Unidos por la salud

Pertenece y transforma la comunidad de pacientes

Cada vez que un nuevo medicamento llega a los hospitales o una vacuna consigue frenar una enfermedad, detrás hay años de investigación y miles de personas que han participado de forma voluntaria en ensayos clínicos. Estos estudios, esenciales para comprobar si un tratamiento es seguro y eficaz antes de su aprobación, ya no se realizan únicamente en un hospital o en un solo país. Hoy, no entienden de fronteras. Son investigaciones internacionales, colaborativas y altamente coordinadas en las que participan médicos, científicos y pacientes de todo el mundo. Gracias a esta cooperación global, los avances científicos pueden desarrollarse más rápido, incluir poblaciones más diversas y ofrecer resultados más fiables que permitan mejorar la vida de millones de personas.

“Desde finales del siglo 20, los grandes ensayos clínicos promovidos por la industria farmacéutica son, por definición, multicéntricos y multinacionales”, asegura el doctor Francisco Abad Santos, vicepresidente de la Sociedad Española de Farmacología Clínica y especialista del Servicio de Farmacología Clínica del Hospital Universitario de La Princesa de Madrid, en el marco del Día Internacional del Ensayo Clínico.

Una de las principales ventajas de los estudios multinacionales es que permiten un reclutamiento de pacientes más rápido, al incluir simultáneamente pacientes en múltiples centros y países, con lo que se acorta la duración de los ensayos clínicos. Pero, además, consiguen una mayor validez externa porque incluyen pacientes de distintos países, diferentes etnias y sistemas sanitarios variados, lo que incrementa la validez científica y facilita la extrapolación de los resultados a la población real.

ensayos clínicos y tecnologías sanitarias

“La colaboración internacional mejora la calidad de los resultados porque mejora la credibilidad científica y regulatoria, incrementa la potencia estadística, mejora la reproducibilidad y aumenta la validez externa, con lo que facilita la aplicabilidad clínica global”, insiste el doctor.

Lo vivimos con el desarrollo de vacunas contra el SARS-Cov-2 durante la pandemia de la Covid-19. “En la realización de estos ensayos clínicos con vacunas para el COVID-19, desarrollados por la industria farmacéutica, se incluyeron muchos miles de pacientes que permitieron la aprobación de las vacunas en un tiempo récord. En esa época hubo también estudios académicos, como el estudio RECOVERY, un estudio multicéntrico, adaptativo en el que participaron decenas de hospitales, se incluyeron más de 45.000 pacientes y permitió evaluar simultáneamente múltiples tratamientos para el COVID-19”, recuerda el Dr. Abad.

Sin embargo, la internacionalización tiene sus inconvenientes. “La principal limitación es la burocracia regulatoria, porque cada país tiene requisitos propios, legislación específica y procedimientos administrativos distintos. A nivel europeo, el reglamento de ensayos clínicos (UE 536/2014) intentó homogenizar y agilizar la autorización de los ensayos clínicos a través de un portal único europeo (CTIS) y la evaluación coordinada entre países, pero el procedimiento es lento y requiere varios meses. Y después viene la negociación de los contratos por cada centro participante”, detalla el doctor. Y añade: “A nivel académico, la principal limitación es la financiación insuficiente para todos los potenciales ensayos clínicos de interés para la sociedad que se podrían realizar”.

El futuro de los ensayos clínicos

Más allá del acceso temprano a nuevos medicamentos, los ensayos clínicos han transformado el pronóstico de numerosas enfermedades en las últimas décadas. “Han permitido validar tratamientos eficaces que hoy forman parte de la práctica clínica habitual y que han incrementado significativamente la supervivencia en enfermedades cardiovasculares, cáncer, VIH o patologías inflamatorias”, destaca el especialista. Además, la investigación clínica no solo impulsa innovación terapéutica, sino que también mejora la calidad asistencial y favorece el acceso de los pacientes a tecnologías y tratamientos avanzados.

Y el futuro es prometedor. El uso del big data y la inteligencia artificial permite integrar y analizar grandes volúmenes de información sanitaria, favoreciendo el desarrollo de estudios de vida real (Real World Evidence, RWE) que complementan la información obtenida en los ensayos clínicos tradicionales y ayudan a conocer cómo funcionan los tratamientos en condiciones reales de práctica clínica.

