La esclerosis lateral amiotrófica (ELA) es una enfermedad neurodegenerativa progresiva que afecta a las motoneuronas, las células nerviosas responsables de controlar el movimiento muscular voluntario. Su avance provoca una pérdida progresiva de la movilidad, el habla, la deglución y la capacidad respiratoria, mientras que, en la mayoría de los casos, las capacidades cognitivas permanecen preservadas. A pesar de los avances logrados en el conocimiento de la enfermedad, las opciones terapéuticas continúan siendo limitadas y no existe todavía una cura capaz de detener o revertir su progresión. Sin embargo, la biotecnología está impulsando nuevas aproximaciones para abordar las causas moleculares de la enfermedad.
Una de las líneas de investigación más prometedoras se centra en la proteína TDP-43, cuya alteración está presente en la mayoría de los pacientes con ELA y desempeña un papel clave en la degeneración neuronal. Con el objetivo de restaurar la función de TDP-43 se está trabajando en el desarrollo de la molécula AP-2, la cual ha obtenido la designación de medicamento huérfano de la Agencia Europea del Medicamento y la autorización de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios para iniciar ensayos clínicos en humanos.
- Te interesa: Los pacientes con ELA en Europa aumentarán un 40% en los próximos 25 años, un reto para los sistemas sanitarios
Según Alfonso de Egaña Barrenechea, CEO de Molefy Pharma, la proteína TDP-43 desempeña un papel esencial en el funcionamiento de las células del sistema nervioso y presenta alteraciones en más del 97% de los casos de ELA. «La ELA hoy se puede definir como una TDP-43-patia, es decir como una enfermedad de la proteína TDP-43«, señala. La formación de agregados tóxicos y la pérdida de función de esta proteína alteran procesos celulares fundamentales y contribuyen a la muerte neuronal característica de la enfermedad.
A partir de esta evidencia, Molefy Pharma trabaja en el desarrollo de AP-2, una molécula diseñada para restaurar la función de TDP-43. Los estudios realizados hasta el momento muestran una reducción de los agregados patológicos y una recuperación de la función normal de la proteína en modelos preclínicos. «Si los efectos observados en modelos celulares y animales se reprodujeran en humanos, AP-2 podría constituir un tratamiento capaz de modificar el curso de la enfermedad«, explica el CEO de la compañía.
La reciente autorización para iniciar ensayos clínicos en humanos representa, en este contexto, un paso decisivo para evaluar la seguridad y eficacia de esta aproximación terapéutica en pacientes con ELA esporádica.
De cara a los próximos años, Molefy Pharma prevé que el abordaje de la ELA evolucione hacia estrategias terapéuticas cada vez más complejas y personalizadas. Entre ellas, destaca la combinación de diferentes fármacos con mecanismos de acción complementarios, el desarrollo de tratamientos multidiana y el avance de la medicina de precisión. La compañía también pone el foco en el desarrollo de biomarcadores y tecnologías ómicas, herramientas que permitirán realizar diagnósticos más tempranos, mejorar la selección de pacientes y optimizar el diseño de los ensayos clínicos.
Reforzar la atención integral
Junto al avance de la investigación, el CEO de Molefy Pharma señala la importancia de reforzar la atención integral a las personas afectadas. En este sentido, considera prioritaria la implantación de unidades específicas de ELA en todos los centros hospitalarios de referencia, integradas por equipos multidisciplinares capaces de abordar de forma coordinada las distintas necesidades de los pacientes y sus familias.
Asimismo, insiste en la necesidad de mantener una inversión sostenida en investigación que permita desarrollar proyectos de largo recorrido, especialmente aquellos orientados al descubrimiento de nuevos tratamientos.