Unidos por la salud

Pertenece y transforma la comunidad de pacientes

Dolor crónico, lesiones articulares frecuentes, cansancio persistente o una elasticidad excesiva de la piel. Son síntomas que muchas personas pueden arrastrar durante años sin obtener una explicación clara. Detrás de algunos de estos casos puede encontrarse el síndrome de Ehlers-Danlos (SED), un grupo de enfermedades hereditarias del tejido conectivo que sigue siendo poco conocido y cuyo diagnóstico puede retrasarse hasta dos décadas.

La Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (Semergen) ha vuelto a alertar sobre el impacto que este retraso diagnóstico tiene en la calidad de vida de los pacientes y en la aparición de complicaciones evitables. El problema, según explican desde esta sociedad médica, es que muchos de sus síntomas son inespecíficos y pueden confundirse con otras patologías más frecuentes o incluso banalizarse.

Dolor musculoesquelético, hiperlaxitud, hematomas frecuentes, lesiones ante pequeños traumatismos, luxaciones repetidas o fatiga intensa forman parte de las manifestaciones más habituales de esta enfermedad rara. Y a todo ello se suma el limitado conocimiento sobre la enfermedad que hay en atención primaria, como explica Enrique Gamero, coordinador del Grupo de Trabajo de Medicina Genómica Personalizada y Enfermedades Raras de Semergen.

Trece enfermedades

El síndrome de Ehlers-Danlos no es una única enfermedad, sino un conjunto de 13 trastornos genéticos. Todos ellos comparten alteraciones del tejido conectivo, aunque con manifestaciones y gravedad muy diferentes según el subtipo.

Las tres características principales son la hiperlaxitud articular, la hiperextensibilidad de la piel y la fragilidad de los tejidos. Sin embargo, la gran variabilidad clínica hace que muchas personas afectadas no encajen inicialmente en un patrón fácilmente reconocible.

Entre las variantes más habituales destaca el síndrome de Ehlers-Danlos hipermóvil (SEDh), asociado especialmente a dolor crónico, inestabilidad articular y luxaciones recurrentes. Aunque este subtipo no suele comprometer la esperanza de vida, puede generar un importante deterioro funcional y limitar significativamente la autonomía y el día a día de quienes lo padecen.

Otras formas, como el síndrome de Ehlers-Danlos clásico, presentan alteraciones cutáneas importantes, incluyendo piel muy elástica y cicatrices anómalas.

El riesgo del síndrome vascular

Los especialistas advierten además de que algunas variantes menos frecuentes pueden tener consecuencias especialmente graves. Es el caso del síndrome de Ehlers-Danlos vascular (SEDv), asociado a un mayor riesgo de aneurismas, disecciones arteriales, neumotórax o roturas espontáneas de órganos internos.

“Una identificación precoz permite reducir complicaciones, especialmente en las formas graves”, subraya Gamero. Desde su punto de vista, los médicos de familia desempeñan un papel fundamental para reducir el retraso diagnóstico.

Algo en lo que coincide Patricia Montenegro, integrante del grupo de trabajo de enfermedades raras de la sociedad científica, que recuerda que hay herramientas sencillas, como una historia clínica detallada, la exploración física o la escala de Beighton para valorar hipermovilidad articular, con las que se pueden detectar casos sospechosos.

En determinadas situaciones, especialmente cuando existen signos de formas graves, también puede ser necesario recurrir a estudios genéticos.

Abordaje multidisciplinar

Actualmente no existe un tratamiento curativo para el síndrome de Ehlers-Danlos. El abordaje se centra principalmente en controlar síntomas y prevenir lesiones mediante rehabilitación, fisioterapia, protección articular, manejo del dolor y apoyo psicológico.

La enfermedad puede afectar además al bienestar emocional de los pacientes, especialmente después de años de incertidumbre diagnóstica o de sentirse incomprendidos.

De hecho, uno de los mensajes principales lanzados por Semergen en este ámbito se centra en la importancia de escuchar la experiencia del paciente y detectar patrones clínicos que puedan orientar hacia enfermedades poco frecuentes. «Sospechar a tiempo puede cambiar completamente la evolución y la calidad de vida de las personas afectadas”, destacan desde la sociedad científica.

Ante esta realidad, desde la organización se insiste en reforzar la formación continuada de los profesionales de atención primaria y mejorar con ello el conocimiento clínico sobre enfermedades como ésta.

