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Entrevista a Paloma Luis Ortiz. Vicepresidenta de ASACO.

 

¿Cómo afrontaste esta situación? ¿Cómo cambió tu forma de vida?

Mi nombre es Paloma Luis, y en agosto cumplo 54 años. Hace cuatro, en noviembre de 2012, me operaban de un cáncer de ovario en un estadio avanzado; fue una operación muy complicada para mis cirujanos y un momento de mi vida que supuso un verdadero mazazo para mi familia y las personas que me querían en la que aprendimos a marchas forzadas a saltar cada obstáculo y a gestionar como pudimos las emociones o los sentimientos que se fueron presentando a lo largo de esta dura y desconocida travesía.

Nunca podré agradecer lo suficiente a mi familia, en particular a mi marido y a mis hijos la lección de amor tan grande que me están dando, a mis oncólogos, a los que desde el principio les he preguntado algunas veces más de lo que ellos querían contarme y a los que reclamo algún abrazo o sonrisa cuando no la encuentro al entrar en la consulta, después de cuatro años, ya nos vamos conociendo y vamos aprendido a comunicarnos mejor y a mis cirujanos por haberme salvado la vida, ya que mi enfermedad estaba muy avanzada y puedo ver en su cara cada vez que les visito su alegría cuando atravieso la puerta de su consulta; una cara, en estos momentos, un poquito enturbiada porque en febrero me diagnosticaron una recaída.

Todo lo que nos sucede a lo largo de la vida nos hace evoluciona; unas veces para bien y otras no tanto, pues esta enfermedad no te hace ser mejor ni peor persona; sigues siendo la misma con tus virtudes y tus defectos, aunque sí te da una bofetada de realidad y te recuerda que no somos eternos, que el mañana no existe y que lo importante es el aquí y el ahora; por cierto, una lección que aprendí hace 28 años cuando mi padre falleció de un cáncer con apenas 57 años.

Sólo os puedo decir: “Saborea la vida y si quieres hacer algo y puedes, no esperes, ¡hazlo!”.

¿Cuándo te comunicaron la recaída?

Fue en febrero de este año, acudía a mi revisión, esa que a todos los pacientes oncológicos nos pone tan nerviosos y a la que entramos cruzando los dedos deseando salir diciendo “prueba superada”. Yo, coloquialmente, suelo decir: “vacaciones hasta dentro de cuatro meses”. Mis revisiones eran cada cuatro o cinco meses, y esta vez me tocaba la revisión completa: llevaba resultados de TAC y analíticas con marcadores. Generalmente yo nunca leo los informes del TAC, pues no soy tan valiente y lo suelo delegar en mi marido, pero esta vez se retrasó un poco y no sé por qué decidí abrirlo y pude leer al final de informe tres palabras: “metástasis, hígado y páncreas”. Ya no pude leer más; abrí inmediatamente la analítica y me fui derecha a los marcadores, se habían elevado…En ese momento me tembló todo el cuerpo, y pensé de manera literal: “me la has jugado bichito”. Cuando llegó mi marido le entregué todas la pruebas diciéndole: “algo va mal”. Lo mismo le dije a mi oncólogo cuando entré en la consulta, “algo va mal”.

Aún recuerdo la expresión de su cara, ya os digo que después de casi cuatro años estamos aprendiendo a comunicarnos y ya soy capaz mirándole a los ojos, de interpretar sus emociones.

¿Cómo te afectó a nivel emocional revivir esta situación?

 A pesar de ser una persona bastante positiva y con una cabeza muy amueblada, soy muy controladora emocionalmente y esta vez los miedos me han paralizado, porque ahora jugamos en otro campo y en otra liga.

La primera vez no necesitamos ayuda psicooncológica ni mi familia ni yo, pero esta vez sí he tenido que acudir a su consulta en busca de herramientas para gestionar estos sentimientos y emociones que me han sacudido fuertemente y me han hecho tambalear dirigiéndome hacia un bucle en el que no quería entrar.

¡Todos estos sentimientos son normales y no hemos de reprimirlos, pero no debemos dejar que se instauren definitivamente en nuestro día a día, hay que vivirlos, sentirlos y dejarlos pasar.

He de dar las gracias a ASACO por este importante y necesario servicio de psicooncología dentro del Proyecto Bienestar de la Fundación la Caixa.

 ¿Eres optimista ante el “asesino silencioso”?

Debemos ser optimistas y confiar en que se avance en la investigación sobre todo para un diagnostico precoz de la enfermedad.

En cuanto a mí, soy positiva y creo saber en qué liga y campo juego, hecho que me da ventaja a la hora de diseñar mi vida. La nueva quimioterapia está funcionando y eso es lo que importa ahora; estoy tratando de hacerme amiga de este bichito porque tendremos que convivir tiempo juntos.

 

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¿Crees que se está haciendo suficiente para investigar sobre el cáncer de ovario?

Para los pacientes y familiares nunca es suficiente, en nuestro caso, la investigación es primordial, en primer lugar, para conseguir encontrar métodos de diagnóstico precoz, y por supuesto en tratamientos que sean efectivos, estamos aún en pañales a pesar de los grandes avances en estos últimos tres años.

¿Qué solicitarías a las instituciones y empresas implicadas para que esta enfermedad sea más conocida?

En principio campañas de información a la población en general y también charlas a los médicos de familia o atención primaria para hablarles del cáncer de ovario y sus síntomas, ellos son a los que primero acudimos, también a los médicos que están en las urgencias de los hospitales, pienso que si tuvieran un buen conocimiento de esta patología muchas hubiéramos llegado antes a un diagnóstico acertado; pero no sólo solicitaría a instituciones o empresas implicadas, nosotros como pacientes también tenemos nuestra responsabilidad para con nuestro entorno más cercano, nuestro médico de familia, amigos, vecinos, hijas…

Pediría a las pacientes y sus familiares mayor implicación, cada uno en la manera que pueda o considere, hay mensajes muy claros que debemos hacer llegar y que pueden salvar vidas, como nuestra campaña VigilaT donde se enumeran una serie de síntomas que, si en dos o tres semanas no desaparecen hemos de poner sobre la pista a nuestro médico acerca de la posibilidad de un cáncer de ovario, aunque otras pruebas complementarias lo descarten; también la importancia de ser operadas por ginecólogos especializados en este tipo de cáncer, se requiere una muy buena especialización y formación para operar estas patologías, lo que fuera de nuestro País se denomina Ginecólogo Oncólogo y que desgraciadamente aquí aún no esté reconocida esta especialidad, siendo de vital importancia para poder saber dónde acudir cuando nos diagnostican un cáncer ginecológico, nuestro pronóstico depende , sobre todo, de esa primera cirugía.