Al mismo tiempo, la medicina personalizada está transformando el diseño de los estudios clínicos. “Gracias a la identificación de biomarcadores específicos, cada vez es posible seleccionar de forma más precisa a los pacientes que pueden beneficiarse de un determinado tratamiento. Esto permite desarrollar ensayos más dirigidos, ágiles y eficientes, reduciendo tanto los tiempos de investigación como el número de participantes necesarios para demostrar la eficacia de un medicamento”, concluye el doctor.

El acceso a la innovación no termina cuando un medicamento recibe la autorización en Europa, ya que todavía le esperan los procesos nacionales hasta que pueda llegar al paciente. En este sentido, el acceso de los pacientes españoles a los nuevos medicamentos continúa siendo uno de los grandes retos del sistema sanitario. Aunque España ha mejorado en disponibilidad en los últimos años, el nuevo Informe Indicadores de acceso a los nuevos medicamentos WAIT 2025 vuelve a mostrar que persisten retrasos importantes entre la autorización europea de un tratamiento y su llegada efectiva a los pacientes en nuestro país.

El informe refleja que, entre 2021 y 2024, Europa autorizó 168 nuevos medicamentos, de los que España financia 116 (a fecha de enero de 2026). Esto es el 69% del total, una fecha ligeramente inferior al 71% del informe anterior.

Sí ha mejorado sustancialmente respecto al último informe el tiempo de espera entre la autorización por parte de la Agencia Europea de Medicamentos (EMA) y la financiación en España, que ha bajado desde los 616 días a los 537. Una cifra que, sin embargo, supera ampliamente los 180 días (seis meses) fijados como plazo máximo para la decisión de financiación en la directiva europea.

De hecho, atendiendo desde la fecha en que la compañía manifiesta su interés en comercializar en España (obtención del código nacional), únicamente el 8% de los nuevos medicamentos consiguen la decisión de financiación en los 180 días marcados por la directiva.

Otra de las grandes barreras al acceso en España son las restricciones con respecto a la indicación autorizada en Europa, que acompañan a la financiación de más de la mitad de los nuevos fármacos (53%).

“España está mejorando tiempos de acceso, pero aún estamos muy lejos de los 180 días marcados por la directiva. Además, el hecho de que el 53% de los medicamentos financiados tenga restricciones supone una selección de pacientes con respecto a la población candidata al tratamiento autorizada por Europa. La respuesta no debe ser acotar la entrada, sino definir con anticipación los casos en los que es necesario pactar mecanismos para aprender rápido y ajustar: financiación condicionada con plan de generación de evidencia, acuerdos por resultados y reglas claras de reevaluación. Estos instrumentos solo funcionan si el sistema puede medir resultados de forma fiable. La digitalización y el uso de datos en vida real deben reducir carga administrativa, no aumentarla: menos registros ad hoc y más explotación segura de datos clínicos ya disponibles”, señala Isabel Pineros, directora de Prestación Farmacéutica y Acceso en Farmaindustria.

España, en la quinta posición

El informe recoge los datos de 36 países europeos, con una disponibilidad media de los medicamentos del 45%, con grandes disparidades desde el 93% de Alemania al 5% de Turquía, Macedonia del Norte o Bosnia. España se sitúa como el quinto país con más fármacos disponibles, por detrás de Alemania, Austria (85%), Italia (79%) y Suiza (76%).

En los últimos dos años, España ha logrado reducir los tiempos de espera en cuatro meses y ha mejorado la disponibilidad en 7 puntos, aunque ha mantenido las restricciones.

El acceso en tiempos de incertidumbre geopolítica

En un contexto geopolítico de gran incertidumbre, la predictibilidad es un factor de competitividad. Un proceso con plazos largos e impredecibles, reglas poco transparentes o una negociación centrada exclusivamente en el impacto presupuestario de corto plazo puede retrasar la entrada de innovación y lo importante es asegurar que los pacientes españoles accedan a los medicamentos cuando los necesiten en condiciones de equidad.

“En un entorno de gran competencia internacional, las compañías priorizan secuencias de lanzamiento según previsibilidad regulatoria y condiciones de acceso.  No resulta coherente, en un país que ha conseguido situarse en una posición de liderazgo en ensayos clínicos, tenga después retrasos en la disponibilidad de esos nuevos medicamentos para los pacientes”, afirma Pineros.