La innovación biomédica no solo mejora la supervivencia y la calidad de vida de los pacientes, sino que también genera bienestar social, impulsa la economía y contribuye a la sostenibilidad del sistema sanitario. Esta es una de las principales conclusiones del proyecto ‘Visión’, impulsado por Johnson & Johnson Innovative Medicine España en colaboración con Healthy Numbers, y presentado recientemente con la participación de expertos, divulgadores y representantes de pacientes.

Durante el encuentro, la presidenta del Grupo Español de Pacientes con Cáncer, Begoña Barragán, defendió que la innovación en medicamentos tiene un impacto que va mucho más allá del ámbito clínico. “Las personas quieren curarse o, al menos, tener una calidad de vida suficientemente buena para seguir viviendo, trabajar, acompañar a sus familias y continuar formando parte de la sociedad”, subrayó.

Nueve cuadernos sobre valor social del medicamento

El proyecto ‘Visión’ reúne nueve “Cuadernos sobre Valor Social del Medicamento”, escritos por especialistas de diferentes ámbitos, en los que se analiza la contribución de los fármacos desde perspectivas como la salud, la equidad, la ética, la sostenibilidad o el bienestar social.

Para Barragán, la innovación biomédica permite que muchas personas puedan reincorporarse a la vida social y laboral, además de reducir la carga de la enfermedad. “Los avances farmacológicos no operan en el vacío; necesitan sistemas sanitarios sólidos, profesionales comprometidos y políticas públicas que garanticen un acceso equitativo a los tratamientos”, recordó.

En la misma línea, el director de Asuntos Corporativos y Acceso al Mercado de Johnson & Johnson Innovative Medicine España, David Beas, destacó que el aumento de la esperanza de vida registrado en las últimas décadas está estrechamente relacionado con la incorporación de innovación biomédica. Según explicó, diferentes estudios atribuyen hasta un 73% de este incremento a los avances terapéuticos. Además, señaló que por cada euro invertido en innovación biomédica se pueden generar ahorros de entre dos y siete euros, dependiendo del grado de innovación del medicamento.

Uno de los mensajes más destacados de la jornada fue el lanzado por Santiago Cervera, socio director de Healthy Numbers, quien insistió en que el debate no debe centrarse únicamente en el precio de los medicamentos. “Muchas veces la pregunta no es cuánto cuesta un medicamento, sino cuánto nos costaría no tenerlo y no poder dar respuesta a una enfermedad”, afirmó.

Innovación y empleo

La iniciativa también pone el foco en el impacto económico y social de los tratamientos innovadores. El biotecnólogo y divulgador científico Luis Quevedo recordó que la innovación farmacológica genera empleo, riqueza y oportunidades de desarrollo empresarial, además de reducir hospitalizaciones y otras necesidades asistenciales.

Quevedo destacó cómo ha evolucionado el concepto de salud en los últimos años. “Ya no hablamos solo de esperanza de vida, sino también de esperanza de salud y de alegría”, explicó, aludiendo a la necesidad de vivir más años, pero también hacerlo con bienestar y calidad de vida.

Desde el ámbito de los pacientes, el mensaje fue claro: el acceso a la innovación terapéutica no debe entenderse únicamente como un gasto sanitario, sino como una inversión social con impacto directo en la vida de las personas y en el conjunto de la sociedad.

El consumo de cigarrillos electrónicos y nuevos dispositivos de nicotina continúa creciendo entre adolescentes y jóvenes, una tendencia que preocupa especialmente a los profesionales de atención primaria. Así lo refleja la última encuesta de la Semana Sin Humo elaborada por la Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria (semFYC), en la que han participado más de 9.000 personas, y que advierte de la creciente normalización del vapeo entre menores pese al mayor respaldo social a las políticas antitabaco.

Los datos, que se han presentado en el marco del Día Mundial Sin Tabaco, muestran además que existe una percepción errónea muy extendida sobre estos productos: el 84% de las personas encuestadas cree que se consumen porque se consideran menos perjudiciales que el tabaco convencional.

Una cifra fácil de enlazar con las que más preocupan a los clínicos, relacionadas con la elevada presencia de cigarrillos electrónicos entre menores. Según la encuesta, el 13,2% de los adolescentes de entre 14 y 18 años consume actualmente algún producto relacionado con el tabaco o la nicotina.