Me gustaría que todos recordáramos que es importante “vivir “la vida saboreándola, porque la felicidad la encontramos en momentos, en instantes que apenas somos capaces de reconocer y que son la verdadera esencia de nuestra existencia.

“Saborea la vida y si quieres hacer algo y puedes, no esperes, ¡hazlo!”.

Antes de nada, quiero daros las gracias por esta oportunidad de hablar de algo que me apasiona. Me llamo Mireya y tengo 32 años. Jamás pensé que el yoga iba a ser tan importante para mi. Lo descubrí, mejor dicho, me descubrió por casualidad. Fue cuando más lo necesitaba. Me enganché de inmediato y desde entonces leo, escribo, practico, vivo, respiro yoga. Adquirí el título, me especialicé en yoga para afectados por cáncer y me sigo formando para poder transmitir a los demás todo aquello que el yoga me proporciona día a día.

En primer lugar, nos gustaría conocer en qué puede beneficiar el yoga a cualquier persona, independientemente de si es paciente o no.

¿Por dónde empezar? El yoga beneficia en tantísimos aspectos que enumerarlos es imposible. Además, cuanto más te adentras en la práctica y más lo aplicas a cada cosa que haces en tu día a día, más beneficios obtienes. En el plano físico, el yoga beneficia a todos los sistemas: fortalece el sistema cardiovascular, el inmunológico, el muscular, el óseo, el digestivo, el circulatorio, el endocrino… Hace que nuestro cuerpo físico funcione mejor y nos haga más fuertes ante posibles lesiones y enfermedades.

En el plano mental o psicológico, el yoga calma la mente, mejorando la concentración y atención, la capacidad de aprendizaje, la memoria, etc. Al activar el sistema parasimpático, reduce la ansiedad y el estrés, ayuda a prevenir el insomnio y las consecuencias que implica la falta de sueño. Existen numerosos estudios científicos que avalan estos beneficios. La universidad de Oxford, por ejemplo, realizó un estudio que demuestra que la gente que practicaba yoga por lo menos una vez a la semana tenía menos estrés, la tensión más baja y dormían mejor. Además, el yoga nos ayuda a conocernos y a aceptarnos, incrementando la confianza en nosotros mismos.

El yoga nos dota de un bienestar físico y mental. Con una mente y un cuerpo más fuertes, nos permite llevar una vida de mejor calidad.

¿ Dónde radica la diferencia entre las clases específicas entre el yoga para pacientes oncológicos y aquellos que no sufren esta enfermedad?
El yoga más extendido en occidente es el yoga físico o Hatha Yoga, es decir, aquel en el que sobre todo se practican posturas (o asanas). Este yoga tiene diversas ramas o estilos que hacen diferente una clase de otra. Por ejemplo, en una clase de yoga Kundalini, se practican ejercicios físicos y de respiración cuyo objetivo es despertar la energía que reside en el la base de la columna vertebral (el chakra muladhara). En una clase de yoga Iyengar, las posturas se practican de manera muy estructurada y con ayuda de bloques, cinturones o/y sillas que ayuden a alinear el cuerpo de una manera determinada.

En mis clases de yoga para afectados por cáncer me centro mucho en ejercicios de respiración y de meditación que doten a los practicantes de herramientas para combatir los efectos secundarios de los tratamientos y cirugías así como el estrés y la ansiedad. Los ejercicios físicos los dirijo a combatir los efectos secundarios más comunes del cáncer y de sus tratamientos como por ejemplo, linfedema, reducción del rango de movimiento, sofocos, etc. Por ejemplo, en el resto de mis clases practicamos posturas, como el perro boca abajo (adho mukha svanasana), que, a pesar de ser de las más comunes en el yoga, jamás incluiría en las clases para pacientes oncológicos, ya que éstos deben evitarlas a toda costa. Si el profesor no tiene una formación específica de yoga oncológico, puede pasar algunas cosas por alto e interferir en el proceso de sanación de la persona, causando alguna fractura o daño grave.

Debemos tener también en cuenta que el papel del profesor es determinante en cualquier clase de yoga y puede acentuar la diferencia entre un estilo de yoga y otro e incluso entre una clase y otra dentro del mismo estilo de yoga. Yo siempre digo que lo más importante es la conexión personal con la persona que te guía en tu práctica. Lo demás son etiquetas banales.

¿Existen ejercicios específicos para los pacientes con cáncer ginecológico?
¡Por supuesto! Es común entre las personas afectadas por un cáncer ginecológico el sufrir tirantez y dolor en la parte baja del tronco. También pueden sufrir linfedema en el abdomen, ingles y pierna(s), sofocos e incontinencia. Ciertas posturas y ejercicios de respiración de yoga son especialmente beneficiosos para estos males. Por ejemplo, la postura de la media luna (Ardha Chandrasana) adaptada, ayuda a estirar las ingles. También lo hace la postura de baddha konasana (postura del zapatero o ángulo ligado), que además ayuda a abrir la zona anterior de la pelvis. La mejor postura en caso de linfedema en una o ambas piernas es la de viparita karani. Esta postura de inversión drena linfa desde los pies y piernas. En cualquier caso, es esencial que estas posturas sean supervisadas por un experto en yoga oncológico.

¿Cuáles son los grandes beneficios del yoga para el paciente oncológico?
El yoga combina movimientos físicos, técnicas de respiración, relajación y meditación que benefician tanto física como mentalmente al paciente oncológico. Como mencionaba al principio, los beneficios son innumerables, pero si tuviera que destacar algunos, enumeraría principalmente cinco:

