La coordinadora de la Estrategia para el Abordaje de la Cronicidad en el Sistema Nacional de Salud (SNS), Pilar Aparicio, ha anunciado que el Ministerio de Sanidad trabaja en un plan de atención integral a la obesidad, cuyo lanzamiento podría producirse «en los próximos meses». Esta estrategia responde a una demanda reiterada por pacientes y profesionales sanitarios agrupados en la Alianza por la Obesidad, que también reclama la financiación pública de los nuevos tratamientos farmacológicos disponibles para esta enfermedad.

El anuncio se produjo durante la jornada Avances clínicos y retos compartidos para la mejora del abordaje de la obesidad, celebrada en Madrid con motivo del Día Mundial de la Obesidad. En el encuentro participaron especialistas, responsables sanitarios y representantes de pacientes, entre ellos el presidente electo de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN), Francisco Tinahones, quien defendió la necesidad de abandonar los enfoques simplistas que han predominado hasta ahora.

Según explicó, las estrategias actuales no han logrado reducir la prevalencia de la obesidad, lo que demuestra que es necesario replantear el modelo de abordaje. En la misma línea se expresó Federico Luis Moya, presidente de la Asociación Nacional de Personas que Viven con Obesidad, quien reclamó una estrategia nacional que reconozca plenamente la obesidad como enfermedad crónica dentro del marco normativo y que incluya protocolos de detección precoz, unidades especializadas en todas las comunidades autónomas, acceso equitativo a tratamientos eficaces, prioridad en las listas de espera para cirugía bariátrica, formación específica para profesionales y campañas de sensibilización que ayuden a desmontar estereotipos.

Durante el encuentro también intervino el director general de Cartera Común de Servicios del SNS y Farmacia, César Hernández, quien destacó la necesidad de reforzar actuaciones en cribado, prevención y acompañamiento de los pacientes. Según explicó, la obesidad constituye una preocupación de salud pública que debe integrarse dentro de un plan amplio que tenga sentido en el conjunto del sistema sanitario.

Acceso a nuevos medicamentos

Uno de los temas que generó mayor debate fue el acceso a los nuevos medicamentos para el tratamiento de la obesidad, que actualmente no están financiados por el sistema público. Tinahones advirtió de que esta situación plantea un problema ético en la práctica clínica, ya que estos fármacos han demostrado reducir alrededor de un 15% del peso corporal y disminuir en un 20% el riesgo de eventos cardiovasculares. Sin embargo, muchos pacientes no pueden permitirse su coste, lo que limita su utilización.

El endocrinólogo señaló que, ante la imposibilidad de prescribir estos tratamientos, en ocasiones la única alternativa disponible es derivar al paciente a cirugía bariátrica. A su juicio, el retraso en la financiación de estos fármacos está relacionado en parte con el estigma que todavía rodea a la obesidad, a pesar de que existe evidencia científica sólida de que se trata de una enfermedad crónica multifactorial y no de una cuestión de voluntad individual.

El presidente de la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad, Diego Bellido, coincidió en la necesidad urgente de un plan nacional que reconozca la obesidad como enfermedad crónica, garantice un abordaje equitativo, refuerce la Atención Primaria e incorpore el diagnóstico precoz y el tratamiento dentro de una estrategia coordinada entre distintos ministerios.

Desde el Ministerio de Sanidad, Hernández recordó que el gasto sanitario total ronda los 100.000 millones de euros y que los medicamentos representan aproximadamente una cuarta parte de ese presupuesto. Por ello, subrayó que cualquier inversión debe vincularse a objetivos medibles y que el abordaje de la obesidad no puede limitarse únicamente a la financiación de fármacos, sino que debe formar parte de una estrategia integral que implique a todo el sistema.

El responsable ministerial también destacó que las comunidades autónomas tienen un papel fundamental en la organización del sistema sanitario, por lo que es necesario identificar las mejores prácticas que se están aplicando en cada territorio y compartirlas para mejorar la respuesta global.

Disponer de más evidencia

Por su parte, Pilar Aparicio explicó que el sistema sanitario español está preparado para avanzar hacia un cambio integral en el abordaje de esta enfermedad. Mientras se desarrolla el futuro plan específico de obesidad, destacó el papel de la Estrategia de Cronicidad del SNS, aprobada el pasado verano, que ya incorpora medidas relacionadas con la obesidad y otras enfermedades crónicas.

Respecto a la financiación de los nuevos tratamientos, Aparicio señaló que, antes de su incorporación al sistema público, es necesario disponer de más evidencia sobre su uso en poblaciones amplias y establecer indicaciones claras y precisas. También subrayó que la incorporación de estos medicamentos debe hacerse de forma equitativa y sostenible para el sistema sanitario.

La responsable ministerial reconoció, no obstante, la urgencia de avanzar en este campo y afirmó que las nuevas herramientas terapéuticas deberán incorporarse progresivamente, como ocurrió en su momento con tratamientos innovadores como las terapias CAR-T o los antivirales frente a la hepatitis C. Según indicó, el proceso requerirá negociación, evaluación de prioridades y la implicación de las políticas públicas.

Un cambio estructural

En la jornada participaron además responsables autonómicos y expertos clínicos como Francisca Guerra, del Servicio Canario de Salud; Sagrario Pérez, de la Xunta de Galicia; Juan González, de la Sociedad Española de Medicina Interna; Juan Carlos Julián, de la Federación Nacional de Asociaciones para la Lucha Contra las Enfermedades del Riñón; Paola Martínez, de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia; y Josep Vergés, presidente de la Fundación Internacional de la Artrosis.

Todos coincidieron en que el abordaje de la obesidad requiere un cambio estructural que combine prevención, diagnóstico precoz, tratamiento farmacológico cuando sea necesario y políticas públicas orientadas a mejorar los estilos de vida. Solo mediante una estrategia coordinada y multidisciplinar será posible reducir el impacto de una enfermedad que afecta a millones de personas y que representa uno de los principales retos sanitarios del siglo XXI.