Dentro de ese grupo, el 11,9% utiliza cigarrillos electrónicos, una cifra claramente superior al consumo de cigarrillos convencionales, que se sitúa en el 3,8%, y con el uso de cachimbas, reconocido por el 1,9% de los adolescentes encuestados. En el grupo de jóvenes de 19 a 24 años, la prevalencia total de consumo asciende ya al 24,8%, prácticamente uno de cada cuatro.

Moda, sabores y redes sociales

La encuesta profundiza además en los factores que favorecen el uso de vapeadores entre población joven. El 66,6% de las personas participantes considera que la moda es uno de los principales motivos de consumo, mientras que el 56,7% apunta directamente a los sabores atractivos de estos productos.

Entre adolescentes, la influencia de estos elementos resulta todavía más evidente: el 79,2% señala los sabores como factor clave y el 64,5% menciona el peso de las modas y tendencias sociales. Los especialistas alertan además del impacto que tiene la estética de los dispositivos y la publicidad indirecta en redes sociales, especialmente entre menores y jóvenes.

Desde semFYC recuerdan que los cigarrillos electrónicos y otros nuevos dispositivos de nicotina no son inocuos y que la evidencia científica ya relaciona su uso con problemas cardiovasculares, respiratorios y adicción temprana a la nicotina.

En este sentido, aunque el 69,6% de los encuestados identifica los vapeadores como perjudiciales para la salud, la percepción de riesgo sigue siendo inferior a la del tabaco convencional, considerado dañino por el 78% de la población. La situación es todavía más confusa con productos como las cachimbas o las bolsas de nicotina, que muchas personas no identifican claramente como peligrosos.

Apoyo social

Frente a este escenario, la encuesta refleja un amplio consenso social para reforzar las medidas de prevención y control del tabaquismo. El 75,7% de las personas encuestadas apoya ampliar los espacios sin humo y el 72,1% considera necesario intensificar las campañas de prevención.

Además, dos de cada tres participantes respaldan endurecer la regulación sobre la venta de cigarrillos electrónicos y restringir más el acceso por edad. También existe un apoyo importante a limitar la publicidad de estos productos en redes sociales, una medida respaldada por el 60,4% de los encuestados.

Quiero dejarlo, pero…

El estudio muestra además que la mayoría de las personas fumadoras ha intentado abandonar el tabaco en algún momento. En concreto, el 72% reconoce haber intentado dejar de fumar, aunque más de la mitad lo hizo sin apoyo sanitario ni tratamientos específicos, lo que aumenta considerablemente las recaídas (sólo el 17,6% utilizó tratamiento farmacológico durante el proceso de abandono).

Por eso, desde semFYC insisten en reforzar el acompañamiento desde atención primaria y mejorar el acceso a tratamientos financiados para dejar de fumar. Sobre todo porque el tabaco continúa siendo uno de los principales problemas de salud pública que tenemos en estos momentos.

Aunque las cifras globales de tabaquismo se sitúan por debajo de décadas anteriores, cada año fallecen en España alrededor de 50.000 personas por enfermedades relacionadas con el tabaquismo, incluyendo patologías cardiovasculares, respiratorias y distintos tipos de cáncer.

El Hospital Universitario Lucus Augusti (HULA) ha acogido la jornada “Ensayos clínicos: participar, decidir, transformar”, organizada por EUPATI España. El encuentro ha reunido a representantes institucionales, profesionales sanitarios, investigadores, industria y pacientes para analizar los principales retos de la investigación clínica y avanzar hacia modelos más participativos, accesibles y conectados con la realidad de las personas.

Durante la inauguración institucional, David Trigos Herráez, presidente de EUPATI-España; Antonio Fernández-Campa García-Bernardo, xerente de la Axencia Galega de Coñecemento en Saúde (ACIS); y la intervención por vídeo de María Jesús Lamas Díaz, directora de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) y Alfonso Rueda Valenzuela, Presidente de la Xunta de Galicia, destacaron la importancia de seguir construyendo una investigación clínica más cercana, ética y útil para la ciudadanía.

“Los ensayos clínicos son una herramienta esencial para transformar la vida de los pacientes y avanzar en salud pública”, han destacado los ponentes subrayando, además, que “participar, decidir y transformar no es solo un lema: es una invitación a construir una investigación más abierta y más humana”.