  1. Fortalece el sistema inmunológico
    El sistema inmunológico comprende todos los sistemas del cuerpo. Nuestras células necesitan una fuente constante de oxígeno para llegar a cada parte del cuerpo y el yoga fortalece nuestro sistema cardiovascular, haciendo que el corazón bombee sangre oxigenada a nuestro organismo. El sistema linfático, va muy unido al cardiovascular, sin embargo, a diferencia de éste, carece de una bomba como el corazón que le ayude. Depende por lo tanto de la gravedad y del movimiento muscular, sobre todo del diafragma. Los ejercicios de respiración por lo tanto son esenciales en este proceso. Además los ejercicios de yoga mueven linfa hacia el conducto torácico desde las piernas, cabeza, brazos para pasar por el hígado, los riñones y finalmente la vejiga para su expulsión. Quiero resaltar que el yoga para afectados por cáncer no es sinónimo de yoga pasivo o restaurativo. Es importante que se realicen ejercicios que ayuden a incrementar el ritmo cardíaco para aumentar el oxígeno en sangre. Esto a su vez ayuda a controlar el aumento de peso que el tratamiento del cáncer haya podido causar.
  2. Fortalece el cuerpo
    Durante el tratamiento contra el cáncer, es común sentir fatiga y cansancio extremo. Si dejamos de movernos, los músculos pueden llegar incluso a atrofiarse. Además, los tratamientos contra el cáncer destruyen células cancerígenas pero también células sanas, lo que provoca un desequilibrio que debilita nuestros músculos y huesos. El yoga trabaja y fortalece los músculos de manera suave y ayuda a la construcción de hueso de manera segura. Por ejemplo, los ejercicios de equilibrio ayudan a crear hueso nuevo donde más lo necesitamos.
  3. Aumenta el rango de movimiento y la flexibilidad
    Decir que no practicas yoga porque no eres flexible es lo mismo que decir que no te lavas porque estás sucio. Con una práctica regular, el cuerpo se va abriendo, liberando de tensiones y volviéndose más flexible, aumentando así el rango de movimiento. Esto es especialmente importante tras una intervención quirúrgica donde se crean cicatrices alrededor de los músculos y articulaciones. Los movimientos suaves de mis clases de yoga ayudan a la cicatrización y al incremento de flexibilidad en los tejidos.
  4. Ayuda a manejar el miedo y la ansiedad
    Cuando estamos ante algo nuevo, cuando tenemos que enfrentarnos a algo que nunca hemos vivido, nos invade la incertidumbre y se genera la ansiedad. Este estado de ansiedad afecta a la calidad de sueño, provocando insomnio e incluso puede conducir a la depresión. La ansiedad debilita el cuerpo y la mente cuando más fuertes tenemos que estar para poder afrontar lo que se nos presenta. El yoga activa el sistema parasimpático, es decir, que calma nuestro sistema nervioso, volviéndonos más lúcidos y fuertes ante situaciones imprevistas o nuevas. Numerosos estudios muestran que el yoga es más efectivo a la hora de calmar la mente que otros ejercicios suaves recomendados contra la ansiedad, como el caminar.
  5. Mejora el bienestar general
    Con un sistema inmunológico más fuerte, un cuerpo fuerte y flexible y una mente serena y relajada, se puede entender como nuestro bienestar físico y mental mejora. Los pensamientos negativos activan la hormona del estrés, lo que nos hace más vulnerables ante enfermedades como el cáncer. El yoga entrena la mente y la vuelve más fuerte, ayudando a disminuir los pensamientos negativos y a aumentar el sentimiento de calma. El yoga nos fortalece mentalmente, nos ayuda para tomar las riendas de nuestras vida, a definir la vida según nuestros propios términos, mejorando nuestra autoestima. Aprendes a aceptar que todo en esta vida es cambio y a estar bien con estos cambios.

¿Está aconsejado para todos los pacientes independientemente de su edad?

Lo hermoso del yoga es que es para todo el mundo, independientemente de la edad o condición física de cada uno. Eso sí, hay que practicarlo junto con un profesional para que cada postura se pueda adaptar convenientemente. Cada asana (postura) tiene infinidad de variantes y alternativas, que permiten obtener los mismos beneficios practicando de manera diferente. Por naturaleza, el ser humano actúa guiado por el ego y se empeña en adaptar el cuerpo a la postura (o a la idea de cómo una postura tiene que ser) y esto conduce a lesiones. Lo que hay que hacer es adaptar el yoga al cuerpo. Solo así se puede avanzar en el camino personal.

¿Se forman ustedes en talleres específicos para poder comprender a nivel emocional mejor a los pacientes oncológicos?
La especialización en yoga para pacientes oncológicos es absolutamente imprescindible para poder ofrecer una clase segura y de provecho. Recomiendo a todos los que practican yoga, o quieran empezar a practicarlo, que se aseguren de que la persona que guía las clases ha realizado una formación específica y tiene el título de Yoga para Pacientes Oncológicos. Yo lo cursé en 2015 y me ha ayudado a comprender mejor los efectos que esta enfermedad puede tener tanto a nivel físico como emocional, algo esencial para poder proporcionar herramientas específicas que ayuden a mejorar la calidad de vida de quienes conviven con un cáncer.
¿Le gustaría añadir alguna cosa más?
El yoga es un viaje personal hacia el mejor conocimiento de uno mismo. Un viaje porque son pasos que vas dando día a día. A veces hacia delante, otras hacia los lados, pero sobre todo hacia dentro. Es personal porque cada uno lo vive de manera diferente. Es personal e intransferible 🙂 Es inútil compararse con otro o querer llegar a un lugar concreto. Lo importante, y lo difícil, es estar abierto a todo lo que ocurra en cada paso que damos, aunque no siempre nos guste lo que encontramos. La recompensa hace que merezca la pena. Solo cuando nuestra mente y nuestro corazón están abiertos podemos encontrar la felicidad en sitios que jamás antes se nos hubieran ocurrido.

“Comencé mi andadura profesional en contacto con la medicina, como auxiliar de clínica, y esteticista. Poco a poco, mis pasos se fueron afianzando en el área de la estética, campo en el trabajé durante más de 20 años y alcancé el éxito, llegando a fundar mi propia empresa y siendo un referente a nivel nacional.

Mis ambiciones cambiaron cuando una de mis mejores amigas me comunicó que padecía cáncer de ovario. Día a día, veía cómo el tratamiento cambiaba el aspecto físico de mi amiga y cuáles eran las necesidades estéticas que, como mujer, echaba en falta. Comprendí que la autoestima supone el 90% de la fuerza para recuperarse.

Así, descubrí mi verdadera vocación, tomándome un tiempo para formarme con los mejores profesionales médicos nacionales. Con mucha dedicación y esfuerzo, emocional y económico, fundé la marca Cancer & Beauty y el Centro de Estética-Oncológica y aplicada a la Salud Cancer & Beauty, cuya sede se encuentra en Valencia. Allí estudio las necesidades estéticas que la paciente va a necesitar debido a las secuelas del tratamiento y lucho por hacer el camino más fácil y llevadero a las personas que padecen o han padecido cáncer, u otras patologías como quemaduras o anorexia, y necesitan recobrar su imagen y reconocerse.

Tras más de ocho años de investigación, edité junto con el Hospital de Manises la primera guía de cuidados para pacientes oncológicos.

Además, soy Técnico especialista en maquillaje correctivo para pacientes oncológicos, Coach  y Formadora especialista en Estética-Oncológica y conferenciante.

El cáncer es algo que afecta a la paciente tanto por dentro como por fuera; tanto a nivel psicológico-emocional, como a nivel estético. Para ello, las afectadas tienen que estar preparadas para afrontar esta situación con los mejores profesionales. »

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En primer lugar, ¿nos podrías explicar en qué se diferencia un centro de estética de un centro de Estética-Oncológica? ¿Se ofrece un “plus” a lo que se proporciona en un centro de belleza al uso?

