La evolución de la enfermedad inflamatoria intestinal (EII) sigue siendo una de las mayores incertidumbres para los pacientes. Mientras algunas personas conviven con síntomas relativamente leves, otras sufren brotes recurrentes, complicaciones graves e incluso la necesidad de someterse a cirugía. Ahora, un nuevo estudio internacional ha identificado un marcador genético que podría ayudar a predecir qué pacientes tienen más riesgo de desarrollar formas más agresivas de la enfermedad, facilitando un seguimiento más estrecho y el acceso precoz a tratamientos avanzados.

La investigación, liderada por científicos del Instituto Wellcome Sanger, el Instituto Francis Crick y el NIHR IBD BioResource, todos ellos en Reino Unido, se ha convertido en el mayor estudio genético realizado hasta la fecha sobre los rasgos de la enfermedad inflamatoria intestinal. Sus resultados han sido publicados en la revista The Lancet Gastroenterology & Hepatology.

Para llevar a cabo el trabajo, los investigadores analizaron los datos genéticos de 43.762 personas con enfermedad inflamatoria intestinal procedentes de más de un centenar de hospitales británicos. La cohorte incluía a 21.839 pacientes con enfermedad de Crohn y a 21.923 con colitis ulcerosa o EII no clasificada. Gracias a esta amplia muestra, el equipo logró identificar una combinación de variantes genéticas del gen HLA-DRB1, denominada HLA-DRB1*01:03, asociada a una evolución más grave tanto de la enfermedad de Crohn como de la colitis ulcerosa.

Los investigadores observaron que este marcador genético estaba presente aproximadamente en uno de cada 20 pacientes con enfermedad inflamatoria intestinal. Además, comprobaron que quienes portaban esta variante tenían una mayor probabilidad de desarrollar complicaciones importantes, entre ellas la necesidad de extirpar parcial o totalmente el colon, tanto en casos de enfermedad de Crohn como de colitis ulcerosa. También se relacionó con una mayor incidencia de enfermedad perianal, una complicación que afecta a la piel y los tejidos situados alrededor del ano, y con una necesidad más frecuente de recibir terapias avanzadas.

Hacia una medicina personalizada

Los autores consideran que estos hallazgos podrían tener una aplicación directa en la práctica clínica. La posibilidad de realizar pruebas genéticas para detectar la presencia de HLA-DRB1*01:03 permitiría identificar desde fases tempranas a aquellos pacientes con mayor riesgo de sufrir una enfermedad más agresiva.

De este modo, podrían beneficiarse de una vigilancia más estrecha y de tratamientos más intensivos antes de que aparezcan complicaciones irreversibles.

La doctora Qian Zhang, primera autora del estudio e investigadora del Instituto Wellcome Sanger, destaca que el tamaño de la cohorte ha sido clave para alcanzar esta conclusión. “Gracias a esta amplia cohorte, pudimos descubrir que una combinación de variantes genéticas conocida como HLA-DRB1*01:03 está relacionada con una enfermedad más grave, no solo en pacientes con colitis ulcerosa, sino también en aquellos con enfermedad de Crohn”, explica.

Acceder a terapias cuanto antes

Actualmente, uno de los grandes desafíos de la enfermedad inflamatoria intestinal es su comportamiento imprevisible. Los pacientes pueden presentar síntomas como diarrea, dolor abdominal, calambres, cansancio o pérdida de peso, pero la intensidad y evolución de la enfermedad varían enormemente de una persona a otra.

Los tratamientos disponibles incluyen fármacos antiinflamatorios, inmunosupresores y terapias biológicas, aunque en los casos más graves puede ser necesaria la cirugía. Sin embargo, hasta ahora resulta difícil predecir qué pacientes tendrán una evolución más complicada.

Para el profesor James Lee, coautor principal del estudio e investigador del Instituto Francis Crick, este descubrimiento supone un paso importante hacia la medicina de precisión en EII. “La enfermedad inflamatoria intestinal puede manifestarse de forma muy diferente en cada persona y todavía no comprendemos completamente por qué. Este estudio nos acerca un paso más a la medicina personalizada y a la creación de predictores de gravedad”, señala.

Según el investigador, el objetivo final es que los pacientes con mayor riesgo puedan acceder antes a las terapias más eficaces. “En el futuro, los pacientes con mayor riesgo de desarrollar una enfermedad grave podrían recibir tratamientos avanzados de forma más temprana, lo que contribuiría a mejorar su calidad de vida”, concluye.

Los autores consideran que este hallazgo representa un avance relevante en el conocimiento de la enfermedad inflamatoria intestinal y podría ayudar a transformar el abordaje de patologías como la enfermedad de Crohn y la colitis ulcerosa, favoreciendo una atención más personalizada y adaptada a las necesidades de cada paciente.