Unidos por la salud

Pertenece y transforma la comunidad de pacientes

Cada 7 de septiembre, el Día Mundial de Concienciación sobre la Distrofia Muscular de Duchenne pone el foco sobre una de las enfermedades neuromusculares raras más graves de la infancia. Se trata de una patología genética, progresiva y degenerativa que afecta principalmente a niños y jóvenes varones (al menos uno de cada 3.500) y que provoca un deterioro continuo de la musculatura esquelética, respiratoria y cardíaca, hasta comprometer gravemente su autonomía y su esperanza de vida.

Aunque en los últimos años se han producido importantes avances en el desarrollo de terapias dirigidas a determinadas mutaciones, todavía no existe una cura y muchos pacientes continúan necesitando nuevos tratamientos capaces de ralentizar la progresión de la enfermedad. En este contexto, un ensayo clínico internacional publicado en The Lancet (HOPE-3) aporta nuevos datos que demuestran que una terapia celular experimental puede frenar el deterioro muscular en pacientes con distrofia muscular de Duchenne en fases avanzadas.

El estudio evaluó la terapia celular deramiocel en 106 niños y jóvenes de entre 10 y 22 años con enfermedad avanzada. Los participantes recibieron infusiones intravenosas cada tres meses durante un año y fueron comparados con un grupo placebo en un ensayo multicéntrico, aleatorizado y doble ciego.

Para pacientes en fases tardías

Uno de los aspectos más relevantes del ensayo es que se dirigió a una población que suele quedar fuera de muchos estudios: pacientes en fases tardías de la enfermedad, cuando ya han perdido la capacidad de caminar o están a punto de hacerlo.

Los resultados muestran que quienes recibieron la terapia conservaron la función de las extremidades superiores un 54% más lentamente que los participantes tratados con placebo, un dato especialmente importante porque mantener el movimiento de brazos y manos permite conservar durante más tiempo actividades cotidianas como comer, asearse o manejar una silla de ruedas. Además, la terapia mostró un perfil de seguridad comparable al placebo y fue bien tolerada por los participantes.

El tratamiento estudiado no actúa corrigiendo el defecto genético responsable de la enfermedad ni restaura la producción de distrofina. Se trata de una terapia celular elaborada a partir de células derivadas del corazón de donantes que ejercen un efecto antiinflamatorio y antifibrótico mediante la liberación de vesículas extracelulares con moléculas bioactivas. Ese mecanismo permite reducir el daño progresivo del músculo y ralentizar la evolución de la enfermedad.

Beneficios para el corazón

La afectación cardíaca constituye una de las principales causas de fallecimiento en la distrofia muscular de Duchenne. Aunque el objetivo principal del estudio era evaluar la función de las extremidades superiores, los investigadores también analizaron la evolución del corazón mediante resonancia magnética.

En el conjunto de los participantes no se alcanzó una diferencia estadísticamente significativa en la fracción de eyección ventricular, uno de los principales indicadores de función cardíaca. Sin embargo, sí se observaron señales favorables, especialmente entre los pacientes que ya presentaban miocardiopatía al inicio del ensayo, así como una reducción de la fibrosis cardíaca, un hallazgo que los autores consideran especialmente prometedor y que deberá confirmarse en estudios de mayor duración.

La opinión del experto

Para Marisol Montolio, directora de Investigación y Tecnología de Duchenne Parent Project Spain y directora de la Cátedra de Enfermedades Raras de la Universitat de Barcelona, el trabajo supone un avance muy relevante porque «pocos ensayos clínicos tienen como destinatario a esta población de pacientes con distrofia muscular de Duchenne avanzada».

En declaraciones aportadas a Science Media Center España, la investigadora destaca que otra de las principales ventajas del tratamiento es que no depende del tipo de mutación genética que tenga cada paciente, a diferencia de otras terapias disponibles. Esto significa que, si finalmente demuestra su eficacia y obtiene las autorizaciones regulatorias necesarias, podría beneficiar a un número mucho mayor de personas afectadas.

Montolio subraya igualmente que la preservación de la función de las extremidades superiores puede traducirse en una mejora importante de la calidad de vida y en un mayor mantenimiento de la independencia durante más tiempo.

Primeros pasos

En la misma línea se pronuncia Arístides López-Márquez, investigador del Institut de Recerca Sant Joan de Déu, la Universitat de Barcelona y el CiberER, quien recuerda que se trata del primer ensayo clínico de fase III que evalúa una terapia celular sistémica no autóloga en una enfermedad genética, así como el primer estudio de estas características realizado específicamente en pacientes con Duchenne en fases avanzadas.