Efectivamente, hay una gran diferencia. En un centro de Estética-Oncológica se debe informar a la paciente de los cambios físicos que va a experimentar y, en base a ello, informaremos sobre cómo cuidar su piel, ya que ésta va a sufrir cambios y alteraciones. También, los profesionales en Estética-Oncológica, como profesionales formados y reglados, deben saber si las cejas y pestañas de la persona que visita el centro van a caer o no y, si esto va a ocurrir, mostrar las alternativas que tienen para suplir esta carencia: maquillaje correctivo, micropigmentación…

Por supuesto, en un centro de Estética-Oncológica se debe dedicar todo el tiempo necesario para que la persona que nos visita conozca no sólo los distintos tipos de pelucas, si no los materiales, los acabados… es necesario ayudar en la elección de algo tan delicado, ya que un buen profesional en Estética-Oncológica sabrá recomendar la mejor peluca según el estilo de vida de cada persona.

Un centro de estética convencional ofrece servicios que jamás podrían ofrecerse a personas que están recibiendo un tratamiento de quimioterapia, básicamente, porque todo el cuerpo de estas personas está extremadamente sensible.

Por tanto, existe una gran diferencia entre un centro y otro. Y, por supuesto, un centro de Estética-Oncológica ofrece un marcado plus que no puede encontrarse en un centro de belleza convencional.

¿Están los profesionales de estos centros preparados especialmente para empatizar con afectadas de cáncer?

Al menos en mi centro Cancer & Beauty, sí; porque me encargo personalmente de formar a mis trabajadores para que comprendan los diferentes estados psicológicos  por los que puede atravesar alguien afectado de cáncer. Un centro de Estética-Oncológica necesita trabajadores formados, implicados y concienciados en qué consiste esta enfermedad y que comprarse una peluca o hacerse una micropigmentación, en estos casos, no es un capricho, sino una necesidad.

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Hagamos un ejercicio práctico: me acaban de diagnosticar cáncer de ovario y acudo a un centro de Estética-Oncológica. ¿Qué es lo primero que me recomendaría?

En primer lugar, se hace una ficha para ti, completamente personalizada, así sabré el tipo de caída que vas a tener: total o parcial y cuándo se va a producir; si las cejas o pestañas también va a caer, etc. A continuación, te entregaría, de forma completamente gratuita, una guía de cuidados, elaborada por Cancer & Beauty y el Hospital de Manises y editada por la Generalitat Valenciana, en la que se explican los cambios físicos que vas a tener y cómo aminorarlos o resolverlos.

Después, miraríamos el tipo de pelucas de ultimísima generación que existen y, según tu estilo de vida, veríamos con qué modelo, dentro de una extensa gama, te sientes mejor. Así mismo, elegiríamos gorritos, pañuelos y muchos otros complementos hasta cubrir todas tus necesidades.

La caída del cabello es una de las consecuencias que más preocupan a las pacientes. ¿Qué podría decirnos al respecto?

Efectivamente, la alopecia es uno de los efectos secundarios más frecuentes al recibir un tratamiento de quimioterapia. Su evidencia, así como la preocupación de las pacientes por la misma, hace que sea una de las causas más comunes de los efectos psicológicos debido al impacto visual que supone.

La intensidad de la caída es variable, en función de los protocolos utilizados y la duración de los mismos, debemos saber y concienciarnos, que los tratamientos oncológicos son en casi su totalidad personalizados, por lo que según los fármacos utilizados la caída será de un grado u otro. Si se produce caída total, lo más común es que se produzca antes el segundo ciclo de tratamiento.

Lo más importante es saber que la alopecia producida por tratamientos de quimioterapia, salvo en algunos casos es totalmente, reversible, pero es necesario cuidar mucho el cuero cabelludo antes, durante y después, cuando ya empieza a salir el pelo para que la recuperación del mismo sea lo más pronto posible.

¿Qué recomendaciones nos daría antes de la caída? ¿Y después? ¿Existe algún cuidado específico?

Antes de que comience la caída es una necesidad psicológica y física (es preciso proteger el cuero cabelludo del sol y otros agentes externos) tener la peluca preparada, así como los complementos escogidos (gorritos, pañuelos…).

Una vez la caída ha comenzado o antes de que se haya producido, en nuestro centro rapamos en un gabinete individual, cálido y agradable, y colocamos nosotros mismos la peluca. Después, realizaremos ejercicios para que sea la persona que la va a llevar quien se la quite y se la ponga hasta que lo haga perfectamente.

Debe quedar claro a la paciente que nos visita, que es recomendable que deje la cabeza al descubierto un mínimo de seis horas al día para favorecer la transpiración de la zona. Durante esas horas que la persona está descansando de su peluca, puede utilizar pañuelos y gorritos, pero ha de tener en cuenta que estos sean de algodón, bambú, seda, etc. Es decir, materiales nobles y sin costuras.

Por este motivo, nunca, repito, nunca, se debe pegar la peluca al cuero cabelludo de una persona que está recibiendo quimioterapia, porque provoca irritación, heridas…pero, además, una casi insufrible ansiedad por el picor. El cuero cabelludo necesita descansar.

Por último, por supuesto, las personas que padezcan una caída de cabello total, deben proteger siempre el cuero cabelludo de la exposición al sol, con cremas de protección solar alta. En caso de tener picores y rojeces por el desprendimiento del folículo, es realmente calmante el agua termal y puede aplicarse tantas veces como se necesite.

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La piel también sufre alteraciones durante el tratamiento: prurito, rojez, descamación.  Como experta, ¿cómo cree que deberíamos cuidar la piel?

Exacto, la piel sufre alternaciones importantes como irritación, híper pigmentación, sequedad, sensibilidad a la radiación, entre otros. Por ello, se deben utilizar cremas con factores de protección alto o pantalla total, tanto en verano como en invierno, así evitaremos que las manchas perduren en el tiempo.

Por otra parte, en un proceso de quimioterapia y tras éste, se debe utilizar cremas que hidraten la piel de manera suave. Es decir, no se pueden utilizar las que contengan ácidos glicólicos, retinol y similares, ya que producen un efecto de exfoliación e irritarían la piel.

Por ello, vamos a recomendar una crema hidratante con factor de protección alto y con principios activos bajos o con bases de agua termal, avena, aloe… Estos productos evitarán irritaciones, sequedad y aportarán un extra de luminosidad.

Es muy importante intensificar la hidratación, beber mucha agua, lo que ayudará en las retenciones de líquidos y, a su vez, hidratará la piel.

También, es recomendable utilizar un tipo de ropa muy holgada y a poder ser de algodón, ya que su composición ayuda a no producir picores.

Por último, las uñas también se ven afectadas en las pacientes: se vuelven de coloración oscura, quebradizas, rompiéndose con facilidad y suelen aparecer bandas verticales en ellas.  ¿Se puede hacer algo para fortalecerlas y evitar estos efectos?

Como en la piel, lo más importante es intensificar la hidratación cutánea y beber mucha agua para depurar y limpiar el organismo, esto repercutirá, a su vez, en la piel y uñas.

