Unidos por la salud

Pertenece y transforma la comunidad de pacientes

Conseguir la mejor respuesta posible a los medicamentos que se desarrollan ha sido históricamente uno de los grandes objetivos de la ciencia. Pero cuando se habla de “mejor respuesta terapéutica” no se alude únicamente a su eficacia en la curación o el control de la enfermedad y sus síntomas, sino a lograr que sea seguro, bien tolerado y adaptado a las necesidades de cada paciente. En este desafío, la farmacología clínica tiene en cuenta múltiples variables: la edad, el sexo, el peso corporal, la función renal o hepática, la presencia de otras enfermedades, la toma simultánea de distintos fármacos o los hábitos de vida. A estos factores se suman, cada vez con mayor relevancia, la pertenencia a una etnia y la situación socioeconómica.

Precisamente, sobre estos últimos condicionantes se pone el foco en el marco del Día Mundial de la Medicación Inteligente 2026, una iniciativa impulsada por la International Union of Basic and Clinical Pharmacology que este año se celebra bajo el lema “Influencia de la raza, etnia y situación socioeconómica en la farmacología clínica”.

En el marco de esta jornada, la Sociedad Española de Farmacología Clínica (SEFC) recuerda que avanzar hacia una medicina verdaderamente inteligente exige comprender cómo los factores genéticos, sociales y económicos pueden condicionar tanto la respuesta biológica a los tratamientos como el acceso, la adherencia terapéutica y, en definitiva, los resultados en salud.

“Como nos ha demostrado la Farmacología Clínica a través de sus investigaciones, existen diferencias importantes entre etnias en la respuesta biológica a ciertos fármacos consecuencia de variaciones genéticas que modifican la forma en que el cuerpo metaboliza y elimina los fármacos o en la forma en que ciertos tejidos responden a dichos fármacos. Así, el conocimiento de estas diferencias resulta determinante para mejorar la eficacia de los tratamientos y para evitar el desarrollo de efectos adversos graves en estas poblaciones. No obstante, históricamente, muchos medicamentos han sido probados en poblaciones de ascendencia europea, lo que genera una brecha de conocimiento sobre su seguridad y eficacia en otras comunidades”, explica el Dr. Pedro Zapater, presidente de la Sociedad Española de Farmacología Clínica.

Por otro lado, la SEFC recuerda que la situación socioeconómica de los pacientes también es un factor crítico a la hora de lograr una terapéutica eficaz, pues determina la adherencia al tratamiento. “Se sabe que los colectivos vulnerables, al no poder hacer frente al coste de los medicamentos, al no acceder en muchos casos a información clara y/o a un seguimiento clínico regular, presentan altas tasas de no adherencia al tratamiento y, en consecuencia, tienen resultados en salud mucho peores”, apunta el especialista.

La falta de representatividad de determinados colectivos resulta especialmente visible en países con gran diversidad poblacional, como Estados Unidos. Allí, alrededor del 75% de los participantes en ensayos clínicos se identifican como población blanca, frente a porcentajes muy inferiores de pacientes hispanos, afroamericanos o asiáticos. “Esta distribución no coincide con la realidad de muchas enfermedades”, apunta el Dr. Zapater. Como ejemplo, destaca que en estudios realizados en insuficiencia renal los pacientes afroamericanos apenas representaron el 9% de los incluidos, pese a constituir cerca del 33% de las personas afectadas por esta patología en ese país.

Barreras que influyen en la baja representatividad

Para la SEFC, detrás de esta infrarrepresentación confluyen causas históricas, sociales y metodológicas. Entre ellas, la desconfianza hacia las instituciones científicas en algunas comunidades minoritarias, obstáculos cotidianos como la distancia geográfica a los centros de investigación, la dificultad para asumir desplazamientos, la rigidez horaria de muchos estudios o la imposibilidad de conciliar la participación con empleos precarios o responsabilidades familiares.

También existen barreras idiomáticas, limitaciones en competencias digitales y criterios de selección que excluyen a personas con patologías más prevalentes en determinados grupos poblacionales, como hipertensión o diabetes. “No debemos descartar tampoco la existencia de prejuicios equivocados por parte de algunos investigadores, que pueden asumir erróneamente que ciertos pacientes tendrán peor adherencia o mayores dificultades para participar”, añade Zapater.