Según el investigador, los resultados muestran una ralentización significativa de la progresión de la enfermedad y abren «una ventana de oportunidad» para las personas con distrofia muscular de Duchenne, aunque insiste en que no puede hablarse de una cura.

Los propios autores del ensayo, encabezados por Craig M. McDonald, insisten en que todavía será necesario seguir evaluando la eficacia y la seguridad de esta terapia celular a largo plazo antes de que pueda incorporarse a la práctica clínica. Aun así, el estudio representa un paso importante en una enfermedad para la que las opciones terapéuticas continúan siendo muy limitadas, especialmente cuando la pérdida de movilidad ya es una realidad.

La Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR) ha puesto en marcha el Año SEPAR de la Vía Aérea 2026-2027, una iniciativa que quiere impulsar el diagnóstico precoz y un abordaje conjunto del asma, la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) y las bronquiectasias. Las tres son enfermedades respiratorias crónicas frecuentes que pueden coexistir en una misma persona y que, según la sociedad científica, necesitan una atención más coordinada entre atención primaria, neumología y otras especialidades.

Bajo el lema Escucha tu respiración, el programa pretende llamar también la atención de la población sobre síntomas que con frecuencia se normalizan o se atribuyen a otras causas, como la tos persistente, la falta de aire, la producción de mucosidad o las infecciones respiratorias recurrentes. Uno de los datos que explican la dimensión del problema es que el 51% de las personas con síntomas respiratorios persistentes no consulta con un profesional sanitario.

Sin diagnosticar

Las enfermedades de la vía aérea constituyen uno de los principales motivos de consulta tanto en atención primaria como en neumología. Según los datos recogidos por SEPAR, el 12,1% de la población española padece EPOC, el 7% tiene asma y el 3,6% presenta bronquiectasias.

A pesar de esta elevada frecuencia, una parte importante de las personas afectadas todavía no sabe que tiene una enfermedad respiratoria. El infradiagnóstico alcanza al 78% de los casos de EPOC y oscila entre el 20% y el 70% en el asma. En las bronquiectasias también persisten dificultades para llegar al diagnóstico, relacionadas, entre otros factores, con el uso insuficiente de determinadas pruebas de imagen.

Para la doctora Patricia Sobradillo, coordinadora del Año SEPAR de la Vía Aérea 2026-2027, es necesario cambiar la forma de entender estas enfermedades. «No podemos seguir viendo el asma, la EPOC y las bronquiectasias como compartimentos estancos. La vía aérea es una unidad funcional y, por eso, nuestros pacientes necesitan una atención integrada, coordinada y basada en el diagnóstico precoz», señala.

Detección de síntomas

La iniciativa pondrá en marcha acciones de sensibilización para que las personas reconozcan los síntomas respiratorios que deberían llevarlas a consultar con un profesional sanitario. La intención es favorecer que el diagnóstico y el tratamiento comiencen antes y evitar que la enfermedad avance durante años sin ser identificada.

Esta detección temprana también resulta relevante porque las tres patologías generan una considerable utilización de recursos sanitarios. La EPOC supone un coste estimado de 38.600 millones de euros al año en la Unión Europea, mientras que el asma representa alrededor de 19.000 millones de euros anuales en costes sanitarios y sociales. En el caso de las bronquiectasias, el gasto medio se sitúa en unos 4.000 euros por paciente y año.

Otro de los objetivos del Año SEPAR de la Vía Aérea es mejorar la coordinación entre atención primaria y neumología y establecer criterios y protocolos comunes para las distintas enfermedades.

Más formación

SEPAR quiere reforzar especialmente la formación de los médicos de familia, por su papel como primer punto de contacto cuando aparecen síntomas respiratorios. También plantea una mayor implicación de las farmacias comunitarias en la detección precoz de posibles casos y una colaboración más estrecha con otras especialidades que participan en el seguimiento de estos pacientes.

El proyecto contempla asimismo avanzar hacia una atención más personalizada, teniendo en cuenta los diferentes perfiles de pacientes y las nuevas terapias biológicas disponibles. A ello se sumarán acciones destinadas a mejorar la educación sanitaria y el empoderamiento de las personas con enfermedades de la vía aérea para que participen de forma más activa en el cuidado de su salud.

