Unidos por la salud

Pertenece y transforma la comunidad de pacientes

Después de más de dos décadas sin novedades terapéuticas relevantes, la llegada de nuevos tratamientos contra el Alzheimer ha abierto una puerta a la esperanza para determinados pacientes en fases iniciales. No curan la enfermedad ni están indicados para todas las personas, pero pueden ralentizar su evolución. Para la Confederación Española de Alzheimer y otras Demencias (Ceafa), resulta difícil de aceptar que estos avances existan y no lleguen a quienes podrían beneficiarse de ellos.

Por ello, con motivo del Día Mundial del Alzheimer, que se conmemora el 21 de septiembre, la organización ha elegido un mensaje contundente para su campaña de 2026: “El NO ya no es respuesta”. Ceafa denuncia lo que considera una situación de abandono ante las dificultades para incorporar y facilitar el acceso a tratamientos innovadores desarrollados después de décadas de investigación. La Confederación recuerda que casi cinco millones de personas conviven en España con la enfermedad, sumando a quienes tienen Alzheimer y a sus familiares.

“Las personas con Alzheimer y sus familias llevan años esperando avances que les permitan afrontar la enfermedad en mejores condiciones. Hoy existen nuevas alternativas terapéuticas para algunos pacientes, pero seguimos encontrando barreras que impiden su acceso”, afirma Mariló Almagro, presidenta de Ceafa.

Para la representante de los pacientes, la situación exige un cambio de actitud: “El ‘no’ ya no puede ser la única respuesta. Es momento de escuchar a quienes conviven con la enfermedad y actuar en consecuencia”.

Una oportunidad para preservar durante más tiempo la autonomía

CEAFA insiste en poner las expectativas en su contexto. Los nuevos tratamientos no curan el Alzheimer y tampoco son adecuados para todos los pacientes. Su indicación se dirige a determinados perfiles, especialmente en fases iniciales de la enfermedad.

Sin embargo, para las personas que pueden beneficiarse de ellos, la posibilidad de ralentizar el deterioro adquiere una importancia especial. Significa disponer potencialmente de más tiempo conservando capacidades y autonomía y, por tanto, mantener durante más tiempo determinados aspectos de su vida cotidiana.

De ahí que la Confederación insista en la urgencia de facilitar el acceso a la innovación. En una enfermedad neurodegenerativa, argumenta, los retrasos tienen consecuencias: cada periodo de espera puede traducirse en una mayor pérdida de capacidades y autonomía que posteriormente no se recuperan.

La organización recuerda, además, que el Alzheimer afecta ya a cerca del 11% de la población española, según los datos que maneja la propia Confederación, y considera que su dimensión sanitaria, familiar y social exige una respuesta acorde con uno de los grandes retos sociosanitarios del país.

Las reivindicaciones parten de las propias personas diagnosticadas

Una de las particularidades de la campaña de CEAFA es que sus reivindicaciones han sido planteadas directamente desde la perspectiva de las personas diagnosticadas.

La Confederación quiere que quienes viven con Alzheimer sean escuchados y puedan participar en las decisiones que afectan a su presente y a su futuro, especialmente en un momento en el que la aparición de nuevas opciones terapéuticas está modificando el escenario de la enfermedad.

El mensaje de la organización no se dirige únicamente a las autoridades sanitarias. CEAFA hace también un llamamiento al conjunto de la sociedad para escuchar a las personas diagnosticadas y evitar que su voz quede relegada a medida que avanza la enfermedad.

Para la entidad, el Alzheimer debe abordarse como cualquier otra enfermedad, incorporando la innovación disponible cuando esté indicada y situando las necesidades de los pacientes en el centro de las decisiones sanitarias.

CEAFA rechaza que las barreras del sistema recaigan sobre los pacientes

La Confederación cuestiona varios de los argumentos que, a su juicio, están retrasando el acceso a los tratamientos innovadores. Entre ellos, se encuentran las dudas en torno a su eficacia, los posibles efectos secundarios y su perfil de seguridad, el reducido número de pacientes que podrían beneficiarse, las dificultades del sistema sanitario para administrar estas terapias y los argumentos centrados en la racionalización del gasto público.

CEAFA considera que estos factores deben analizarse, pero rechaza que terminen convirtiéndose en una barrera que impida acceder a los tratamientos a aquellos pacientes que cumplen los criterios para recibirlos.