Consecuencias de la falta de diversidad

Las consecuencias de esta falta de diversidad en los estudios clínicos pueden trasladarse directamente a la práctica clínica. Según advierte el presidente de la SEFC, tratar a un paciente con un medicamento que no ha sido suficientemente estudiado en personas con un perfil similar puede traducirse en menor eficacia terapéutica, infratratamiento o mayor riesgo de efectos adversos e interacciones. “Algunos fármacos utilizados frente a la hipertensión arterial, como los inhibidores de la ECA, han mostrado menor eficacia en personas de ascendencia africana que en pacientes de origen europeo”, ejemplifica.

Ante esta situación, la SEFC reclama cambios relevantes en el diseño de los ensayos clínicos. Entre ellos, extender la investigación desde los grandes hospitales universitarios hacia centros comunitarios y de proximidad donde residen poblaciones tradicionalmente infrarrepresentadas. También considera necesario dotar a los estudios de recursos que permitan superar barreras reales de participación, como ayudas al transporte, apoyo para el cuidado de menores o compensaciones por el tiempo laboral perdido.

Asimismo, la SEFC considera fundamental que organismos reguladores como la Agencia Europea del Medicamento (EMA) o su homólogo en Estados Unidos (FDA) refuercen la exigencia de datos procedentes de poblaciones diversas en los procesos de aprobación de nuevos medicamentos, especialmente cuando esas comunidades también padecen la enfermedad a tratar.

De cara al futuro, la SEFC confía en una investigación más inclusiva y representativa. En este sentido, destaca iniciativas europeas como READI Project, centradas en identificar poblaciones desatendidas, facilitar el acceso a la información sobre ensayos clínicos y promover un reclutamiento más equitativo. “Los estudios del futuro deberán adaptarse para incluir de forma efectiva a las poblaciones vulnerables y garantizar que sus resultados sean realmente útiles para toda la sociedad”, concluye Zapater.

El brote de hantavirus detectado a bordo del crucero MV Hondius está generando preocupación internacional tras registrarse varios casos graves y fallecimientos entre pasajeros y tripulación. Sin embargo, las sociedades científicas y expertos en epidemiología insisten en trasladar un mensaje de tranquilidad: el riesgo para la población general en España es “muy bajo”.

La embarcación, de bandera neerlandesa y con 149 personas a bordo, llegará previsiblemente a Canarias en los próximos días, después de que España aceptara acoger el barco a petición de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y de la Unión Europea.

Según la información disponible, el primer caso comenzó con síntomas el pasado 6 de abril, aunque el brote no fue notificado oficialmente a la OMS hasta el 2 de mayo. Desde entonces, se han identificado ocho personas afectadas directamente.

Tres de ellas han fallecido, mientras que otro paciente permanece hospitalizado tras desarrollar una neumonía grave y síndrome de dificultad respiratoria aguda. Otros casos presentaron síntomas más leves, como fiebre o molestias gastrointestinales.

La OMS y las autoridades sanitarias internacionales coordinan ahora el seguimiento de pasajeros y tripulación, teniendo en cuenta que el periodo de incubación del virus puede prolongarse hasta seis semanas.

Qué son los hantavirus y cómo se transmiten

La Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (SEIMC), a través de su Grupo de Estudio de Patología Importada (GEPI), ha difundido varios mensajes informativos para contextualizar la situación y evitar alarmas innecesarias.

Los hantavirus son virus transmitidos por roedores, que eliminan el patógeno a través de saliva, orina y excrementos. El contagio a humanos ocurre, principalmente, por inhalación de aerosoles contaminados en espacios cerrados o poco ventilados. Los especialistas recuerdan que la transmisión entre personas es excepcional y sólo se ha documentado claramente con el virus Andes en Sudamérica.

Las autoridades sanitarias europeas y españolas coinciden en que el riesgo de transmisión comunitaria es extremadamente reducido. “No estamos ante un patógeno con capacidad de diseminación comunitaria”, explica el epidemiólogo Salvador Peiró en declaraciones para Science Media Centre España, quien considera “más que razonable” la decisión de España de recibir la embarcación.

Cómo actuar

En la misma línea, la presidenta de la Sociedad Española de Epidemiología, Maria João Forjaz, recuerda que España cuenta con protocolos específicos y unidades de aislamiento de alto nivel preparadas para este tipo de situaciones. “Se están aplicando estrictas medidas de control e higiene a bordo”, ha señalado también la SEIMC en sus infografías divulgativas, donde insiste en que el principal objetivo es monitorizar a los posibles contactos y detectar precozmente nuevos síntomas.

