Salud, prevención y calidad de vida serán protagonistas en Somos Pacientes

Síndrome de Heidi, cuando el déficit en los niños es de naturaleza

Publicado el por Somos Pacientes

¿Quién no recuerda a aquella niña que cantaba en tirolés sobre el fondo nevado de los Alpes? En la memoria asociamos las andanzas de aquel personaje, creado en 1880 por la escritora Johanna Spyri, con ríos cristalinos y praderas interminables: naturaleza; pura naturaleza. Aquella Heidi, ¿recuerdan?, enfermaba cuando tenía que abandonar sus montañas e irse a la ciudad.

Las características de aquel personaje le han llevado a que se denomine Síndrome de Heidi, también Trastorno de Déficit de Naturaleza (término acuñado hace una década por el periodista y divulgador científico Richard Louv), al conjunto de alteraciones que padecen los pequeños sometidos a un ambiente alejado del entorno natural.

Niños sedentarios

En España, los niños comprendidos entre los 4 y los 12 años pasan en torno a 990 horas –41 días– al año plantados delante del televisor, el ordenador o algún videojuego. Una reciente investigación realizada en colegios españoles por Antonio Corraliza, catedrático de Psicología Ambiental de la Universidad Autónoma de Madrid, concluye que los niños que estudian en entornos más naturales encajan mejor las situaciones adversas. Parece ser que el contacto directo con elementos naturales actúa como un elemento amortiguador del estrés diario.

Además, la desconexión del mundo natural afecta a la salud física y mental de los niños que tienden, entre otros trastornos, a la obesidad y a una cierta hiperactividad.

Déficit de naturaleza

Por el contrario, el contacto directo con la naturaleza mejora el rendimiento cognitivo, ayuda a olvidar y superar los problemas, agudiza la reflexión y reduce los síntomas de aquellos que sufren déficit crónico de atención. En este sentido, el neurólogo Jaak Panksepp, reputado investigador en este campo de la ciencia, sostiene que el sedentarismo y la falta de ejercicio al aire libre juega un papel negativo en la creciente tasa de niños afectados por déficits de atención e hiperactividad.

El movimiento “No child inside” (Ningún niño dentro), que promocionan padres y educadores de América y Europa, sostiene que la infancia tiene un “déficit de naturaleza” y lucha por que se reconozca el derecho de la infancia a permanecer al aire libre y en contacto con el medio natural tanto tiempo como el que pasa bajo techo.

1 Comentario

  1. Rosa Maria dijo:

    Se que este sindro,e lo aufren también los adultos.
    Qué riesgo o consecuenciad tiene y que cuifafos debe tener

    Responder