Unidos por la salud

Pertenece y transforma la comunidad de pacientes

El cáncer de piel no melanoma se ha consolidado como uno de los tumores más frecuentes en España, con cerca de 14.800 nuevos casos en 2024, lo que supone más del 7% de todos los diagnósticos oncológicos. Sin embargo, su relación con el ámbito laboral sigue siendo una realidad poco reconocida, pese a que la incidencia ha aumentado un 40% en los últimos cuatro años.

Con motivo del Día Mundial de la Seguridad y la Salud en el Trabajo, la Fundación Más Que Ideas ha presentado el informe Cáncer de piel no melanoma: exposición solar y salud laboral, una iniciativa que pone el foco en el impacto de la radiación ultravioleta en trabajadores expuestos al aire libre.

Uno de los datos más relevantes de este documento es que 3 de cada 10 personas trabajadoras están expuestas a la radiación ultravioleta durante su jornada laboral. Sectores como la agricultura, la construcción, la hostelería o la mensajería concentran buena parte de este riesgo, que se acumula de forma progresiva con el paso del tiempo.

A pesar de ello, la exposición prolongada al sol sigue sin integrarse adecuadamente en las evaluaciones de riesgos laborales. Tal y como recoge el informe, “si el riesgo no se identifica, no se evalúa y no se actúa”, lo que deja la protección de los trabajadores en manos de medidas puntuales y no sistemáticas.

Enfermedad profesional

Uno de los principales problemas señalados por expertos y entidades es que el cáncer de piel derivado de la exposición solar no está recogido en el cuadro de enfermedades profesionales en España. Esta situación dificulta su reconocimiento oficial y contribuye a invisibilizar su origen laboral.

Además, la ausencia de registros específicos impide dimensionar con precisión la magnitud del problema, lo que limita la capacidad de las administraciones para diseñar estrategias eficaces de prevención y detección precoz.

El informe también pone de manifiesto que la mayoría de las empresas no implementa medidas adecuadas de prevención. Entre las recomendaciones, los expertos destacan la necesidad de adaptar horarios y tareas según el índice de radiación ultravioleta, instalar zonas de sombra, proporcionar equipos de protección adecuados o facilitar información y formación a los trabajadores.

Sin embargo, la baja percepción del riesgo sigue siendo un obstáculo importante. Esta falta de conciencia reduce la presión social y dificulta que las medidas preventivas se integren de forma sistemática en la organización del trabajo.

Detección precoz

Otro de los aspectos clave es la vigilancia de la salud. Los especialistas subrayan que los reconocimientos médicos deberían incluir exploraciones dermatológicas completas y herramientas como la dermatoscopia, especialmente en colectivos de riesgo.

En la práctica, estas revisiones no siempre se realizan de forma exhaustiva, lo que retrasa la detección de lesiones sospechosas en un tipo de cáncer altamente prevenible si se identifica a tiempo.

El informe concluye que abordar este problema requiere una acción coordinada entre administraciones públicas, empresas, profesionales sanitarios, servicios de prevención, sindicatos y asociaciones de pacientes.

Hombres y mujeres no desarrollan ni viven la diabetes de la misma manera, y también difieren en el riesgo, diagnóstico, tratamiento, evolución y las consecuencias. Se establece una brecha de género que va mucho más allá de una mera cuestión biológica, incluyendo también factores sociales, culturales y del sistema sanitario. Con la menopausia, se plantean nuevos obstáculos que agudizan aún más las diferencias y plantean un abordaje particular de la diabetes en estos casos.

“Es muy importante conocer bien cómo realizar correctamente el manejo de la menopausia en todas las mujeres, pero en las que además tienen diabetes resulta especialmente trascendental, porque su situación metabólica y de particular riesgo cardiovascular requiere una evaluación específica a la hora de indicar la terapia más adecuada, sopesando riesgos y beneficios”, advierte la Dra. Carolina Sánchez Malo, especialista en Endocrinología y Nutrición en el Complejo Hospitalario de Jaén, quien indica que “la mayoría de los artículos publicados reconocen que no se dedica tiempo a evaluar síntomas, inquietudes y expectativas en estas mujeres en la consulta diaria”.

Recientemente, en el transcurso del XXXVII Congreso Nacional de la Fundación de la Sociedad Española de Diabetes, esta experta ha llamado especialmente la atención sobre la necesidad de optimizar el manejo de la menopausia en la mujer con diabetes, ofreciendo alternativas para aquellos casos en los que está contraindicada la terapia de referencia.