El Ministerio de Sanidad ha explicado que la decisión de permitir el atraque del crucero responde tanto al Reglamento Sanitario Internacional como a criterios humanitarios y de cooperación internacional.

Una vez en Canarias, los pasajeros y tripulantes serán reevaluados médicamente y se decidirá quién necesita atención hospitalaria, seguimiento epidemiológico o traslado a su país de origen.

Ningún país que reciba una solicitud de ayuda puede rechazarla salvo por falta de medios”, ha señalado Adrián Hugo Aginagalde, portavoz de la Sociedad Española de Medicina Preventiva, que insiste en que España dispone de redes específicas de vigilancia y unidades de aislamiento preparadas para este tipo de brotes.

Infografías compartidas desde la cuenta de GEPI SEIMC en X

Sin tratamiento específico

Actualmente no existe una vacuna ni un tratamiento antiviral específico aprobado contra los hantavirus. El abordaje se basa en cuidados de soporte intensivos y en la detección precoz de complicaciones respiratorias.

La SEIMC recuerda además que la prevención sigue siendo la herramienta más eficaz: evitar el contacto con roedores y desinfectar adecuadamente espacios cerrados potencialmente contaminados.

Los expertos consultados coinciden en que este episodio vuelve a demostrar la relevancia de la cooperación sanitaria internacional y de los mecanismos de vigilancia epidemiológica. “La coordinación nacional e internacional es de suma importancia para seguir adecuadamente la evolución del brote”, resume Antoni Trilla, del Hospital Clínic de Barcelona.

Mientras continúa el seguimiento de pasajeros y contactos estrechos, las autoridades sanitarias insisten en mantener la calma, ya que la situación está controlada y no existe riesgo relevante para la población general.

Hay experiencias que van más allá de lo físico y se convierten en una forma de entender la vida. El Camino de Santiago ha sido, para nosotras, mucho más que una sucesión de etapas entre Sarria y Santiago de Compostela. Ha reflejado algo que vemos cada día en consulta: que el movimiento, el acompañamiento y la actitud pueden marcar la diferencia en el recorrido de la enfermedad.

Desde hace años, en el ámbito de la cardiooncología, observamos un patrón que se repite: los pacientes que mantienen una actividad física regular y adaptada durante y después de sus tratamientos no solo toleran mejor las terapias, sino que también mejoran su capacidad funcional. La evidencia científica respalda lo que intuíamos: en cánceres como el de colon o el de mama, el ejercicio físico no sólo mejora la calidad de vida, sino también puede influir positivamente en el pronóstico a largo plazo.

Con esta convicción nació el Programa Actívate, un proyecto pensado para acompañar a pacientes oncológicos mediante ejercicio y educación en hábitos saludables. Dos horas semanales de actividad física estructurada y sesiones mensuales en las que abordamos aspectos clave como el bienestar emocional y la alimentación. El Programa Actívate es, en esencia, una forma de rehabilitación cardíaca adaptada a pacientes con cáncer, diseñada para que la recuperación y el cuidado continúen más allá de los tratamientos médicos. Porque sabemos que el tratamiento no termina cuando acaba la quimioterapia o la radioterapia: continúa en la forma en que vivimos después.

Andando hacia Santiago

Dentro de este programa surgió una idea que, en su momento, parecía tan ilusionante como desafiante: realizar el Camino de Santiago. La iniciativa fue obra de nuestra entrenadora, Minerva Naranjo, quien con su energía contagiosa y motivadora supo inspirar y guiar a cada paciente, aportando su experiencia en ejercicio oncológico. Así, del 28 de marzo al 1 de abril, catorce pacientes, acompañadas por familiares y amigas, emprendimos el camino.

Fueron cinco etapas intensas, con jornadas largas, algunas de hasta 28 kilómetros, que pusieron a prueba tanto el cuerpo como la mente. Había molestias en las rodillas, ampollas en los pies, cansancio acumulado y cierta incertidumbre. Pero también había preparación, compromiso y un fuerte espíritu de equipo.

Cada final de etapa se convirtió en un ritual de cuidado: estiramientos guiados por la entrenadora, la misa del peregrino y descanso adecuado. Todo estaba orientado a un objetivo común: poder seguir al día siguiente. Paso a paso, todas lograron completar el camino.