Es aconsejable no esmaltar ni aplicar acrílicos ni geles durante los meses que dure el tratamiento, estamos hablando de que la persona está muy debilitada y las uñas son muestra de ello. Por lo que no aplicaremos nada que puede dañarlas más, reblandecerlas o producir grietas.

No cabe duda de que la Estética-Oncológica está avanzando. ¿Cuáles son los próximos retos para vuestra industria?

Que la medicina convencional integre los servicios de la Estética-Oncológica dentro de la unidad de oncología como parte del equipo interdisciplinar. La Estética-Oncológica no es una frivolidad, es una necesidad que refuerza el estado psicológico del paciente y le ayuda a sentirse mejor y no ver la enfermedad reflejada en el espejo. Por ello, mi lucha actual es integrar este servicio en hospitales públicos y privados como parte del tratamiento.

Pero, no menos importante es que se prohíban las pelucas pegadas al cuero cabelludo en personas en tratamiento oncológico y que por fin se haga una clara distinción entre una tienda de pelucas convencional y un centro de Estética-Oncológica con profesionales cualificados y formados.

Hasta que ello ocurra, seguiré velando en mi centro Cancer & Beauty por potenciar el bienestar, salud y la felicidad de todas esas personas que luchan cada día por la vida.

 

Víctor Martín González es Doctor por la Universidad de Valencia, con tesis apto «cum laude» desde el año 1996. Especialista en ginecología y obstetricia por el Hospital Clínico Universitario de Valencia. Posee el Diploma en oncología ginecológica por la Universidad Literaria de Valencia. «Clinical fellow» en colposcopia, patología cervical y oncología en el South Manchester University Hospital foundation trust. Wythenshawe Hospital. Inglaterra.

Pertenece a la unidad de ginecología oncológica del Hospital Clínico Universitario de Valencia, la cual dirige desde el año 2003. Desarrolla su actividad privada en Hospital Quirón Valencia, como jefe de servicio y de la unidad de oncología ginecológica.

En primer lugar, nos gustaría que definiera exactamente la figura del ginecólogo oncólogo. ¿Cuál es su cometido y hasta qué punto está reconocida esta figura en España?

Es el ginecólogo especializado en tratar el cáncer femenino (vulva, vagina, cérvix, endometrio y ovario). La subespecialidad no está reconocida oficialmente como tal en España, y ahí radica el problema de que las pacientes caigan a veces en manos que no son las más adecuadas ni las más expertas.

Nos gustaría realizar un ejercicio práctico con usted; imagínese que a una mujer le diagnostican cáncer de ovario y va a someterse a su primera cirugía. ¿Qué pasos debería dar?

Asesorarse muy bien de quién es el que la va a operar, si realmente posee experiencia suficiente en el tratamiento de este tipo de cánceres, si realmente se dedica a la oncología ginecológica. En ocasiones puede resultar difícil para la paciente que acaba de recibir esta noticia centrarse en todas estas cuestiones, por eso me parece fundamental la existencia de asociaciones como ASACO, que las puede orientar de una forma muy profesional en estos temas.

¿Existen suficientes centros hospitalarios con los profesionales adecuados para poder tratar el cáncer de ovario? ¿Cuáles son los requisitos que debe reunir un centro para ello? ¿Qué tipo de profesionales hacen falta?

En la Comunidad Valenciana son varios los centros públicos preparados para poder enfrentarse a este tipo de patología, así como también algún centro privado. En cuanto a los requisitos, es sencillo, todo centro que pretenda manejar este tipo de cáncer, en primer lugar, debería tener una experiencia suficiente en cuanto a número de casos, así como una unidad multidisciplinar formada por ginecólogos oncólogos, cirujanos, oncólogos médicos, radiólogos y anatomopatólogos , donde se discutiera de forma individualizada cada caso en concreto.

Recientemente, la Agencia Española del Medicamento ha dado su aprobación al primer tratamiento personalizado para hacer frente al cáncer de ovario. ¿Qué supone para ustedes este avance? ¿Por qué se denomina así y qué diferencia supone respecto al tratamiento habitual con quimioterapia?

Parece un tratamiento prometedor que  conduce de forma significativa a un discreto pero evidente alargamiento en la supervivencia de pacientes con cáncer de ovario. Es personalizado porque sólo puede aplicarse a pacientes con mutaciones BRCA 1 y BRCA 2 en las que la enfermedad vuelve a recaer tras un tratamiento previo, y parece que se han demostrado prolongaciones de supervivencia de hasta 6-7 meses.

Esta nueva linea de tratamiento exige conocer si una paciente tiene la mutación de BRACA 1 y BRACA2. ¿Que significa tiene  a la hora de hacer una prueba genética? ¿Deberian todas las mujeres, independientemente de la edad y el tipo de cáncer de ovario hacerse y/o solicitar a su médico la prueba genética?

Soy de la opinión que dicha prueba genética debería realizarse a todas las mujeres independientemente de los antecedentes familiares y de si han tenido ya cáncer de ovario o no, otro tema es que las autoridades sanitarias piensen lo mismo y se ofrezca de forma rutinaria en la cartera de servicios de la seguridad social.

Entendemos que Olaparib es un inhibidor de una enzima denominada PARP y que está implicada en la reparación de algún fragmento del ADN de nuestras células que ha roto o esta defectuoso.   Las personas que tienen una mutación en las genes BRCA 1 y 2 normalmente tienen este defecto por la cual olaparib esta indicado. En cambio, si no se tiene esta mutación, ¿puede Olaparib puede aportar beneficios?

En principio, olaparib sólo se ha aprobado para mujeres con cáncer epitelial de ovario, BRCA + y en las cuales se ha producido una recaída de la enfermedad después de tratamientos quimioterápicos convencionales , de momento se desconoce su posible beneficio en otro tipo de pacientes, aunque podría existir, siempre que se demuestre en estudios de investigación futuros.

En España se diagnostican aproximadamente 3000 casos de cáncer de ovario anuales; muchos de ellos, en estadios avanzados. ¿Cuál cree que es la razón principal para que no haya un diagnóstico previo? ¿Considera que hay falta de concienciación en la sociedad? Sabiendo que no hay, a día de hoy, prevención, ¿cuáles son las recomendaciones básicas para cualquier mujer?

No existe a fecha de hoy  ningún método de screening que haya demostrado una disminución en la mortalidad por cáncer de ovario. No sirven las determinaciones de marcadores tumorales, no sirven las ecografías, no sirven las combinaciones de ambos métodos, no sirve la revisión anual en el ginecólogo…

Tenemos que seguir concienciando a las mujeres para la consulta precoz ante síntomas como la sensación de hinchazón abdominal persistente, el dolor abdominal… , y seguir explorando métodos de screening que puedan demostrar ser eficaces en la disminución de la mortalidad.

