Todos los sectores deben compartir un mismo enfoque estratégico

Colaboración público-privada, clave para la vacuna frente a la COVID-19

Publicado el por Somos Pacientes

El desarrollo de una vacuna eficaz y segura frente al coronavirus (SARS-CoV-2) solo será posible a través de una colaboración sin precedentes entre la industria farmacéutica, los gobiernos y las universidades. La razón se explica, por una parte, por la necesidad de producir y distribuir la vacuna en todo el mundo y, por otra, por la gran diversidad geográfica de la pandemia, resultando necesario adoptar distintos enfoques para su investigación y desarrollo. Así lo afirma un artículo publicado en la revista ‘Science’ por el doctor Anthony S. Fauci, director del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas de Estados Unidos (NIAID), y otros tres destacados científicos: Lawrence Corey, John R. Mascola y Francis S. Collins.

El artículo recuerda que no es probable que una sola vacuna o plataforma de vacunas pueda satisfacer las necesidades globales, por lo que un enfoque estratégico múltiple «es absolutamente crítico».

Como destaca la publicación, el desarrollo de vacunas frente al SARS-CoV-2 es una «necesidad absoluta para recuperar la apariencia de normalidad previa». Para lograr este objetivo, todos los recursos de los sectores público, privado y filantrópico deben compartir un mismo enfoque estratégico.

ACTIV

El artículo analiza el programa ACTIV (Acelerando las Intervenciones Terapéuticas y Vacunas en la COVID-19), proyecto de colaboración público-privada puesto en marcha por los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos (NIH) para potenciar las fortalezas de todos y cada uno de los sectores implicados en el actual momento de urgencia global: «Este foro permite debates y consensos sobre diseños de ensayos, intercambio rápido de datos y colaboraciones estrechas entre los sectores público y privado para realizar estudios de eficacia de manera rápida y eficiente».

Como explican los autores, «a día de hoy se sabe poco sobre lo que constituye una respuesta inmune protectora frente a la COVID-19. Los datos de pacientes con SARS-CoV-1, así como de los recientemente contagiados con el SARS-CoV-2, muestran elevados niveles de respuesta inmune tras la infección. Sin embargo, los datos ‘in vivo’ sobre el tipo o nivel de inmunidad requerida para proteger frente a una reinfección, así como la duración de la protección, permanecen desconocidos».

Armonización

En este contexto, y de cara a la realización de ensayos clínicos para testar la eficacia y seguridad de las vacunas en desarrollo (planteadas con diversos enfoques dadas las incógnitas que persisten sobre el virus), es necesario establecer protocolos armonizados que permitan una evaluación transparente de la efectividad de cada candidata. Para alcanzar este objetivo, indica el doctor Fauci, «es mejor contar con colaboraciones público-privadas como ACTIV, en el que los laboratorios centrales de los gobiernos y los bioestadísticos independientes se presentan como recursos clave para los estudios de eficacia, ofreciendo una vía estandarizada para evaluar las respuestas inmunes relativas de los diferentes tipos de vacunas». Esta evaluación, además, se puede realizar de forma paralela, acortando los tiempos necesarios para desarrollar posibles vacunas.

Asimismo, la lucha contra la COVID-19 requerirá la producción de miles de millones de dosis de la vacuna, así como su distribución en todo el mundo. Y no solo los costes, sino también los sistemas de distribución para lograr una cobertura generalizada, constituyen limitaciones a tener muy en cuenta de cara a la entrega eventual de vacunas a individuos y comunidades. Como concluyen los autores, «todos estos retos requieren de una cooperación global entre todas las organizaciones involucradas en la atención de la salud y la economía».

«El esfuerzo global, la cooperación global y la transparencia son necesarios para maximizar la velocidad, la veracidad y la toma de aquellas decisiones necesarias para brindar avances científicos a la población mundial», destaca el artículo.

Para leer el artículo (en inglés) publicado en la revista ‘Science’ clica aquí.