Las enfermedades reumáticas no son exclusivas de la edad adulta. También afectan a niños y adolescentes, y el retraso en su diagnóstico puede provocar secuelas permanentes, como daño articular irreversible, discapacidad o impacto psicológico. Así lo advierten profesionales de la Sociedad Española de Reumatología Pediátrica y la Liga Reumatológica Española, que han firmado un convenio de colaboración con el objetivo de mejorar el abordaje de estas patologías en la infancia y la adolescencia.
Ambas entidades reclaman mayor rapidez en la derivación a especialistas y más información social, ya que en algunos tipos de artritis y enfermedades inflamatorias el tiempo hasta el diagnóstico puede superar el año, lo que incrementa el riesgo de complicaciones a largo plazo.
Según estimaciones internacionales de la Paediatric Rheumatology European Society y la European League Against Rheumatism, entre 6 y 7 millones de niños y adolescentes en todo el mundo viven con alguna enfermedad reumática. Aunque muchas de estas patologías son poco frecuentes de forma individual, en conjunto constituyen un problema sanitario relevante. En Europa, la más común es la artritis idiopática juvenil, con una prevalencia de entre 50 y 70 casos por cada 100.000 menores.
A esta se suman otras enfermedades como el lupus eritematoso sistémico juvenil, la dermatomiositis, la esclerodermia, las vasculitis o los síndromes autoinflamatorios, que pueden requerir tratamientos prolongados y seguimiento especializado.
Un convenio para mejorar el diagnóstico y la atención
El acuerdo entre SERPE y LIRE busca reforzar la colaboración entre profesionales sanitarios y asociaciones de pacientes —38 en toda España, que representan a unos 11.000 afectados— para avanzar en diagnóstico precoz, formación, investigación y divulgación.
Entre las primeras iniciativas destaca el programa “Diálogos SERPE: la voz de las familias”, un ciclo de encuentros online en el que participan especialistas, pacientes y asociaciones con el objetivo de dar visibilidad a estas enfermedades y ofrecer información clara y rigurosa.
La presidenta de SERPE, la doctora Marisol Camacho, subraya que muchos menores tardan demasiado en llegar al especialista, lo que condiciona su evolución. Por ello, considera clave acercar información fiable a familias y cuidadores para facilitar el reconocimiento temprano de los síntomas. En la misma línea, la secretaria general de LIRE, María Carmen Miguel, destaca que mejorar la información social, la coordinación sanitaria y el acceso a especialistas es fundamental para reducir el impacto de estas patologías en la vida de los menores.
Reconocer los síntomas a tiempo
Uno de los principales desafíos es que los síntomas pueden confundirse con problemas habituales de la infancia. Entre las señales de alerta se encuentran:
- Dolor articular persistente, especialmente por la mañana
- Rigidez o inflamación en las articulaciones
- Cojera o limitación del movimiento
- Fatiga o fiebre recurrente
Cuando estos signos no se identifican a tiempo, se retrasa la derivación a reumatología pediátrica y aumenta el riesgo de daño estructural, limitación funcional y cronificación de la enfermedad en la edad adulta.
La presidenta de LIRE, Ana Vázquez, insiste en la necesidad de reforzar la formación de profesionales sanitarios y educativos, mejorar la coordinación entre especialistas y garantizar el acceso precoz a atención especializada, además de ofrecer apoyo psicológico y social a las familias.
La detección temprana, concluyen los expertos, es clave para mejorar el pronóstico y la calidad de vida de los menores con enfermedades reumáticas, recordando que estas patologías también forman parte de la infancia y deben abordarse con la misma prioridad que en adultos.