Más allá de la terapia hormonal

Por el momento, no se cuenta con suficiente nivel de evidencia para hacer recomendaciones robustas, sobre todo en diabetes tipo 1, respecto al empleo de terapia hormonal en mujeres con diabetes que están en la menopausia. “Son necesarias investigaciones centradas en este grupo específico de mujeres”, demanda la experta del Complejo Hospitalario de Jaén, “existiendo un claro sesgo de indicación de tratamiento”.

La terapia sintomática se administra a menos del 50% de las mujeres con menopausia y diabetes, en comparación con las que no tienen diabetes. “Tenemos ‘miedo’ a tratarlas, más aún tras los resultados del estudio WHI, que paralizó el tratamiento a millones de mujeres a partir del año 2002”, apunta la Dra. Sánchez Malo.

La terapia sintomática más eficaz en la menopausia se basa en la terapia hormonal. La menopausia se debe a la caída brusca de los niveles de estrógenos, y los síntomas más frecuentes como sofocos, disfunción sexual, ganancia de peso, insomnio o pérdida de masa ósea se deben a ello. Por ello, la aportación de estrógenos ha demostrado que mejora la sintomatología sobre cualquier otra opción terapéutica. “Es la que mejores resultados ofrece en el alivio de los síntomas”, informa esta experta.

Al administrar estrógenos (orales o transdérmicos) con o sin progestágenos (en función de la presencia o no de útero), se tienen que tener en cuenta los efectos de estas hormonas a nivel de riesgo cardiovascular, ya elevado por la diabetes en sí, así como el riesgo trombótico y de cáncer de mama. Además, es necesario hacer un ajuste de la terapia antidiabética, eligiendo aquellos fármacos con menor impacto en masa ósea, infecciones genitourinarias e hipoglucemias. 

Recursos alternativos

Según la última guía europea sobre el manejo de la menopausia (2025), la diabetes bien controlada no se considera una contraindicación para el uso de terapia hormonal sintomática. El estrógeno transdérmico es la elección preferida y, si se precisa, junto con progestágeno: “lo ideal -a juicio de la Dra. Sánchez Malo- es progesterona micronizada cíclica”, que “tiene efecto positivo en la sensibilidad a la insulina y el metabolismo de la glucosa, siendo eficaz cuando se inicia en mujeres menores de 60 años o dentro de los 10 años posteriores a la menopausia” (hipótesis del tiempo).

En algunas mujeres con diabetes puede estar contraindicada la terapia hormonal sintomática en algunas ocasiones. De ahí la necesidad de conocer y adoptar, cuando sea pertinente, otros recursos terapéuticos sin efectos adversos en el control metabólico y riesgo cardiovascular. Dentro de estas opciones terapéuticas, la Dra. Sánchez Malo enumera, por ejemplo: las intervenciones en estilo de vida con hábitos de vida saludables, la terapia psicológica, el bazedoxifeno, el ospemifeno, la fitoterapia, los inhibidores de la recaptación de serotonina, la gabapentina, la melatonina, los hidratantes y lubricantes vaginales. Pero, además, matiza, “no se trata sólo de aportarle a la mujer los estrógenos que le faltan, también hay que escucharla, tranquilizarla y acompañarla, porque muchas lo pasan realmente mal”.

Un aspecto que se considera crucial es dedicar tiempo a la valoración de disfunción sexual, muy frecuente en esta etapa de la vida, “teniendo en cuenta que existe un problema, siendo consciente que la paciente no lo va a exponer voluntariamente, e informar sobre las opciones terapéuticas más adecuadas y si se desconoce el tema derivarla a un colega que pueda ayudarla”, señala la especialista del Complejo Hospitalario de Jaén.

En su opinión, “es necesario que los servicios de salud promuevan la dimensión ‘sexual’ en la salud y los derechos sexuales con información y educación sexual integral, científica y basada en derechos. Ello implica formación y empatía de los profesionales sanitarios”.  Actualmente, existen herramientas de medida de calidad de vida, como la escala CERVANTES, o cuestionarios de satisfacción sexual, que detectan problemas de disfunción sexual a menudo ignorados en la práctica clínica diaria, que pueden ayudar a detectar problemas no comunicados.

El papel de las personas cuidadoras, especialmente aquellas que desempeñan esta labor de forma no profesional, vuelve a situarse en el centro del debate sociosanitario tras la publicación de nuevas guías dirigidas a mejorar su bienestar y su formación. Entre ellas destaca Cuida-TE: Tú también importas, impulsada por la Federación Nacional Aspaym, que pone el acento en una idea fundamental: cuidar también implica cuidarse.

