La participación de los pacientes está transformando la forma en que se investigan, evalúan, autorizan y utilizan los medicamentos. Lo que hace apenas unos años se limitaba a la colaboración puntual con asociaciones de pacientes está evolucionando hacia un modelo en el que los pacientes, especialmente aquellos con formación específica como pacientes expertos, contribuyen de forma creciente a la toma de decisiones a lo largo de toda la cadena del medicamento.
Este será el eje central de la mesa «El paciente en la cadena del medicamento». Este debate se celebrará en el marco del Congreso de la Sociedad Española de Farmacología Clínica (SEFC), que tendrá lugar en Madrid del 21 al 23 de octubre de este año. En él, participarán especialistas en Farmacología Clínica, representantes de pacientes e investigadores y analizarán cómo integrar de forma efectiva la perspectiva del paciente en los distintos procesos relacionados con los medicamentos.
Uno de los aspectos que se abordará será la importancia de la formación del paciente experto. Y es que, disponer de pacientes con conocimientos sobre investigación clínica, evaluación de medicamentos y sistemas sanitarios permite una participación más informada y estructurada, favoreciendo un diálogo en igualdad de condiciones con profesionales sanitarios, investigadores y responsables de las decisiones regulatorias.
La participación de los pacientes también está adquiriendo un papel cada vez más relevante en la investigación con medicamentos. La incorporación de pacientes desde las fases iniciales del diseño de los estudios permite identificar necesidades clínicas no cubiertas, seleccionar variables de resultado relevantes para quienes conviven con la enfermedad y mejorar la viabilidad de los ensayos clínicos. Esta colaboración contribuye a que la investigación responda mejor a las prioridades de los propios pacientes y facilite posteriormente la aplicación de los resultados en la práctica clínica.
Otro ámbito de creciente desarrollo es la participación de los pacientes en los procesos de autorización, evaluación y acceso a los medicamentos. Tanto la Agencia Europea de Medicamentos como numerosas agencias nacionales han incorporado mecanismos de consulta y participación de pacientes en la evaluación del balance beneficio-riesgo. Asimismo, cada vez cobra mayor importancia que la experiencia y las preferencias de los pacientes puedan ser consideradas durante las decisiones de precio y financiación de los medicamentos en el Sistema Nacional de Salud, especialmente cuando existen incertidumbres sobre el valor clínico aportado o cuando es necesario priorizar recursos sanitarios.
La mesa también analizará el papel del paciente en la práctica clínica diaria. El modelo tradicional, basado en decisiones fundamentalmente dirigidas por el profesional sanitario, está evolucionando hacia un modelo de toma de decisiones compartidas, en el que médico y paciente valoran conjuntamente las diferentes alternativas terapéuticas teniendo en cuenta la evidencia científica, las preferencias individuales y las circunstancias personales.
En este contexto, adquieren una relevancia creciente los resultados comunicados directamente por los pacientes (Patient Reported Outcome Measures, PROMs) y las medidas de experiencia del paciente (Patient Reported Experience Measures, PREMs). Estas herramientas permiten evaluar aspectos como la calidad de vida, los síntomas, la funcionalidad, la satisfacción con la atención recibida o el impacto real de los tratamientos, complementando los indicadores clínicos tradicionales y aportando información esencial para valorar el beneficio de los medicamentos en condiciones reales de utilización.
Los expertos participantes coinciden en que avanzar hacia una medicina verdaderamente centrada en la persona requiere integrar de manera sistemática la voz del paciente en todas las etapas del ciclo de vida del medicamento: desde la identificación de necesidades y el diseño de la investigación, pasando por la autorización, la evaluación y la financiación, hasta la prescripción, el seguimiento de los resultados en salud y la reevaluación de las intervenciones terapéuticas. La participación de pacientes formados y representativos no solo contribuye a mejorar la calidad de las decisiones, sino también a aumentar la transparencia, la legitimidad y la confianza en el sistema sanitario.
Por Antonia Agustí, jefa de Servicio de Farmacología Clínica del Hospital Vall d´Hebron de Barcelona y expresidenta de la Sociedad Española de Farmacología Clínica (SEFC).
