Unidos por la salud

Pertenece y transforma la comunidad de pacientes

El equipo de Inmunoalergia del Instituto de Investigación Sanitaria Fundación Jiménez Díaz (IIS-FJD, UAM), y del Centro de Investigación Biomédica en Red de Enfermedades Raras (CIBERER), liderado por los doctores Victoria del Pozo y Jose A. Cañas, subdirectora científica e investigador del Área de Enfermedades Infecciosas, Inflamatorias y Crónicas del IIS-FJD, respectivamente, ha identificado nuevas claves sobre cómo actúan dos de los principales tratamientos biológicos para el asma grave. El estudio demuestra que, además de reducir la inflamación, estos fármacos podrían activar mecanismos naturales del organismo que ayudan a “resolverla”, abriendo nuevas vías para mejorar el control de la enfermedad.

El asma grave es una forma compleja de la enfermedad caracterizada por una inflamación persistente de las vías respiratorias. Tradicionalmente, los tratamientos se han centrado en frenar esa inflamación. Sin embargo, en los últimos años ha cobrado importancia un concepto complementario: la resolución activa de la inflamación, un proceso biológico mediante el cual el propio organismo restaura el equilibrio.

En este marco, los investigadores analizaron el efecto de dos terapias biológicas ampliamente utilizadas -benralizumab y mepolizumab- sobre unas moléculas clave llamadas mediadores pro-resolutivos especializados (como las resolvinas y las protectinas), responsables de apagar la inflamación de forma controlada.

El estudio, realizado por el Dr. Jaime Bernaola, especialista del Servicio de Alergología del Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz, revela que estos pacientes presentan niveles disminuidos de mediadores pro-resolutivos especializados, moléculas esenciales para restaurar la homeostasis tras procesos inflamatorios. Tras un año de seguimiento, ambos tratamientos lograron mejorar significativamente el control clínico y la función pulmonar.

Los resultados muestran, además, diferencias en el modo de acción de ambos fármacos. Mientras benralizumab se asoció a un aumento de mediadores vinculados a la resolución inflamatoria, mepolizumab presentó un perfil distinto, lo que sugiere mecanismos biológicos diferenciados.

Hacia una nueva forma de tratar el asma

Uno de los hallazgos más relevantes es la relación entre estos mediadores y la evolución clínica de los pacientes. Niveles más altos de moléculas pro-resolutivas se asociaron con mejor función pulmonar y menor inflamación. “Estos datos sugieren que no solo debemos centrarnos en suprimir la inflamación, sino también en favorecer su resolución”, señalan los autores. En el futuro, esto podría traducirse en terapias más personalizadas y en el desarrollo de nuevos tratamientos dirigidos a potenciar estos mecanismos naturales.

El trabajo ha sido publicado en Allergy, principal revista científica del área de la Alergología, y en su desarrollo han colaborado clínicos de los servicios de Alergología y Neumología del Hospital Universitario de la Fundación Jiménez Díaz.

La XIII Jornada Somos Pacientes ya tiene fecha, lema y escenario. El próximo 8 de julio, a partir de las 9.30 horas, el Espacio KOI de Madrid acogerá una nueva edición de este encuentro impulsado por la Fundación Farmaindustria y Somos Pacientes, que volverá a reunir a asociaciones de pacientes, profesionales sanitarios, responsables institucionales y expertos del ámbito de la salud.

Bajo el lema Pacientes que cuentan: más participación para un sistema sanitario mejor, la jornada pondrá el foco en el papel cada vez más relevante de las personas con enfermedad y del movimiento asociativo en la construcción de un sistema sanitario más participativo, cercano y adaptado a las necesidades reales de los pacientes.

El encuentro tendrá lugar en el Espacio KOI, situado en la calle Juan Hurtado de Mendoza, 4, en Madrid. En los próximos días se dará a conocer el programa completo de la jornada, así como el enlace de inscripción para asistir presencialmente o seguir el evento en línea.

Participación y debate

La nueva edición de la Jornada Somos Pacientes buscará abrir espacios de reflexión y diálogo sobre cómo avanzar hacia modelos sanitarios en los que la experiencia del paciente tenga un papel más activo en la toma de decisiones, la investigación, la innovación y el diseño de políticas públicas.