¿Cree que la inversión en investigación en España en relación al cáncer de ovario y ginecológico es suficiente?

Evidentemente no, no sólo en el cáncer de ovario sino en otros muchos tipos de cánceres

 ¿Qué le pediría actualmente a las instituciones públicas para avanzar y hacer frente al cáncer de ovario y ginecológico?

La batalla del diagnóstico precoz está perdida, de momento. Por lo tanto sí deberíamos potenciar el tratamiento y manejo de los casos ya diagnosticados en centros de referencia con experiencia en el tratamiento del cáncer de ovario, y en ningún otro sitio. Esto sí tendría un impacto en el aumento de la supervivencia.

La cirugía exhaustiva de la carcinomatosis peritoneal con quimioterapia-hipertermia (HIPEC) es un tema muy controvertido que ha generado mucho debate. ¿Qué opina al respecto?

Pues efectivamente, existe mucho debate. No existe suficiente evidencia científica en la actualidad que demuestre que el HIPEC mejore la supervivencia en pacientes con cáncer de ovario, aunque parece una técnica muy esperanzadora. En la actualidad, sólo la cirugía primaria realizada en centros preparados y por profesionales especializados, seguida de quimioterapia (intraperitoneal, intravenosa o combinada, según el caso) ha demostrado conseguir las mejores tasas de supervivencia.

 

 

El próximo 18 de febrero la Asociación Española para el Estudio de la Menopausia (AEEM) celebrará un curso en San Sebastián sobre “Climaterio y Menopausia”. A raíz de este encuentro, ASACO se ha querido poner en contacto con la Asociación,  con el objetivo de conocer las últimas novedades relacionadas con la menopausia y su relación directa con el cáncer de ovario.
Según todos los estudios, el riesgo de padecer cáncer de ovario aumenta después de la menopausia; sin embargo, estamos detectando casos en mujeres cada vez más jóvenes que todavía no han alcanzado esta fase. ¿A qué cree que se debe?
La edad es el factor de riesgo más importante para padecer un cáncer. Probablemente, a medida que vamos envejeciendo, algunas herramientas moleculares capaces de corregir los errores que ocurren durante la división de las células, dejan de trabajar correctamente y ello provoca que la célula empiece a crecer de manera descontrolada ocasionando un cáncer.  En concreto, en el caso del cáncer de ovario su incidencia empieza a aumenta a partir de los 35-39 años con un pico de máxima incidencia a los 80 años.

En este sentido, ¿qué recomendaría a una mujer joven que está afrontando esta situación de menopausia precoz?
La menopausia precoz se diagnostica cuando los ovarios dejan de funcionar o tienen que ser extirpados quirúrgicamente, antes de que la mujer cumpla los 40 años y es una situación que se acompaña de numerosos problemas  médicos que requieren de la ayuda médica para su prevención o alivio. Por un lado, algunas de estas mujeres no han completado aún su fertilidad y precisan de técnicas de reproducción asistida para conseguir una gestación. Por otro lado, el cese de la función hormonal del ovario se acompaña de síntomas que alteran la calidad de vida de estas mujeres y la sitúan en una posición de riesgo para desarrollar enfermedades crónicas como las enfermedades cardiovasculares, la osteoporosis y los problemas psicológicos y/o de alteración de la función sexual

Aquellas mujeres jóvenes que han padecido cáncer de ovario y que ahora tienen menopausia sufren a menudo mareos, vértigos, dolores de articulaciones…¿Es algo habitual? ¿Existe alguna alternativa a la Terapia Hormonal Sustitutiva (THS)?
Los hábitos de vida saludable con una dieta mediterránea rica en calcio, el ejercicio físico y algunas técnicas de relajación como el yoga han demostrado ser de gran utilidad. Diversos tratamientos como la gabapentina, lo inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina o la clonidina se han mostrado eficaces para controlar los sofocos. También hay fármacos para prevenir las fracturas por osteoporosis que pueden ayudar. Nuevos fármacos muy prometedores en la esfera sexual no han incluido a pacientes con cáncer de ovario dentro de los ensayos clínicos necesarios para su comercialización, por lo que no existen datos en este campo.

¿Tiene la AEEM algún proyecto específico relacionado con el estudio de la menopausia precoz causada por cáncer de ovario?
En este momento existe un estudio multicéntrico liderado por la Dra. Miesericordia Guinot sobre la menopausia precoz, pero que incluye todas las causas que la provocan y no sólo el cáncer de ovario.

Hemos leído en varias ocasiones que el comienzo de la menstruación antes de los 12 años o la aparición de la menopausia después de los 50 años constituyen también factores de riesgo para padecer cáncer de ovario, ya que la mujer está expuesta a altos niveles de estrógenos durante más tiempo. ¿Qué podría decirnos al respecto?
No parece estar en  relacionado con los niveles hormonales sino más bien con el número de ovulaciones  y por ello se explica el papel protector de los anticonceptivos en el cáncer de ovario
DrLLaneza
Algunos estudios recientes sugieren que las mujeres que usan estrógenos después de la menopausia tienen un riesgo aumentado de cáncer de ovario. ¿Conoce estas investigaciones?
Se trata de un metanálisis publicado en el año 2015 que incluía datos de estudios observacionales ya conocidos  y en el que tuvo gran peso dos estudios realizados en el Reino Unido y en Dinamarca que encontraron una asociación entre la terapia hormonal y un  leve aumento del riesgo de dos tipos de cáncer de ovario: el seroso y el endometrioide, pero una disminución de los cánceres mucinosos de ovario.  Sin embargo, en el estudio más conocido sobre el riesgo de la terapia hormonal, el Women Health Initiative,  no se detectó ningún aumento del riesgo de cáncer de ovario después de 5 años de terapia hormonal.
La posición de nuestra Sociedad sobre el uso de la Terapia Hormonal en la menopausia sigue siendo la misma: la terapia hormonal debería de usarse solo en aquellos casos en que esté indicada y bajo supervisión médica.

El sangrado vaginal y las alteraciones en el ciclo menstrual son algunos de los síntomas del cáncer de ovario. ¿Son los ginecólogos y médicos de atención primaria conscientes de ello? ¿Hay suficiente información?
Desde luego,  los ginecólogos  somos muy conscientes de él.  Sabemos que aunque no es el tumor ginecológico más frecuentes sí que es el que suele diagnosticarse en estadios más avanzados y que ocasiona una gran mortalidad. No olvidados que los síntomas clínicos que provoca suelen ser inespecíficos y que su diagnóstico precoz es difícil de realizar.

Ustedes, como Asociación, ¿tienen relación directa con los profesionales dedicados a la ginecología oncológica? ¿Cree que hay suficiente concienciación?
Nuestra Sociedad siempre ha considerado siempre seriamente esta patología y en todos nuestros congresos hay especialistas en este campo con los que intercambiamos información y conocimientos.

