Unidos por la salud

Pertenece y transforma la comunidad de pacientes

La meningitis continúa siendo una de las enfermedades infecciosas que más preocupa a pacientes, familias y profesionales sanitarios por su capacidad de evolucionar de forma fulminante y dejar graves secuelas en quienes sobreviven. Aunque el calendario vacunal ha reducido significativamente su incidencia en España, la Asociación Española contra la Meningitis (AEM) advierte de que sigue habiendo casos mortales y que persiste un importante desconocimiento sobre los grupos de riesgo. Por ello, reclama no bajar la guardia y reforzar las campañas de información y prevención.

Así lo ha manifestado Elena Moya, vicepresidenta de la AEM, durante una intervención en vídeo en la que recuerda que se trata de una enfermedad que «solo con nombrarla, asusta«. Moya explica que las formas más agresivas de meningitis bacteriana pueden evolucionar con enorme rapidez. «La meningitis bacteriana puede provocar un proceso letal en menos de 24 horas», advierte.

La representante de la asociación recuerda que bacterias como el meningococo o el neumococo pueden desencadenar cuadros extremadamente graves que, incluso cuando el paciente sobrevive, pueden dejar secuelas permanentes como amputaciones, daño cerebral, parálisis o lesiones medulares.

Una enfermedad que no pertenece al pasado

Uno de los mensajes que más insiste en trasladar la AEM es que la meningitis no es una enfermedad erradicada. «Se sigue creyendo que es una enfermedad del pasado y que solo afecta a niños, pero no es así», afirma Moya. Como ejemplo, recuerda los recientes casos registrados en Inglaterra, donde dos adolescentes de 17 años fallecieron en menos de un día, así como situaciones ocurridas recientemente en España, entre ellas el fallecimiento de una adolescente de 15 años en Benissa y el ingreso de otro joven de 17 años que sufrió una amputación como consecuencia de la enfermedad. «Estas noticias nos recuerdan que no podemos bajar los brazos«, subraya.

La vicepresidenta de la AEM insiste en que existe una falsa percepción de que la meningitis afecta exclusivamente a los más pequeños. En este sentido, recuerda que los adolescentes de entre 12 y 14 años constituyen uno de los principales grupos de riesgo, junto con los niños pequeños y las personas mayores de 65 años. Por ello, considera imprescindible mantener las estrategias de vacunación dirigidas también a estas franjas de edad.

La vacunación, la mejor herramienta de prevención

Elena Moya destaca que España dispone de un calendario vacunal que protege frente a las variantes más frecuentes de meningitis y que ha permitido reducir notablemente el impacto de la enfermedad. Sin embargo, insiste en que la prevención continúa siendo la principal herramienta para evitar nuevos casos. «Desde España, lo que hacemos es seguir hablando de la enfermedad, de sus síntomas y de la forma de prevenirla, que es a través de la vacunación», explica.

Además de las campañas de sensibilización, la Asociación Española contra la Meningitis ha reforzado sus herramientas de información mediante un asistente virtual disponible en su página web. Según explica Moya, esta herramienta lleva más de un año respondiendo las dudas de pacientes y familias gracias al trabajo del comité científico de la entidad. El objetivo es facilitar información rigurosa sobre síntomas, prevención, vacunación y actuación ante posibles casos sospechosos.

Para la Asociación Española contra la Meningitis, el principal reto sigue siendo mantener la concienciación social sobre una enfermedad que continúa presente y que puede tener consecuencias devastadoras. «Tenemos que seguir incansablemente hablando de prevención y de información al público en general», concluye Elena Moya.

Hay enfermedades que dejan huella mucho después de que desaparezcan sus síntomas visibles. En algunos casos, incluso llegan a alterar el rumbo de una vida. Eso fue lo que le ocurrió al poeta Vicente Aleixandre cuando, poco después de recibir el Premio Nobel de Literatura en 1977, sufrió un herpes zóster que afectó gravemente a uno de sus ojos y le impidió escribir durante años.

Partiendo de esta historia poco conocida, GSK ha puesto en marcha la iniciativa El poema que nunca se escribió, una campaña que utiliza la literatura y la memoria cultural para acercar a la población la realidad del herpes zóster y de sus posibles complicaciones. La acción cuenta con la colaboración del poeta, novelista y ensayista Antonio Colinas, Premio Nacional de Literatura, y también discípulo y amigo cercano de Aleixandre, quien ha compuesto un poema inspirado en aquel episodio que marcó la vida del escritor sevillano.