La guía nace con el objetivo de acompañar a quienes atienden a personas con lesión medular y otras discapacidades físicas, un colectivo que, en muchos casos, asume esta responsabilidad sin preparación previa ni apoyos suficientes. Desde Aspaym subrayan que se trata de “una herramienta útil, accesible y cercana” que puede ayudar y reconocer la labor de millones de cuidadores en España.

De hecho, el documento sitúa a las personas cuidadoras en el centro del discurso. La publicación recoge testimonios reales que reflejan el impacto físico y emocional del cuidado continuado, así como la falta de reconocimiento social que todavía persiste.

Tal y como se expone en la guía, muchas personas “anteponen el cuidado y el bienestar de las personas más cercanas” y terminan olvidándose de sí mismas, lo que puede derivar en problemas de salud física y mental . En este sentido, Aspaym insiste en que el autocuidado “no es un lujo, sino una necesidad”, especialmente cuando el cuidado se prolonga en el tiempo y se convierte en el eje de la vida cotidiana.

Estrategias para cuidar mejor

El documento aborda de forma práctica aspectos clave como la gestión del estrés, la fatiga del cuidador o la importancia de mantener hábitos saludables. También incluye recomendaciones sobre alimentación, descanso, ejercicio físico o ergonomía, fundamentales para prevenir lesiones y mejorar la calidad de vida de quienes cuidan.

Además, se hace hincapié en la necesidad de desarrollar habilidades emocionales como la empatía, la comunicación o la gestión de sentimientos como la culpa o la frustración. “El bienestar de quien cuida y de quien es cuidado están profundamente entrelazados”, recoge la guía, subrayando la importancia de mantener ese equilibrio para garantizar una atención de calidad.

Otro de los elementos diferenciales es la incorporación de una perspectiva de género, que analiza cómo las mujeres siguen asumiendo mayoritariamente estas tareas, muchas veces sin recursos ni reconocimiento suficiente.

En la elaboración de esta guía han participado diferentes entidades territoriales de Aspaym, así como profesionales de áreas como la psicología, la fisioterapia o el trabajo social, y representantes de la Plataforma de Organizaciones de Pacientes (POP). Esta colaboración permite ofrecer una visión integral del cuidado, que va más allá de lo asistencial para incluir el acompañamiento emocional y social.

Formación

Al mismo tiempo, Supercuidadores también ha publicado la Guía práctica para futuros cuidadores, orientada a la profesionalización de los cuidados, con una hoja de ruta para quienes desean trabajar en este ámbito en España.

El documento plantea la importancia de la preparación previa, especialmente en un entorno en el que prevalece el envejecimiento de la población y el aumento de la demanda de cuidados de larga duración. “Cada vez hacen falta más cuidadores, pero, sobre todo, hacen falta cuidadores mejor preparados y orientados”, señala Aurelio López-Barajas, CEO de Supercuidadores.

Entre sus contenidos, la guía aborda cuestiones como la formación sociosanitaria, la acreditación de competencias o la preparación documental, aspectos clave para mejorar la empleabilidad en un sector en crecimiento. Además, insiste en que la formación previa “puede contribuir a una incorporación más sólida” al mercado laboral.

Las principales organizaciones de pacientes, profesionales de enfermería, gestores sanitarias y nefrólogos en España han firmado el “Compromiso cERCA de ti”, una iniciativa destinada a impulsar un modelo de atención más humano, sostenible, y centrado en el paciente con enfermedad renal crónica avanzada (ERCA), con especial foco en el desarrollo de terapias domiciliarias como la diálisis peritoneal. En concreto, este acuerdo, formado por ALCER, SEDEN, SEDISA y la SEN, marca un hito para avanzar hacia un modelo integral y sostenible en el abordaje de la Enfermedad Renal Crónica en España.

El acuerdo representa un paso clave para avanzar hacia un sistema sanitario más centrado en las personas, capaz de ofrecer tratamientos más flexibles, eficientes y adaptados a la vida de los pacientes. Las entidades firmantes se comprometen a avanzar en:

  • Impulsar la expansión de las terapias de diálisis domiciliarias, adaptándolas a las necesidades de cada paciente y a la realidad de cada territorio.
  • Garantizar que todas las personas con ERCA puedan tomar decisiones informadas, mediante programas estructurados de educación y acompañamiento que faciliten la mejor secuenciación terapéutica posible.
  • Reforzar las unidades ERCA y el papel estratégico de la enfermería nefrológica en la educación, el seguimiento y la continuidad asistencial

La diálisis domiciliaria, una prioridad estratégica

La ERCA afecta aproximadamente al 10% de la población adulta, una cifra que supera el 20% entre las personas mayores de 65 años. Su progresión suele producirse de forma inesperada para los pacientes y, además, coexiste con comorbilidades graves como diabetes, cardiopatía isquémica, enfermedad vascular periférica o neoplasias, lo que incrementa la complejidad del manejo clínico.

