Las enfermedades cardiovasculares, renales y metabólicas suelen coexistir en una misma persona y representan una de las principales causas de enfermedad y mortalidad en todo el mundo. Sin embargo, su atención continúa realizándose con frecuencia de forma fragmentada, en función de cada especialidad médica, lo que dificulta una visión global del paciente y puede retrasar el diagnóstico de algunas patologías. Con el objetivo de avanzar hacia un modelo más coordinado, 70 especialistas en Cardiología, Nefrología, Endocrinología, Medicina Interna y Medicina Familiar y Comunitaria han participado en el primer consenso Delphi multidisciplinar sobre el síndrome cardiovascular-renal-metabólico (CRM) desarrollado en España. Los resultados del trabajo han sido publicados en la revista científica Journal of Clinical Medicine.

Según los expertos, el síndrome CRM debe entenderse como una entidad compleja en la que interactúan factores metabólicos, cardiovasculares y renales. Este enfoque resulta especialmente relevante si se tiene en cuenta que más de la mitad de la población española mayor de 15 años convive con al menos una enfermedad crónica y que muchas personas presentan varias patologías al mismo tiempo.

Los especialistas advierten de que el actual modelo asistencial, centrado en enfermedades concretas y especialidades independientes, dificulta una atención verdaderamente integral. Esta situación puede tener consecuencias importantes para los pacientes, especialmente en patologías como la enfermedad renal crónica, que sigue estando infradiagnosticada en una parte importante de los casos. Para responder a este desafío, el consenso alcanzó acuerdo en el 89% de las cuestiones analizadas, lo que se traduce en 61 recomendaciones orientadas a mejorar la evaluación, el seguimiento y el tratamiento de las personas con síndrome CRM.

Entre las principales conclusiones figura la necesidad de adoptar una visión holística de la prevención y del manejo clínico, teniendo en cuenta la estrecha relación existente entre la obesidad, la diabetes, las enfermedades cardiovasculares y la enfermedad renal.

Atención Primaria, pieza clave

Uno de los aspectos más destacados del documento es el reconocimiento del papel central de la Atención Primaria en el abordaje de estos pacientes. “La atención integrada y coordinada entre las diferentes especialidades es clave para mejorar la salud de los pacientes que presentan factores de riesgo cardiovasculares por la conexión que existe entre los factores metabólicos y la enfermedad cardiovascular y renal”, explica la doctora Teresa Benedito, médica de familia y coordinadora adjunta del Grupo de Trabajo Cardiovascular y Diabetes de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG).

El consenso identifica a los médicos de familia como el primer punto de contacto con el sistema sanitario y como los profesionales responsables de coordinar la atención y realizar el seguimiento longitudinal de los pacientes con síndrome CRM.

Los expertos subrayan que mejorar la atención de estas patologías pasa no solo por una mayor coordinación entre profesionales, sino también por comprender mejor el impacto que tienen en la vida diaria de quienes las padecen. Y es que, la convivencia simultánea con enfermedades cardiovasculares, renales y metabólicas puede provocar síntomas y limitaciones que afectan a múltiples dimensiones de la calidad de vida, desde la fatiga asociada a la insuficiencia cardíaca hasta las complicaciones derivadas de la diabetes o el impacto físico y emocional de la obesidad.

Por ello, los especialistas defienden que cualquier estrategia de mejora debe incorporar la perspectiva de los pacientes y promover modelos asistenciales capaces de detectar precozmente los riesgos, estratificar adecuadamente a las personas más vulnerables y ofrecer una atención continuada y coordinada.

Hacia un nuevo modelo asistencial

El consenso Delphi supone un paso más hacia un cambio de paradigma en el abordaje de las enfermedades cardiovasculares, renales y metabólicas. Los autores consideran que reconocer la interconexión entre estas patologías permitirá avanzar hacia una medicina más preventiva y personalizada, centrada en las necesidades reales de las personas.

La detección precoz, la coordinación entre especialidades y el seguimiento integral aparecen así como los principales retos para mejorar los resultados en salud y la calidad de vida de unos pacientes que, en muchas ocasiones, conviven simultáneamente con varias enfermedades crónicas.