Propuestas para mejorar el acceso

Para seguir mejorando el acceso de los pacientes a la innovación, la industria farmacéutica innovadora plantea avanzar en tres grandes prioridades. En primer lugar, es fundamental que España (y el conjunto de Europa) apuesten por la innovación biomédica, como inversión en salud, pero también en competitividad y sostenibilidad. España es líder en ensayos clínicos y no puede quedarse a la zaga en el acceso a los nuevos medicamentos.

Por otro lado, la industria farmacéutica apuesta por modelos de incorporación temprana de los medicamentos innovadores, que permita su acceso desde el primer momento en condiciones de equidad mientras se completa la evaluación y se define su financiación definitiva.

Además, la evaluación de tecnologías sanitarias es una palanca para impulsar el acceso a la innovación y ganar competitividad. La entrada en aplicación del marco europeo de Evaluación de Tecnologías Sanitarias (ETS/HTA) y la nueva normativa española, en proceso de aprobación, puede servir para avanzar hacia un sistema más coordinado, predecible y orientado al valor, que evite duplicidades y contribuya a facilitar el acceso temprano y equitativo de los pacientes a la innovación terapéutica.

“España tiene la oportunidad de avanzar hacia un modelo de evaluación y financiación más ágil, predecible y orientado al valor, que combine sostenibilidad e innovación para mejorar el acceso de los pacientes a los nuevos medicamentos. Para ello, será clave el diálogo temprano de la industria con la administración, la participación de clínicos y pacientes, ajustes en los procesos y criterios claros para la decisión que integren necesidad médica, beneficio clínico y social, gravedad y equidad; y vías aceleradas para innovaciones de alta prioridad, que permitan cumplir con los 180 días con un resultado de éxito en la incorporación en la financiación”.

Para miles de personas en España, sentarse a la mesa no siempre es un momento de disfrute. Comer puede convertirse en una situación de ansiedad, miedo o incluso riesgo físico. Esa es la realidad de quienes conviven con la esofagitis eosinofílica (EoE), una enfermedad inflamatoria crónica del esófago que continúa creciendo en prevalencia y que todavía sigue siendo poco conocida socialmente.

Con motivo del II Día Mundial de la Esofagitis Eosinofílica, que se celebra el 22 de mayo, la Asociación Española de Esofagitis Eosinofílica (Aedeseo) ha puesto en marcha una amplia movilización social en toda España para dar visibilidad a esta patología bajo el lema internacional Food Shouldn’t Hurt (“Comer no debería doler”).

La campaña impulsada por la asociación contará este año con la participación de 55 restaurantes, 20 hospitales y centros sociosanitarios, tres universidades y 45 edificios y espacios emblemáticos que se iluminarán para visibilizar la enfermedad, y que utilizarán los llamados ‘manteles solidarios’, con los que se busca explicar cómo la enfermedad afecta a la vida diaria de quienes la padecen.

Además, Aedeseo anima a la población a participar activamente compartiendo contenidos en redes sociales con los hashtags #EoEDay y #FoodShouldntHurt, y a localizar materiales divulgativos distribuidos por distintos puntos del país dentro de la iniciativa “Encuentra la EoE”.

Una enfermedad en aumento

La esofagitis eosinofílica es una enfermedad inmunomediada que provoca una inflamación persistente del esófago, generalmente desencadenada por determinados alimentos. Actualmente se estima que existen alrededor de 55.000 casos en España, aunque los especialistas advierten de que sigue siendo una enfermedad muy infradiagnosticada y que el número de diagnósticos no deja de aumentar.

La EoE afecta especialmente a niños y adultos jóvenes y se ha convertido ya en la principal causa de disfagia o dificultad para tragar, así como de impactación alimentaria. Entre los síntomas más frecuentes figuran la sensación de que la comida se queda atascada, dolor, reflujo, episodios de atragantamiento o dificultad para tragar.

Sin embargo, desde Aedeseo insisten en que el impacto va mucho más allá de los síntomas físicos. Muchas personas desarrollan ansiedad durante las comidas, evitan situaciones sociales relacionadas con la alimentación o modifican completamente sus rutinas por miedo a sufrir un episodio de impactación alimentaria.

