Un estudio experimental publicado recientemente en la revista científica Annals of Neurology abre una vía innovadora para el tratamiento de la epilepsia del lóbulo temporal, una de las formas más frecuentes y complejas de esta enfermedad neurológica. La investigación demuestra, en modelos animales, que la eliminación selectiva de células cerebrales envejecidas puede reducir de forma significativa las convulsiones, mejorar la función cognitiva e incluso prevenir el desarrollo de epilepsia en una parte de los casos analizados.
La epilepsia del lóbulo temporal se caracteriza por convulsiones recurrentes y, en muchos casos, por deterioro cognitivo progresivo. Puede tener su origen en lesiones cerebrales, infecciones, tumores, alteraciones vasculares o causas genéticas, y representa alrededor del 40% de los casos de epilepsia farmacorresistente. En los últimos años, diversos estudios han sugerido que esta forma de epilepsia está asociada a un envejecimiento prematuro de determinadas células cerebrales, un fenómeno conocido como senescencia celular.
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Las células senescentes no están muertas, pero han perdido su capacidad normal de funcionamiento y secretan sustancias que alteran el entorno cerebral. En el caso del sistema nervioso, este proceso afecta especialmente a las células gliales, encargadas de sostener y proteger a las neuronas. Aunque no generan impulsos eléctricos, su papel es clave para el equilibrio del tejido cerebral.
Evidencias en tejido cerebral humano
Una de las fortalezas del estudio es que combina datos obtenidos en modelos animales con el análisis de tejido cerebral humano. Los investigadores examinaron muestras de lóbulos temporales extraídas quirúrgicamente a personas con epilepsia del lóbulo temporal y las compararon con tejido cerebral de personas sin la enfermedad. En los casos de epilepsia se detectó un aumento de hasta cinco veces en el número de células gliales senescentes.
Este hallazgo reforzó la hipótesis de que la acumulación de células envejecidas no es una consecuencia secundaria, sino un elemento activo en el desarrollo y mantenimiento de la enfermedad. A partir de ahí, el equipo investigador decidió evaluar si la eliminación de estas células podía modificar el curso de la epilepsia.
Para ello, se utilizó un modelo murino que reproduce las características de la epilepsia del lóbulo temporal. Apenas dos semanas después de la lesión inicial que desencadena la enfermedad, los ratones mostraban ya un aumento significativo de los marcadores de senescencia celular en el cerebro, tanto a nivel genético como proteico.
El tratamiento aplicado consiguió reducir en torno a un 50% el número de células senescentes. Esta intervención no sólo tuvo un impacto a nivel biológico, sino que se tradujo en mejoras funcionales relevantes: los animales recuperaron su capacidad para orientarse en laberintos, experimentaron menos convulsiones y, en aproximadamente un tercio de los casos, se evitó por completo el desarrollo de epilepsia.
Senoterapia
El enfoque utilizado se enmarca dentro de la llamada senoterapia, una estrategia basada en el uso de fármacos para eliminar selectivamente las células envejecidas. En este estudio se empleó una combinación de dasatinib, un medicamento ya aprobado para el tratamiento de ciertos tipos de leucemia, y quercetina, un flavonoide presente en alimentos como frutas, verduras, té o vino, con propiedades antioxidantes y antiinflamatorias.
La elección de estos compuestos no es casual. Ambos han sido utilizados previamente en modelos animales de otras enfermedades relacionadas con la senescencia celular y se encuentran en fases iniciales de ensayos clínicos para distintas patologías. El hecho de que uno de ellos tenga ya un perfil de seguridad conocido podría facilitar, en el futuro, su evaluación en personas con epilepsia.