Comenzar un nuevo curso escolar debería ser sinónimo de reencuentros, aprendizaje y convivencia. Sin embargo, para muchos niños y adolescentes con cáncer, el inicio de las clases coincide con tratamientos que les impiden acudir al colegio durante semanas o incluso meses. Para que la enfermedad no suponga también una ruptura con su vida escolar y social, la Federación Española de Familias de Cáncer Infantil (FEFCI) ha puesto en marcha el Proyecto ZOE en Extremadura, una iniciativa que permitirá a pacientes menores de edad continuar conectados con sus aulas mediante robots de telepresencia.

La federación cederá inicialmente dos robots AV1, que podrán ser utilizados por otros pacientes conforme finalicen los tratamientos de sus primeros usuarios. El objetivo no es únicamente garantizar la continuidad educativa, sino también preservar el contacto diario con compañeros y profesores durante los periodos de hospitalización o convalecencia en casa.

Los robots de telepresencia permiten que el alumnado pueda asistir virtualmente al aula en tiempo real desde su domicilio o desde el hospital. A través de una conexión segura, los menores pueden seguir las explicaciones del profesorado, participar en determinadas actividades e interactuar con sus compañeros, manteniendo un vínculo que resulta especialmente importante durante el tratamiento oncológico.

La importancia de lo social

Desde FEFCI recuerdan que el colegio representa mucho más que un espacio de aprendizaje. Es también un lugar donde los niños construyen amistades, desarrollan habilidades sociales y mantienen una rutina que aporta estabilidad en un momento especialmente complejo.

«Cuando un hijo enferma, una de las cosas que más deseas es que pueda conservar, en la medida de lo posible, aquello que forma parte de su vida. Y el colegio es una parte fundamental de ella. No hablamos únicamente de seguir una clase: hablamos de continuar viendo a sus compañeros, participar, sentirse parte de su grupo y mantener ese vínculo con su vida cotidiana», explica Verónica Ortiz, presidenta de FEFCI y madre de un menor que ha pasado por esta experiencia.

La responsable de la federación añade que «facilitar que un niño o un adolescente pueda seguir conectado con su aula durante la enfermedad también es una forma de cuidar su bienestar emocional y social y de proteger su derecho a la educación».

Basado en la colaboración

La implantación del Proyecto ZOE en Extremadura ha sido posible gracias a la colaboración entre la Federación Española de Familias de Cáncer Infantil, la Asociación Oncológica de Extremadura (AOEX), No Isolation, la Fundación STEM con ZOE y la Consejería de Educación y Formación Profesional de la Junta de Extremadura, que han formalizado un convenio para impulsar esta iniciativa.

La FEFCI considera que este tipo de iniciativas demuestran la importancia de la colaboración entre administraciones públicas, entidades sociales y centros educativos para responder a las necesidades específicas de los menores con cáncer.

La federación, integrada por 23 asociaciones de familias de todo el país, trabaja desde hace más de tres décadas para mejorar la calidad de vida de los niños y adolescentes con cáncer y de sus familias. Entre sus objetivos figura extender el Proyecto ZOE a otras comunidades autónomas para que cada vez más pacientes puedan continuar formando parte de su comunidad educativa incluso cuando el tratamiento les obliga a permanecer alejados físicamente del aula.

Las personas con artritis psoriásica que tengan al menos un tatuaje pueden participar en un estudio promovido por un equipo del Servicio de Reumatología del Hospital Universitario Ramón y Cajal de Madrid, que busca conocer mejor la relación entre los tatuajes y esta enfermedad. Para ello, los investigadores han puesto en marcha una encuesta, avalada por Acción Psoriasis, dirigida específicamente a pacientes con un diagnóstico de artritis psoriásica realizado por un reumatólogo.

El objetivo es recopilar información sobre la experiencia de las personas con esta enfermedad a la hora de hacerse tatuajes, incluyendo aspectos relacionados con el tratamiento, la actividad de la enfermedad, las posibles complicaciones y las preocupaciones previas a tatuarse. Los resultados pretenden ayudar a comprender mejor cómo interactúan la piel, los tatuajes y la artritis psoriásica y contribuir a ofrecer un asesoramiento más ajustado en las consultas de reumatología.

¿Quién puede participar?