Especialmente relevante es, para la organización, la necesidad de preparar al Sistema Nacional de Salud ante un nuevo escenario terapéutico. La llegada de medicamentos que requieren identificar a los pacientes adecuados implica adaptar circuitos asistenciales y disponer de los recursos necesarios para su diagnóstico, selección, administración y seguimiento.

“El NO ya no es respuesta”

Tras décadas en las que las opciones para modificar la evolución del Alzheimer han sido muy limitadas, la aparición de nuevas terapias introduce expectativas, pero también nuevos desafíos para pacientes, familias y profesionales sanitarios.

Para la Confederación, el reto consiste ahora en conseguir que los avances científicos puedan trasladarse a la práctica clínica cuando estén indicados. Y reclama que las decisiones sobre su incorporación tengan en cuenta no solo cuestiones organizativas y económicas, sino también el valor que preservar durante más tiempo la autonomía y las capacidades tiene para una persona con Alzheimer y para su familia.

Ese es el sentido último de la reivindicación elegida por los pacientes para este año: ante una enfermedad que continúa avanzando mientras se toman decisiones, “El NO ya no es respuesta”.

El modelo de cuidados ha ido evolucionando con el paso del tiempo. En este marco, la atención domiciliaria ha pasado de ser una solución aislada a convertirse en un brazo más de la asistencia sanitaria. Cuestiones como el envejecimiento, la cronicidad y, sobre todo, la necesidad de las personas de vivir en su entorno la sitúan en el centro de la transformación de la asistencia sanitaria. Por lo tanto, el foco no está en trasladar al domicilio lo que antes se hacía en el centro sanitario, sino en, rediseñar la atención alrededor de cada usuario del servicio.

Este cambio de contexto llega de la mano de integración de la tecnología. La teleasistencia avanzada, los sensores, los dispositivos móviles, la monitorización remota y el análisis de datos permiten tanto a profesionales sanitarios como a los usuarios del servicio un acceso a una atención personalizada y preventiva. Sin embargo, el hogar no es un entorno controlado. Una incidencia o una alerta mal gestionada tienen consecuencias reales. Y aquí, la innovación solo aporta valor cuando es fiable, comprensible y está respaldada por profesionales preparados.

En este punto es cuando la certificación cobra sentido en la práctica. No como un mero sello o la comprobación documental, sino como una evaluación independiente del funcionamiento real del servicio. Certificar conlleva comprobar que las acciones definidas, en cuento a la seguridad, la continuidad y la atención centrada en las personas, se sostienen en un sistema estructurado de procesos, responsabilidad, recursos y resultados medibles.

La familia de normas UNE 158000 constituye una solución integral que permite un sistema de gestión orientado a facilitar el cumplimiento normativo, asegurar la calidad de los servicio sociales y generar confianza en la sociedad.

Por lo tanto, el beneficio impacta en todos los actores del proceso; las personas usuarias del servicio y sus familias ganan confianza; las administraciones disponen de criterios homogéneos para contratar, supervisar y comparar servicios; y las organizaciones encuentran un mecanismo para ordenar procesos, formar equipos, controlar proveedores, actuar y mejorar sobre la opinión del usuario y tomar decisiones en base a los datos. Así pues, la evaluación por un tercero aporta una mirada que ayuda a identificar oportunidades de mejora que muchas veces normalizados por la rutina.

Otro aspecto importante es que la certificación no debe ser una imagen fija. Su mayor valor recae un impulsar una cultura de mejora continua capaz de acompañar la evolución tecnológica, la interoperabilidad de la información y una coordinación sociosanitaria cada vez más necesaria.

En la nueva era de la atención domiciliaria no será suficiente con la instalación de más dispositivos. El verdadero avance estará en conseguir que cada solución contribuya a vivir en su entorno con mayor autonomía, seguridad y bienestar.

Por Carolina Soto Mojica, Manager Sanidad y Salud de AENOR

El arranque del curso escolar está a la vuelta de la esquina. En estos días, muchas familias ultiman la compra del material y de libros, y reajustan de nuevo los horarios rutinarios tras el descontrol de las vacaciones de verano. ¿Pero qué pasa con los niños y adolescentes con trastorno del espectro autista (TEA), TDAH, dislexia u otras dificultades del neurodesarrollo? Pues que los primeros días de clase pueden convertirse en una fuente de estrés si no se ha preparado el terreno con tiempo.

Así lo explican muchos de los especialistas de la plataforma Busca & Encuentra, especializada en conectar a las familias de estos alumnos con profesionales y recursos de neurodesarrollo. Desde su punto de vista, el trabajo realizado durante las semanas previas facilita que los primeros días de clase sean más predecibles y seguros para estos alumnos. «Algunas estrategias sencillas, basadas en la anticipación, pueden tener un impacto muy positivo para facilitar la transición y aumentando el bienestar», explica la psicóloga sanitaria y directora de la plataforma, Ana González.

