Las terapias digitales están cambiando la forma en la que los pacientes gestionan su salud, especialmente en el día a día. Cristina Bescós, directora de Innovación de EIT Health para Europa, destaca en esta videoentrevista para Somos Pacientes que estas herramientas “ayudan a la salud de las personas” al complementar los tratamientos tradicionales.
“Son un elemento tecnológico que complementa la medicación, la nutrición y el estilo de vida”, explica, subrayando su papel como apoyo continuo.
Uno de los principales beneficios de estas soluciones es que permiten acompañar a las personas más allá de la consulta médica. “El paciente va al médico una vez al mes o cada tres meses, pero el resto del tiempo tiene que gestionar su vida”, señala.
En ese contexto, las terapias digitales aportan herramientas que facilitan esa gestión cotidiana. “Generan confianza en el día a día”, afirma Bescós, destacando su impacto en la autonomía del paciente.
Un complemento, no una solución única
A pesar de su potencial, Bescós insiste en que estas tecnologías no deben considerarse una solución única. “No hay que ser inocentes en pensar que la tecnología va a ser la solución o que va a curar todos nuestros males”, advierte.
En su opinión, su valor reside en su capacidad para complementar el sistema sanitario y cubrir determinadas carencias. “Es un complemento más que va cubriendo los huecos que aparecen en el sistema de salud”, explica.
Estas herramientas están mostrando un especial potencial en ámbitos como la salud mental, las enfermedades crónicas o la prevención. También pueden ser útiles en enfermedades raras, donde el sistema sanitario no siempre llega con la misma intensidad.
“Se están convirtiendo en un buen complemento donde no está llegando el sistema”, afirma, subrayando su papel en la mejora de la atención.
Confianza y gestión de la salud
Más allá de los aspectos clínicos, las terapias digitales tienen un impacto en la forma en la que los pacientes perciben y gestionan su salud. “Sobre todo generan una confianza para el día a día”, destaca Bescós. Este elemento resulta clave en un contexto en el que la implicación del paciente en su propio cuidado es cada vez más importante.
Como concluye Bescós, es importante aprovechar el potencial de la tecnología sin perder de vista su papel: “Es un complemento que mejora nuestras vidas”, pero siempre dentro de un sistema sanitario que sigue siendo esencial.