Las principales organizaciones de pacientes, profesionales de enfermería, gestores sanitarias y nefrólogos en España han firmado el “Compromiso cERCA de ti”, una iniciativa destinada a impulsar un modelo de atención más humano, sostenible, y centrado en el paciente con enfermedad renal crónica avanzada (ERCA), con especial foco en el desarrollo de terapias domiciliarias como la diálisis peritoneal. En concreto, este acuerdo, formado por ALCER, SEDEN, SEDISA y la SEN, marca un hito para avanzar hacia un modelo integral y sostenible en el abordaje de la Enfermedad Renal Crónica en España.

El acuerdo representa un paso clave para avanzar hacia un sistema sanitario más centrado en las personas, capaz de ofrecer tratamientos más flexibles, eficientes y adaptados a la vida de los pacientes. Las entidades firmantes se comprometen a avanzar en:

  • Impulsar la expansión de las terapias de diálisis domiciliarias, adaptándolas a las necesidades de cada paciente y a la realidad de cada territorio.
  • Garantizar que todas las personas con ERCA puedan tomar decisiones informadas, mediante programas estructurados de educación y acompañamiento que faciliten la mejor secuenciación terapéutica posible.
  • Reforzar las unidades ERCA y el papel estratégico de la enfermería nefrológica en la educación, el seguimiento y la continuidad asistencial

La diálisis domiciliaria, una prioridad estratégica

La ERCA afecta aproximadamente al 10% de la población adulta, una cifra que supera el 20% entre las personas mayores de 65 años. Su progresión suele producirse de forma inesperada para los pacientes y, además, coexiste con comorbilidades graves como diabetes, cardiopatía isquémica, enfermedad vascular periférica o neoplasias, lo que incrementa la complejidad del manejo clínico.

Para mejorar la calidad de vida de los pacientes con ERCA, es fundamental destacar el papel de la diálisis domiciliaria, una técnica que se realiza en el hogar y que aporta mayor bienestar al paciente, además de una mayor sostenibilidad para el sistema y el entorno. Esta modalidad es especialmente relevante para el Sistema Nacional de Salud, al alinearse con los objetivos de atención a la cronicidad, refuerzo de la autonomía y transformación de los cuidados.

El uso de tratamientos renales sustitutivos (TRS) domiciliarios promueve la autonomía del paciente, ofrece mejores resultados, reduce costes, tanto directos como indirectos, y facilita un enfoque centrado en la persona, al permitirle adaptar el tratamiento a su vida personal y laboral”, declara Juan Carlos Julián, presidente de la Federación Nacional de Asociaciones para la Lucha Contra las Enfermedades del Riñón (ALCER). Además de facilitar el tratamiento para los pacientes, la asistencia domiciliaria es útil para el desarrollo de actividades preventivas, aumentar la adherencia a los tratamientos de los pacientes, detectar otros problemas de salud y fomentar el autocuidado.

La modalidad domiciliaria facilita también que el TRS llegue a los entornos con mayores barreras de acceso, promoviendo una atención más equitativa sin renunciar a un acompañamiento constante a las personas más vulnerables. “Hemos de promover la educación sanitaria y llegar a la totalidad de la población, facilitando herramientas para el autocuidado. Y llegado el momento de acceder al tratamiento, asegurar al paciente la continuidad y la cercanía en la atención en cualquier técnica que elija, promoviendo la técnica domiciliaria en primer lugar. La atención de calidad no debería depender del código postal del paciente”, señala Itziar Bueno, presidenta de la Sociedad Española de Enfermería Nefrológica SEDEN.

En el marco de la Estrategia para el Abordaje de la Cronicidad impulsada por el Ministerio de Sanidad, existe un grupo de trabajo específico dedicado a su desarrollo, lo que evidencia el consenso institucional sobre la necesidad de impulsar su implantación y reducir la inequidad de acceso actualmente existente entre territorios.

A pesar de sus beneficios, en España, del total de personas en tratamiento renal sustitutivo (cerca de 64.000), solo un 4,8% recibe diálisis peritoneal, es decir, unas 3.000 personas frente a las más de 25.000 en hemodiálisis2, lo que refleja una importante oportunidad de mejora en el acceso a terapias domiciliarias.

La evidencia científica y la experiencia de los pacientes avalan que la diálisis domiciliaria es una opción segura, eficaz y adecuada para un porcentaje relevante de pacientes, contribuyendo a mejorar su calidad de vida. Además, de acuerdo con un estudio del Ministerio de Sanidad3, de media, el uso de diálisis peritoneal supone un ahorro medio anual por paciente del 22% de los costes frente al tratamiento de hemodiálisis. Todo ello refuerza la necesidad de que todos los actores implicados actúen de forma coordinada para impulsar su desarrollo.

Apostar por las terapias domiciliarias es apostar por un sistema que escucha, que acompaña y que evoluciona. En este sentido, José Soto presidente de SEDISA, afirma que “el desarrollo de terapias domiciliarias en la enfermedad renal crónica avanzada es una línea estratégica clave para mejorar resultados en salud y garantizar la sostenibilidad del sistema. La diálisis peritoneal permite una atención más adaptada a la vida de las personas, favorece la autonomía y pone en valor el papel de la enfermería en la educación terapéutica y la continuidad asistencial”.

Desde el ámbito clínico, la Sociedad Española de Nefrología (SEN) insiste en la importancia de planificar de forma anticipada y promover las terapias domiciliarias. Emilio Sánchez, presidente de la SEN, considera que “la evidencia científica respalda la necesidad de planificar de forma anticipada el tratamiento renal sustitutivo y de promover las terapias domiciliarias. Impulsar la diálisis peritoneal es un paso firme hacia un abordaje más integral, seguro y alineado con las mejores prácticas clínicas”.