La falta de reconocimiento oficial de la electrohipersensibilidad (EHS) continúa generando importantes dificultades para las personas que conviven con esta condición en España. Así lo expresa la Coalición Nacional de Fibromialgia, Encefalomielitis Miálgica/Síndrome de Fatiga Crónica, Sensibilidad Química Múltiple y Electrohipersensibilidad (Confesq), que ha reclamado avances en el reconocimiento de esta realidad y ha alertado de su impacto sobre el empleo, la asistencia sanitaria y la participación social.

La organización considera que las personas siguen teniendo problemas para acceder a entornos laborales adaptados, recibir una atención sanitaria adecuada o ejercer plenamente sus derechos en ámbitos tan diversos como la educación, la vivienda o la vida comunitaria. Según la presidenta de la coalición, María López, es necesario abrir un debate sobre el impacto que determinados factores ambientales pueden tener sobre algunas personas y sobre las medidas necesarias para garantizar su inclusión social y laboral.

Mientras algunos países han desarrollado ya marcos específicos de reconocimiento o protección para las personas con electrohipersensibilidad, en España no existe actualmente un reconocimiento oficial concreto para esta situación. Desde CONFESQ señalan que esta ausencia de reconocimiento institucional contribuye a invisibilizar las dificultades que refieren muchas personas afectadas.

Una condición en datos

Según recuerda la entidad, estudios recientes sitúan la prevalencia estimada de electrohipersensibilidad diagnosticada entre el 5% y el 14,9% de la población, dependiendo del país analizado. Por otra parte, según el informe Las cifras de SQM y EHS desde un enfoque de derechos humanos y discapacidad, el 73% de las personas encuestadas se encuentra desempleada o en situación de incapacidad laboral.

En este sentido, siete de cada diez solicitudes de ajustes razonables planteadas en el entorno de trabajo por estos pacientes son rechazadas, una situación que dificulta la permanencia en el empleo de muchas personas afectadas. Por ello, las organizaciones representantes reclaman una mayor atención a las medidas de adaptación laboral y a las estrategias que permitan garantizar la igualdad de oportunidades.

Además, se calcula que el 67% de las personas encuestadas considera que los profesionales sanitarios disponen de escasa información sobre estas patologías, mientras que casi la mitad afirma evitar acudir a hospitales debido a la ausencia de protocolos específicos adaptados a sus necesidades. Esto suele generar retrasos en la atención, dificultades de acceso y una sensación de incomprensión entre los pacientes.

Experiencias internacionales

Aprovechando el Día Internacional de la Contaminación Electromagnética, Confesq y la Asociación Electro y Químico Sensibles por el Derecho a la Salud (EQSDS) celebraron recientemente un webinar internacional dedicado a la electrohipersensibilidad y a la accesibilidad laboral.

Durante el encuentro se presentaró la edición internacional del Libro Verde: Adaptación del puesto de trabajo para personas con Sensibilidad Química Múltiple y/o Electrohipersensibilidad, una guía elaborada para promover entornos laborales más inclusivos y seguros. La sesión contó con la participación de expertos de Suecia, Países Bajos, además de España, permitiendo conocer diferentes enfoques sobre el reconocimiento y la protección de las personas afectadas.

En el caso de Suecia, se reconoce la electrohipersensibilidad como una discapacidad funcional desde el año 2000, mientras que Países Bajos incorporó este reconocimiento a finales de 2023 dentro del marco de protección derivado de la Convención de Naciones Unidas sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad. Dos ejemplos que pueden trasladarse a España, donde ya se han producido resoluciones judiciales relevantes que han reconocido incapacidad laboral o contingencia profesional asociada a esta condición.

«Es necesario poner el foco en esta realidad todavía invisibilizada. El grado de exposición a contaminación ambiental por productos químicos y por tecnologías inalámbricas artificiales en determinados entornos, incluido el laboral, puede tener un gran impacto en la vida diaria, la salud y, especialmente, en el acceso y mantenimiento del empleo de las personas con EHS», recuerda María López.