Lo importante no fue sólo llegar, sino cómo se recorrió el camino: compartir los pasos, apoyarse mutuamente, conversar durante la marcha o disfrutar de los silencios y de momentos de introspección, tanto durante las caminatas como en las misas vespertinas. Alcanzar Santiago fue una experiencia de logro compartido y, para muchas, un recordatorio de su propia fortaleza.

Un camino diferente

El paralelismo con el cáncer es evidente. El diagnóstico marca un inicio, como el día que decides empezar el Camino. A partir de ahí, se suceden etapas con días más fáciles y otros más complicados, en los que el cuerpo responde de distinta manera. Y, al igual que en el Camino, llegar a Santiago no significa que todo termine; superar un tratamiento tampoco pone fin al proceso, sino que es sólo una etapa más.

Lo que realmente importa es cómo se recorre ese camino: contar con una red de apoyo, dejarse acompañar, aceptar ayuda y mantener una actitud activa, incluso en los momentos más difíciles. Cuidar de uno mismo (con ejercicio, alimentación y descanso) no es un complemento, sino parte esencial del proceso.

Esta experiencia nos ha confirmado que el ejercicio no sólo fortalece el cuerpo, también ayuda a reconstruir la confianza. Hacerlo en grupo multiplica esos beneficios, porque añade un componente emocional difícil de medir, pero muy valioso. ¿Se repetirá? Sin duda. Más allá del reto físico, el Camino ha sido una herramienta de bienestar, una fuente de motivación y un recordatorio de que, incluso en los momentos complejos, avanzar es posible. Siempre paso a paso. Siempre acompañados.

Artículo elaborado por: Ana Pastor, cardióloga en HM Hospitales

La Asociación Nacional de Cáncer de Próstata (ANCAP), el Grupo Español de Oncología Genitourinaria (SOGUG) y Novartis han lanzado la campaña ‘Hasta la próstata’, una iniciativa de concienciación que traslada, de forma directa y sin filtros, la realidad emocional, física y social de los pacientes que conviven con cáncer de próstata metastásico. 

A través de expresiones como “Hasta la próstata de perder calidad de vida”, “De luchar contra la depresión” o “De que la vida sexual sea un tabú”, la iniciativa muestra cómo la enfermedad impacta en todos los ámbitos de la vida, más allá de lo físico. Así, visibiliza también aspectos emocionales, sociales y familiares de la progresión de la enfermedad, abordando realidades como el dolor, el cansancio, la depresión, la afectación de la vida sexual y el estigma que aún rodea a esta patología. Asimismo, la campaña pretende acompañar a los pacientes en su día a día, ofreciéndoles recursos y herramientas que les ayuden a comprender mejor su situación, a sentirse más preparados, ser proactivos ante las decisiones relacionadas con su salud y a mantener conversaciones abiertas tanto con su entorno como con los profesionales sanitarios. 

La campaña cuenta con una página web que incluye datos sobre el cáncer de próstata y una guía práctica que ofrece herramientas para iniciar conversaciones con los profesionales de salud, así como una serie de preguntas clave y un glosario para conocer mejor la patología. Con un enfoque cercano, la iniciativa lanza un llamamiento a la sociedad, tanto pacientes, cuidadores, profesionales sanitarios y decisores del sector sanitario: es momento de actuar para mejorar la calidad de vida de los pacientes. 

El tumor más frecuente entre los hombres

El cáncer de próstata es el tumor más frecuente entre los hombres en España y la segunda causa de muerte por cáncer en la población masculina. Se estima que para 2026 se diagnosticarán más de 34.800 nuevos casos. En su forma más agresiva, el cáncer de próstata metastásico resistente a la castración (CPRCm), la supervivencia a cinco años se sitúa en torno al 15%, lo que pone de manifiesto la necesidad de seguir avanzando en un abordaje integral que no solo prolongue la supervivencia, sino que también cuide la calidad de vida y el bienestar emocional de los pacientes. 

En este contexto, la campaña ‘Hasta la próstata’ transforma los principales resultados de la encuesta ‘PROTAGONISTA’, un proyecto desarrollado en España entre 2023 y 2025, que recoge la experiencia de hombres adultos con cáncer de próstata metastásico, en mensajes directos y en primera persona, dando voz a las emociones y vivencias de los pacientes. 

