Las olas de calor que estamos padeciendo este verano están poniendo en riesgo a muchos tipos de población vulnerable, entre los que encontramos a aquellos que conviven con asma, enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) o bronquiectasias, tres patologías respiratorias que pueden agravarse cuando las temperaturas se disparan. Entre el elevado calor y el aumento de incendios forestales, la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR) recuerda que estos pacientes son especialmente sensibles y les insta a reforzar las medidas de protección.

La advertencia se enmarca en el Año SEPAR de la Vía Aérea 2026-2027, dedicado precisamente a estas enfermedades respiratorias crónicas. Según la evidencia científica recopilada por la sociedad médica, las altas temperaturas pueden favorecer la aparición de síntomas y exacerbaciones en el asma, incrementar las hospitalizaciones e incluso la mortalidad en la EPOC y afectar negativamente a la evolución de las bronquiectasias.

Mayor riesgo

Los neumólogos recuerdan que las olas de calor se asocian con un aumento de la morbimortalidad respiratoria, aunque el impacto varía según la enfermedad. En el caso del asma, un metaanálisis internacional publicado en European Respiratory Review concluyó que estos episodios incrementan un 18% el riesgo de acudir a urgencias por una exacerbación. Además, otro estudio recogido por la revista Thorax apunta que por cada grado centígrado que aumenta la temperatura media durante el verano, el riesgo de hospitalización por asma crece aproximadamente un 1,1%.

La relación resulta todavía más evidente en la EPOC. Un estudio realizado en 48 provincias españolas y publicado en European Journal of Preventive Cardiology encontró que las altas temperaturas aumentan un 26% el riesgo de hospitalización y un 63% el riesgo de fallecimiento por esta enfermedad, especialmente entre las personas de mayor edad, que presentan una mayor vulnerabilidad frente al calor extremo.

En cuanto a las bronquiectasias, la evidencia científica todavía es limitada, pero los trabajos disponibles apuntan en la misma dirección. SEPAR destaca que el aumento de las temperaturas favorece la formación de ozono troposférico, un contaminante atmosférico que se ha relacionado con una mayor mortalidad en estos pacientes.

Nueva realidad

«Las olas de calor ya no son episodios excepcionales. Esto significa que tendremos que integrar este factor en nuestra práctica clínica habitual, reforzando la prevención y ofreciendo recomendaciones a los pacientes para protegerse durante los episodios de calor extremo», señala Juan Marco Figueira, neumólogo y miembro del Comité del Año SEPAR de la Vía Aérea.

La sociedad científica subraya que el cambio climático está modificando el escenario al que se enfrentan las personas con enfermedades respiratorias y obliga a incorporar nuevos factores de riesgo en su seguimiento clínico, especialmente durante los meses de verano.

Para reducir el riesgo de complicaciones, SEPAR recomienda evitar la exposición al calor intenso, sobre todo durante las horas centrales del día, permanecer en lugares frescos siempre que sea posible, mantener una buena hidratación y limitar la actividad física al aire libre durante los episodios de temperaturas extremas.

Los especialistas también aconsejan prestar especial atención a la calidad del aire. Cuando haya humo procedente de incendios forestales o las autoridades emitan avisos por contaminación atmosférica, conviene reducir al máximo las salidas al exterior y seguir las recomendaciones oficiales.

Adherencia al tratamiento

Otro mensaje importante es no interrumpir el tratamiento durante el verano. Los neumólogos recuerdan que algunos pacientes relajan la adherencia cuando se encuentran bien o están de vacaciones, pero mantener la medicación inhalada resulta fundamental para prevenir exacerbaciones.

En el caso de las personas con bronquiectasias, además, recomiendan continuar con las medidas habituales de higiene bronquial y consultar precozmente si aparecen cambios en la expectoración o un empeoramiento de la dificultad respiratoria. Los pacientes con oxigenoterapia domiciliaria deben asegurarse asimismo de mantener el concentrador en un lugar bien ventilado.

SEPAR concluye recordando que abandonar el consumo de tabaco sigue siendo la medida con mayor impacto para mejorar la evolución de las enfermedades respiratorias crónicas y anima a aprovechar el periodo estival como una oportunidad para dar ese paso.