Para Colinas, participar en el proyecto ha supuesto una forma de recordar a quien fue su maestro durante dos décadas. «Mi colaboración en este proyecto responde a razones muy entrañables, como la de escribir sobre el que fuera mi maestro y amigo durante veinte años. Esto me permitió contar no solo con su magisterio literario sino a la vez estar cerca de momentos suyos muy decisivos, como el de la dura prueba que supuso esta enfermedad vírica que precisamente padeció en los días que siguieron a la concesión de su Premio Nobel», ha señalado el escritor.

Consecuencias de la enfermedad

Aunque popularmente se conoce como ‘culebrilla’, el herpes zóster sigue siendo una enfermedad relativamente desconocida para buena parte de la población. Está provocado por la reactivación del virus de la varicela-zóster, el mismo que causa la varicela durante la infancia. Una vez superada esta infección, el virus permanece latente en el organismo durante décadas y puede reactivarse en cualquier momento de la vida, especialmente cuando el sistema inmunitario se debilita.

Los datos muestran que el fenómeno es mucho más frecuente de lo que suele pensarse. Más del 90% de la población adulta española ha pasado la varicela y, por tanto, es susceptible de desarrollar herpes zóster. Además, se estima que una de cada tres personas de entre 50 y 90 años sufrirá esta enfermedad a lo largo de su vida. La probabilidad aumenta con la edad, hasta el punto de que, a los 85 años, el riesgo se aproxima a una de cada dos personas.

Más allá de la erupción cutánea

Aunque la imagen más conocida del herpes zóster es la aparición de una erupción dolorosa en forma de ampollas agrupadas, los especialistas recuerdan que sus consecuencias pueden ir mucho más allá de las lesiones cutáneas. La complicación más frecuente es la neuralgia postherpética, un dolor persistente que puede mantenerse durante meses o incluso años después de que la erupción haya desaparecido.

Este dolor suele describirse como quemazón, descargas eléctricas o una sensibilidad extrema al roce de la ropa o al contacto con el aire, y puede afectar de forma muy significativa al sueño, al estado de ánimo y a las relaciones sociales de quienes lo padecen.

Sin embargo, existen otras complicaciones menos conocidas que también pueden tener un gran impacto sobre la calidad de vida, como la afectación oftálmica que padeció Vicente Aleixandre. Según explica José Manuel Benítez del Castillo, presidente de la Sociedad Española de Oftalmología, cuando el virus afecta a determinadas estructuras oculares pueden aparecer desde síntomas leves, como irritación o enrojecimiento, hasta complicaciones severas que afectan a la visión.

Por ello, los especialistas recomiendan consultar de forma precoz ante síntomas como dolor alrededor de los ojos, erupciones faciales o alteraciones visuales, ya que una atención temprana puede reducir el riesgo de secuelas permanentes.

Literatura para sensibilizar

La campaña busca precisamente acercar estas realidades a la ciudadanía desde una perspectiva diferente. El resultado es un poema que recupera simbólicamente aquellas palabras que nunca llegaron a escribirse debido a las consecuencias del herpes zóster. El texto está expuesto en la estación de metro Vicente Aleixandre de Madrid, y también puede leerse en la web de la campaña.

Además, el divulgador literario Néstor López Baruque también se ha unido a la iniciativa impulsando un concurso de relatos en Instagram, que invita a los participantes a crear nuevos versos sobre el herpes zóster y recuperar las líneas que la enfermedad silenció. Todos aquellos interesados en participar pueden hacerlo antes del 3 de julio. Las bases están disponibles en el siguiente enlace.

Afortunadamente, la mayoría de los niños y adolescentes que se enfrentan a un cáncer logran superarlo. Es, sin duda, uno de los grandes avances de la medicina en las últimas décadas. Sin embargo, para muchas de estas personas, el final del tratamiento no supone el final de la enfermedad. Las secuelas físicas y emocionales, los problemas cognitivos, las dudas sobre la fertilidad o el temor constante a una recaída continúan condicionando su vida durante años.

