La Sociedad Española de Neurología (SEN), la Asociación Española de Migraña y Cefaleas (AEMICE) y la Fundación Española de Cefaleas (FECEF) han reclamado al Ministerio de Sanidad que elimine las restricciones actualmente vigentes en España para acceder a los tratamientos preventivos de la migraña basados en anticuerpos monoclonales dirigidos contra el CGRP. Las tres organizaciones consideran que los criterios de financiación del Sistema Nacional de Salud (SNS) han quedado desfasados respecto a la evidencia científica disponible y están dejando fuera a pacientes que podrían beneficiarse de estos medicamentos.

En España hay actualmente seis fármacos anti-CGRP y algunos están disponibles desde 2019. La Agencia Europea del Medicamento (EMA) autoriza su utilización en personas que sufren más de cuatro días de migraña al mes, mientras que los criterios de financiación españoles exigen, para acceder a ellos, padecer al menos ocho días de migraña mensuales y haber probado previamente tres tratamientos preventivos diferentes.

Las organizaciones consideran que esta diferencia puede obligar a muchas personas a prolongar durante meses una enfermedad que ya tiene un enorme impacto sobre su vida cotidiana.

Seis millones de afectados

La migraña afecta a más de seis millones de personas en España, en su mayoría mujeres. Según las estimaciones de la SEN, al menos un tercio de ellas, más de dos millones de personas, podrían ser potencialmente beneficiarias de los tratamientos anti-CGRP. Además, la enfermedad no se limita a la población adulta. Isabel Colomina, presidenta de AEMICE, recuerda que dos de cada tres personas con migraña comienzan a padecerla durante la infancia, lo que pone de manifiesto la necesidad de mejorar su detección y tratamiento desde edades tempranas.

Para la asociación, además, abordar la migraña supone hablar también de salud cerebral y de salud de la mujer, dado el impacto especialmente elevado que tiene entre las mujeres.

Las sociedades científicas consideran que la principal cuestión no es únicamente qué tratamiento está disponible, sino cuándo puede recibirlo el paciente. «El tiempo es dolor en migraña», señala José Miguel Laínez, director de la Fundación Española de Cefaleas. En su opinión, obligar a una persona a probar sucesivamente varios tratamientos preventivos antes de poder acceder a los anti-CGRP puede significar más de un año de dolor evitable, con el riesgo de que la enfermedad progrese y aumente la sensibilización del cerebro.

Los responsables de las tres organizaciones sostienen que los nuevos medicamentos han demostrado una eficacia y seguridad superiores respecto a otras alternativas preventivas y que, por tanto, debería revisarse el actual modelo de acceso.

Petición para Sanidad

La SEN, AEMICE y FECEF han remitido una carta conjunta al Ministerio de Sanidad para solicitar que los criterios españoles se ajusten a los autorizados por la EMA, de forma que los pacientes puedan acceder a estos tratamientos a partir de cuatro días de migraña al mes y sin necesidad de haber fracasado previamente con tres medicamentos preventivos. Sin embargo, el Ministerio ya ha comunicado a la SEN que no tiene previsto modificar estos criterios a corto o medio plazo.

Jesús Porta-Etessam, presidente de la SEN, considera que esta situación resulta especialmente preocupante porque la migraña continúa siendo una enfermedad infradiagnosticada e infratratada. «No resulta ético que pacientes que podrían beneficiarse de tratamientos más eficaces tengan que esperar a empeorar para recibirlos», afirma.

Las organizaciones recuerdan que el coste de la enfermedad supera los 5.000 euros anuales por paciente, y que más del 65% corresponde a pérdidas de productividad laboral. A esta carga económica se suma el impacto familiar, social y sobre la calidad de vida.

En este contexto, la SEN estima que el coste de los fármacos anti-CGRP para el SNS se situaría actualmente en torno a 100-200 euros mensuales por paciente y defiende que un acceso más temprano podría reducir a largo plazo tanto el impacto de la enfermedad como sus costes indirectos.