El lema elegido para este año quiere precisamente reivindicar el valor de esta participación de los pacientes y sus cuidadores como agentes capaces de aportar conocimiento, experiencia y propuestas para mejorar el sistema sanitario. Para ello, la jornada volverá a combinar mesas de debate en las que participarán multitud de representantes presentes en el ecosistema sanitario.

Espacio consolidado

La Jornada Somos Pacientes se ha consolidado en los últimos años como uno de los principales espacios de encuentro entre asociaciones de pacientes, profesionales sanitarios, administraciones públicas y entidades vinculadas a la innovación en salud.

La edición anterior, que por primera vez se separó de la entrega de los Premios Somos Pacientes, estuvo centrada en los retos de la innovación biomédica y en cómo garantizar que los avances terapéuticos lleguen realmente a los pacientes. Durante aquella jornada se abordaron cuestiones relacionadas con el acceso a terapias innovadoras y digitales, la investigación biomédica, el uso ético del dato sanitario y el papel de los pacientes en los procesos de I+D+i.

Además, participaron representantes de entidades como la Plataforma de Organizaciones de Pacientes (POP), el Grupo Español de Pacientes con Cáncer (GEPAC), la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) o la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG).

Un encuentro abierto y gratuito

Como en ediciones anteriores, la XIII Jornada Somos Pacientes será de acceso gratuito y estará abierta a todo aquel que esté interesado en la temática propuesta.

En los próximos días daremos a conocer el programa definitivo de la jornada, las mesas temáticas y los ponentes participantes, además de habilitar el formulario de inscripción.

Cada vez que un nuevo medicamento llega a los hospitales o una vacuna consigue frenar una enfermedad, detrás hay años de investigación y miles de personas que han participado de forma voluntaria en ensayos clínicos. Estos estudios, esenciales para comprobar si un tratamiento es seguro y eficaz antes de su aprobación, ya no se realizan únicamente en un hospital o en un solo país. Hoy, no entienden de fronteras. Son investigaciones internacionales, colaborativas y altamente coordinadas en las que participan médicos, científicos y pacientes de todo el mundo. Gracias a esta cooperación global, los avances científicos pueden desarrollarse más rápido, incluir poblaciones más diversas y ofrecer resultados más fiables que permitan mejorar la vida de millones de personas.

“Desde finales del siglo 20, los grandes ensayos clínicos promovidos por la industria farmacéutica son, por definición, multicéntricos y multinacionales”, asegura el doctor Francisco Abad Santos, vicepresidente de la Sociedad Española de Farmacología Clínica y especialista del Servicio de Farmacología Clínica del Hospital Universitario de La Princesa de Madrid, en el marco del Día Internacional del Ensayo Clínico.

Una de las principales ventajas de los estudios multinacionales es que permiten un reclutamiento de pacientes más rápido, al incluir simultáneamente pacientes en múltiples centros y países, con lo que se acorta la duración de los ensayos clínicos. Pero, además, consiguen una mayor validez externa porque incluyen pacientes de distintos países, diferentes etnias y sistemas sanitarios variados, lo que incrementa la validez científica y facilita la extrapolación de los resultados a la población real.

ensayos clínicos y tecnologías sanitarias

“La colaboración internacional mejora la calidad de los resultados porque mejora la credibilidad científica y regulatoria, incrementa la potencia estadística, mejora la reproducibilidad y aumenta la validez externa, con lo que facilita la aplicabilidad clínica global”, insiste el doctor.

Lo vivimos con el desarrollo de vacunas contra el SARS-Cov-2 durante la pandemia de la Covid-19. “En la realización de estos ensayos clínicos con vacunas para el COVID-19, desarrollados por la industria farmacéutica, se incluyeron muchos miles de pacientes que permitieron la aprobación de las vacunas en un tiempo récord. En esa época hubo también estudios académicos, como el estudio RECOVERY, un estudio multicéntrico, adaptativo en el que participaron decenas de hospitales, se incluyeron más de 45.000 pacientes y permitió evaluar simultáneamente múltiples tratamientos para el COVID-19”, recuerda el Dr. Abad.