La sexualidad es algo que preocupa a las mujeres que han padecido cáncer de ovario. En estas jornadas se abordará la cuestión sobre el binomio sexualidad y menopausia. ¿Podría avanzarnos algo?
La sexualidad es una parte importante dentro de la calidad de vida de la mujer menopáusica, tenga un cáncer de ovario o no. Constituye un aspecto básico dentro de las relaciones de pareja y los cambios hormonales de la menopausia afectan al deseo sexual, la elasticidad de la vagina o las secreciones vaginales. En el momento actual se trabaja con gran interés en este campo y existen avances interesantes tanto en el modo en que estos temas se abordan en la consulta médica como en el desarrollo de nuevos fármacos para mejorar el deseo sexual o aliviar los problemas del denominado síndrome urogenital de la menopausia.

Por último, nos gustaría saber cuáles son los últimos avances relacionados con los tratamientos. ¿Le gustaría destacar o subrayar alguna innovación?
Este mismo mes de enero se empieza a comercializar en España un nuevo fármaco por vía oral para la atrofia vaginal que ya se usa en EEUU con buenos resultados, también esperamos que se comercialicen otros fármaco para el alivio de los síntomas y prevención de patologías denominado TSEC que presenta un novedoso modo de actuación y parece que otra terapia oral para mejorar la libido femenina podría también comercializarse en Europa en los próximos meses

Víctor Guillermo Pagé Hernández es Doctor en Medicina Universidad de la Habana; especialista de 1er grado en Ginecología y Obstetricia Universidad de la Habana y Médico Cirujano Revalida en la Universidad Central de Venezuela.

En primer lugar, gracias por concedernos la entrevista, que pretende ahondar en las últimas investigaciones y tratamientos que se están llevando a cabo para hacer frente al cáncer de ovario.

Para mí es un placer poder ayudar en todo lo relacionado a la salud de la mujer.

Según las últimas noticias, una investigación española liderada por el Instituto de Salud Carlos III ha descubierto el doble papel que desempeña la proteína NIS, encargada del transporte de yodo por distintos órganos, como marcador tumoral en el cáncer de ovario. ¿Qué nos puede decir al respecto? ¿En qué nos puede ayudar este avance a nivel de investigación?

Los Ginecólogos y los oncólogos estamos enfrascados en el diagnóstico precoz del cáncer de ovario lo cual se ha convertido en un gran reto, dado a que esta patología se desarrolla sin síntomas y en el momento que se diagnostica se encuentra en estados avanzados y se hace  difícil de lograr una curación completa. Por eso estamos a la búsqueda de alguna prueba que podamos hacer pesquisaje y así lograr un diagnostico precoz.

Hay mucha investigación sobre el desarrollo de pruebas de detección para el cáncer de ovario, pero hasta el momento los estudios no han arrojado mucho éxito.

Las dos pruebas que se usan con más frecuencia para detectar el cáncer de ovario son la ecografía transvaginal  y la prueba de sangre que cuantifica el  nivel de la proteína CA-125. Pero realmente no se han obtenido muchos avances en el diagnostico precoz.

La investigación española liderada por el Instituto de Salud Carlos III ha abierto una nueva ventana en la búsqueda de una prueba para el  diagnóstico precoz del cáncer de ovario.

La proteína NIS presenta un aumento desde los estadios iniciales por lo que podría resultar un marcador temprano del cáncer de ovario, unido con el NIS los radioisótopos de yodo pueden dirigirse específicamente a la célula tumoral y destruirla,  obteniendo un doble beneficio el diagnostico precoz y un tratamiento más efectivo para la cura. Esto es algo muy esperanzador.

¿Puede ayudar a diagnosticar el cáncer de ovario en estadios  anteriores? ¿Estamos hablando de diagnóstico precoz del cáncer de ovario?

Sin dudas podría ayudar mucho, la lucha contra el cáncer se centra en 2 pilares: primero la prevención y segundo el diagnostico precoz, un cáncer diagnostico en sus primeros estadios puede ser curado en su totalidad.

¿Cuál cree que es el mayor reto actualmente para la comunidad médica?

En la comunidad médica estamos centrando en el diagnóstico y el tratamiento, cada día avanzamos un poquito, ya llegamos hasta descifrar el genoma humano, pero a mi forma de ver la salud es un problema más profundo, tenemos que hacer mucho hincapié en la educación e información de las personas para que mantengan un estilo de vida sana, luchar por cuidar el planeta y lograr disminuir la contaminación que nos rodea, un gran reto que va más allá del cuidado médico.

Usted, conocedor de la sanidad española, ¿qué diferencias ve entre los tratamientos respecto a Venezuela y La Habana?

Bien en Cuba existe un sistema de salud primario bien diseñado con personal altamente cualificado pero con pocos recursos tecnológicos; en Venezuela a pesar de los esfuerzos que han querido hacer no lo han logrado grandes avances, últimamente la escases de medicamentos unido a un deterioro de los servicios médicos hacen lamentable la situación del sistema de salud.

¿Existe algún acuerdo de colaboración a la hora de investigar para hacer frente al cáncer de ovario?

Sí, en los estudios sobre el cáncer entra también la globalización eso hace que toda investigación no importa donde se realice se sigue a nivel internacional, un ejemplo de ello es la proteína NIS que fue denominada así por Dra. Nancy Carrasco (científica mexicana).

 

 

 

 

¿Cómo definiríais Globeathon para todos aquellos que no conozcan la iniciativa?

Globeathon consiste en una jornada mundial de concienciación sobre el cáncer ginecológico, que incluye al cáncer de ovario-trompas, útero-endometrio, cérvix, vagina y vulva. Se trata de un encuentro organizado simultáneamente en diferentes ciudades del mundo. Allí se realizan eventos destinados a dar voz al cáncer ginecológico y a poner en evidencia la relevancia de la implementación adecuada de los mecanismos de prevención, diagnóstico y tratamiento del cáncer ginecológico.

¿Cómo surgió la idea?

Globeathon es una iniciativa de un grupo de médicos y pacientes afectadas en Estados Unidos cuya principal misión es la de aumentar la conciencia del cáncer que afecta a los órganos de la reproducción femenina, identificar las disparidades globales de atención, y superar las barreras (étnicas, raciales, políticas, geográficas, económicas, culturales y religiosas) a través de la extensión educativa y el compromiso global de la comunidad.

En el primer año, 2013, el evento fue organizado simultáneamente en 130 ciudades de 60 países del mundo. En su segunda edición, en el año 2014, los encuentros fueron distribuidos durante todo el mes de septiembre, asignando una semana para cada continente en particular.

