La incorporación de terapias digitales y herramientas basadas en inteligencia artificial está transformando el sistema sanitario, aunque su integración plena todavía depende de demostrar su eficacia. Así lo explica Mar Gomis, responsable de Impulso Digital en el Hospital de la Santa Creu i Sant Pau, para Somos Pacientes, que subraya que estas soluciones “han venido para hacer más eficiente el sistema sanitario y dar una mejor asistencia”.
Para Gomis, el papel de la tecnología debe entenderse dentro de un marco más amplio. “Hay que tener en cuenta que es una herramienta, para mejorar procesos, para mejorar la asistencia y para mejorar la satisfacción de las personas”, afirma.
Desde su punto de vista, uno de los principales retos es adaptar los procesos sanitarios para incorporar estas herramientas de forma coherente. “Tenemos que ver cómo tenemos hechos los procesos del sistema sanitario y cómo los tenemos que optimizar”.
En su opinión, no sólo se deben desarrollar nuevas tecnologías, sino integrarlas de manera que tengan sentido en la práctica clínica. “Todo ello tiene que quedar implementado de una forma coherente”, insiste. Este enfoque busca evitar que la innovación tecnológica se quede en soluciones aisladas sin impacto real en la atención sanitaria.
Generar evidencia
El desarrollo de la salud digital se encuentra en un momento clave, en el que es necesario demostrar su eficacia «generando evidencia”, señala Gomis, destacando que este es uno de los pasos imprescindibles para su consolidación. Esta evidencia debe garantizar que las tecnologías son seguras, eficaces y de calidad.
“Los pacientes, los cuidadores y los familiares tienen que estar seguros de lo que están usando, tienen que tener garantías para confiar en ellas”, afirma.
En este sentido, Gomis destaca que ya existen mecanismos para evaluar estas herramientas y que algunas organizaciones, como la suya, están trabajando activamente en este ámbito. Por ejemplo, validando estas tecnologías en entornos reales.
Según Gomis, es fundamental que cuenten con estudios clínicos realizados en centros sanitarios, lo que permitirá comprobar su impacto en condiciones reales de uso. “Una vez se hayan validado, el sistema sanitario las podrá incorporar”, señala, subrayando que este proceso es esencial para garantizar su calidad.
A pesar de los retos, Gomis se muestra optimista sobre el futuro de la salud digital. “Nos están aportando y nos van a aportar muchísimos beneficios”, afirma, insistiendo en que estas tecnologías “han venido para quedarse”.