Los datos muestran cómo la progresión del cáncer afecta gravemente todos los aspectos de la vida de los pacientes, desde lo físico hasta lo emocional y lo social. El 63% de los pacientes con cáncer de próstata metastásico asegura que la enfermedad limita significativamente su vida diaria. Además, el 90% percibe el cáncer como una preocupación constante y más de la mitad se ha sentido deprimido. Un 27% de ellos ha sido diagnosticado con depresión, mientras que el 45% afirma no haber recibido el apoyo psicológico necesario. 

Según Irene Lorente, psicooncóloga de ANCAP, “el cáncer de próstata, independientemente de su fase, representa una ruptura con la realidad de la persona y tiene un profundo impacto social y emocional. Esto genera un considerable malestar psicológico, marcado por preocupaciones como el miedo a la muerte o a una recaída. Además, el estigma, la vergüenza y el temor al juicio social pueden disminuir las interacciones sociales y favorecer el aislamiento. Todo esto afecta la percepción sobre la capacidad de regresar al trabajo, aumentando el riesgo de desempleo, lo que a su vez se asocia con un menor bienestar psicológico y una calidad de vida reducida”. 

El impacto también se extiende al ámbito sexual, donde 7 de cada 10 pacientes señalan que la enfermedad ha afectado todos los aspectos de su vida sexual, aunque este tema sigue siendo un tabú, con más del 20% de los pacientes prefiriendo no hablar de ello. 

César Comuñas, vicepresidente de ANCAP, destaca que: “dar visibilidad a estos problemas es esencial para normalizar la situación, permitir que las personas pidan ayuda sin vergüenza y fomentar redes de apoyo, como las asociaciones de pacientes. Confiamos en que la campaña ‘Hasta la Próstata’ será clave para aportar conocimiento, generar confianza y maximizar los beneficios de los tratamientos innovadores para mejorar la calidad de vida de pacientes, cuidadores y familiares”. 

Para Aránzazu González del Alba, presidenta del Grupo Español de Oncología Genitourinaria (SOGUG) y coordinadora de la Unidad de tumores genitourinarios del Servicio de Oncología Médica del Hospital Universitario Puerta de Hierro Majadahonda, “iniciativas como esta son clave porque ayudan a visibilizar una realidad que muchas veces permanece silenciada, acercando la experiencia de los pacientes a la sociedad y, por otra parte, nos permite a los profesionales sanitarios conocer cuáles son las prioridades de los pacientes que conviven con esta enfermedad. Esta campaña no solo aporta conocimiento, sino que fomenta un entorno más abierto y empático, en el que los pacientes pueden sentirse comprendidos y apoyados, favoreciendo una mejor comunicación y, en consecuencia, una atención más integral y alineada con sus necesidades reales”. 

Por su parte, Esther Espinosa, directora de Comunicación y Relaciones con Pacientes de Novartis España, señala que «es fundamental transformar la atención en el cáncer de próstata. Más allá de los datos clínicos, debemos atender las necesidades emocionales, sociales y asistenciales de los pacientes. En Novartis, creemos que los pacientes deben sentirse acompañados, comprendidos e informados para poder tomar conciencia en el manejo de su enfermedad. La campaña ‘Hasta la próstata’ busca visibilizar la realidad completa de los pacientes, promoviendo un enfoque integral que vaya más allá de la enfermedad física». 

El Foro Español de Pacientes (FEP) y el Ministerio de Sanidad han formalizado un convenio de colaboración destinado a fortalecer la transformación digital del Sistema Nacional de Salud (SNS). El acuerdo establece un marco estable de cooperación para promover el desarrollo, validación y adopción de tecnologías digitales orientadas a mejorar la atención sanitaria y la experiencia de las personas pacientes y sus familias.

En palabras de Andoni Lorenzo, presidente del FEP, “este convenio supone un paso decisivo para garantizar que la transformación digital del Sistema Nacional de Salud se construya escuchando y entendiendo la realidad de los pacientes. La tecnología solo tiene sentido si mejora la vida de las personas, facilita su relación con el sistema sanitario y refuerza su capacidad para cuidar de su propia salud”.

Ambas partes acuerdan impulsar una colaboración estable orientada a fortalecer el ecosistema de la Salud Digital. Para ello, se comprometen a intercambiar y difundir información estratégica sobre proyectos, iniciativas y oportunidades tanto a nivel nacional como supranacional, con especial atención a aquellas que inciden de manera directa en pacientes y sus familias. Asimismo, trabajarán conjuntamente en la identificación de necesidades y áreas de mejora en la aplicación de tecnologías digitales en el Sistema Nacional de Salud, incorporando tanto la experiencia de los pacientes como el conocimiento técnico de los profesionales sanitarios.

