La Coalición Nacional de Fibromialgia, Síndrome de Fatiga Crónica, Sensibilidad Química Múltiple y Electrohipersensibilidad (CONFESQ), junto con la Asociación Electro y Químico Sensibles por el Derecho a la Salud (EQSDS), reclama un reconocimiento específico de la electrohipersensibilidad (EHS) en España. Las entidades advierten de que la falta de un marco institucional claro genera barreras en ámbitos como el empleo, la asistencia sanitaria, la vivienda, la educación y la participación social.

Según sostiene CONFESQ, la exposición a determinados entornos con productos químicos o tecnologías inalámbricas puede condicionar de forma importante la vida cotidiana de las personas que se identifican como electrohipersensibles. La organización cita un estudio que sitúa la prevalencia diagnosticada de esta condición entre el 5% y el 14,9%, dependiendo del país.

“Es necesario poner el foco en una realidad todavía invisibilizada”, afirma María López, presidenta de CONFESQ. A su juicio, el impacto resulta especialmente evidente en el ámbito laboral, donde las personas afectadas pueden encontrar dificultades para acceder a un empleo, mantenerlo o conseguir adaptaciones de su puesto de trabajo.

Una guía para adaptar los entornos laborales

CONFESQ y EQSDS presentaron en un seminario en línea la edición internacional del ‘Libro Verde: Adaptación del puesto de trabajo para personas con Sensibilidad Química Múltiple (SQM) y/o Electrohipersensibilidad (EHS)’. La guía busca ofrecer pautas para avanzar hacia espacios laborales más seguros, accesibles e inclusivos para las personas que conviven con estas condiciones.

El encuentro reunió a expertos y representantes de España, Suecia y Países Bajos para analizar los avances, las dificultades y las diferencias existentes en el reconocimiento de la electrohipersensibilidad.

Según las entidades, Suecia la reconoce como discapacidad funcional desde el año 2000, mientras que Países Bajos la incorporó a finales de 2023 dentro del marco de protección de la Convención de Naciones Unidas sobre los derechos de las personas con discapacidad. En España, sin embargo, no existe un reconocimiento oficial específico. CONFESQ y EQSDS recuerdan que sí se han producido resoluciones judiciales que han reconocido incapacidades laborales o contingencias profesionales vinculadas a esta situación, aunque se trata de decisiones adoptadas en casos concretos.

“Adaptar no es conceder privilegios”

Las entidades sostienen que el impacto laboral de la electrohipersensibilidad puede ser especialmente grave y reclaman que las adaptaciones se aborden desde el principio de igualdad de oportunidades. “Hablar de adaptación no es hablar de privilegios, sino de igualdad de oportunidades”, reivindican CONFESQ y EQSDS.

Entre las posibles medidas se encuentran la revisión de los entornos de trabajo, la reducción de determinados factores ambientales, la flexibilización organizativa y la búsqueda de soluciones individualizadas. El documento pretende servir como herramienta para empresas, administraciones, servicios de prevención y profesionales responsables de salud laboral.

El informe ‘Las cifras de SQM y EHS desde un enfoque de derechos humanos y discapacidad’, elaborado por las entidades, refleja un importante impacto social entre las personas encuestadas. Según sus datos, el 73% se encontraba desempleado o en situación de incapacidad, mientras que más del 70% de las solicitudes de ajustes razonables en el entorno laboral habían sido rechazadas. Además, el 72% afirmaba sentirse excluido de la sociedad con frecuencia.

Las dificultades también alcanzan al sistema sanitario. El 67% de las personas participantes consideraba que los profesionales sanitarios desconocen estas condiciones y el 49% aseguraba evitar acudir a hospitales por la ausencia de protocolos adaptados. Las organizaciones consideran que esta situación puede generar retrasos en la atención, abandono de consultas y un aumento del aislamiento de quienes encuentran dificultades para permanecer en determinados espacios.