“La EoE es una enfermedad invisible, pero con un enorme impacto en la calidad de vida. Muchas personas normalizan síntomas durante años sin saber que detrás hay una enfermedad crónica que necesita seguimiento y tratamiento especializado”, señala Zoraida Gómez, presidenta de la asociación.

Diagnósticos que llegan tarde

Uno de los grandes problemas que denuncia la asociación es, precisamente, el retraso diagnóstico. Muchos pacientes pasan años siendo tratados de otras patologías digestivas antes de recibir un diagnóstico correcto. Por eso, Aedeseo reclama mejorar el conocimiento de la enfermedad, especialmente en atención primaria, para favorecer una detección más precoz.

Ese es uno de los objetivos de la campaña de este año. De hecho, dentro de las actividades organizadas para el Día Mundial figura un webinar internacional impulsado por Eureos, Aedeseo y Gaapp, que tendrá lugar el 22 de mayo a las 13.00 horas y que reunirá a especialistas de España, Italia y Estados Unidos para abordar aspectos relacionados con el diagnóstico, los tratamientos y las manifestaciones alérgicas asociadas a la enfermedad.

Además, la asociación participa en campañas audiovisuales internacionales como Life Narrows y Knots, centradas en mostrar el recorrido asistencial de los pacientes y el impacto cotidiano de la enfermedad.

Entre los materiales divulgativos presentados este año destaca también la guía internacional EoE Care Pathway for Patients and Caregivers, diseñada para ayudar a pacientes y cuidadores a comprender mejor el proceso diagnóstico, el seguimiento clínico y las opciones terapéuticas disponibles.

A los dos años, Temple Grandin no hablaba. Apenas establecía contacto visual y pasaba horas balanceándose. En los años cincuenta, cuando fue diagnosticada de autismo en su Boston natal, el pronóstico habitual para niños como ella era claro y desalentador: institucionalización y pocas expectativas de desarrollo. Pero su madre tomó una decisión poco común para la época: intervenir pronto. Insistió en que su hija recibiera estimulación temprana intensiva, terapia del lenguaje y una escolarización adaptada, cuando todavía el concepto mismo de atención temprana apenas existía. No fue fácil: Temple tenía crisis, dificultades sensoriales y un mundo interior que parecía inaccesible. Sin embargo, su cerebro estaba en pleno desarrollo, y cada intervención contaba.

Décadas después, Temple Grandin se convirtió en doctora en Ciencias Animales, profesora universitaria, autora de referencia mundial y una de las voces más influyentes en la comprensión del autismo. Ella misma ha afirmado en múltiples ocasiones que, sin la intervención temprana que recibió de niña, su vida habría sido radicalmente distinta.

Hoy, su historia no se cita como una excepción milagrosa, sino como una evidencia poderosa de algo que la ciencia confirma una y otra vez: cuando se actúa a tiempo, el desarrollo puede cambiar de rumbo.

Bien lo sabemos en Envera gracias a los más de 250 niños y sus familias que pasan cada semana por nuestro Centro de Atención Temprana y Neurodesarrollo Infantojuvenil, referente en la Comunidad de Madrid, que reciben tratamiento, orientación y apoyo por parte de un equipo multidisciplinar (psicólogas, logopedas, fisioterapeutas, trabajadoras sociales…) que trabajan de manera coordinada para comprender al niño en todas sus dimensiones: física, cognitiva, emocional, comunicativa y social.

La Atención Temprana es un ámbito de intervención que centra su mirada en los niños hasta los seis años, una etapa en la que cualquier experiencia, estimulación o dificultad tiene un impacto especialmente profundo. Durante estos primeros años, el desarrollo avanza a gran velocidad: el cerebro construye conexiones esenciales, se establecen los primeros vínculos afectivos y se sientan las bases de las competencias sociales, comunicativas y motoras que acompañarán a la persona durante toda su vida. Por eso, cuando aparece alguna señal de alerta o existe riesgo de que surja una dificultad en el desarrollo, intervenir de manera temprana y adecuada marca la diferencia.

No se trata de un conjunto de terapias aisladas, sino de un enfoque global que tiene como objetivo apoyar el desarrollo infantil y promover el bienestar familiar.