Sin embargo, la internacionalización tiene sus inconvenientes. “La principal limitación es la burocracia regulatoria, porque cada país tiene requisitos propios, legislación específica y procedimientos administrativos distintos. A nivel europeo, el reglamento de ensayos clínicos (UE 536/2014) intentó homogenizar y agilizar la autorización de los ensayos clínicos a través de un portal único europeo (CTIS) y la evaluación coordinada entre países, pero el procedimiento es lento y requiere varios meses. Y después viene la negociación de los contratos por cada centro participante”, detalla el doctor. Y añade: “A nivel académico, la principal limitación es la financiación insuficiente para todos los potenciales ensayos clínicos de interés para la sociedad que se podrían realizar”.

El futuro de los ensayos clínicos

Más allá del acceso temprano a nuevos medicamentos, los ensayos clínicos han transformado el pronóstico de numerosas enfermedades en las últimas décadas. “Han permitido validar tratamientos eficaces que hoy forman parte de la práctica clínica habitual y que han incrementado significativamente la supervivencia en enfermedades cardiovasculares, cáncer, VIH o patologías inflamatorias”, destaca el especialista. Además, la investigación clínica no solo impulsa innovación terapéutica, sino que también mejora la calidad asistencial y favorece el acceso de los pacientes a tecnologías y tratamientos avanzados.

Y el futuro es prometedor. El uso del big data y la inteligencia artificial permite integrar y analizar grandes volúmenes de información sanitaria, favoreciendo el desarrollo de estudios de vida real (Real World Evidence, RWE) que complementan la información obtenida en los ensayos clínicos tradicionales y ayudan a conocer cómo funcionan los tratamientos en condiciones reales de práctica clínica.

Al mismo tiempo, la medicina personalizada está transformando el diseño de los estudios clínicos. “Gracias a la identificación de biomarcadores específicos, cada vez es posible seleccionar de forma más precisa a los pacientes que pueden beneficiarse de un determinado tratamiento. Esto permite desarrollar ensayos más dirigidos, ágiles y eficientes, reduciendo tanto los tiempos de investigación como el número de participantes necesarios para demostrar la eficacia de un medicamento”, concluye el doctor.

El acceso a la innovación no termina cuando un medicamento recibe la autorización en Europa, ya que todavía le esperan los procesos nacionales hasta que pueda llegar al paciente. En este sentido, el acceso de los pacientes españoles a los nuevos medicamentos continúa siendo uno de los grandes retos del sistema sanitario. Aunque España ha mejorado en disponibilidad en los últimos años, el nuevo Informe Indicadores de acceso a los nuevos medicamentos WAIT 2025 vuelve a mostrar que persisten retrasos importantes entre la autorización europea de un tratamiento y su llegada efectiva a los pacientes en nuestro país.

El informe refleja que, entre 2021 y 2024, Europa autorizó 168 nuevos medicamentos, de los que España financia 116 (a fecha de enero de 2026). Esto es el 69% del total, una fecha ligeramente inferior al 71% del informe anterior.

Sí ha mejorado sustancialmente respecto al último informe el tiempo de espera entre la autorización por parte de la Agencia Europea de Medicamentos (EMA) y la financiación en España, que ha bajado desde los 616 días a los 537. Una cifra que, sin embargo, supera ampliamente los 180 días (seis meses) fijados como plazo máximo para la decisión de financiación en la directiva europea.

De hecho, atendiendo desde la fecha en que la compañía manifiesta su interés en comercializar en España (obtención del código nacional), únicamente el 8% de los nuevos medicamentos consiguen la decisión de financiación en los 180 días marcados por la directiva.

Otra de las grandes barreras al acceso en España son las restricciones con respecto a la indicación autorizada en Europa, que acompañan a la financiación de más de la mitad de los nuevos fármacos (53%).

“España está mejorando tiempos de acceso, pero aún estamos muy lejos de los 180 días marcados por la directiva. Además, el hecho de que el 53% de los medicamentos financiados tenga restricciones supone una selección de pacientes con respecto a la población candidata al tratamiento autorizada por Europa. La respuesta no debe ser acotar la entrada, sino definir con anticipación los casos en los que es necesario pactar mecanismos para aprender rápido y ajustar: financiación condicionada con plan de generación de evidencia, acuerdos por resultados y reglas claras de reevaluación. Estos instrumentos solo funcionan si el sistema puede medir resultados de forma fiable. La digitalización y el uso de datos en vida real deben reducir carga administrativa, no aumentarla: menos registros ad hoc y más explotación segura de datos clínicos ya disponibles”, señala Isabel Pineros, directora de Prestación Farmacéutica y Acceso en Farmaindustria.