El convenio contempla también el asesoramiento en la definición de modelos, servicios, terminologías y aplicaciones digitales, con el objetivo de garantizar que las soluciones tecnológicas desarrolladas respondan a criterios de utilidad, accesibilidad y mejora de la calidad de vida. Del mismo modo, ambas entidades promoverán la investigación, el desarrollo y la innovación en el uso de tecnologías digitales en el ámbito sanitario, fomentando la participación de profesionales, entidades adheridas y organizaciones de pacientes.

La colaboración incluye la participación y promoción conjunta de actividades formativas, divulgativas y científicas como conferencias, congresos y reuniones, facilitando su difusión entre profesionales sanitarios, entidades adheridas y organizaciones de pacientes.

Lorenzo, indica además que “la alianza entre el Ministerio de Sanidad y el Foro Español de Pacientes demuestra que la innovación es más sólida cuando se desarrolla de manera participada. Aportamos la voz de quienes viven la enfermedad en primera persona, y esa perspectiva es imprescindible para diseñar soluciones digitales útiles, accesibles y humanas”.

Con este acuerdo, el Ministerio de Sanidad y el Foro Español de Pacientes refuerzan su compromiso con un modelo de salud digital que integre la voz de la ciudadanía, fomente la corresponsabilidad en el autocuidado y facilite el acceso a herramientas tecnológicas seguras, útiles y orientadas a mejorar la calidad de vida. El convenio permitirá avanzar en soluciones innovadoras que acerquen la tecnología a pacientes y familias, impulsando un SNS más moderno, inclusivo y preparado para los retos presentes y futuros.

Mar Gomis, responsable de Impulso Digital en el Hospital de la Santa Creu i Sant Pau

“Las terapias digitales han venido para quedarse en el sistema sanitario”

La incorporación de terapias digitales y herramientas basadas en inteligencia artificial está transformando el sistema sanitario, aunque su integración plena todavía depende de demostrar su eficacia. Así lo explica Mar Gomis, responsable de Impulso Digital en el Hospital de la Santa Creu i Sant Pau, para Somos Pacientes, que subraya que estas soluciones “han venido para hacer más eficiente el sistema sanitario y dar una mejor asistencia”.

Para Gomis, el papel de la tecnología debe entenderse dentro de un marco más amplio. “Hay que tener en cuenta que es una herramienta, para mejorar procesos, para mejorar la asistencia y para mejorar la satisfacción de las personas”, afirma.

Desde su punto de vista, uno de los principales retos es adaptar los procesos sanitarios para incorporar estas herramientas de forma coherente. “Tenemos que ver cómo tenemos hechos los procesos del sistema sanitario y cómo los tenemos que optimizar”.

En su opinión, no sólo se deben desarrollar nuevas tecnologías, sino integrarlas de manera que tengan sentido en la práctica clínica. “Todo ello tiene que quedar implementado de una forma coherente”, insiste. Este enfoque busca evitar que la innovación tecnológica se quede en soluciones aisladas sin impacto real en la atención sanitaria.

Generar evidencia

El desarrollo de la salud digital se encuentra en un momento clave, en el que es necesario demostrar su eficacia «generando evidencia”, señala Gomis, destacando que este es uno de los pasos imprescindibles para su consolidación. Esta evidencia debe garantizar que las tecnologías son seguras, eficaces y de calidad.

“Los pacientes, los cuidadores y los familiares tienen que estar seguros de lo que están usando, tienen que tener garantías para confiar en ellas”, afirma.

En este sentido, Gomis destaca que ya existen mecanismos para evaluar estas herramientas y que algunas organizaciones, como la suya, están trabajando activamente en este ámbito. Por ejemplo, validando estas tecnologías en entornos reales.

Según Gomis, es fundamental que cuenten con estudios clínicos realizados en centros sanitarios, lo que permitirá comprobar su impacto en condiciones reales de uso. “Una vez se hayan validado, el sistema sanitario las podrá incorporar”, señala, subrayando que este proceso es esencial para garantizar su calidad.

A pesar de los retos, Gomis se muestra optimista sobre el futuro de la salud digital. “Nos están aportando y nos van a aportar muchísimos beneficios”, afirma, insistiendo en que estas tecnologías “han venido para quedarse”.

Somos Pacientes