Para mejorar la calidad de vida de los pacientes con ERCA, es fundamental destacar el papel de la diálisis domiciliaria, una técnica que se realiza en el hogar y que aporta mayor bienestar al paciente, además de una mayor sostenibilidad para el sistema y el entorno. Esta modalidad es especialmente relevante para el Sistema Nacional de Salud, al alinearse con los objetivos de atención a la cronicidad, refuerzo de la autonomía y transformación de los cuidados.

El uso de tratamientos renales sustitutivos (TRS) domiciliarios promueve la autonomía del paciente, ofrece mejores resultados, reduce costes, tanto directos como indirectos, y facilita un enfoque centrado en la persona, al permitirle adaptar el tratamiento a su vida personal y laboral”, declara Juan Carlos Julián, presidente de la Federación Nacional de Asociaciones para la Lucha Contra las Enfermedades del Riñón (ALCER). Además de facilitar el tratamiento para los pacientes, la asistencia domiciliaria es útil para el desarrollo de actividades preventivas, aumentar la adherencia a los tratamientos de los pacientes, detectar otros problemas de salud y fomentar el autocuidado.

La modalidad domiciliaria facilita también que el TRS llegue a los entornos con mayores barreras de acceso, promoviendo una atención más equitativa sin renunciar a un acompañamiento constante a las personas más vulnerables. “Hemos de promover la educación sanitaria y llegar a la totalidad de la población, facilitando herramientas para el autocuidado. Y llegado el momento de acceder al tratamiento, asegurar al paciente la continuidad y la cercanía en la atención en cualquier técnica que elija, promoviendo la técnica domiciliaria en primer lugar. La atención de calidad no debería depender del código postal del paciente”, señala Itziar Bueno, presidenta de la Sociedad Española de Enfermería Nefrológica SEDEN.

En el marco de la Estrategia para el Abordaje de la Cronicidad impulsada por el Ministerio de Sanidad, existe un grupo de trabajo específico dedicado a su desarrollo, lo que evidencia el consenso institucional sobre la necesidad de impulsar su implantación y reducir la inequidad de acceso actualmente existente entre territorios.

A pesar de sus beneficios, en España, del total de personas en tratamiento renal sustitutivo (cerca de 64.000), solo un 4,8% recibe diálisis peritoneal, es decir, unas 3.000 personas frente a las más de 25.000 en hemodiálisis2, lo que refleja una importante oportunidad de mejora en el acceso a terapias domiciliarias.

La evidencia científica y la experiencia de los pacientes avalan que la diálisis domiciliaria es una opción segura, eficaz y adecuada para un porcentaje relevante de pacientes, contribuyendo a mejorar su calidad de vida. Además, de acuerdo con un estudio del Ministerio de Sanidad3, de media, el uso de diálisis peritoneal supone un ahorro medio anual por paciente del 22% de los costes frente al tratamiento de hemodiálisis. Todo ello refuerza la necesidad de que todos los actores implicados actúen de forma coordinada para impulsar su desarrollo.

Apostar por las terapias domiciliarias es apostar por un sistema que escucha, que acompaña y que evoluciona. En este sentido, José Soto presidente de SEDISA, afirma que “el desarrollo de terapias domiciliarias en la enfermedad renal crónica avanzada es una línea estratégica clave para mejorar resultados en salud y garantizar la sostenibilidad del sistema. La diálisis peritoneal permite una atención más adaptada a la vida de las personas, favorece la autonomía y pone en valor el papel de la enfermería en la educación terapéutica y la continuidad asistencial”.

Desde el ámbito clínico, la Sociedad Española de Nefrología (SEN) insiste en la importancia de planificar de forma anticipada y promover las terapias domiciliarias. Emilio Sánchez, presidente de la SEN, considera que “la evidencia científica respalda la necesidad de planificar de forma anticipada el tratamiento renal sustitutivo y de promover las terapias domiciliarias. Impulsar la diálisis peritoneal es un paso firme hacia un abordaje más integral, seguro y alineado con las mejores prácticas clínicas”.