La encuesta está dirigida exclusivamente a personas con un diagnóstico de artritis psoriásica realizado por un reumatólogo y que tengan al menos un tatuaje. Se trata, por tanto, de una iniciativa pensada para recoger directamente la experiencia de quienes cumplen estas dos condiciones.

El cuestionario aborda distintos aspectos de la experiencia de los participantes. Entre otras cuestiones, pregunta por el tratamiento que siguen para la artritis psoriásica, el número y tamaño de los tatuajes y la edad a la que se realizaron el primero. También se interesa por su localización y, cuando son tatuajes en color, por los colores utilizados. Además, los participantes deben indicar si la enfermedad estaba activa cuando se realizaron alguno de sus tatuajes, si estaban siguiendo tratamiento en ese momento y, en el caso de los tratamientos biológicos, si conocen cuál utilizaban.

Por otra parte, la investigación consulta si fue necesario interrumpir alguna medicación en el momento de tatuarse y si se produjo alguna complicación, así como cuándo apareció. Quienes hayan eliminado algún tatuaje mediante láser pueden aportar igualmente información sobre el resultado obtenido.

Preocupaciones

El cuestionario incorpora además preguntas sobre las preocupaciones y expectativas de las personas con artritis psoriásica, así como la percepción sobre el posible impacto, positivo o negativo, de los tatuajes en el bienestar personal: si han ayudado a mejorar la autoestima o si, por el contrario, ha generado algún tipo de malestar; si ayudan a aceptar mejor el propio cuerpo, a tapar o disimular cicatrices, sentir un mayor control sobre la vida y la enfermedad, expresarse o reducir la vergüenza asociada a la patología, etc.

Además, busca conocer lo qué esperan los pacientes de sus profesionales sanitarios cuando hablan sobre tatuajes. Entre las opciones figuran recibir información sobre posibles riesgos, recomendaciones personalizadas o ser escuchados sin sentirse juzgados. En este sentido, los participantes podrán señalar si les habría gustado disponer de más información antes de hacerse un tatuaje en relación con su enfermedad.

Las respuestas serán anónimas y se utilizarán únicamente con fines de investigación, según la información facilitada por el equipo promotor. Al completar y enviar el cuestionario, la persona participante presta su consentimiento para formar parte del estudio, siempre de acuerdo con la normativa vigente en materia de protección de datos.

  • ¿Quieres participar en esta iniciativa y cumples con los requisitos? Puedes acceder en el siguiente enlace.

Cada 5 de septiembre se celebra el Día Mundial del Mieloma Múltiple, el segundo cáncer de la sangre más frecuente que representa alrededor del 10% de los tumores hematológicos, con unos 3.000 nuevos diagnósticos anuales sólo en España. Para conmemorar esta fecha, la Asociación Española de Afectados por Linfoma, Mieloma y Leucemia (AEAL) ha celebrado una jornada informativa en la sede de la Sociedad Española de Hematología y Hemoterapia (SEHH) en la que se ha hablado de prevención, nuevos tratamientos y desigualdades entre los pacientes del territorio español.

Para Begoña Barragán, presidenta de AEAL, es imprescindible mejorar el conocimiento relacionado con esta enfermedad entre los profesionales sanitarios y la población en general. El objetivo no es otro que identificar sus primeros síntomas para promover un diagnóstico temprano, que se ponga cuanto antes en tratamiento a quien padece la enfermedad y que las posibilidades de éxito sean mayores.

De hecho, el encuentro contó con el testimonio de Manuela, una paciente que lleva conviviendo con el mieloma múltiple y sus correspondientes tratamientos desde hace más de 13 años. Su caso es un claro ejemplo de la importancia de detectar a tiempo la patología no sólo de cara a la supervivencia, sino también para mantener a raya la enfermedad con una buena calidad de vida.

Síntomas

Dolor óseo, cansancio, anemia, infecciones recurrentes o problemas renales pueden ser algunas de las primeras manifestaciones del mieloma, pero no suelen asociarse inmediatamente con un cáncer hematológico. Esto puede prolongar el recorrido hasta el diagnóstico y retrasar el inicio del tratamiento.

«Es una enfermedad que no da un aviso claro, con síntomas que por sí solos no suelen hacer pensar en un cáncer de la sangre. Por eso, muchos pacientes pasan meses hasta recibir un diagnóstico«, asegura Barragán. Para la asociación, mejorar la identificación de esos signos permitiría que más pacientes llegaran antes a los servicios de hematología y pudieran beneficiarse desde el principio de las opciones terapéuticas disponibles.

