La esclerosis múltiple (EM) ha experimentado en las últimas décadas un cambio significativo en su evolución clínica, marcado por una mayor supervivencia y avances en el diagnóstico y tratamiento. Sin embargo, estos progresos conviven con importantes retos, especialmente en lo que respecta a las desigualdades en salud y al acceso equitativo a la atención sanitaria.
Un estudio liderado por investigadores del University College London y el Imperial College London, publicado en JAMA Neurology, pone de manifiesto esta doble realidad.
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Uno de los principales avances es el aumento de la esperanza de vida de las personas con esclerosis múltiple. Gracias a las terapias modificadoras de la enfermedad, una mejor atención médica y un diagnóstico más precoz, cada vez más pacientes alcanzan edades avanzadas. La investigadora Olga Ciccarelli destaca que este cambio refleja el impacto positivo de la innovación terapéutica, aunque advierte de que aún queda margen de mejora en el abordaje global de la enfermedad.
Este nuevo escenario implica que la EM se consolida como una enfermedad crónica de largo recorrido, lo que obliga a adaptar los sistemas sanitarios para ofrecer seguimiento continuado y atención integral.
El diagnóstico precoz, clave pendiente
A pesar de los avances, el estudio subraya que no todas las personas acceden al diagnóstico en las mismas condiciones. En entornos más desfavorecidos, la enfermedad puede detectarse más tarde, lo que condiciona su evolución. Esta situación se traduce en un peor pronóstico y en mayores tasas de mortalidad en estos grupos, lo que pone de relieve la necesidad de reforzar estrategias de detección precoz y mejorar el acceso a especialistas. En este sentido, el investigador Raffaele Palladino insiste en que los esfuerzos deben centrarse especialmente en los colectivos más vulnerables.
El estudio también identifica factores modificables que influyen en la evolución de la esclerosis múltiple. Entre ellos destacan el tabaquismo, asociado a mayor mortalidad; y la obesidad, relacionada con un peor pronóstico Ambos factores son más prevalentes en contextos socioeconómicos desfavorecidos, lo que contribuye a agravar las desigualdades en salud.
Actuar sobre estos determinantes mediante políticas de salud pública y educación sanitaria puede ser clave para mejorar la calidad de vida de los pacientes.
Un aumento de casos ligado a mejores diagnósticos
En paralelo, los investigadores han observado un incremento de la prevalencia de la esclerosis múltiple en Inglaterra en las últimas décadas, con una estimación actual de unas 190.000 personas afectadas. No obstante, este aumento se explica en gran medida por la mejora en la detección y por el hecho de que los pacientes viven más tiempo con la enfermedad.
Lejos de interpretarse únicamente como un aumento de la incidencia, estos datos reflejan también el impacto positivo del avance médico, aunque evidencian la necesidad de seguir mejorando la equidad en el acceso al diagnóstico y al tratamiento.
En conjunto, los resultados apuntan a un cambio de paradigma en la esclerosis múltiple: más personas viven con la enfermedad y durante más tiempo, pero no todas lo hacen en igualdad de condiciones. El reto ahora pasa por consolidar los avances logrados y garantizar que lleguen a toda la población, mediante diagnóstico precoz, acceso equitativo a tratamientos y abordaje de los factores de riesgo. Porque, más allá de los datos, el objetivo sigue siendo claro: mejorar la calidad de vida de las personas con esclerosis múltiple en todas las etapas de la enfermedad.