Desde esta organización exponen que recuperar las rutinas de forma progresiva, explicar los cambios que llegarán con el nuevo curso y coordinarse con el centro educativo favorecen una adaptación más tranquila y ayudan a prevenir problemas de conducta o desregulación emocional.

La dificultad del cambio

El inicio del curso implica mucho más que volver a madrugar. Nuevos profesores, compañeros, normas, espacios o exigencias académicas forman parte de una rutina que cambia de forma brusca tras las vacaciones. En los menores neurodivergentes estas modificaciones pueden traducirse en ansiedad, alteraciones del sueño, irritabilidad o dificultades para regular las emociones. Por ello, los especialistas recomiendan que la adaptación continúe durante estos primeros días de septiembre mediante rutinas estables y una comunicación constante entre familias, profesionales y centros educativos.

Una de las recomendaciones consiste en hablar con naturalidad sobre el nuevo curso, recordar quiénes serán los profesores o compañeros cuando sea posible y explicar qué aspectos serán diferentes respecto al año anterior. Si el alumno cambia de centro o de etapa educativa, visitar previamente las instalaciones o repasar fotografías del colegio puede ayudar a reducir la incertidumbre.

Compartir información

También resulta útil utilizar apoyos visuales, calendarios o cuentas atrás que permitan al niño comprender mejor la secuencia de acontecimientos, así como ensayar situaciones cotidianas, desde preparar la mochila hasta realizar el recorrido hasta el colegio o practicar las rutinas matinales antes de salir de casa.

Los especialistas aconsejan además preparar algunas de las situaciones sociales habituales del inicio de curso, como saludar a los compañeros, responder a preguntas sobre las vacaciones o conocer a nuevos alumnos, para que estos momentos resulten menos imprevisibles.

Otra de las medidas que puede facilitar la adaptación es entregar al tutor un breve documento en el que se expliquen las fortalezas del alumno, su forma de comunicarse, las situaciones que pueden generarle malestar y las estrategias que le ayudan a regularse. Esta información permite al profesorado conocer mejor sus necesidades desde el primer día y responder de forma más ajustada cuando aparezcan dificultades.

Apoyo tecnológico

A lo largo de los últimos años se ha observado un aumento del uso de herramientas de inteligencia artificial para organizar horarios, crear apoyos visuales o elaborar materiales adaptados para la vuelta al colegio. Desde la plataforma de especialistas apuntan que este tipo de tecnologías pueden ser útiles para las familias, pero también recuerdan que no deben reemplazar el criterio profesional.

«La inteligencia artificial puede ayudar a las familias a ahorrar tiempo, organizar rutinas o encontrar nuevas formas de explicar determinadas situaciones. Sin embargo, sus respuestas siempre son genéricas y no conocen las necesidades específicas de cada niño, por lo que no deben sustituir la valoración de un profesional especializado», señala Ana González.

Al mismo tiempo, los especialistas consultados animan a los centros educativos a mantener una comunicación fluida con las familias, facilitar información previa sobre horarios, espacios o profesorado cuando sea posible, permitir incorporaciones progresivas en aquellos casos que lo requieran y coordinarse con los terapeutas que atienden al menor, siempre con autorización familiar.

Dormir mal no siempre significa padecer un único trastorno del sueño. Cada vez existe más evidencia de que muchas personas conviven simultáneamente con insomnio y apnea obstructiva del sueño, una combinación conocida como COMISA que permanece infradiagnosticada pese a su elevada frecuencia y a las importantes consecuencias que puede tener para la salud.

Según diversos estudios internacionales, entre un 9% y un 12% de la población adulta podría presentar ambos trastornos de forma simultánea. Lejos de tratarse de una simple suma de problemas para dormir, la coexistencia de insomnio y apnea del sueño se asocia a un incremento del riesgo de complicaciones cardiovasculares y a un aumento de la mortalidad de entre el 47% y el 71% respecto a las personas que no presentan este trastorno combinado.

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Estas conclusiones han sido puestas sobre la mesa por la Societat Catalana de Pneumologia (SOCAP), cuyos especialistas reclaman un abordaje específico y multidisciplinar para un problema que continúa pasando desapercibido en muchos pacientes.