Por ello, la presidenta de AEAL insiste en la importancia de fomentar el conocimiento. «Dar a conocer el mieloma no es ponerse un lazo un día al año. Es lo que hace que una persona acuda al médico a tiempo, que la enfermedad se identifique pronto y que el paciente reciba el mejor tratamiento posible».

Tratamientos

El escenario terapéutico ha cambiado mucho a lo largo de este siglo. Rafael Alonso, hematólogo del Hospital Universitario 12 de Octubre y miembro del Grupo Español de Mieloma (GEM-PETHEMA) y de la Sociedad Española de Hematología y Hemoterapia (SEHH), destaca que en los últimos años se han incorporado tratamientos con mecanismos de acción diferentes que pueden combinarse para potenciar sus efectos y permiten personalizar las estrategias según las características de cada paciente.

La evolución es especialmente visible en la supervivencia. «Hace veinte años hablábamos de supervivencias estimadas de entre 3 y 5 años tras el diagnóstico; hoy, cuando se asocia un trasplante, es factible alcanzar medianas de supervivencia superiores a los 15 años«, explica Alonso. El especialista considera que el objetivo ha pasado de ganar tiempo a conseguir remisiones prolongadas y mantener durante muchos años una buena calidad de vida.

Incluso se empieza a contemplar la posibilidad de alcanzar una curación funcional en determinados pacientes que permanecen libres de enfermedad a largo plazo después de suspender el tratamiento, aunque todavía no pueda hablarse de una curación general del mieloma.

La dificultad del acceso

Para AEAL, que existan nuevas terapias no significa automáticamente que todos los pacientes puedan beneficiarse de ellas en las mismas condiciones. La asociación advierte de diferencias en el acceso a determinados tratamientos y, especialmente, a terapias avanzadas como las CAR-T, que solo pueden administrarse en centros específicamente acreditados. La mayoría de estos tratamientos tienen, además, un precio elevado que necesita de una aprobación administrativa previa que, según Alonso, cada vez es más ágil.

«Aún así, no todos los pacientes pueden acceder a todas las terapias de forma sencilla. No en todos los centros se pueden poner las CAR-T y hay pacientes que no tienen otro remedio que cambiar de comunidad autónoma si quieren tratarse», señala el especialista, recordando que grandes regiones como Extremadura o Castilla-La Mancha no tienen ningún hospital acreditado. AEAL considera necesario mejorar los procesos de derivación y garantizar que las posibilidades terapéuticas no dependan del lugar de residencia ni de la capacidad económica de las familias.

Como soporte para solventar esta problemática, AEAL dispone de recursos de apoyo para quienes tienen menores recursos económicos y necesitan desplazarse a centros de referencia para recibir terapias concretas.

Apoyo psicológico

Durante el encuentro se puso sobre la mesa el caso de Manuela, cuyo testimonio muestra hasta qué punto los avances terapéuticos pueden cambiar la historia de una persona. Ha pasado por varias recaídas y cinco líneas de tratamiento, además de un trasplante. Actualmente participa en un ensayo clínico, y agradece a los especialistas que la han tratado y a los tratamientos que ha recibido poder seguir adelante haciendo una vida normal y con una buena calidad de vida.

No obstante, también recuerda que convivir durante años con la enfermedad supone afrontar incertidumbres, efectos secundarios y el temor constante a una nueva recaída. Por ello, AEAL reivindica la importancia de la atención psicológica, la información rigurosa y el acompañamiento durante todo el proceso. La asociación ofrece, entre otros recursos, apoyo psicológico, asesoramiento y un nuevo programa de ejercicio físico que pretende estudiar de forma sistemática su impacto en las personas con mieloma.

«El mieloma múltiple es el cáncer hematológico ‘extraterrestre’, el menos conocido. Recibir un diagnóstico de algo desconocido y enfrentarse a ello es muy duro, sobre todo por el pronóstico y las características que tiene como enfermedad incurable y crónica. Tener un apoyo psicológico para procesar este momento e información veraz y adaptada a cada persona es importantísimo para afrontarlo», apunta María Isabel González García, psicooncóloga de AEAL.

Una infección en el torrente sanguíneo puede convertirse rápidamente en una emergencia médica. Identificar qué bacteria la está provocando y conocer qué antibiótico puede combatirla resulta fundamental, pero los procedimientos actuales pueden necesitar varios días para ofrecer una respuesta completa. Hasta ahora. Un equipo de investigadores de la Universidad Estatal de Pensilvania (Penn State) ha desarrollado un método que pretende reducir este proceso a apenas siete horas.