España, en la quinta posición

El informe recoge los datos de 36 países europeos, con una disponibilidad media de los medicamentos del 45%, con grandes disparidades desde el 93% de Alemania al 5% de Turquía, Macedonia del Norte o Bosnia. España se sitúa como el quinto país con más fármacos disponibles, por detrás de Alemania, Austria (85%), Italia (79%) y Suiza (76%).

En los últimos dos años, España ha logrado reducir los tiempos de espera en cuatro meses y ha mejorado la disponibilidad en 7 puntos, aunque ha mantenido las restricciones.

El acceso en tiempos de incertidumbre geopolítica

En un contexto geopolítico de gran incertidumbre, la predictibilidad es un factor de competitividad. Un proceso con plazos largos e impredecibles, reglas poco transparentes o una negociación centrada exclusivamente en el impacto presupuestario de corto plazo puede retrasar la entrada de innovación y lo importante es asegurar que los pacientes españoles accedan a los medicamentos cuando los necesiten en condiciones de equidad.

“En un entorno de gran competencia internacional, las compañías priorizan secuencias de lanzamiento según previsibilidad regulatoria y condiciones de acceso.  No resulta coherente, en un país que ha conseguido situarse en una posición de liderazgo en ensayos clínicos, tenga después retrasos en la disponibilidad de esos nuevos medicamentos para los pacientes”, afirma Pineros.

Propuestas para mejorar el acceso

Para seguir mejorando el acceso de los pacientes a la innovación, la industria farmacéutica innovadora plantea avanzar en tres grandes prioridades. En primer lugar, es fundamental que España (y el conjunto de Europa) apuesten por la innovación biomédica, como inversión en salud, pero también en competitividad y sostenibilidad. España es líder en ensayos clínicos y no puede quedarse a la zaga en el acceso a los nuevos medicamentos.

Por otro lado, la industria farmacéutica apuesta por modelos de incorporación temprana de los medicamentos innovadores, que permita su acceso desde el primer momento en condiciones de equidad mientras se completa la evaluación y se define su financiación definitiva.

Además, la evaluación de tecnologías sanitarias es una palanca para impulsar el acceso a la innovación y ganar competitividad. La entrada en aplicación del marco europeo de Evaluación de Tecnologías Sanitarias (ETS/HTA) y la nueva normativa española, en proceso de aprobación, puede servir para avanzar hacia un sistema más coordinado, predecible y orientado al valor, que evite duplicidades y contribuya a facilitar el acceso temprano y equitativo de los pacientes a la innovación terapéutica.

“España tiene la oportunidad de avanzar hacia un modelo de evaluación y financiación más ágil, predecible y orientado al valor, que combine sostenibilidad e innovación para mejorar el acceso de los pacientes a los nuevos medicamentos. Para ello, será clave el diálogo temprano de la industria con la administración, la participación de clínicos y pacientes, ajustes en los procesos y criterios claros para la decisión que integren necesidad médica, beneficio clínico y social, gravedad y equidad; y vías aceleradas para innovaciones de alta prioridad, que permitan cumplir con los 180 días con un resultado de éxito en la incorporación en la financiación”.

Para miles de personas en España, sentarse a la mesa no siempre es un momento de disfrute. Comer puede convertirse en una situación de ansiedad, miedo o incluso riesgo físico. Esa es la realidad de quienes conviven con la esofagitis eosinofílica (EoE), una enfermedad inflamatoria crónica del esófago que continúa creciendo en prevalencia y que todavía sigue siendo poco conocida socialmente.

Con motivo del II Día Mundial de la Esofagitis Eosinofílica, que se celebra el 22 de mayo, la Asociación Española de Esofagitis Eosinofílica (Aedeseo) ha puesto en marcha una amplia movilización social en toda España para dar visibilidad a esta patología bajo el lema internacional Food Shouldn’t Hurt (“Comer no debería doler”).

La campaña impulsada por la asociación contará este año con la participación de 55 restaurantes, 20 hospitales y centros sociosanitarios, tres universidades y 45 edificios y espacios emblemáticos que se iluminarán para visibilizar la enfermedad, y que utilizarán los llamados ‘manteles solidarios’, con los que se busca explicar cómo la enfermedad afecta a la vida diaria de quienes la padecen.