Para visibilizar esta situación, la Federación Española de Familias de Cáncer Infantil (FEFCI) ha celebrado una jornada para explicar la realidad de estos largos supervivientes y la necesidad de acompañarlos también después del alta médica. Bajo el lema Supervivientes de cáncer infantil: la vida tras el alta, y con el apoyo de Norgine, ha reunido a supervivientes, familias, profesionales sanitarios y representantes institucionales para reflexionar sobre los retos a los que se enfrentan estos pacientes.

En la actualidad, la supervivencia a cinco años del diagnóstico alcanza ya el 83,9% en los menores de entre 0 y 14 años, según los datos del Registro Español de Tumores Infantiles (RETI-SEHOP). Esta mejora ha permitido que miles de niños lleguen a la edad adulta, pero también ha puesto sobre la mesa nuevas necesidades, como esa atención continuada para quienes presentan efectos tardíos derivados de la enfermedad o de los tratamientos recibidos.

Desde FEFCI recuerdan que estas secuelas pueden aparecer incluso años después de finalizar la terapia y afectar tanto a la salud física como al bienestar psicológico, la educación, el empleo o las relaciones sociales.

Experiencias

Durante la mesa redonda La voz de los supervivientes, varios jóvenes compartieron cómo el cáncer sigue formando parte de sus vidas mucho tiempo después de haber recibido el alta. La ansiedad ante una posible recaída, la falta de información sobre las secuelas, las dificultades para acceder a determinados recursos o las dudas relacionadas con la fertilidad fueron algunas de las cuestiones que centraron sus intervenciones.

Participaron Marta Casado, superviviente de osteosarcoma; Pablo Huidobro, acompañado por la Asociación de Familiares y Amigos de Niños con Cáncer (FARO); y Daniel Moreno y Álvaro González, vinculados a la Asociación Infantil Oncológica de Madrid (ASION).

También participó en el evento la presidenta de FEFCI, Verónica Ortiz, que valoró positivamente la reciente aprobación del modelo nacional de Plan de Seguimiento Individualizado para Largos Supervivientes de Cáncer Infantil, impulsado en el seno del Sistema Nacional de Salud. No obstante, advirtió de que ahora el reto consiste en garantizar que ese seguimiento llegue realmente a todos los pacientes, con independencia de la comunidad autónoma en la que residan.

«Durante años trabajamos para que más menores sobrevivieran al cáncer infantil y hoy podemos decir que lo estamos consiguiendo. Ahora tenemos una nueva responsabilidad: garantizar que esas personas puedan desarrollar su proyecto de vida con la mejor calidad posible. El cáncer puede terminar, pero sus consecuencias no siempre desaparecen con el alta médica», señaló Ortiz.

Calidad de vida

La jornada fue presentada por la periodista y secretaria general de la Asociación Nacional de Informadores de la Salud (ANIS), Coral Larrosa, y contó con la participación de representantes institucionales, entre ellos la diputada de la Asamblea de Madrid Marta Marbán. También intervino el fisioterapeuta y profesor universitario Pablo Delgado de la Serna, que ofreció una charla sobre cómo convivir con las secuelas a largo plazo de una enfermedad crónica.

Para FEFCI, el verdadero objetivo pasa por garantizar que esos años se desarrollen con la mejor calidad de vida posible, mediante un seguimiento sanitario adecuado, apoyo psicológico, acceso equitativo a los recursos y oportunidades para que quienes superaron un cáncer durante la infancia puedan construir su proyecto vital en igualdad de condiciones.

A lo largo del último año, las organizaciones de pacientes han obtenido un mayor reconocimiento en el sistema sanitario, con una presencia cada vez más amplia en la toma de decisiones, por ejemplo en la evaluación de las tecnologías sanitarias, y en la futura Ley de Organizaciones de Pacientes, en periodo de trámite parlamentario. Todos estos temas estarán muy presentes en la XIII Jornada Somos Pacientes, que se celebrará el próximo 8 de julio en Madrid y reunirá a representantes de las administraciones sanitarias, asociaciones de pacientes, sociedades científicas, expertos en derecho sanitario e industria farmacéutica.

Organizada por Somos Pacientes y Farmaindustria, la jornada será inaugurada por la presidenta de Farmaindustria, Fina Lladós Canela. Contará con la clausura institucional del secretario de Estado de Sanidad, Javier Padilla, con una ponencia titulada El momento de las organizaciones de pacientes, y con un cierre que correrá a cargo del director general de Farmaindustria, Juan Yermo.