Dos trastornos que se potencian entre sí

La apnea obstructiva del sueño se caracteriza por la aparición repetida de pausas respiratorias durante el descanso nocturno, que provocan microdespertares continuos y una disminución de la calidad del sueño. Se estima que afecta aproximadamente al 14% de los hombres y al 7% de las mujeres, y se asocia a enfermedades como hipertensión arterial, arritmias, infarto de miocardio o ictus.

Por su parte, el insomnio crónico consiste en la dificultad para iniciar o mantener el sueño, o en despertarse antes de lo deseado, al menos tres noches por semana durante un mínimo de tres meses. Además del cansancio o la somnolencia diurna, puede provocar problemas de concentración, irritabilidad y un mayor riesgo de enfermedad cardiovascular, deterioro cognitivo y trastornos de salud mental, como ansiedad o depresión.

Cuando ambas patologías coinciden, sus efectos no solo se suman, sino que se retroalimentan. Como explica la neumóloga Guadalupe Silveira, del Hospital del Mar de Barcelona, «la apnea provoca microdespertares continuos durante la noche, lo que favorece el desarrollo de insomnio, mientras que el sueño fragmentado y superficial característico del insomnio puede facilitar la aparición o el empeoramiento de las apneas».

Mayor riesgo

La evidencia científica apunta a que esta combinación incrementa notablemente el riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares. Uno de los estudios citados por la SOCAP muestra que las personas con COMISA presentan un riesgo cuatro veces superior de hipertensión arterial respecto a quienes no sufren trastornos del sueño, especialmente cuando el insomnio se acompaña de una duración del sueño inferior a seis horas.

Además, tres grandes estudios de seguimiento realizados durante entre diez y veinte años en Estados Unidos han observado un aumento significativo de la mortalidad entre quienes presentan simultáneamente apnea e insomnio.

Los especialistas consideran que uno de los principales problemas es que el abordaje sanitario suele centrarse en la apnea del sueño, mientras que el insomnio recibe menos atención. Esto favorece que muchos pacientes sean tratados únicamente con dispositivos de presión positiva continua en la vía aérea (CPAP), sin abordar el insomnio que también padecen.

Soluciones

La evidencia disponible muestra que la terapia cognitivo-conductual para el insomnio, considerada el tratamiento de primera elección por las principales guías clínicas internacionales, mejora el descanso nocturno y consigue reducir entre un 15% y un 22% la gravedad de la apnea obstructiva del sueño y favorece una mejor adherencia a la CPAP, el tratamiento habitual para esta enfermedad.

Para mejorar el diagnóstico y el tratamiento, la SOCAP defiende un modelo asistencial multidisciplinar que implique a neumólogos, psicólogos, personal de enfermería formado en terapia cognitivo-conductual y, especialmente, a los médicos de atención primaria. En este sentido, Silveira considera que «es necesario incorporar el sueño como parte de la evaluación rutinaria de los pacientes, incluyendo preguntas sobre la calidad del descanso, la duración del sueño, la presencia de ronquidos o los despertares nocturnos», señala.

Las personas que conviven con neuromielitis óptica (NMO) o con la enfermedad asociada a anticuerpos contra la glicoproteína de la mielina de los oligodendrocitos (MOGAD) disponen de una nueva herramienta para participar de forma más activa en el seguimiento de su enfermedad. La Asociación Española de NMO y MOGAD ha puesto en marcha la aplicación Síntomas (NMO y MOGAD), diseñada para registrar la evolución de los síntomas y facilitar que esa información pueda compartirse posteriormente con el neurólogo durante las consultas.

Disponible desde marzo de 2026, la aplicación nace con el objetivo de mejorar la comunicación entre pacientes y profesionales sanitarios mediante un registro sistemático de la evolución clínica. De este modo, los especialistas pueden disponer de información más completa sobre el estado del paciente y valorar con mayor precisión la evolución de la enfermedad y la respuesta al tratamiento.

La aplicación permite introducir los síntomas de forma sencilla con una periodicidad diaria o semanal. Gracias a este seguimiento continuado, cada usuario puede conservar un historial ordenado de su evolución, detectar posibles cambios y contar con un registro objetivo cuando acude a consulta.

Informes

Uno de los principales valores de la herramienta es la posibilidad de generar informes personalizados que resumen toda la información registrada. Estos documentos pueden entregarse al médico especialista durante las visitas de seguimiento, facilitando una visión más global de la evolución clínica y aportando datos que, en ocasiones, pueden resultar difíciles de recordar durante la consulta.