La nueva tecnología, denominada STREAM, combina el cultivo acelerado de las bacterias presentes en la sangre con técnicas de análisis molecular, imágenes microscópicas y algoritmos informáticos. Los resultados del trabajo han sido publicados en la revista ‘Science Advances’.

“Estamos desarrollando una plataforma de diagnóstico integral que permite a los médicos identificar rápidamente tanto la bacteria específica que causa la infección como el antibiótico ideal para tratarla, antes de que se desarrolle la sepsis”, explica Pak Kin Wong, autor principal del estudio y profesor de ingeniería biomédica e ingeniería mecánica.

Cada hora cuenta ante una infección sanguínea

Las infecciones del torrente sanguíneo son responsables de alrededor del 40% de los casos de sepsis que requieren hospitalización. Uno de los grandes problemas para su diagnóstico es que cantidades muy pequeñas de microorganismos pueden provocar una infección grave, mientras que la propia complejidad de la sangre dificulta su detección.

“Los médicos no solo deben detectar la presencia de bacterias, sino también identificar los patógenos específicos y el mejor antibiótico para el tratamiento”, señala Wong, quien recuerda que las consecuencias de obtener un falso positivo o un falso negativo pueden ser graves porque “cada hora cuenta al tratar una infección del torrente sanguíneo”.

El investigador señala que el diagnóstico exige analizar diferentes posibilidades. “Esto no es como una prueba de COVID, donde se verifica la presencia de un virus específico. Muchas bacterias diferentes pueden causar sepsis y pueden responder de manera distinta al tratamiento”, explica.

De varios días a unas horas

Los procedimientos convencionales requieren cultivar una muestra de sangre para conseguir que las bacterias presentes se multipliquen hasta alcanzar niveles que permitan detectarlas. Este proceso puede prolongarse durante varios días. Una vez confirmado el crecimiento bacteriano, todavía es necesario identificar el microorganismo responsable, lo que puede añadir uno o dos días al diagnóstico.

Aunque ya existen sistemas comerciales que permiten acelerar algunas partes del proceso, los investigadores señalan que reducir los tiempos puede implicar obtener información menos completa o perder sensibilidad.

El equipo de Penn State buscó una alternativa que permitiera ganar velocidad sin renunciar a la información necesaria para orientar el tratamiento. Así, la principal diferencia de STREAM está en la forma de abordar el cultivo bacteriano. Las muestras de sangre se mezclan con un medio especializado que favorece el crecimiento rápido de las bacterias y, al mismo tiempo, permite separarlas de las células sanguíneas.

En lugar de esperar a que todo el cultivo haya finalizado para analizarlo, los investigadores extraen pequeñas muestras en diferentes momentos. “En lugar de tomar una muestra en un momento determinado una vez finalizado el cultivo, recogemos muestras en distintos momentos a lo largo de todo el proceso”, explica Wong.

Posteriormente, se utiliza una técnica de codificación molecular que permite detectar pequeños fragmentos de información genética de las bacterias aisladas e identificar las especies presentes.

A ello se suman técnicas de análisis de células individuales mediante imágenes microscópicas. Los algoritmos desarrollados por los investigadores procesan estas imágenes y eliminan elementos visuales que pueden dificultar su interpretación.

También busca orientar la elección del antibiótico

Una de las características relevantes del sistema es que no se limita a identificar el microorganismo. Los análisis también permiten estimar a qué antibióticos puede ser susceptible la bacteria y detectar posibles resistencias. Esta información podría resultar especialmente útil para orientar antes el tratamiento y reducir el uso inadecuado de antibióticos, una cuestión relevante ante el avance de las resistencias antimicrobianas.

Para comprobar el funcionamiento de STREAM, los investigadores analizaron alrededor de 100 muestras positivas de infecciones del torrente sanguíneo procedentes de pacientes y almacenadas en el laboratorio de microbiología clínica del Penn State Hershey Medical Center.

El trabajo plantea así la posibilidad de acortar considerablemente los tiempos de diagnóstico de las infecciones sanguíneas. Sin embargo, el desarrollo se encuentra todavía en fase de investigación, por lo que será necesario seguir evaluando su funcionamiento antes de determinar su posible incorporación a la práctica clínica.