Mesas redondas

La primera mesa redonda se ha titulado El nuevo papel de las organizaciones de pacientes en la toma de decisiones, y estará moderada por Ana Bosch, directora del Departamento Jurídico de Farmaindustria. Contará con la participación de Montse Moharra, coordinadora de Decisiones Compartidas en la Secretaría de Atención Sanitaria y Participación de Cataluña; Celia García Menéndez, directora general de Humanización, Atención y Seguridad del Paciente de la Comunidad de Madrid; Pedro Carrascal, director de la Plataforma de Organizaciones de Pacientes; Álvaro Lavandeira, abogado y experto en Derecho Sanitario y Farmacéutico, y Esther Mosquera, directora general de Faes Farma España.

A continuación, la jornada abordará El nuevo papel de los pacientes en la evaluación de tecnologías sanitarias, un ámbito en el que la incorporación de la perspectiva de quienes conviven con una enfermedad adquiere una importancia creciente. El debate estará moderado por Pedro Luis Sánchez, director del Departamento de Asuntos Económicos de Farmaindustria Y reunirá a Ana López de la Rica, jefa adjunta del Departamento de Medicamentos de Uso Humano de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (Aemps); Raquel Sánchez, directora general del Foro Español de Pacientes; César A. Rodríguez, presidente de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM) entre 2023 y 2025 y jefe de Sección del Servicio de Oncología Médica del Complejo Asistencial Universitario de Salamanca, y Carme Pinyol, responsable del Departamento de Farmacoeconomía de Novartis.

Equidad y participación

La sesión finalizará con una mesa centrada en El nuevo papel de los pacientes en la búsqueda de la equidad, moderada por Isabel Piñeros, directora del Departamento de Prestación Farmacéutica y Acceso de Farmaindustria. En ella participarán Elena Gras, directora general de Farmacia de la Consejería de Sanidad de la Comunidad Valenciana; Daniel de Vicente, miembro de la Junta Directiva de la Federación Española de Enfermedades Raras (Feder); Andrés Íñiguez, vicepresidente de la Federación de Asociaciones Científico-Médicas Españolas (Facme), y Mónica Ausejo, directora de Market Access & Government Affairs de BMS en España y Portugal.

De esta manera, la XIII Jornada Somos Pacientes volverá a poner de manifiesto que la participación de las personas con enfermedades y de sus organizaciones es ya un elemento esencial para avanzar hacia un sistema sanitario más eficiente, equitativo y centrado en las necesidades reales de quienes reciben la atención. Incorporar su experiencia y su perspectiva en la toma de decisiones, la evaluación de las tecnologías sanitarias o el diseño de las políticas de salud se ha consolidado como uno de los principales retos —y también una de las mayores oportunidades— para seguir mejorando la calidad asistencial y los resultados en salud.

La Federación Española del Hígado (FEH) ha abierto la convocatoria de la primera edición de los Premios Eva P. Bech, unos galardones que nacen con el objetivo de reconocer y visibilizar iniciativas, proyectos y trayectorias que contribuyen a mejorar la calidad de vida de las personas con enfermedades hepáticas, trasplante hepático y discapacidad orgánica.

La convocatoria, presentada oficialmente esta semana, supone además un homenaje a la figura de Eva Pérez Bech, una de las grandes referentes del movimiento asociativo de pacientes en España. Durante más de tres décadas dedicó su trabajo a la defensa de los derechos de las personas con enfermedades hepáticas, impulsando la humanización de la asistencia sanitaria, el acceso equitativo a los tratamientos y la visibilidad de la discapacidad orgánica.

Desde la federación destacan que estos premios pretenden mantener vivo ese legado y convertirlo en un espacio anual de reconocimiento a quienes contribuyen a avanzar en la atención, la investigación, el apoyo social y la participación de los pacientes.

Seis categorías

Los galardones se estructuran en seis categorías que abarcan distintos ámbitos relacionados con la salud hepática. La primera distinguirá al mejor proyecto ejecutado por una asociación miembro de la FEH, valorando tanto iniciativas de atención directa a pacientes como proyectos de innovación y fortalecimiento asociativo desarrollados durante el último año.

