Aprovechando la conmemoración del Día Mundial de la Enfermedad de Kawasaki, la Asociación Enfermedad de Kawasaki (Asenkawa) ha impulsado una campaña para que tanto la sociedad como los profesionales sanitarios sepan reconocer a tiempo esta grave enfermedad pediátrica. Y es que un diagnóstico precoz puede marcar la diferencia entre una recuperación completa y secuelas cardíacas de por vida.

La enfermedad de Kawasaki es una vasculitis aguda que afecta principalmente a niños y niñas menores de cinco años y que constituye la principal causa de cardiopatía adquirida en la infancia en los países desarrollados. Aunque suele ser autolimitada, su evolución puede ser grave si no se trata a tiempo: entre el 15% y el 25% de los pacientes no tratados desarrollan aneurismas en las arterias coronarias, una de las complicaciones más temidas.

Desde Asenkawa insisten en que el gran reto sigue siendo el retraso diagnóstico. No existe una prueba específica que confirme la enfermedad, por lo que el diagnóstico es clínico, apoyado en pruebas de laboratorio e imagen. El síntoma cardinal es una fiebre elevada que persiste al menos cinco días, acompañada de signos como ojos enrojecidos, erupción cutánea, cambios en labios y cavidad oral, ganglio cervical inflamado y enrojecimiento o inflamación de manos y pies.

“La sospecha temprana y la rapidez en la actuación médica son claves para evitar complicaciones graves”, subrayan desde la asociación. Algunos niños presentan formas incompletas o atípicas, con síntomas más leves o no simultáneos, lo que dificulta aún más su identificación y refuerza la necesidad de formación y alerta clínica.

Tratamiento eficaz si se administra pronto

El tratamiento de la enfermedad de Kawasaki se basa en la administración de inmunoglobulina intravenosa y aspirina, una intervención que reduce de forma significativa el riesgo de secuelas coronarias si se instaura preferiblemente antes de los diez días desde el inicio de los síntomas. Incluso cuando ese plazo se ha superado, los especialistas recomiendan tratar si persiste la inflamación sistémica.

El pronóstico depende en gran medida del estado de las arterias coronarias en el momento del diagnóstico y del seguimiento posterior. Los niños con aneurismas u otras secuelas, transitorias o permanentes, requieren revisiones prolongadas, en algunos casos durante toda la vida, para prevenir complicaciones cardiovasculares en la edad adulta.

En España, el impulso del movimiento asociativo ha sido determinante. Gracias a la labor de Asenkawa, en 2021 se publicó el primer protocolo oficial del Ministerio de Sanidad sobre la enfermedad de Kawasaki, un documento de referencia que mejora la homogeneidad en el diagnóstico, tratamiento y seguimiento a largo plazo y que es accesible tanto para profesionales como para familias.

Para la asociación, este hito demuestra que la colaboración entre pacientes, clínicos y administraciones es esencial para avanzar en enfermedades poco frecuentes pero de alto impacto.

Concienciar más allá del ámbito sanitario

Con motivo del día mundial, Asenkawa intensifica sus acciones de sensibilización y vuelve a pedir la implicación de toda la sociedad. Entre sus demandas figuran promover el diagnóstico temprano, difundir información fiable para combatir la desinformación y reforzar la formación de los profesionales sanitarios, así como informar a las familias sobre los recursos de apoyo disponibles.

Además, la asociación mantiene su campaña Luces por corazones sanos, con la que ayuntamientos y entidades de distintas ciudades iluminan espacios emblemáticos de color rojo para visibilizar la enfermedad y recordar que cada caso diagnosticado a tiempo es un corazón protegido.