La Federación Española de Párkinson (FEP) y la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG) han firmado un convenio de colaboración orientado a reforzar la atención integral y coordinada de las personas con esta patología. La alianza nace con el objetivo de mejorar la coordinación sanitaria y sociosanitaria y promover acciones conjuntas de información, formación, divulgación e investigación sobre la enfermedad. Para ambas entidades, este acuerdo supone un paso relevante hacia modelos de atención más cercanos y centrados en las personas, en los que el sistema sanitario y el movimiento asociativo trabajen de forma complementaria.

En palabras de Alicia Campos, directora de la federación, la atención a las personas con párkinson “requiere una coordinación efectiva entre los distintos niveles del sistema sanitario y los recursos sociales”. Campos destaca que el trabajo en red entre profesionales sanitarios, entidades del tercer sector y asociaciones de pacientes es clave para garantizar una atención integral, continuada y adaptada a las necesidades reales de cada persona a lo largo de todo su proceso vital.

No se puede olvidar que el párkinson es una enfermedad neurodegenerativa crónica y progresiva que acompaña a la persona durante años, con necesidades cambiantes a lo largo del tiempo. En este contexto, la fragmentación asistencial se convierte en uno de los principales obstáculos para una atención de calidad. Desde la FEP subrayan que la coordinación entre niveles asistenciales y recursos sociales resulta imprescindible para ofrecer respuestas ajustadas a cada etapa de la enfermedad.

El papel de la atención primaria

Uno de los ejes del convenio es el reconocimiento del papel esencial que desempeña la medicina de familia en el abordaje del párkinson. La atención primaria suele ser la puerta de entrada al sistema sanitario y el nivel asistencial que mantiene una relación más estrecha y prolongada con las personas afectadas y su entorno.

Para Pilar Rodríguez Ledo, presidenta de la SEMG, esta relación es determinante tanto en el diagnóstico precoz como en el seguimiento longitudinal de la enfermedad. “Acompaña a la persona a lo largo de toda su vida, conoce su contexto familiar y social y puede coordinar de manera efectiva los recursos sanitarios y sociosanitarios necesarios”, señala. Desde su punto de vista, este enfoque permite avanzar hacia una atención centrada en la persona y no sólo en la enfermedad.

Rodríguez Ledo también pone el acento en la necesidad de reforzar la formación de los profesionales sanitarios y de desarrollar modelos de atención compartida que mejoren la calidad de vida de las personas con párkinson y de quienes les cuidan.

Formación, información y sensibilización

El convenio establece un marco de trabajo conjunto para impulsar acciones dirigidas a los profesionales de ambas entidades, con especial atención a la formación continuada y a la divulgación de conocimiento científico actualizado. La intención es facilitar herramientas que permitan a los médicos de familia identificar de forma temprana los síntomas, realizar un seguimiento adecuado y coordinarse con otros especialistas y recursos sociales.

Además, el acuerdo contempla iniciativas de sensibilización social e información dirigidas a la ciudadanía y a las propias personas afectadas. Desde la FEP recuerdan que el desconocimiento sobre el párkinson sigue siendo elevado y que persisten estigmas que afectan a la vida laboral, social y emocional de quienes conviven con la enfermedad.

Por otra parte, uno de los valores añadidos de esta alianza es la incorporación de la voz de las personas con párkinson y de sus familias en el diseño de las acciones. Y es que la federación agrupa a asociaciones de pacientes de todo el territorio que cuentan con una amplia experiencia en acompañamiento, apoyo psicosocial y defensa de derechos.