Hablar de prevención del suicidio implica también hablar de quienes quedan atrás. Familiares, amistades y otras personas del entorno de quien muere por suicidio afrontan un proceso de duelo que con frecuencia está acompañado de culpa, vergüenza, incomprensión y soledad. Ese ha sido el tema central del encuentro online organizado por Salud Mental España para conmemorar el Día Mundial para la Prevención del Suicidio, que se celebra el 10 de septiembre.
Bajo el título Ni culpa ni silencio: Hablemos del duelo por suicidio, el webinar reunió a más de 300 personas, y contó con la participación de familiares, supervivientes, profesionales de los servicios de emergencia y representantes de la Administración. El objetivo: abordar el duelo por suicidio desde distintas perspectivas. La iniciativa forma parte del trabajo de sensibilización de la organización para romper el estigma que todavía rodea estas experiencias.
Durante la inauguración, el presidente de Salud Mental España, Nel González Zapico, defendió la necesidad de validar las emociones que aparecen durante este proceso, incluidas aquellas que pueden resultar más difíciles de expresar. «Especialmente aquellas vinculadas de forma directa con el duelo por suicidio, como pueden ser la culpa, la vergüenza, el enfado, o la sensación de sentirse juzgado por los demás», señaló.

Más que el duelo
Uno de los testimonios más destacados fue el de Lola Fernández Ochoa, presidenta de la Fundación Blanca y hermana de la deportista olímpica Blanca Fernández Ochoa, que decidió dejarnos hace siete años. Ésta relató cómo tuvo que enfrentarse a la pérdida, pero también a la percepción de que debía encontrar una explicación y a la preocupación por el juicio de los demás. «Lo que más me costó fue lidiar con la vergüenza. Sentía una vergüenza tremenda por lo que había hecho mi hermana, por lo que pensarían los demás. No solo de Blanca, sino qué pensarían de la familia», explicó.
La dimensión pública del caso hizo todavía más complejo ese proceso. «Si a un suicidio de un familiar se le añade que es mediático, es terrible. El duelo familiar se complica», afirmó. Aunque, reconoció que, con el paso del tiempo, pudo comprender mejor el sufrimiento de su hermana, algo que le permitió avanzar junto con el apoyo de su entorno más cercano. También cambió su propia manera de mirar lo ocurrido: «Al principio intentaba disimular, contar a la gente que Blanca había tenido un accidente en la montaña. Ahora siento vergüenza de haber tenido vergüenza, pero son sentimientos que no puedes obviar. Son los que son».
Actualmente, a través de la Fundación Blanca, trabaja para promover el bienestar psicológico en el deporte y considera que ese compromiso forma parte del legado que dejó su hermana.
Después de una tentativa
La jornada permitió además visibilizar la experiencia de las personas que han sobrevivido a una tentativa de suicidio. Adela Montaño Candelario, representante de la Red Estatal de Mujeres de Salud Mental España, subrayó que también en estos casos existe un proceso de duelo, marcado por las miradas ajenas, el miedo y la culpabilidad.
«Es importante visibilizar lo invisible que es el sufrimiento que te lleva a no ver otra salida que dejar de sufrir«, afirmó. En su opinión, comprender esta experiencia exige abandonar las explicaciones basadas en la valentía o la cobardía y atender al sufrimiento que hay detrás. Montaño reclamó además que las personas supervivientes puedan contar con espacios en los que compartir lo vivido sin ser juzgadas.
Desde la perspectiva de los servicios de emergencia, Ander Iturriaga Madariaga, bombero del Ayuntamiento de Bilbao y experto en Suicidología, explicó que la intervención ante una crisis suicida parte de la escucha activa y la empatía, junto con una actitud cercana y respetuosa hacia el sufrimiento de la persona.
Por otra parte, advirtió que en el caso de los profesionales como él, el impacto no termina necesariamente cuando finaliza la intervención. Estas relaciones pueden desembocar en estrés agudo, desgaste profesional o burnout después de una exposición continuada a situaciones traumáticas. Por eso, defendió que su cuidado emocional debe comenzar incluso antes de enfrentarse a estas situaciones.
Recursos
Finalmente, Carlos Zurita Zarco, coordinador técnico del Comisionado de Salud Mental, explicó las medidas que se están desarrollando para reforzar tanto la prevención como la atención a las personas afectadas. Entre ellas destacó la formación especializada de profesionales y el trabajo de la línea 024 de atención a la conducta suicida, cuya trayectoria alcanza ya cuatro años.
Zurita recordó además el Plan de Acción para la Prevención del Suicidio 2025-2027, el primer plan nacional de estas características en España, que permitió identificar y consolidar medidas específicas de prevención y posvención. «Nuestro objetivo es que ninguna persona tenga que transitar este duelo sola», afirmó.
Precisamente para contribuir a que este mensaje llegue a la sociedad, Salud Mental España difundirá este 10 de septiembre la campaña #NiCulpaNiSilencio, centrada en visibilizar el impacto que tiene el fallecimiento por suicidio de un ser querido y en combatir la culpa y la vergüenza que con frecuencia acompañan a familiares y allegados.