En servicios como el de Envera realizamos valoraciones, diseñamos planes de intervención personalizados y ofrecemos apoyos específicos según las necesidades detectadas. Lo característico de estos centros no es solo su infraestructura o la presencia de especialistas, sino la capacidad de colaborar estrechamente con otros sistemas que rodean al niño, como el sanitario, el educativo o el social. Una coordinación esencial para que la intervención sea coherente y eficaz, evitando duplicidades y asegurando que todos los profesionales trabajen hacia los mismos objetivos.

Uno de los elementos que distingue a la Atención Temprana de otras formas de intervención es la importancia que concede al contexto. La familia es el núcleo más importante. Donde se aprenden las primeras formas de comunicación, se construye la seguridad afectiva y se desarrollan las primeras experiencias de autonomía.

La participación activa de las familias es un pilar central. Cuando madres, padres o cuidadores entienden qué ocurre, por qué se interviene y cómo pueden acompañar mejor a sus hijos, los avances se multiplican. De hecho, las estrategias que se aplican en casa, en la vida diaria, suelen tener un impacto mayor que cualquier sesión puntual con un profesional. Por eso, la Atención Temprana contemporánea apuesta por modelos centrados en la familia, que proporcionan orientación constante y reconocen su papel fundamental en el desarrollo infantil.

Sin embargo, este enfoque no debe idealizarse: acompañar a un niño con dificultades en su desarrollo supone un reto emocional, organizativo y económico. Las familias, especialmente las más jóvenes, suelen enfrentarse a una auténtica carrera de obstáculos. La búsqueda de recursos, la burocracia, los tiempos de espera, la falta de información o la escasa coordinación entre servicios pueden añadir angustia a una situación compleja. Por ello, mejorar los sistemas de acceso, simplificar trámites y ofrecer una atención más humana y cercana son aspectos clave para garantizar que todos los niños y sus familias reciban lo que necesitan sin desgastes innecesarios.

Es importante recordar que la Atención Temprana no se basa únicamente en criterios técnicos o clínicos: es, ante todo, una cuestión de derechos. Documentos esenciales como la Convención sobre los Derechos del Niño o la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, reconocen el derecho a recibir apoyos que favorezcan su pleno desarrollo y garanticen una vida digna, que cada niño pueda alcanzar su potencial y que cada familia sea acompañada de manera respetuosa y justa.

En definitiva, la Atención Temprana combina conocimiento técnico, sensibilidad humana y compromiso social. No se limita a intervenir en las dificultades del niño: acompaña a las familias, refuerza su bienestar y mejora su calidad de vida. Es una alianza que busca que cada niño crezca rodeado de apoyo y que cada familia se sienta capaz, informada y acompañada.

En Envera, tras 49 años de historia en el apoyo y atención a la discapacidad, también sabemos que no todos los niños llegarán a ser Temple Gardin. Pero su ejemplo es uno entre millones de realidades que ilustran cómo intervenir pronto es apostar por un futuro en el que los niños y niñas puedan desarrollarse plenamente y las familias vivan su crianza con mayor tranquilidad, confianza y esperanza.

Por Cristina Sánchez, coordinadora del Centro de Atención Temprana y Neurodesarrollo Infantojuvenil de Envera

La Confederación Española de Alzheimer y otras Demencias (CEAFA) ha mostrado su rechazo a la reciente decisión de la Comisión Interministerial de Precios de los Medicamentos de no financiar un segundo tratamiento innovador para el alzhéimer, una medida que la entidad considera un nuevo freno al acceso de los pacientes a la innovación terapéutica.

A través del comunicado Tiempo perdido. Oportunidad perdida’ la organización lamenta esta segunda negativa, que se ha sumado a otro rechazo previo sobre un medicamento de características similares, ambos orientados a ralentizar la progresión de la enfermedad y prolongar el tiempo de autonomía y calidad de vida de las personas afectadas.

Desde CEAFA consideran que las administraciones siguen abordando estas terapias desde una perspectiva centrada únicamente en el gasto económico, sin valorar adecuadamente su impacto sanitario y social. “La financiación de estos tratamientos debe entenderse como una inversión y no como un gasto”, defiende la entidad, que reclama un cambio de enfoque por parte de los responsables públicos.

La organización insiste en que estos medicamentos representan las primeras alternativas terapéuticas innovadoras en más de dos décadas para una enfermedad que afecta a cientos de miles de personas en España.

