Las personas con cáncer de recto que necesitan una ileostomía temporal durante su tratamiento podrían recuperarse mejor tras la cirugía destinada a cerrarla gracias a una sencilla técnica que prepara el intestino antes de la intervención. Así lo pone de manifiesto un ensayo clínico multicéntrico liderado por el Cancer Center Clínica Universidad de Navarra (CCUN), cuyos resultados apuntan a una reducción de las complicaciones digestivas y, especialmente, del riesgo de sufrir íleo postoperatorio, una de las alteraciones más frecuentes tras este tipo de cirugía.
El trabajo, publicado en la revista científica Colorectal Disease, evaluó la eficacia de estimular el tramo del intestino que permanece inactivo mientras el paciente lleva la ileostomía, una estrategia que podría facilitar la recuperación de la función intestinal una vez se restablece el tránsito digestivo.
Tras la extirpación de un cáncer de recto es frecuente que los cirujanos realicen una ileostomía de protección, una abertura temporal en la pared abdominal que desvía las heces hacia una bolsa externa mientras cicatriza la unión entre el intestino y el recto. Esta medida reduce el riesgo de complicaciones durante el proceso de recuperación, pero obliga a realizar una segunda intervención meses después para cerrar la ileostomía y restablecer el tránsito intestinal.
Aunque esta segunda operación suele considerarse menos compleja, también puede provocar complicaciones. Una de las más habituales es el íleo postoperatorio, una recuperación lenta o insuficiente del funcionamiento normal del intestino que puede prolongar el ingreso hospitalario y retrasar la recuperación del paciente.
Preparar el intestino
Con el objetivo de reducir este riesgo, los investigadores diseñaron el ensayo Ileostim, en el que emplearon una técnica sencilla para estimular el tramo intestinal que permanece sin actividad durante el tiempo que dura la ileostomía.
El procedimiento consiste en introducir una solución de suero salino con un espesante nutricional en esa parte inactiva del intestino a través del estoma. Tras recibir formación por parte de enfermeras estomaterapeutas, los propios pacientes pueden realizar esta irrigación en su domicilio durante el periodo previo a la cirugía de cierre de la ileostomía.
Los resultados mostraron que el 7,6 % de los pacientes que recibieron esta estimulación desarrolló íleo postoperatorio, frente al 16,4 % del grupo que siguió el procedimiento habitual, lo que supone una reducción superior al 50 % de esta complicación.
Un estudio con 175 pacientes
El ensayo incluyó a 175 pacientes atendidos en 18 hospitales españoles, entre ellos la Clínica Universidad de Navarra, hospitales públicos de Madrid, Cataluña, Castilla y León, Illes Balears, Cantabria, Asturias, Canarias y Castilla-La Mancha.
Según explica el doctor Jorge Arredondo, coordinador del Área de Cáncer Gastrointestinal del CCUN e investigador principal del estudio, aunque los resultados no alcanzaron significación estadística, sí muestran una tendencia clara a favor de esta estrategia.
En concreto, señala que la estimulación del intestino parece favorecer que el segmento intestinal inactivo recupere antes su funcionamiento tras la cirugía, reduciendo el riesgo de íleo postoperatorio y disminuyendo algunas complicaciones digestivas.
Además de su posible beneficio clínico, los investigadores destacan que se trata de una técnica relativamente sencilla, poco invasiva y que puede realizarse en el domicilio del paciente una vez recibe la formación adecuada por parte del personal de enfermería especializado en el cuidado de los estomas.
Aunque serán necesarios nuevos estudios para confirmar estos resultados y determinar qué pacientes pueden beneficiarse en mayor medida, el ensayo aporta una nueva estrategia para optimizar la recuperación tras una intervención frecuente en el tratamiento del cáncer de recto.