El acceso al empleo sigue siendo uno de los grandes retos para las personas con discapacidad en España, pese a los avances normativos impulsados en los últimos años. Aprovechando la celebración del Día Nacional de la Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, que se celebra el 3 de mayo, el movimiento asociativo vuelve a poner el foco en la necesidad de transformar los derechos reconocidos en oportunidades reales.

En este contexto, la Federación Nacional de Enfermos y Trasplantados Hepáticos (FNETH) ha puesto en marcha el proyecto Accede Público Digital, una iniciativa orientada a mejorar la empleabilidad en el sector público de las personas con discapacidad, especialmente aquellas con discapacidad física y orgánica.

El programa, que se desarrollará a lo largo de 2026, plantea un itinerario completo de orientación, información y formación para facilitar el acceso a procesos selectivos en la administración pública. Desde la entidad destacan que el objetivo es “reducir desigualdades y promover una participación más equitativa” en un ámbito que sigue siendo poco accesible para muchas personas.

Procesos selectivos

El empleo público representa una oportunidad clave de inclusión, pero no está exento de obstáculos. Las personas con discapacidad, especialmente aquellas con enfermedades orgánicas, se enfrentan a dificultades que van desde la falta de información accesible hasta la escasa adaptación de los procesos selectivos.

Ante esta realidad, FNETH apuesta por un enfoque integral que aborde la formación y el acompañamiento individualizado. “El proyecto busca identificar y superar barreras específicas, ya sean técnicas, formativas o personales”, explican.

El programa incluye sesiones online de sensibilización e información sobre oposiciones, así como el desarrollo de una plataforma digital accesible con recursos formativos adaptados a diferentes perfiles. Además, contempla talleres especializados y mentorías personalizadas para reforzar competencias digitales y habilidades transversales, aspectos cada vez más relevantes en los procesos selectivos actuales.

El acompañamiento individualizado se presenta como uno de los pilares del proyecto, permitiendo adaptar el itinerario a las necesidades concretas de cada participante y mejorar sus posibilidades de éxito.

Empoderar para acceder al empleo

Más allá de facilitar el acceso al empleo público, la iniciativa busca reforzar la autonomía y la confianza de las personas con discapacidad. “Se trata de empoderar a los participantes y fortalecer sus capacidades profesionales”, señalan desde FNETH.

Este enfoque conecta directamente con los principios de la Convención de la ONU que se conmemoran el 3 de mayo, que no solo reconoce derechos, sino que promueve la participación activa de las personas con discapacidad en todos los ámbitos de la sociedad.

De hecho,FNETH y Cocemfe han aprovechado esta conmemoración para crear una campaña conjunta que sirva para poner el foco en el cumplimiento real de la Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, cuando se cumplen 20 años de su aprobación por Naciones Unidas.

20º aniversario

Ambas entidades subrayan que este tratado no puede entenderse como una declaración simbólica, sino como un instrumento jurídico vinculante. En este sentido, recuerdan la importancia del artículo 4, que establece las obligaciones de los Estados en aspectos clave como la adopción de medidas legislativas, la garantía efectiva de derechos, la incorporación transversal de la discapacidad en las políticas públicas o la colaboración con las organizaciones representativas.

“El vigésimo aniversario de la Convención no puede abordarse como una conmemoración simbólica. Hablamos de un instrumento jurídico vinculante que obliga a los poderes públicos a actuar con responsabilidad, coherencia y compromiso sostenido en el tiempo”, ha señalado el presidente de Cocemfe, Anxo Queiruga.

Desde el movimiento asociativo reconocen los avances logrados en estas dos décadas, pero advierten de que el cumplimiento sigue siendo un reto estructural. “El artículo 4 es claro: no basta con reconocer derechos, es imprescindible hacerlos efectivos. Esto implica legislar adecuadamente, dotar de recursos suficientes, evaluar las políticas públicas y, sobre todo, contar con el movimiento asociativo como socio imprescindible”, ha añadido Queiruga.

Cumple la Convención

Bajo el lema La Convención cumple. Cumple la Convención, y con el hashtag #CumpleLaConvencion, la campaña tiene como objetivo generar reflexión pública e institucional sobre el grado de aplicación del tratado. La iniciativa utiliza un enfoque simbólico basado en una invitación de cumpleaños para trasladar un mensaje a las administraciones: celebrar los 20 años de la Convención debe ir acompañado de un compromiso real con su cumplimiento.