El debate sobre riesgos y costes

Los argumentos utilizados para justificar los rechazos incluyen los posibles efectos secundarios asociados a estos tratamientos, las controversias científicas todavía abiertas y la necesidad de racionalizar el gasto sanitario.

CEAFA también critica el tratamiento mediático que ha acompañado al debate, denunciando la difusión de “informaciones absolutamente sesgadas” sobre estos medicamentos. Aunque reconoce que toda innovación debe evaluarse con rigor, la entidad considera que el debate no puede limitarse exclusivamente al coste económico inmediato.

De hecho, uno de los aspectos que más preocupa a la organización es el temor expresado desde algunos sectores a un posible colapso del sistema sanitario si se aprueba la financiación pública de estos tratamientos. Desde el punto de vista de sus responsables, ese escenario está sobredimensionado. “Hay que huir del alarmismo, de la incertidumbre y del miedo”, señala el comunicado.

La entidad recuerda además que estos fármacos están dirigidos únicamente a perfiles concretos de pacientes en fases iniciales de la enfermedad, por lo que el número potencial de beneficiarios sería limitado.

Tiempo de calidad y autonomía

Más allá de los aspectos clínicos, la organización indica en su discurso la importancia de retrasar el deterioro cognitivo sobre la vida diaria de las personas afectadas y sus familias. E insiste en que prolongar la autonomía significa permitir que muchas personas puedan seguir participando activamente en la sociedad durante más tiempo. “Privarles de un tiempo de calidad supone una pérdida de oportunidad para todos”, denuncia el comunicado.

La entidad subraya además que retrasar la evolución de la enfermedad podría contribuir también a aliviar parte de la carga emocional, social y económica que soportan las familias cuidadoras y el propio sistema sociosanitario.

No se puede olvidar que el alzhéimer es la principal causa de demencia actualmente y uno de los grandes retos sanitarios asociados al envejecimiento de la población. Las asociaciones de pacientes llevan años reclamando una estrategia integral que combine investigación, diagnóstico precoz, atención sociosanitaria y acceso a innovación terapéutica.

En este contexto, la llegada de nuevos tratamientos había generado expectativas dentro del movimiento asociativo tras más de veinte años sin avances significativos en el abordaje farmacológico de la enfermedad. En cualquier caso, CEAFA considera que el debate abierto por estos tratamientos debería servir también para adaptar los sistemas sanitarios y prepararlos para una nueva etapa en el abordaje del alzhéimer. Y recuerda que otros países europeos ya están avanzando en la incorporación de este tipo de terapias.

España es actualmente el país europeo con más ensayos clínicos en marcha y uno de los grandes referentes internacionales en investigación biomédica. Sin embargo, para buena parte de la población, el funcionamiento y el impacto real de estos estudios sigue siendo todavía una realidad lejana y poco conocida.

Con ese objetivo nace +ensayos, una nueva plataforma impulsada por Farmaindustria y 18 compañías farmacéuticas, junto a casi una treintena de entidades científicas, sanitarias y de pacientes, que busca acercar los ensayos clínicos a la ciudadanía y poner rostro a las personas que hacen posible la investigación médica y a las que han participado en ella.

La iniciativa arranca en el Día Internacional del Ensayo Clínico, aunque su objetivo es tener mucho más recorrido en el tiempo. Y lo hace con un spot que resume el espíritu del proyecto: un hombre de aspecto mayor celebra su “12 cumpleaños”. En realidad, conmemora el día en el que entró en un ensayo clínico que cambió el rumbo de su enfermedad y le permitió seguir adelante con su vida.

Pacientes participantes

La plataforma pone especialmente el foco en las historias reales de quienes participan en investigación clínica. Entre ellas, la de Esther Martín, paciente de esclerosis múltiple, que relató durante la presentación cómo un ensayo cambió su día a día tras años de brotes y tratamientos difíciles.

“Cuando me propusieron participar, recibí un ‘chute’ de energía, porque me estaban dando una oportunidad que quizás iba a cambiar mi calidad de vida», explicó.

Esther fue diagnosticada en 2015 tras varios episodios neurológicos y reconoce que al principio asoció automáticamente la enfermedad “a una silla de ruedas”. Después llegaron distintos tratamientos, algunos con importantes efectos secundarios físicos y emocionales.

