El Consejo de Ministros ha aprobado el proyecto de ley que actualizará la legislación española frente al tabaquismo, una reforma de ‘ley antitabaco’ que amplía los espacios libres de humo, endurece la regulación de los cigarrillos electrónicos y otros productos con nicotina y refuerza la protección de la infancia y la adolescencia. La norma, que ahora inicia su tramitación parlamentaria, supone la modificación más importante de la Ley 28/2005 desde su entrada en vigor y forma parte del Plan Integral de Prevención y Control del Tabaquismo 2024-2027.
Entre las principales novedades figura la prohibición de fumar en las terrazas de bares y restaurantes, las playas, las piscinas de uso colectivo, las instalaciones deportivas, los parques nacionales, los recintos donde se celebren espectáculos al aire libre y los vehículos de trabajo, salvo cuando se utilicen exclusivamente de forma personal.
- Te interesa: La semFYC alerta del auge del vapeo entre adolescentes pese al mayor rechazo social al tabaco
La reforma también crea zonas de protección alrededor de edificios públicos y espacios especialmente sensibles. Así, no se podrá fumar a menos de 15 metros de los accesos a centros sanitarios, educativos, sociales, culturales, deportivos, universidades, bibliotecas, museos o parques infantiles.
Prohibición a menores
Otra de las novedades es que, por primera vez, se prohíbe expresamente el consumo de productos del tabaco por parte de los menores de 18 años. Hasta ahora la legislación impedía su venta y suministro, pero no recogía de forma específica la prohibición de consumirlos. Con ello se busca seguir reduciendo el consumo en edades tempranas.
Según ESTUDES 2025, la encuesta sobre uso de drogas en enseñanzas secundarias en España, la prevalencia de fumadores diarios entre personas de 14 a 18 años se sitúa en el 4,3%, la cifra más baja de toda la serie histórica desde 1994. Sin embargo, el consumo de tabaco en el último mes en este mismo grupo de edad sigue siendo elevado, con una prevalencia del 15,5%.
Por otra parte, la nueva norma equipara los vapeadores, con o sin nicotina, las shishas y otros dispositivos al tabaco convencional, y quedarán sujetos a las mismas limitaciones. Asimismo, su venta y suministro quedarán restringidos a establecimientos especializados, que no podrán exhibir publicidad ni carteles visibles desde el exterior.
De hecho, la reforma también endurece las limitaciones a la publicidad, promoción y patrocinio de estos productos, tanto en internet como en medios de comunicación, máquinas expendedoras o puntos de venta. Entre otras medidas, se prohíbe que presentadores, colaboradores o invitados aparezcan fumando o mostrando marcas comerciales de tabaco o productos relacionados en contenidos audiovisuales.
Una reforma bien recibida
Las medidas han sido valoradas positivamente por expertos consultados por el Science Media Centre España, que consideran que la reforma supone un avance en salud pública, aunque creen que debería incorporar actuaciones adicionales para reducir el consumo.
El catedrático de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad de Santiago de Compostela Alberto Ruano Raviña recuerda que el tabaquismo continúa siendo «la principal causa de muerte en España», con alrededor de 60.000 fallecimientos anuales, y considera especialmente positiva la equiparación de los nuevos productos al tabaco convencional y las restricciones a la publicidad.
No obstante, advierte de que la futura ley «se queda corta» al no incluir medidas como una subida de los impuestos sobre el tabaco o la prohibición de fumar en vehículos privados cuando viajan menores, iniciativas que cuentan con evidencia científica sobre su eficacia para reducir el consumo.
En una línea similar, Josep Maria Suelves, investigador del Behavioural Design Lab de la UOC y vicepresidente del Comité Nacional para la Prevención del Tabaquismo, afirma que la aprobación del proyecto «puede suponer un paso adelante para la salud pública en España». Aunque recuerda que será necesario culminar cuanto antes su tramitación parlamentaria y avanzar posteriormente en otras medidas como el empaquetado neutro o el incremento del precio del tabaco.
Reducción ralentizada
También el catedrático de Inmunología de la Universidad de Granada Ignacio J. Molina considera que la iniciativa legislativa llega en un momento oportuno. Según explica, aunque el porcentaje de fumadores en España ha descendido del 56% en 1987 al 26% en la actualidad, en los últimos años esa reducción se ha ralentizado, por lo que considera necesario un nuevo impulso que acelere el descenso del consumo.
Una vez superada la tramitación parlamentaria, la ley entrará en vigor a los 20 días de su publicación en el Boletín Oficial del Estado, aunque los espacios afectados dispondrán de dos meses para adaptar su señalización. El objetivo final, según el Ministerio de Sanidad, es reducir la exposición al humo y a los aerosoles, prevenir el inicio del consumo entre los más jóvenes y evitar al máximo el tabaquismo.