Cuando un niño es hospitalizado, no solo comienza un proceso médico, también se abre una etapa de incertidumbre, miedo y ansiedad para él y su familia. Pero además, la falta de un servicio psicológico dentro del contexto hospitalario agrava aún más el sentimiento de soledad y desamparo.
Con motivo del Día Nacional del Niño Hospitalizado, que se celebra el 13 de mayo, Madreperla ha lanzado una nueva campaña para poner el foco en esta realidad y reivindicar la importancia de incorporar la asistencia emocional en Unidades de Cuidados Intensivos (UCI) y áreas pediátricas de alta complejidad. Protagonizada por Eduardo Noriega, uno de los actores más consolidados del panorama nacional, la iniciativa pone el foco en la necesidad de cuidar no solo al paciente, sino también a su entorno familiar y a los profesionales sanitarios que los atienden.

La asignatura pendiente del sistema sanitario
Madreperla nace de la experiencia personal de su fundadora, Beatriz Fernández, quien atravesó la enfermedad y el fallecimiento de su hija Isabel, diagnosticada con Tay-Sachs, una patología neurodegenerativa rara para la que encontró escasos medios y respuestas.
«Cuando acepté la enfermedad de mi hija, sentí la necesidad de compartir lo aprendido a su lado. La ayuda psicológica permite tomar mejores decisiones y prepara a las familias para gestionar el sufrimiento que genera enfrentarse a lo desconocido», señala Beatriz Fernández. «Curar no siempre es sanar, pero acompañar siempre transforma», explica.
Esa vivencia le hizo comprender la importancia de brindar herramientas a otras familias que atraviesan situaciones similares, en las que el sentimiento de vulnerabilidad se multiplica. A raíz de ello, Madreperla impulsa un acompañamiento centrado en ayudar a las familias a gestionar el estrés, comprender y habitar el espacio hospitalario con mayor seguridad y afrontar la aceptación del diagnóstico.

Un modelo integrado en el corazón de la práctica clínica
Desde 2014, Madreperla acerca la dimensión emocional al núcleo de la asistencia hospitalaria infantil. Sus psicólogos colaboran directamente con el equipo médico, lo que garantiza un acompañamiento cercano, ágil y ajustado a cada familia y fase de la enfermedad.
Presente en centros de referencia como el Hospital Infantil Universitario Niño Jesús o el Hospital de La Paz en Madrid, la ONG presta servicios psicológicos durante el ingreso y el duelo, grupos de ayuda mutua entre familias y asesoramiento en la gestión emocional al personal sanitario. Una labor que parte de la idea de que el bienestar del menor no es posible sin el de quienes le rodean.
A diferencia de otras organizaciones dedicadas a patologías específicas, Madreperla ofrece una atención transversal a todos los pacientes, independientemente de su diagnóstico. Además, combina la intervención psicológica especializada con herramientas de evaluación del estrés postraumático, lo que permite detectar, medir y actuar en tiempo real para prevenir secuelas como el síndrome post-UCI. Un modelo estructurado y replicable que aspira a extenderse a otros hospitales.
Solo en 2025, Madreperla prestó servicio a 1.884 personas pertenecientes a 761 familias, y llevó a cabo casi 3.000 intervenciones con el objetivo de transformar la manera en que se afronta la enfermedad infantil, fomentando espacios hospitalarios más empáticos.