Además, Aedeseo anima a la población a participar activamente compartiendo contenidos en redes sociales con los hashtags #EoEDay y #FoodShouldntHurt, y a localizar materiales divulgativos distribuidos por distintos puntos del país dentro de la iniciativa “Encuentra la EoE”.

Una enfermedad en aumento

La esofagitis eosinofílica es una enfermedad inmunomediada que provoca una inflamación persistente del esófago, generalmente desencadenada por determinados alimentos. Actualmente se estima que existen alrededor de 55.000 casos en España, aunque los especialistas advierten de que sigue siendo una enfermedad muy infradiagnosticada y que el número de diagnósticos no deja de aumentar.

La EoE afecta especialmente a niños y adultos jóvenes y se ha convertido ya en la principal causa de disfagia o dificultad para tragar, así como de impactación alimentaria. Entre los síntomas más frecuentes figuran la sensación de que la comida se queda atascada, dolor, reflujo, episodios de atragantamiento o dificultad para tragar.

Sin embargo, desde Aedeseo insisten en que el impacto va mucho más allá de los síntomas físicos. Muchas personas desarrollan ansiedad durante las comidas, evitan situaciones sociales relacionadas con la alimentación o modifican completamente sus rutinas por miedo a sufrir un episodio de impactación alimentaria.

“La EoE es una enfermedad invisible, pero con un enorme impacto en la calidad de vida. Muchas personas normalizan síntomas durante años sin saber que detrás hay una enfermedad crónica que necesita seguimiento y tratamiento especializado”, señala Zoraida Gómez, presidenta de la asociación.

Diagnósticos que llegan tarde

Uno de los grandes problemas que denuncia la asociación es, precisamente, el retraso diagnóstico. Muchos pacientes pasan años siendo tratados de otras patologías digestivas antes de recibir un diagnóstico correcto. Por eso, Aedeseo reclama mejorar el conocimiento de la enfermedad, especialmente en atención primaria, para favorecer una detección más precoz.

Ese es uno de los objetivos de la campaña de este año. De hecho, dentro de las actividades organizadas para el Día Mundial figura un webinar internacional impulsado por Eureos, Aedeseo y Gaapp, que tendrá lugar el 22 de mayo a las 13.00 horas y que reunirá a especialistas de España, Italia y Estados Unidos para abordar aspectos relacionados con el diagnóstico, los tratamientos y las manifestaciones alérgicas asociadas a la enfermedad.

Además, la asociación participa en campañas audiovisuales internacionales como Life Narrows y Knots, centradas en mostrar el recorrido asistencial de los pacientes y el impacto cotidiano de la enfermedad.

Entre los materiales divulgativos presentados este año destaca también la guía internacional EoE Care Pathway for Patients and Caregivers, diseñada para ayudar a pacientes y cuidadores a comprender mejor el proceso diagnóstico, el seguimiento clínico y las opciones terapéuticas disponibles.

A los dos años, Temple Grandin no hablaba. Apenas establecía contacto visual y pasaba horas balanceándose. En los años cincuenta, cuando fue diagnosticada de autismo en su Boston natal, el pronóstico habitual para niños como ella era claro y desalentador: institucionalización y pocas expectativas de desarrollo. Pero su madre tomó una decisión poco común para la época: intervenir pronto. Insistió en que su hija recibiera estimulación temprana intensiva, terapia del lenguaje y una escolarización adaptada, cuando todavía el concepto mismo de atención temprana apenas existía. No fue fácil: Temple tenía crisis, dificultades sensoriales y un mundo interior que parecía inaccesible. Sin embargo, su cerebro estaba en pleno desarrollo, y cada intervención contaba.

Décadas después, Temple Grandin se convirtió en doctora en Ciencias Animales, profesora universitaria, autora de referencia mundial y una de las voces más influyentes en la comprensión del autismo. Ella misma ha afirmado en múltiples ocasiones que, sin la intervención temprana que recibió de niña, su vida habría sido radicalmente distinta.

Hoy, su historia no se cita como una excepción milagrosa, sino como una evidencia poderosa de algo que la ciencia confirma una y otra vez: cuando se actúa a tiempo, el desarrollo puede cambiar de rumbo.