Uno de los momentos centrales de la jornada ha sido la charla magistral impartida por Borja Ibáñez Cabeza, director científico del Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares Carlos III (CNIC) y cardiólogo del Hospital Fundación Jiménez Díaz. El especialista defendió la necesidad de trasladar la investigación biomédica a la práctica clínica con impacto real en la calidad de vida de los pacientes. “La investigación cardiovascular solo tiene sentido si llega al paciente y mejora su calidad de vida. La innovación biomédica necesita tiempo, recursos y, sobre todo, confianza de la ciudadanía”, ha indicado.

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Reclutamiento, participación y adherencia

La primera mesa redonda, moderada por Pilar Morgade Saavedra (ACIS), abordó los desafíos relacionados con el reclutamiento, la participación y la adherencia en los ensayos clínicos. Participaron Francisco Abad Santos (Hospital Universitario La Princesa – SCReN), Marta Reboredo Ares (Farmaindustria), Guadalupe Fontán Vinagre (Consejo General de Enfermería) y Carmen López Rodríguez (Fegerec).

Los participantes coincidieron en que “reclutar no es convencer: es informar bien, escuchar y acompañar”, defendiendo la necesidad de diseñar ensayos clínicos más comprensibles, accesibles y compatibles con la vida real de las personas. Asimismo, se puso de relieve que la adherencia mejora cuando el paciente comprende su papel y siente que forma parte activa del proceso, insistiendo en que industria, investigadores y pacientes deben trabajar “como aliados y no como actores separados”.

Confianza y derechos

La segunda mesa redonda, moderada por Pilar Rodríguez Ledo, se centró en la participación ética de los pacientes y en los conceptos de derechos, decisiones y confianza dentro de la investigación clínica. Intervinieron Laura Romero Sánchez (CEIm Galicia – ANCEI), Susana Romero Yuste (CEIm Galicia – SER), Irantzu Muerza Santos (representante de pacientes en CEIm Euskadi) y Sergio Vázquez Estévez (HULA).

Durante el debate se insistió en que “la ética no es un trámite: es la base de la confianza en la investigación”, así como en la importancia de reforzar la transparencia y garantizar una comprensión real del consentimiento informado. Los ponentes defendieron que “la participación informada es un derecho, no una formalidad”, y reclamaron seguir avanzando hacia modelos de investigación más accesibles, transparentes y centrados en las personas.

La jornada concluyó con la intervención de Ramón Ares Rico, gerente del Área Sanitaria de Lugo, A Mariña e Monforte de Lemos, quien destacó que “Lugo demuestra hoy que la investigación clínica es un proyecto colectivo” y agradeció el trabajo de todas las personas implicadas en hacer avanzar la ciencia “con humanidad”.

Coincidiendo con el Día Mundial de la Esclerosis Múltiple, que se celebra el próximo 30 de mayo, Esclerosis Múltiple España (EME) ha puesto el foco en la necesidad de mejorar la experiencia de diagnóstico y garantizar un abordaje integral, coordinado y homogéneo en todo el territorio.

Bajo el lema Ahora… ¡Al Abordaje!, la organización quiere visibilizar el impacto que tiene el retraso diagnóstico sobre las personas afectadas y reclamar una atención más rápida y personalizada desde las primeras sospechas de la enfermedad.

Y es que, según el estudio Impacto de los Síntomas de la Esclerosis Múltiple (IMSS), en España transcurren de media tres años entre la aparición de esos primeros signos de alerta y el diagnóstico definitivo de la enfermedad. Por otra parte, la edad media de diagnóstico se sitúa en torno a los 33 años.

“La esclerosis múltiple es una enfermedad autoinmune que afecta al sistema nervioso central. El diagnóstico precoz es uno de los pilares que ha hecho cambiar el pronóstico de esta enfermedad. Cuando el sistema inmune acaba de empezar a equivocarse, lo podemos parar y podemos limitar muchísimo sus daños”, explica Mar Tintoré, jefa asistencial del Centro de Esclerosis Múltiple de Cataluña (Cemcat) y presidenta del Comité Médico Asesor de Esclerosis Múltiple España.

Síntomas invisibles y poco conocidos

Uno de los grandes obstáculos para lograr diagnósticos más rápidos sigue siendo el desconocimiento de la enfermedad y de sus síntomas, tanto entre la población general como entre algunos profesionales sanitarios. Así se expone en un estudio publicado en la revista Neurology que ha sido recogido y explicado por la Federación Internacional de Esclerosis Múltiple.