La segunda estará dirigida a profesionales sanitarios residentes de cualquier especialidad de formación sanitaria especializada que hayan impulsado actuaciones en beneficio de las personas con enfermedades hepáticas y sus familias. También se reconocerá a los grupos de investigación que contribuyan a ampliar el conocimiento científico sobre las enfermedades hepáticas y sus repercusiones sociales, psicológicas o laborales.

Otra categoría distinguirá a los profesionales sanitarios en activo que destaquen por su labor asistencial, la humanización de la atención y su colaboración con las organizaciones de pacientes. Además, habrá un reconocimiento específico para iniciativas de fomento del voluntariado, destinado a premiar programas innovadores de captación, formación y acompañamiento de personas voluntarias dentro del movimiento asociativo.

Finalmente, la FEH concederá un Premio Honorífico a la Trayectoria, que distinguirá a una persona por su compromiso excepcional y continuado con los pacientes hepáticos y sus familias.

Premios económicos y plazo de presentación

Las cinco primeras categorías contarán con una dotación económica de 1.000 euros cada una, mientras que el premio honorífico consistirá en una placa acreditativa y un diploma.

El plazo para presentar candidaturas permanecerá abierto hasta el 11 de septiembre de 2026 a las 23:59 horas, y las solicitudes deberán remitirse por vía electrónica junto con la documentación justificativa requerida para cada modalidad.

Las bases establecen que la convocatoria tiene carácter nacional y está abierta tanto a personas físicas mayores de edad como a entidades con sede en España, si bien las categorías de mejor proyecto asociativo y fomento del voluntariado están reservadas a organizaciones federadas en la FEH.

Entrega de premios

Los ganadores se darán a conocer el próximo 21 de octubre de 2026 durante las jornadas anuales de la Federación Española del Hígado, que se celebrarán en el Hotel Turia de Badajoz. El jurado estará compuesto por representantes de la Comisión Ejecutiva de la FEH y expertos externos, que valorarán aspectos como el impacto social de las iniciativas, su capacidad innovadora y la posibilidad de replicarlas en otros contextos.

La creación de estos premios coincide además con la nueva etapa iniciada recientemente por la Federación Española del Hígado tras su cambio de denominación e identidad corporativa. La entidad, integrada por 25 asociaciones de pacientes de todo el país, considera que reconocer las buenas prácticas y las trayectorias comprometidas es una forma de fortalecer el movimiento asociativo y de impulsar nuevos proyectos que mejoren la atención y la calidad de vida de las personas afectadas por enfermedades hepáticas.

La orientación sexual o la identidad de género no aumentan por sí mismas el riesgo de desarrollar un trastorno mental o una adicción. Sin embargo, convivir de forma continuada con la discriminación, el rechazo o el miedo a sufrirlos sí puede tener un importante impacto sobre la salud psicológica. Teniendo esto en cuenta, y aprovechando la celebración del Día del Orgullo LGTBIQ+, la Sociedad Española de Patología Dual (SEPD) ha querido reclamar una atención sanitaria más inclusiva para un colectivo que sigue encontrando barreras para acceder al diagnóstico y al tratamiento.

Según recuerda la sociedad científica, numerosos estudios internacionales muestran que las personas lesbianas, gais, bisexuales y trans presentan una mayor prevalencia de determinados trastornos mentales y problemas relacionados con el consumo de sustancias que la población general. No obstante, los especialistas insisten en que estas diferencias no están relacionadas con la identidad de las personas, sino con el contexto social en el que muchas de ellas desarrollan su vida.

El estrés de las minorías

La explicación que cuenta con un mayor respaldo científico es el denominado modelo del estrés de minorías, un concepto que describe el impacto acumulado que pueden tener la discriminación, el rechazo, la violencia, el miedo a mostrarse tal y como uno es o la necesidad de ocultar la propia identidad.

«Conviene leer estos datos con rigor y prudencia, pero la explicación mejor respaldada por la evidencia es el llamado modelo del estrés de minorías. No es la identidad lo que genera el riesgo, sino la exposición sostenida a un entorno adverso«, explica Felipe Yobino, miembro de la junta directiva de la SEPD.

