La experiencia de cada paciente con su enfermedad aporta una valiosa información que no puede obtenerse a través de los ensayos clínicos. Una información que debe incorporarse de forma estructurada a la evaluación de medicamentos y otras tecnologías sanitarias. Esa es la base de la normativa europea de Evaluación de Tecnologías Sanitarias (ETS), sobre la que se debatió durante la XIII Jornada Somos Pacientes, organizada por Somos Pacientes y Farmaindustria.
En esta mesa redonda, diversos agentes del entorno de la salud, también pacientes, analizaron cómo fortalecer la participación de los pacientes en estos procesos. Todos ellos coincidieron en que el nuevo modelo de evaluación supone una oportunidad para enriquecer la toma de decisiones, aunque también advirtieron de que será necesario seguir avanzando en la formación de los representantes de pacientes y dotarles de herramientas que les permitan participar con garantías.
Complemento a la evidencia
La jefa adjunta del Departamento de Medicamentos de Uso Humano de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (Aemps), Ana López de la Rica, recordó que la participación de las asociaciones ya forma parte de la elaboración de los Informes de Posicionamiento Terapéutico (IPT) tanto a nivel nacional como europeo, y defendió seguir avanzando hacia una incorporación cada vez más sistemática.
Según explicó, las aportaciones de las organizaciones permiten identificar aspectos relacionados con la calidad de vida o el impacto cotidiano de la enfermedad que no siempre quedan reflejados en los ensayos clínicos. Y destacó que la Aemps está impulsando actividades formativas específicas para favorecer una participación informada. De hecho, la necesidad de reforzar la capacitación de las organizaciones de pacientes fue uno de los aspectos sobre los que existió un mayor consenso.
La directora general del Foro Español de Pacientes, Raquel Sánchez, defendió que el movimiento asociativo debe perder el miedo a profesionalizarse. «Es algo necesario si queremos formar parte de los foros de decisión». En este sentido, recordó que la participación en procesos de evaluación requiere conocimientos técnicos que no pueden improvisarse.
Metodología y registros
El oncólogo y expresidente de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), César A. Rodríguez, consideró imprescindible desarrollar una metodología común y disponer de registros que permitan identificar a representantes formados para participar en estos procesos. «Hace falta formación, transparencia y saber previamente quién está preparado para participar«, afirmó.
Por su parte, la responsable del Departamento de Farmacoeconomía de Novartis, Carme Pinyol, reconoció el importante avance experimentado por las asociaciones durante los últimos años, aunque consideró que todavía queda camino por recorrer. También animó a aprovechar la experiencia de otros países europeos donde los pacientes expertos forman parte desde hace tiempo de la evaluación de las tecnologías sanitarias. «Vuestro punto de vista es el más importante, porque sabéis cómo funciona cada enfermedad», recordó.

Acceso
En cualquier caso, y según Raquel Sánchez, el objetivo final de los pacientes no es únicamente participar en las evaluaciones, sino acceder cuanto antes a los tratamientos que necesitan. «Es importante evaluar bien, pero lo que nos importa es el acceso«, resumió.
Por su parte, César A. Rodríguez destacó que la experiencia de los pacientes permitirá avanzar hacia una verdadera medicina basada en el valor, incorporando variables sociales, la realidad de los cuidadores o los resultados que realmente importan a quienes conviven con una enfermedad.
La mesa concluyó con una idea compartida: la participación de los pacientes en la evaluación de las tecnologías sanitarias ya no debe entenderse como una aportación complementaria, sino como un elemento imprescindible para enriquecer las decisiones, generar mayor confianza en el sistema y contribuir a que la innovación llegue antes y de forma más adecuada a las personas que la necesitan.