Coincidiendo con el Día Mundial de los Trasplantados, una investigación desarrollada en el Hospital General Universitario Gregorio Marañón abre una prometedora vía para conseguir que el cuerpo acepte el nuevo órgano y evitar que el sistema inmunitario lo rechace. El centro público madrileño ha completado con éxito el primer ensayo clínico del mundo que utiliza células reguladoras obtenidas del timo para favorecer la tolerancia inmunológica en niños sometidos a un trasplante cardíaco.

Los resultados obtenidos hasta el momento muestran que ninguno de los menores tratados ha presentado signos de rechazo ni ha desarrollado anticuerpos frente al órgano trasplantado durante el seguimiento realizado. Esto se ha conseguido cambiando el enfoque tradicional utilizado tras un trasplante.

Actualmente, los pacientes deben tomar de forma continuada medicamentos inmunosupresores para impedir que el organismo ataque el órgano recibido. Estos tratamientos han mejorado enormemente la supervivencia, pero también pueden provocar efectos adversos importantes, especialmente cuando se utilizan durante muchos años.

La nueva terapia pretende ir un paso más allá. En lugar de limitarse a frenar las defensas del organismo, busca enseñar al sistema inmunitario a reconocer el órgano trasplantado como propio. Para ello, los investigadores han utilizado células T reguladoras, conocidas como Treg, que desempeñan un papel fundamental en el equilibrio del sistema inmunitario y en la prevención de respuestas inmunológicas excesivas.

Un recurso útil

La principal innovación del proyecto radica en el origen de estas células. Mientras que otros intentos de desarrollar terapias similares se han basado en células obtenidas de la sangre periférica, el equipo del Gregorio Marañón recurrió al tejido tímico que habitualmente se retira durante determinadas cirugías cardíacas pediátricas y que hasta ahora era considerado un residuo quirúrgico.

El timo es el órgano donde maduran las células T del sistema inmunitario. Los investigadores comprobaron que este tejido constituye una fuente especialmente rica de células reguladoras con gran capacidad para controlar las respuestas inmunológicas.

Con esta premisa, el ensayo comenzó en 2019 gracias a la colaboración entre el Laboratorio de Inmunorregulación del Instituto de Investigación Sanitaria Gregorio Marañón (IiSGM) y el Servicio de Cardiología Pediátrica del Hospital Materno Infantil. Hasta la fecha, diez niños menores de dos años han recibido esta terapia celular pocos días después de su trasplante cardíaco.

Los resultados son especialmente alentadores. Seis de ellos ya han completado dos años de seguimiento clínico y ninguno ha presentado episodios de rechazo. Además, ninguno desarrolló anticuerpos específicos frente al donante, considerados uno de los principales desencadenantes del rechazo inmunológico.

Mejor calidad de vida

Los investigadores también observaron niveles elevados de células reguladoras durante los meses posteriores a la intervención, precisamente el periodo de mayor riesgo para estos pacientes. Esto influye positivamente para lograr uno de los objetivos más ambiciosos de esta línea de investigación: reducir progresivamente la dependencia de los fármacos inmunosupresores.

En pacientes pediátricos, el uso prolongado de estos tratamientos puede afectar al crecimiento, aumentar el riesgo de infecciones o provocar problemas renales y otras complicaciones a largo plazo. Por ello, el siguiente paso será estudiar si nuevas dosis de estas células, llamadas thyTreg, permiten disminuir la carga farmacológica sin comprometer la seguridad del trasplante.

Si los resultados se confirman, podría suponer una mejora muy significativa en la calidad de vida de los niños trasplantados y sus familias.

Del laboratorio a una spin-off biotecnológica

La investigación ha dado además un importante paso hacia su desarrollo clínico y empresarial. El proyecto se ha convertido en una spin-off denominada ThyTech, creada para impulsar el desarrollo de esta innovadora terapia celular y facilitar su futura llegada a más pacientes. La iniciativa cuenta con el respaldo del Grupo Farmalider, que apoyará el avance de esta tecnología nacida en el entorno de la sanidad pública española.

En este sentido, los investigadores ya trabajan en el posible desarrollo de terapias basadas en células thyTreg procedentes de donantes compatibles, lo que permitiría ampliar la aplicación de esta tecnología a pacientes adultos o a situaciones en las que no sea posible disponer de tejido tímico propio.