Nuevos hallazgos de un amplio ensayo clínico dirigido por la University College de Londres (UCL) y el University College London Hospitals (UCLH) de Reino Unido, sugieren que tanto los antihistamínicos de venta libre como un medicamento antiinflamatorio con receta médica ofrecen un pequeño beneficio a la hora de reducir la fatiga persistente asociada al Covid entre las personas que reciben atención en clínicas especializadas en Covid persistente.

El estudio, publicado en la revista ‘The Lancet Infectious Diseases’ y financiado por el Instituto Nacional de Investigación en Salud y Atención (NIHR, por sus siglas en inglés), incluyó a casi 800 adultos en Inglaterra con Covid persistente, quienes fueron asignados aleatoriamente a recibir la atención habitual o uno de tres tipos de medicamentos: una combinación de antihistamínicos (medicamentos para la alergia), un antiinflamatorio llamado colchicina (utilizado para tratar la gota) o un anticoagulante llamado rivaroxabán (que se usa normalmente para prevenir coágulos sanguíneos y accidentes cerebrovasculares).

El equipo de investigación descubrió que todos los grupos experimentaron una reducción significativa en la fatiga que ellos mismos reportaron durante 12 semanas (mejorando un promedio de 4,3 puntos en una escala de 40 puntos), lo que respalda la idea de que la atención especializada para el Covid prolongado puede conducir a mejoras importantes en los síntomas.

Quienes tomaban antihistamínicos y colchicina, pero no el anticoagulante rivaroxabán, experimentaron un pequeño beneficio adicional en la reducción de la fatiga a las 12 semanas (una mejora de 1,5 puntos en la escala). Sin embargo, este beneficio no se mantuvo a las 24 semanas (12 semanas después de que los participantes dejaran de tomar los medicamentos).

Evidencia en Covid persistente

El ensayo fue realizado por un equipo nacional de investigadores, médicos y pacientes en 12 clínicas de Inglaterra y Escocia, liderado por los co-investigadores principales, el profesor Amitava Banerjee de la UCL y la doctora Melissa Heightman del UCLH.

El profesor Banerjee (Instituto de Informática Sanitaria de la UCL), autor principal del estudio, declara: «Cuando comenzamos en 2021, probamos posibles medicamentos basándonos en las teorías más prometedoras sobre cómo mejorar la COVID persistente. Nuestros hallazgos sugieren que es poco probable que estos fármacos por sí solos sean la solución a la fatiga por COVID persistente. Los antihistamínicos y el antiinflamatorio colchicina proporcionaron un pequeño beneficio, pero este no se mantuvo una vez que los participantes dejaron de tomarlos, por lo que es improbable que mejoren los síntomas a largo plazo por sí solos».

«Tanto los antihistamínicos como la colchicina afectan al sistema inmunitario y es posible que aborden la desregulación inmunitaria con la que se ha relacionado el Covid persistente, pero se necesita más investigación para comprender el posible mecanismo.El anticoagulante rivaroxabán no tuvo ningún beneficio, por lo que nuestros resultados no respaldan el uso de medicamentosanticoagulantes para el Covid persistente».

Melissa Heightman, jefa clínica del servicio post-Covid del UCLH, agrega: «Es alentador que las personas experimentaran una reducción significativa de la fatiga en todos los grupos del ensayo. Esto supera las expectativas basadas únicamente en el tiempo, dado que los participantes presentaban fatiga severa al momento del reclutamiento y habían estado enfermos durante más de un año en promedio. Este nivel de mejoría demuestra la importancia de la atención especializada para el Covid persistente. Estos servicios en Inglaterra ofrecen atención integral de diversas especialidades, con rehabilitación comunitaria para desarrollar un plan personalizado según los síntomas de cada persona y todas las formas en que la enfermedad le afecta».

Los participantes del ensayo fueron adultos con COVID persistente que no habían requerido hospitalización. Las 12 clínicas para pacientes con COVID persistente se ubicaron en diversas zonas, desde Hull y las Tierras Altas hasta Leicester y Londres. La fatiga se evaluó mediante un cuestionario al inicio del ensayo y posteriormente a las 12 y 24 semanas.

El ensayo fue abierto, lo que significa que los participantes sabían qué medicamento estaban tomando (no hubo placebo en el grupo de control), por lo que los investigadores no pudieron descartar un efecto placebo. Sin embargo, señalaron que era improbable que el beneficio observado en dos de los grupos tratados con fármacos se debiera únicamente al efecto placebo, dado que no se encontró tal beneficio en el otro grupo tratado con rivaroxabán.

El profesor Banerjee apunta: «Hemos demostrado que es posible llevar a cabo un ensayo clínico a gran escala para el Covid persistente y probar los tratamientos como lo haríamos para cualquier otra afección«. Así, el valor de estos resultados no reside únicamente en que sugieren un posible enfoque terapéutico, sino también en que nos ayudan a comprender la biología del COVID persistente. Cada señal que observamos en el ensayo nos permite perfeccionar nuestra comprensión de los mecanismos inmunitarios e inflamatorios que podrían estar impulsando la enfermedad, para así desarrollar tratamientos nuevos y mejor específicos para futuros ensayos.