“A las tres semanas de entrar en el ensayo empecé a notar un cambio físico, me sentía más activa, más espabilada”, relató durante el encuentro.

“No somos conejillos de indias”

Uno de los mensajes más repetidos durante la jornada fue la necesidad de desmontar algunos prejuicios todavía asociados a los ensayos clínicos. “No hay que sentirse un conejillo de indias”, defendió Esther, quien asegura haber animado ya a otras personas a participar en investigación clínica.

Los organizadores recuerdan que España cuenta con uno de los sistemas regulatorios más exigentes y garantistas de Europa, con un papel especialmente relevante de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS). De hecho, en la actualidad participan unas 170.000 personas en ensayos clínicos en España, que cuentan con el apoyo de multitud de agentes implicados: investigadores, hospitales, comités éticos, administración pública y compañías farmacéuticas.

En este ecosistema, quedan aún multitud de retos por resolver, como acercar los ensayos clínicos a más territorios y reducir desigualdades geográficas en el acceso. Como solución, Amelia Martín Uranga, directora de Investigación Clínica y Traslacional de Farmaindustria, insistió en la necesidad de impulsar los ensayos en Atención Primaria, aumentar la diversidad de participantes y llevar la investigación “más cerca de la casa del paciente”.

El investigador también es paciente

Uno de los testimonios más impactantes de la jornada fue el de Marisol Soengas,  jefa del grupo de Melanoma del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) y presidenta de la Asociación Española de Investigación sobre el Cáncer (Aseica). Soengas es paciente de un cáncer de mama especialmente agresivo, y explicó cómo esta situación ha cambiado su punto de vista en relación a los ensayos clínicos.

“A veces, cuando tenemos una muestra que analizar, sólo vemos un código, un número, y se nos olvida que hay un paciente con una historia detrás, que ha viajado desde lejos o que tiene circunstancias que dificultan el proceso”, reconoció.

En su intervención, Soengas defendió la necesidad de incorporar más la experiencia del paciente en el diseño de los ensayos., y de mejorar la información disponible sobre los procedimientos existentes para que las personas afectadas sepan cómo acceder a ellos. «Aunque no olvidemos que la puerta de entrada a un ensayo clínico siempre debe estar en el profesional sanitario», recordó.

Marisol Soengas, presidenta de Aseica / Foto: Luis Camacho

Además de Soengas, también ha aportado su testimonio a la campaña Ana Casas, oncóloga especialista en cáncer de mama en el Hospital Universitario Virgen del Rocío (Sevilla) y también paciente de esta patología, presidenta de la Fundación Actitud frente al Cáncer. «Cuando actúas puramente como oncóloga buscas únicamente la eficacia en tu labor, pero cuando estás al otro lado, como paciente, quieres curarte pero no quieres que merme tu calidad de vida«, explica en uno de los vídeos asociados a la iniciativa.

Una plataforma abierta y colaborativa

La plataforma +ensayos cuenta ya con el apoyo del Ministerio de Sanidad, el Instituto de Salud Carlos III, la AEMPS, sociedades científicas, organizaciones de pacientes y grupos de investigación oncológica, entre ellos el Foro Español de Pacientes, Gepac, AECC o Eupati España.

El proyecto incluye una web divulgativa, vídeos testimoniales y distintos contenidos destinados a mantener viva la conversación sobre investigación clínica más allá del Día Internacional del Ensayo Clínico, y que España siga manteniéndose como país líder en este ámbito. Así lo reinvindicó el director general de Farmaindustria, Juan Yermo, que destacó el trabajo conjunto que se realiza entre profesionales sanitarios, investigadores, pacientes y reguladores.

Sin embargo, también advirtió de que esta posición no está garantizada. Según explicó durante la presentación de la campaña, mientras Europa pierde peso global en investigación clínica, Estados Unidos y China están creciendo con fuerza, especialmente en terapias avanzadas y medicamentos biológicos. “España puede perder ese liderazgo si no se apuesta claramente por la innovación”, alertó.

Además, recordó que la investigación clínica también representa un importante motor económico y tecnológico para el país. Según el informe I+D en la industria farmacéutica 2025, las compañías farmacéuticas innovadoras invirtieron el pasado año cerca de 1.775 millones de euros en I+D en España, de los cuales más de mil millones se destinaron específicamente a ensayos clínicos.

Por: Gema López Albendea