Según los datos que plantea, el 83% de los países identifica barreras para un diagnóstico temprano. Entre ellas, destacan especialmente la falta de conocimiento de los síntomas en la población general (68%) y entre profesionales sanitarios (59%).

Hormigueos, pérdida de sensibilidad, problemas de visión, debilidad, alteraciones del equilibrio o urgencia urinaria son algunos de los síntomas más frecuentes. Sin embargo, muchas veces las personas afectadas pasan por distintas consultas médicas antes de llegar finalmente al neurólogo.

“Es habitual que las personas con esclerosis múltiple busquen respuesta a sus primeros síntomas en atención primaria, urgencias, oftalmología o traumatología”, recuerda la entidad.

El impacto emocional

Desde Esclerosis Múltiple España insisten además en que el diagnóstico no sólo tiene implicaciones médicas, sino también psicológicas, sociales y familiares. “Es un momento que genera muchas dudas y miedo al futuro”, explica Cristina Díaz, paciente con esclerosis múltiple, que recuerda haber echado en falta más orientación inicial. “Necesitaba saber qué tenía que hacer, cómo iba a afectar la enfermedad a mi día a día o qué derechos tenía”, señala.

Su testimonio es uno de los muchos que dan forma a la campaña diseñada por EME, que también pone el foco en las familias, que muchas veces afrontan el proceso con incertidumbre y sensación de desinformación.

“Me costó mucho ver la forma en la que yo podía ayudar a mi hermana y ser un apoyo para ella. La familia también forma parte de ese proceso y muchas veces nos sentimos excluidos”, explica Noelia Martín, hermana de una persona con esclerosis múltiple.

Campaña por el Día Mundial de la Esclerosis Múltiple

Desigualdad territorial

Más allá del diagnóstico, la organización reclama avanzar hacia un modelo de atención integral que combine tratamiento clínico, rehabilitación y apoyo psicosocial. En este sentido, sus responsables recuerdan que el Ministerio de Sanidad publicó en 2025 el documento Abordaje de Esclerosis Múltiple – Estrategia de Enfermedades Neurodegenerativas del Sistema Nacional de Salud, elaborado junto a especialistas, sociedades científicas y asociaciones de pacientes para establecer criterios comunes de atención en todas las comunidades autónomas.

Sin embargo, desde el ámbito neurológico advierten de que las diferencias territoriales siguen siendo uno de los principales problemas. “La inequidad territorial es el principal obstáculo a la hora de implementar la estrategia del documento de abordaje”, afirma Ana Belén Caminero Rodríguez, coordinadora del Grupo de Estudio de Esclerosis Múltiple y Enfermedades Neuroinmunológicas Relacionadas de la Sociedad Española de Neurología (SEN).

Apoyo poco reconocido

Esclerosis Múltiple España reivindica además la importancia de las asociaciones y fundaciones de pacientes, que ofrecen servicios de fisioterapia, estimulación cognitiva, terapia ocupacional, apoyo psicológico, orientación laboral o logopedia. La organización alerta de que muchos de estos recursos continúan dependiendo de una financiación inestable y reclama una mayor integración de las entidades en los mapas públicos de recursos sociosanitarios.

Hay que tener en cuenta que la esclerosis múltiple es una enfermedad neurológica, autoinmune, crónica y degenerativa que suele diagnosticarse entre los 20 y los 40 años, especialmente en mujeres.

Considerada una de las principales causas de discapacidad en personas jóvenes, se la conoce además como “la enfermedad de las mil caras” por la gran variedad de síntomas y formas de evolución que puede presentar en cada persona.

El melanoma ocular, también conocido como melanoma uveal, es el tumor maligno intraocular primario más frecuente en adultos, aunque sigue considerándose una enfermedad rara. Su principal dificultad es que puede desarrollarse de forma silenciosa, sin causar síntomas evidentes en las fases iniciales, lo que hace que muchas veces se detecte durante una revisión oftalmológica rutinaria. Por ello, especialistas del Instituto Oftalmológico Fernández-Vega (IOFV) insisten en la importancia de realizar controles oftalmológicos completos, incluyendo la exploración del fondo de ojo con dilatación pupilar, para favorecer un diagnóstico precoz y mejorar las opciones de tratamiento y seguimiento.