A través de una pieza audiovisual, se interpela directamente a las instituciones para que asuman un papel activo en la garantía de derechos. “Queremos trasladarles una invitación para que se sumen, desde el liderazgo democrático, a este compromiso colectivo con los derechos”, ha concluido Queiruga.

Una vez más, el control de las enfermedades raras sigue enfrentándose a la barrera del infradiagnóstico. En el caso del Déficit de Alfa-1 Antitripsina (DAAT), se plasma una realidad relevante: se estima que más del 85% de las personas afectadas en España no están identificadas, lo que repercute en un retraso al acceso a tratamientos y en una peor evolución clínica.

Por eso, en el marco del Día Europeo de esta enfermedad, que tiene lugar cada 25 de abril, la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR) y la Asociación Alfa-1 España han puesto el foco en esta situación durante la presentación del proyecto MAPA del DAAT, una iniciativa que pretende transformar la experiencia de los pacientes en conocimiento útil para mejorar el abordaje de la enfermedad.

Esta iniciativa nace con el objetivo de generar un registro multicéntrico con datos de vida real que permita comprender mejor cómo se diagnostica y maneja esta enfermedad genética en España. A través de la Red Española de Déficit de Alfa-1 Antitripsina (Redaat), la iniciativa recopilará información sobre pruebas diagnósticas, casos confirmados, vías de detección o recursos asistenciales disponibles.

Esta información se traducirá en un mapa dinámico que permitirá visualizar las diferencias entre comunidades autónomas y centros sanitarios, identificando desigualdades y áreas de mejora. “Disponer de datos comparables es esencial para dimensionar el problema, conseguir la equidad y optimizar los circuitos asistenciales”, ha explicado Myriam Calle, coordinadora nacional de la Redaat de SEPAR .

Enfermedad poco conocida

Desde el movimiento asociativo, el proyecto se percibe como una oportunidad para dar visibilidad a una realidad que durante años ha permanecido oculta. “Convierte años de experiencia de pacientes y familias en datos útiles para actuar”, ha subrayado Mariano Pastor, presidente de Fenaer, quien insiste en que reducir el retraso diagnóstico “es clave para cambiar el pronóstico de los pacientes”.

El DAAT es una condición genética causada por mutaciones en el gen SERPINA1 y asociada a patologías como el enfisema pulmonar, la EPOC de inicio precoz o enfermedades hepáticas. A pesar de su impacto clínico, su prevalencia —1 de cada 2.000/5.000 personas en Europa— contrasta con el bajo nivel de detección.

Este desfase tiene consecuencias directas para los pacientes, ya que un diagnóstico tardío implica perder oportunidades de intervención temprana. Tal y como advierten desde Alfa-1 España, identificar la enfermedad a tiempo puede marcar una diferencia significativa en la evolución y calidad de vida.

Desigualdades territoriales

Uno de los aspectos clave que abordará el proyecto es la variabilidad en el acceso al diagnóstico y a los recursos asistenciales. Según destacan los impulsores de la iniciativa, el lugar de residencia sigue condicionando las posibilidades de detección y tratamiento, una situación que MAPA pretende evidenciar para impulsar cambios.

“Servirá para identificar desigualdades territoriales y orientar medidas concretas, porque el acceso al diagnóstico y al tratamiento no debería depender de este factor”, ha defendido Mariano Pastor .

En este contexto, el Hospital Clínico San Carlos (Madrid) se posiciona como uno de los centros de referencia en España en el abordaje del DAAT, con unidades acreditadas y participación en proyectos europeos de investigación, además de iniciativas para mejorar el cribado en pacientes con EPOC.

Actividad física, parte del tratamiento

Durante la jornada también se ha destacado la importancia de integrar la actividad física en el manejo de la enfermedad. En este sentido, el Clínico San Carlos tiene en marcha el programa Pasea y Respira, que propone un modelo de rehabilitación respiratoria basado en paseos supervisados que combinan ejercicio aeróbico, fortalecimiento muscular y control respiratorio.

“Abordar esta patología incorporando la actividad física como parte del tratamiento mejora la adherencia y reduce el impacto en la calidad de vida”, ha señalado el fisioterapeuta Alfonso Montero Pacios.

Más allá de los avances técnicos, especialistas y pacientes coinciden en la necesidad de reforzar el conocimiento sobre el DAAT y ampliar el cribado en poblaciones de riesgo. Subrayan que el reto pasa por dejar de considerar esta enfermedad como excepcional y avanzar hacia un diagnóstico más sistemático.