Ese estrés mantenido en el tiempo puede aumentar la vulnerabilidad frente a trastornos de ansiedad, depresión o consumo de sustancias, especialmente cuando se combina con otros factores como la soledad no deseada, la falta de apoyo social o las dificultades para acceder a una atención sanitaria adaptada a las necesidades del colectivo.

Mayor riesgo

Entre los datos recabados por la SEPD están los de la Encuesta Nacional de Consumo de Drogas y Salud de Estados Unidos, que situó la prevalencia de trastornos por consumo de sustancias en torno al 17% entre las personas pertenecientes a minorías sexuales, frente a algo más del 7% registrado en la población heterosexual.

Además, diferentes revisiones científicas también describen tasas más elevadas de depresión, ansiedad y conducta suicida entre las personas trans y de género diverso. Los especialistas subrayan, no obstante, que estas cifras deben interpretarse desde una perspectiva de salud pública y derechos, evitando cualquier asociación estigmatizante entre orientación sexual, identidad de género y enfermedad.

La SEPD alerta además de que muchas personas LGTBIQ+ siguen llegando más tarde a los servicios de salud mental o abandonando los tratamientos antes de tiempo. Entre las causas figuran experiencias previas de discriminación dentro del sistema sanitario, el temor a no ser tratadas con respeto, la falta de formación específica de algunos profesionales o la dificultad para hablar con naturalidad sobre aspectos relacionados con la orientación sexual o la identidad de género.

Más intentos de suicidio

Desde la Confederación Salud Mental España también se están reclamando espacios seguros, respetuosos e inclusivos para las personas LGTBIQ+, a través de la campaña La salud mental empieza donde puedes sentirte parte que han lanzado en colaboración con el Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030. Y es que según el estudio La situación de la salud mental en España, este colectivo reporta más del doble de intentos o ideaciones de suicidio (32,1% frente a 14,5%), así como autolesiones (19,5% frente a un 9%) en relación a la población heterosexual.

También sufren en mayor medida ataques de ansiedad (64,9%), depresión (55,45%) y ansiedad prolongada (48,2%). Y esto se debe en parte a las reacciones hostiles con las que se han encontrado a lo largo de su vida. «Sin la libertad de ser y poder mostrar quién eres, no hay salud mental posible. En salud mental, conocemos el impacto del estigma y la discriminación. Por ello, defendemos los derechos humanos y reclamamos erradicar el odio irracional que sufren las personas LGTBIQ+», asegura Nel González Zapico, presidente de la Confederación Salud Mental España.

Según los datos que maneja la organización, en el ámbito laboral, un 40% de las personas LGTBIQ+ trabajadoras ha sufrido algún tipo de violencia verbal en el trabajo, mientras que el 44% oculta su orientación sexual o identidad de género para encontrar empleo, y el 40% de las personas trans asegura haber sido rechazada en entrevistas por los prejuicios hacia a su identidad de género. Y a nivel educativo, el 22,8% de la población LGTBI+ ha sufrido actos de odio en su etapa escolar.

El paciente diagnosticado

En el caso de quienes presentan patología dual —la coexistencia de un trastorno mental y una adicción—, la situación puede resultar todavía más compleja. «Se trata del doble estigma, que en las personas LGTBIQ+ puede llegar a convertirse en un triple estigma. El resultado es que muchas personas llegan tarde, no llegan o abandonan el tratamiento», advierte Felipe Yobino.

Según los expertos, estas demoras favorecen la cronificación de los problemas de salud mental, aumentan el riesgo de recaídas y pueden empeorar el pronóstico, especialmente cuando no se abordan de forma conjunta la adicción y el trastorno mental asociado.

Frente a esta realidad, la SEPD defiende un modelo de atención basado en la denominada psiquiatría de precisión, un enfoque que sitúa a la persona en el centro de la atención y adapta las decisiones terapéuticas a sus características, circunstancias y necesidades individuales.

En la práctica, este modelo implica ofrecer una atención integrada para la patología dual, con profesionales formados, espacios seguros, confidencialidad y una perspectiva capaz de tener en cuenta factores como la edad, la situación social, la identidad de género o la salud sexual de cada paciente. «No hablamos de tratar de manera diferente a alguien por ser LGTBIQ+, sino de atender a cada persona de forma competente, libre de prejuicios y teniendo en cuenta su contexto», resume Yobino.