Bien lo sabemos en Envera gracias a los más de 250 niños y sus familias que pasan cada semana por nuestro Centro de Atención Temprana y Neurodesarrollo Infantojuvenil, referente en la Comunidad de Madrid, que reciben tratamiento, orientación y apoyo por parte de un equipo multidisciplinar (psicólogas, logopedas, fisioterapeutas, trabajadoras sociales…) que trabajan de manera coordinada para comprender al niño en todas sus dimensiones: física, cognitiva, emocional, comunicativa y social.

La Atención Temprana es un ámbito de intervención que centra su mirada en los niños hasta los seis años, una etapa en la que cualquier experiencia, estimulación o dificultad tiene un impacto especialmente profundo. Durante estos primeros años, el desarrollo avanza a gran velocidad: el cerebro construye conexiones esenciales, se establecen los primeros vínculos afectivos y se sientan las bases de las competencias sociales, comunicativas y motoras que acompañarán a la persona durante toda su vida. Por eso, cuando aparece alguna señal de alerta o existe riesgo de que surja una dificultad en el desarrollo, intervenir de manera temprana y adecuada marca la diferencia.

No se trata de un conjunto de terapias aisladas, sino de un enfoque global que tiene como objetivo apoyar el desarrollo infantil y promover el bienestar familiar.

En servicios como el de Envera realizamos valoraciones, diseñamos planes de intervención personalizados y ofrecemos apoyos específicos según las necesidades detectadas. Lo característico de estos centros no es solo su infraestructura o la presencia de especialistas, sino la capacidad de colaborar estrechamente con otros sistemas que rodean al niño, como el sanitario, el educativo o el social. Una coordinación esencial para que la intervención sea coherente y eficaz, evitando duplicidades y asegurando que todos los profesionales trabajen hacia los mismos objetivos.

Uno de los elementos que distingue a la Atención Temprana de otras formas de intervención es la importancia que concede al contexto. La familia es el núcleo más importante. Donde se aprenden las primeras formas de comunicación, se construye la seguridad afectiva y se desarrollan las primeras experiencias de autonomía.

La participación activa de las familias es un pilar central. Cuando madres, padres o cuidadores entienden qué ocurre, por qué se interviene y cómo pueden acompañar mejor a sus hijos, los avances se multiplican. De hecho, las estrategias que se aplican en casa, en la vida diaria, suelen tener un impacto mayor que cualquier sesión puntual con un profesional. Por eso, la Atención Temprana contemporánea apuesta por modelos centrados en la familia, que proporcionan orientación constante y reconocen su papel fundamental en el desarrollo infantil.

Sin embargo, este enfoque no debe idealizarse: acompañar a un niño con dificultades en su desarrollo supone un reto emocional, organizativo y económico. Las familias, especialmente las más jóvenes, suelen enfrentarse a una auténtica carrera de obstáculos. La búsqueda de recursos, la burocracia, los tiempos de espera, la falta de información o la escasa coordinación entre servicios pueden añadir angustia a una situación compleja. Por ello, mejorar los sistemas de acceso, simplificar trámites y ofrecer una atención más humana y cercana son aspectos clave para garantizar que todos los niños y sus familias reciban lo que necesitan sin desgastes innecesarios.

Es importante recordar que la Atención Temprana no se basa únicamente en criterios técnicos o clínicos: es, ante todo, una cuestión de derechos. Documentos esenciales como la Convención sobre los Derechos del Niño o la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, reconocen el derecho a recibir apoyos que favorezcan su pleno desarrollo y garanticen una vida digna, que cada niño pueda alcanzar su potencial y que cada familia sea acompañada de manera respetuosa y justa.

En definitiva, la Atención Temprana combina conocimiento técnico, sensibilidad humana y compromiso social. No se limita a intervenir en las dificultades del niño: acompaña a las familias, refuerza su bienestar y mejora su calidad de vida. Es una alianza que busca que cada niño crezca rodeado de apoyo y que cada familia se sienta capaz, informada y acompañada.

En Envera, tras 49 años de historia en el apoyo y atención a la discapacidad, también sabemos que no todos los niños llegarán a ser Temple Gardin. Pero su ejemplo es uno entre millones de realidades que ilustran cómo intervenir pronto es apostar por un futuro en el que los niños y niñas puedan desarrollarse plenamente y las familias vivan su crianza con mayor tranquilidad, confianza y esperanza.

Por Cristina Sánchez, coordinadora del Centro de Atención Temprana y Neurodesarrollo Infantojuvenil de Envera