La maternidad continúa siendo una de las cuestiones que más incertidumbre genera entre las mujeres con esclerosis múltiple (EM). Aunque los avances médicos han demostrado que la enfermedad no impide vivir un embarazo, parto y lactancia seguros, todavía persisten dudas, miedos y presiones sociales que condicionan la toma de decisiones.
Así lo refleja la encuesta Mujer y Esclerosis Múltiple, elaborada por Esclerosis Múltiple España (EME), según la cual el 60,83% de las mujeres con EM se ha planteado ser madre tras recibir el diagnóstico, mientras que casi una de cada tres reconoce haberse sentido presionada al tomar decisiones relacionadas con la maternidad.
Entre las principales inquietudes de las mujeres con EM destacan el posible impacto de la enfermedad en el cuidado y desarrollo de sus hijos, así como el temor a que puedan desarrollar la enfermedad en el futuro. También preocupa el riesgo de sufrir brotes tras el parto, una posibilidad que efectivamente puede aumentar en el posparto, aunque los especialistas recuerdan que existen estrategias de seguimiento y control para reducir riesgos.
A estas preocupaciones se suman otras como la conciliación laboral, el miedo a perder autonomía o la sensación de convertirse en una carga para la familia.
Compatibilidad con el embarazo
Desde Esclerosis Múltiple España insisten en que la enfermedad no reduce la fertilidad ni afecta directamente al embarazo, al desarrollo fetal o al parto.
La guía Maternidad y Esclerosis Múltiple, elaborada con la colaboración de Lucienne Costa-Frossard, neuróloga del CSUR de Esclerosis Múltiple del Hospital Ramón y Cajal e investigadora del IRyCIS, subraya además que tampoco aumentan las complicaciones obstétricas y que incluso procedimientos como la anestesia epidural pueden utilizarse con seguridad.
“La planificación familiar debe abordarse de manera individualizada”, explica la entidad, teniendo en cuenta la situación clínica de cada mujer, la actividad de la enfermedad y los tratamientos en curso.
La importancia de acompañar
La presidenta de Esclerosis Múltiple España, Ana Torredemer, considera que todavía existe falta de información y acompañamiento en este ámbito. “Persisten las dudas en torno a la maternidad y la convivencia con la esclerosis múltiple”, señala, insistiendo en la necesidad de una planificación específica y coordinada.
Para las asociaciones, este acompañamiento debe implicar a distintos profesionales sanitarios, incluyendo neurología, ginecología, atención primaria, psicología y rehabilitación.
El objetivo es ofrecer información clara sobre fertilidad, embarazo, lactancia y tratamientos, permitiendo que las mujeres puedan tomar decisiones informadas y adaptadas a su situación.
Experiencias
Las experiencias de las pacientes reflejan realidades muy diversas. Pilar Gallego, presidenta de la Asociación Esclerosis Múltiple de Toledo (Ademto) y madre de dos hijas, recuerda que cuando fue diagnosticada con 18 años recibió mensajes desalentadores sobre la maternidad.
“A pesar de todo, siempre tuve claro que quería quedarme embarazada”, explica. Tras abandonar temporalmente el tratamiento y superar un aborto previo, asegura que pudo vivir la maternidad y la lactancia “como una de las etapas más felices” de su vida.
En cambio, Isabel Jiménez, creadora de contenido y paciente con EM, decidió renunciar a la maternidad debido al impacto de la enfermedad sobre su visión y al temor a posibles brotes tras el parto.
Para ella, lo importante es que “cualquier decisión es correcta si se piensa debidamente y se planifica adecuadamente con antelación”.

Reproducción asistida y seguimiento especializado
Los especialistas recuerdan además que, cuando existen dificultades para concebir, las técnicas de reproducción asistida pueden utilizarse sin impacto negativo sobre la evolución de la enfermedad.
Asimismo, destacan la importancia de un seguimiento estrecho durante el embarazo y el posparto, especialmente ante la aparición o empeoramiento de síntomas neurológicos. En este sentido, desde el movimiento asociativo consideran prioritario seguir avanzando en protocolos específicos sobre maternidad y esclerosis múltiple dentro del sistema sanitario, así como reforzar la investigación en salud reproductiva.