¿El proyecto agrupa todos aquellos cánceres que afectan a la mujer; creéis que sería interesante que todos los cánceres ginecológicos se unieran bajo una misma asociación, institución o entidad?

No sería una mala idea. Sin embargo, no habría que olvidar que cada tipo de cáncer ginecológico tiene unas características diferentes que requieren un entendimiento y enfoque individualizado. Por ejemplo, el cáncer de cérvix es el único que tiene un método de detección precoz y habría que enfatizar que las mujeres lo cumplan. El cáncer de ovario, por otro lado, es el tumor ginecológico más agresivo y se diagnostica en etapas avanzadas en más del 80% de los casos con lo que el tratamiento especializado y multidisciplinar son pilares fundamentales para su manejo más apropiado.

¿Qué países están más concienciados desde el punto de vista social con aquellos cánceres que afectan a la mujer?

Estados Unidos, Australia, junto con Japón y los países de Europa occidental son los más concienciados ya que cumplen en gran medida con las campañas de prevención de cáncer de cérvix y cuentan con la formación profesional y la infraestructura adecuada para tratar a las mujeres con cáncer ginecológico. Sin embargo, también hay que mencionar que aún allí todavía queda mucho por seguir trabajando para mejorar el sistema de atención de las mujeres

Desde el punto de vista de la investigación, ¿cuál es el país de referencia para el cáncer de ovario? ¿Dónde tenemos que mirar?

Estados Unidos e Inglaterra son dos de los principales países referentes en cáncer de ovario. Son países con grandes inversiones en investigación molecular y en el desarrollo de políticas orientadas a la centralización del tratamiento. Esto último es motivado porque el tratamiento del cáncer de ovario es uno de los principales ejemplos de cómo un tratamiento quirúrgico realizado por profesionales adecuadamente preparados puede mejorar significativamente la supervivencia en relación a los profesionales sin el entrenamiento para tal fin. Sin embargo, tal como lo demuestra un reciente estudio realizado en Estados Unidos, tan sólo un 4% de las mujeres con cáncer de ovario en estadios avanzados son operadas por ginecólogos oncólogos en centros especializados. Por lo tanto, las ideas están pero el camino por recorrer aún es muy largo.

¿Qué reivindicación haríais a las instituciones?

Las instituciones tienen un rol fundamental en el entendimiento y gestión del problema. Han de apostar por la formación profesional e intentar implementar políticas de centralización del manejo de estas enfermedades tan complejas. Ésta, según informan los estudios, parece ser la forma más beneficiosa para obtener los mejores resultados de calidad y cantidad de vida para las pacientes.

 

Somos conscientes que la salud medioambiental del entorno en el que vivimos está íntimamente ligada a la salud del ser humano. ¿Hasta qué punto puede afectar al desarrollo de ciertos tipos de cáncer?

En muchos tipos de cáncer, prácticamente la mayoría, existe una clara relación causa-efecto. Desde el aire que respiramos (con reconocidos carcinógenos) hasta la alimentación, incluso estilos de vida, influyen notablemente en la aparición de ciertos tumores.

¿Tienen conocimiento o algún indicio sobre la correlación entre la contaminación medioambiental y el cáncer de ovario?

El cáncer de ovario es de los pocos tumores en los que no hay una relación clara. O al menos por el momento, no se ha encontrado.

¿Y sobre la relación entre alimentos modificados genéticamente y algún tipo de cáncer?

Aunque es un problema que preocupa a la población, hasta la fecha no se ha podido demostrar que este tipo de alimentos puedan influir en la aparición de tumores. No obstante, en el caso de que así fuera, probablemente serán necesarios años para tener alguna evidencia.

¿Qué recomendaciones haría a una persona que no ha desarrollado ningún tipo de cáncer desde un punto de vista de su contacto con la naturaleza y el medio ambiente? ¿Qué consejos le daría?

Es muy difícil evitar por completo todas aquellas causas que pueden estar relacionadas con la aparición de tumores. Una dieta equilibrada y sana, la tan descrita “dieta mediterránea” es una buen opción para seguir. La práctica de ejercicio, evitando la obesidad. Evitar la inhalación de productos claramente cancerígenos, como el tabaco. Evitar las áreas geográficas con atmósfera polucionada. Protegerse de la radiación solar.

En primer lugar, Verónica, ¿cómo te encuentras ahora mismo?  

Ahora mismo estoy bien porque mi madre está en remisión y con nuevo tratamiento. Estoy asustada por el TAC que se avecina; y estoy feliz por todo lo que tengo.

¿Cómo reaccionaste cuando le diagnosticaron el cáncer de ovario a tu madre?

No reaccioné. Simplemente actué, pues era lo que me tocaba en ese momento. Mi madre estaba en una profunda depresión cuando se lo diagnosticaron y estábamos solas pues acabábamos de pasar por el divorcio de mis padres (mi familia ha estado muy pendiente pero me refiero en casa). Por lo tanto, lo único que hice fue tirar con todo por y para ella.

¿Cómo te lo comunicó?

Mi madre trabajaba en un hospital oncológico. Se le hinchó muchísimo la barriga y le hicieron las pruebas allí mismo. Yo fui a ver los resultados porque ya estábamos un poco asustadas, por lo que yo estaba con ella cuando ella misma se enteró.

¿Ha cambiado la relación con tu madre desde entonces?

Desde luego. Siempre hemos estado muy unidas, además al principio luchamos solas por todo.

Por un lado, al principio los roles cambiaron y me convertí yo en su madre. Por otro, actualmente estamos muy unidas simplemente por el pensamiento que puedo perderla, y nos cuidamos y reñimos mutuamente como madre e hija inseparables.

Sobre la forma de ver la vida. ¿Valoras ahora cosas que antes no prestabas ninguna atención?

Si. Estoy muy sensible a toda enfermedad y persona enferma. Además, intento ver la suerte que tengo por estar bien y que mi madre siga conmigo.

¿Cuál es el mayor apoyo para ti? ¿En qué/quién te refugias cuando sientes que la enfermedad azota con fuerza?

Realmente me apoyo en mi madre a la hora de buscar un abrazo o un beso, como si   me la fueran a  robar. Por otro lado, debido a que no quiero hundirla en ese aspecto, pues para ella es muy duro, como es normal, mis principales apoyos son mi pareja y  mi mejor amiga (es prácticamente mi hermana y mi madre casi la suya)

¿Qué reivindicación te gustaría hacer a los diferentes agentes sociales e institucionales?

Simplemente un por favor y un reclamo a la investigación y la empatía. Las empresas farmacéuticas son muy nocivas en muchos aspectos con los enfermos y las enfermedades. No solo en cáncer de ovario, sino en toda enfermedad de estas características se necesita de la investigación para salvar a miles de personas. Hablamos de PERSONAS.No es cuestión de dar pena, es cuestión de avanzar por un futuro y una vida.