Avendaño, presidenta de la Federación de Asociaciones Científico-Médicas Españolas (FACME); y Sandra Orta, directora general de Bristol Myers Squibb para España y Portugal.

La conversación permitirá analizar qué medidas pueden contribuir a reducir las inequidades territoriales y a garantizar un acceso más homogéneo a la innovación sanitaria, coordinada por Isabel Pineros, directora del Departamento de Prestación Farmacéutica y Acceso de Farmaindustria, como moderadora.

Un espacio de encuentro

La XIII Jornada Somos Pacientes concluirá con la intervención de Juan Yermo, director general de Farmaindustria, tras una mañana dedicada a reflexionar sobre el presente y el futuro de la participación de los pacientes en España.

Bajo el lema “Pacientes que cuentan: más participación para un sistema sanitario mejor”, la jornada aspira a convertirse nuevamente en un punto de encuentro para asociaciones de pacientes, profesionales sanitarios, responsables institucionales y expertos comprometidos con la construcción de un sistema sanitario más participativo, más transparente y más centrado en las personas.

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La aprobación por parte del Consejo de Ministros del Proyecto de Ley de Organizaciones de Pacientes ha sido recibida con satisfacción por las principales entidades representativas del movimiento asociativo, que consideran que la norma puede marcar un antes y un después en el reconocimiento institucional de los pacientes dentro del Sistema Nacional de Salud (SNS).

Tanto la Plataforma de Organizaciones de Pacientes (POP) como el Foro Español de Pacientes (FEP) han valorado positivamente el paso dado por el Gobierno, aunque ambas organizaciones coinciden en reclamar ahora el máximo consenso político para que la futura ley complete con éxito su tramitación parlamentaria y pueda entrar en vigor cuanto antes.

La norma, aprobada esta semana por el Ejecutivo, reconoce jurídicamente a las organizaciones de pacientes, regula su participación en los órganos de gobernanza sanitaria y establece mecanismos para garantizar una interlocución más estable y estructurada con las administraciones públicas.

Reivindicación histórica

Desde la POP recuerdan que la futura ley responde a una demanda planteada desde hace años por las organizaciones de pacientes, que hasta ahora carecían de un marco normativo específico adaptado a la función que desempeñan dentro del sistema sanitario.

La entidad ha participado activamente durante el proceso de elaboración de la norma mediante propuestas y aportaciones trasladadas al Ministerio de Sanidad.

“Valoramos positivamente que la Ley de Organizaciones de Pacientes siga avanzando. Es una reivindicación histórica de la POP y sus entidades y confiamos en que su tramitación parlamentaria permita alcanzar un amplio consenso para que esta norma vea la luz lo antes posible”, señala Carina Escobar, presidenta de la Plataforma de Organizaciones de Pacientes.

La organización considera que la futura ley debe servir para consolidar una participación efectiva de los pacientes en las decisiones que afectan a su salud y calidad de vida.

Participación real

Uno de los principales mensajes lanzados por la POP es que la norma debe ir más allá de un reconocimiento simbólico. La plataforma defiende que las organizaciones de pacientes deben ser consideradas interlocutoras legítimas, independientes y representativas, con capacidad para participar de forma estable en la elaboración de políticas sanitarias.

“Esta ley será útil si permite pasar del reconocimiento formal a una participación efectiva en las decisiones que afectan a la salud, los derechos y la calidad de vida de las personas con enfermedad crónica y sus familias”, afirma Escobar.

Desde la entidad recuerdan además que incorporar la experiencia de los pacientes permite identificar necesidades no cubiertas y contribuye a construir políticas públicas más ajustadas a la realidad asistencial.

Marco jurídico propio

En términos similares se expresa el Foro Español de Pacientes, que define el proyecto legislativo como una oportunidad histórica para fortalecer el papel de las asociaciones dentro del Sistema Nacional de Salud.

La organización recuerda que durante décadas las entidades de pacientes han reclamado un marco jurídico propio que reconozca su función, aporte seguridad jurídica y favorezca una participación más estructurada en los procesos de toma de decisiones sanitarias.

“Estamos ante una fecha histórica para las asociaciones de pacientes. Llevamos muchos años reclamando una ley que reconozca nuestro papel y aporte legitimidad a un movimiento asociativo que ha demostrado ser esencial para mejorar la calidad de vida de los pacientes y contribuir al fortalecimiento de nuestro sistema sanitario”, señala Andoni Lorenzo Garmendia, presidente del Foro Español de Pacientes.

Dudas pendientes

Pese a la valoración positiva general, el Foro considera que la futura tramitación parlamentaria debe servir para mejorar y concretar algunos aspectos del texto.

Entre ellos menciona cuestiones relacionadas con los criterios de representatividad de las asociaciones, el funcionamiento del futuro censo estatal de organizaciones de pacientes o la propia definición legal de qué debe entenderse por asociación de pacientes.

“Valoramos muy positivamente el camino iniciado, pero creemos que todavía hay cuestiones importantes que deben clarificarse para garantizar que la ley sea útil, inclusiva y aplicable”, apunta Lorenzo. El FEP confía en que el debate parlamentario permita incorporar mejoras y alcanzar una norma ampliamente respaldada por los distintos grupos políticos.

Democracia sanitaria

Tanto la POP como el Foro coinciden en que el verdadero valor de la ley radica en su capacidad para consolidar mecanismos estables de participación de los pacientes en la gobernanza sanitaria.

Ambas consideran que las asociaciones han demostrado durante años su capacidad para informar, acompañar, defender derechos y contribuir a mejorar la calidad asistencial, por lo que reclaman que su experiencia tenga un peso real en las decisiones que afectan al sistema sanitario.

La futura ley contempla, entre otras medidas, la presencia de representantes de pacientes en órganos clave de participación sanitaria, la creación de un censo estatal de organizaciones y el fortalecimiento de espacios de diálogo institucional.

Un consenso necesario

A partir de ahora, el proyecto iniciará su recorrido parlamentario en el Congreso de los Diputados antes de continuar su tramitación en el Senado. Las organizaciones de pacientes consideran que esta nueva fase debe desarrollarse desde el diálogo y la búsqueda de acuerdos.

“La futura ley puede convertirse en una herramienta para reforzar la democracia sanitaria y consolidar el papel de las organizaciones de pacientes en el Sistema Nacional de Salud”, defiende la POP.

Por su parte, el Foro Español de Pacientes espera que todos los grupos parlamentarios analicen el texto con “responsabilidad y espíritu constructivo”, con el objetivo de alcanzar el mayor consenso posible en torno a una norma que consideran largamente esperada por millones de pacientes y familias en España.