Desde la Asociación Española de NMO y MOGAD explican que la aplicación pretende reforzar el papel activo de las personas afectadas en el control de su propia enfermedad. La recopilación periódica de información no solo ayuda a conocer mejor la evolución de los síntomas, sino que también favorece una comunicación más fluida con los profesionales sanitarios y puede contribuir a una toma de decisiones más informada durante el seguimiento clínico.

Para utilizar la aplicación es necesario completar previamente un formulario de registro y consentimiento informado, con el fin de garantizar el tratamiento adecuado y confidencial de los datos personales. La herramienta puede instalarse en teléfonos móviles, tabletas y ordenadores, y dispone de un manual con instrucciones para facilitar su descarga y utilización desde distintos dispositivos.

La asociación recuerda que la aplicación constituye un instrumento de apoyo y seguimiento, pero no sustituye en ningún caso el diagnóstico, el asesoramiento ni las indicaciones del equipo médico. Su finalidad es complementar las consultas presenciales, aportando información estructurada que permita conocer mejor la evolución de la enfermedad entre visita y visita.

Ya está aquí septiembre y con la nueva temporada que emerge -y las pilas recargadas tras el descanso vacacional- son muchas las organizaciones del entorno de la salud y del cuidado que plantean arrancar esta etapa con proyectos innovadores que miran hacia el paciente. El objetivo: mejorar su calidad de vida, pero también potenciar su empoderamiento y su autocuidado. Proyectos como estos son los que se reconocen en los Premios Somos Pacientes, que este 2026 encara su 12.ª edición.

De hecho, si vuestra asociación ha implementado alguna propuesta desde enero de 2025 a junio de 2026, se puede presentar candidatura hasta el 15 de septiembre. Podéis encontrar toda la información al respecto y las bases del concurso en nuestro apartado de ‘Nuestros Premios’, además de información de convocatorias pasadas.

Un año más, Somos Pacientes y la Fundación Farmaindustria son las encargadas de convocar estos galardones, que reconocen las mejores iniciativas desarrolladas por organizaciones de pacientes y por entidades públicas y privadas comprometidas con mejorar la calidad de vida de las personas. Se distinguirán proyectos que destaquen por su impacto, innovación y capacidad para responder a las necesidades reales de las personas que conviven con una enfermedad, discapacidad o condición, de sus familiares y cuidadores.

Categorías

Los Premios Somos Pacientes mantienen la estructura de la edición anterior, con dos grandes categorías. La categoría Pacientes está dirigida a asociaciones, federaciones, confederaciones, plataformas y otras organizaciones de pacientes registradas en nuestra plataforma, que podrán presentar iniciativas relacionadas con el servicio directo al paciente, la divulgación y concienciación social o el fomento de la investigación.

Por otro lado, la categoría Sociedad reconocerá proyectos impulsados por instituciones públicas o privadas, fundaciones y otras entidades que no formen parte del colectivo de asociaciones de pacientes, pero que desarrollen iniciativas en beneficio de los pacientes y sus familias. Tal y como establecen las bases, en este apartado no podrán concurrir proyectos promovidos directamente por compañías farmacéuticas.

Además, una vez seleccionados los finalistas, los usuarios de Somos Pacientes también podrán participar mediante votación online para decidir cuál es el el proyecto más interesante de la categoría Pacientes -Premio a la Iniciativa preferida por los usuarios de Somos Pacientes-. Estas votaciones se abrirán en octubre, y se espera superar los más de 12.000 votos registrados en 2025.

Por otra parte, los proyectos de la categoría Sociedad serán evaluados exclusivamente por el jurado, sin participar en la votación popular. El veredicto final se conocerá el 1 de diciembre en un evento presencial que tendrá lugar en Madrid.

Una de las propuestas premiadas por los X Premios Somos Pacientes

Casi 130.000 euros en premios

En esta duodécima edición, los Premios Somos Pacientes volverán a repartir 18.000 euros, destinados íntegramente a fortalecer el movimiento asociativo de pacientes. Cada uno de los proyectos ganadores de la categoría Pacientes recibirá 3.000 euros para contribuir a la continuidad y el desarrollo de la iniciativa premiada, además de un trofeo conmemorativo.

Desde su creación, los Premios Somos Pacientes han reconocido cerca de 80 iniciativas impulsadas por asociaciones y entidades de toda España y, con la dotación económica de esta edición, habrán destinado casi 130.000 euros al apoyo de proyectos promovidos por organizaciones de pacientes.

  • ¿Quieres presentarte? Puedes encontrar aquí las bases completas. ¡Esperamos vuestros proyectos!