Aunque representa menos del 5% de todos los melanomas, el melanoma ocular es el tumor intraocular más frecuente. En Europa, su incidencia se sitúa entre dos y ocho casos por millón de habitantes al año y suele diagnosticarse con mayor frecuencia en personas mayores de 60 años, afectando tanto a hombres como a mujeres. “Es una enfermedad poco frecuente, pero clínicamente muy importante, ya que puede crecer sin causar molestias al inicio y detectarse en una revisión rutinaria. Los objetivos del tratamiento son mantener el ojo y la visión útil siempre que sea posible”, explica el doctor Álvaro Fernández-Vega, oftalmólogo del Instituto Oftalmológico Fernández-Vega.

Un tumor que se desarrolla en el interior del ojo

Este tipo de cáncer se origina en las células encargadas de producir melanina, el pigmento que da color a la piel, el cabello y los ojos. La mayoría de los casos aparecen en la úvea, la capa media del ojo formada por el iris, el cuerpo ciliar y la coroides, motivo por el que también se conoce como melanoma uveal. Dentro de estos tumores, el subtipo más frecuente es el melanoma de coroides, localizado en una capa vascular interna del ojo.

Aunque el melanoma ocular no suele ser hereditario, sí puede relacionarse con mutaciones en genes como GNAQ y GNA11. Además, existen factores de riesgo asociados, como tener piel clara, ojos claros o melanocitosis ocular conjuntival. También influyen otros factores, como la edad, determinadas lesiones previas —como el nevus coroideo— o la exposición a la radiación ultravioleta.

“Existen factores de riesgo asociados como la edad, los ojos o la piel claros, la pigmentación anormal de la piel o algunas lesiones previas. En cualquier caso, la presencia de estos factores no implica necesariamente que vaya a desarrollarse un tumor, pero sí puede justificar un seguimiento oftalmológico más frecuente”, advierte Fernández-Vega.

Visión borrosa, destellos o moscas volantes: síntomas de alerta

Uno de los grandes retos del melanoma ocular es que se desarrolla en una zona del ojo que no puede observarse a simple vista. Por ello, muchas veces el paciente no detecta signos evidentes hasta que la enfermedad ya está avanzada.

Entre los síntomas que pueden aparecer destacan la visión borrosa o la disminución de visión, los destellos luminosos, la aparición de “moscas volantes”, las alteraciones del campo visual o la percepción de sombras. En algunos casos también pueden producirse cambios visibles en el iris cuando la lesión se localiza en esa zona.

Sin embargo, los especialistas recuerdan que la ausencia de síntomas no garantiza que el ojo esté sano. “En ocasiones el paciente consulta por un síntoma inespecífico y encontramos el tumor; otras veces lo detectamos en un control. Por ello, si se nota un cambio visual llamativo conviene revisarlo y, si no hay síntomas pero existen factores de riesgo, también se realizan seguimientos mediante fotografías, OCT y ecografía”, señala el oftalmólogo.

Diagnóstico precoz y tratamiento personalizado

El diagnóstico del melanoma ocular requiere una evaluación oftalmológica completa y pruebas de imagen específicas, como la ecografía ocular o la tomografía de coherencia óptica (OCT), que permiten analizar el tamaño, la localización y las características de la lesión.

Toda esta información resulta clave para decidir el tratamiento más adecuado en cada caso.

Dependiendo del tumor y de su evolución, el abordaje puede incluir radioterapia localizada mediante placas, otras modalidades radioterápicas o cirugía.

Además, dado que el melanoma uveal puede asociarse a riesgo de diseminación a otras partes del organismo, los expertos subrayan la importancia de realizar un seguimiento estrecho y mantener una coordinación multidisciplinar con otras especialidades médicas. “Hoy podemos tratar muchos melanomas oculares intentando conservar el ojo y, cuando es posible, la visión. Pero igual de importante es el seguimiento posterior”, afirma Fernández-Vega. El especialista destaca, además, que “el control no termina con el tratamiento local, sino que requiere vigilancia y un enfoque multidisciplinar”.

Nuevas investigaciones para mejorar el pronóstico

La investigación sobre melanoma ocular continúa avanzando. Actualmente existen centros especializados que estudian la inmunología y el metabolismo de estos tumores con el objetivo de desarrollar nuevas terapias que permitan controlar mejor la enfermedad y mejorar el pronóstico de los pacientes.

“Afortunadamente, la investigación prosigue y hoy en día existen centros específicos que están profundizando en determinar la inmunología y el metabolismo del tumor para conseguir nuevos tratamientos que permitan controlar mejor el proceso”, concluye el doctor Álvaro Fernández-Vega.