La dermatología está dejando de centrarse exclusivamente en las enfermedades de la piel para asumir un papel cada vez más relevante en ámbitos como la salud sexual, la atención a personas transgénero o la prevención de infecciones de transmisión sexual (ITS). Así se ha puesto de manifiesto durante el 53º Congreso de la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV), celebrado en Maspalomas (Las Palmas), donde especialistas de todo el país han analizado algunos de los nuevos retos de la especialidad.
Entre ellos, el aumento de pacientes transgénero en consulta, la necesidad de abordar patologías genitales históricamente invisibilizadas y el crecimiento sostenido de las ITS, especialmente entre población joven. Los dermatólogos han detectado un incremento significativo de personas transgénero atendidas en los últimos años, una realidad relacionada tanto con una mayor visibilidad social como con la incorporación progresiva de la dermatología a unidades específicas de acompañamiento.
“Las personas trans pueden consultar de forma más estructurada los problemas cutáneos asociados a los tratamientos hormonales y a los procesos de afirmación de género”, explican Juan Jiménez Cauhé, del Grupo Pedro Jaén de Madrid, y Daniel Ramos Rodríguez, del Hospital Universitario de Canarias y de la Unidad de Acompañamiento a Personas Transgénero de Santa Cruz de Tenerife.
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Las consultas más habituales están relacionadas con efectos secundarios derivados de las terapias hormonales, como acné o alopecia, especialmente frecuentes en hombres trans tratados con testosterona. Pero el papel de la dermatología también incluye el abordaje de complicaciones derivadas de cirugías de afirmación de género o la realización de procedimientos estéticos de feminización y masculinización facial.
La salud vulvar deja de ser invisible
Otro de los ámbitos que está ganando protagonismo dentro de la especialidad es la dermatología vulvar, centrada en patologías que durante años han permanecido poco diagnosticadas o infravaloradas. Entre las enfermedades más frecuentes figuran el liquen escleroso, el liquen plano, la psoriasis genital o distintas dermatitis inflamatorias, patologías que pueden provocar dolor, picor, irritación y un importante deterioro de la calidad de vida.
Beatriz Llombart, dermatóloga del Instituto Valenciano de Oncología, advirtió de que muchas pacientes conviven durante años con síntomas persistentes sin recibir una valoración adecuada. “Ante lesiones vulvares persistentes, atípicas o refractarias a tratamientos convencionales, el papel del dermatólogo es esencial”, subrayó.
Los especialistas también destacaron avances terapéuticos recientes basados en medicina regenerativa, como el uso de láseres ginecológicos, plasma rico en plaquetas o infiltraciones con factores de crecimiento.
Las ITS siguen creciendo en España
El congreso sirvió además para alertar sobre el aumento sostenido de las infecciones de transmisión sexual en España. Según el Informe de Vigilancia Epidemiológica de las ITS del Ministerio de Sanidad, enfermedades como la gonorrea y la sífilis acumulan ya más de veinte años de crecimiento continuado.
“La piel es muchas veces la puerta de entrada a estas enfermedades”, recordó Irene Fuertes de Vega, coordinadora del Grupo de Investigación de ITS y VIH de la AEDV. La especialista subrayó que los dermatólogos ocupan una posición clave tanto en el diagnóstico diferencial como en el manejo y prevención de estas infecciones.
Los expertos consideran que el aumento de este tipo de diagnósticos responde, por un lado, a una mejora de las técnicas diagnósticas, pero por otro también a cambios sociales y conductuales. Fuertes de Vega señaló especialmente el incremento observado entre jóvenes, posiblemente relacionado con déficits de información y educación sexual.
Ante este escenario, los especialistas insistieron en reforzar las estrategias de prevención y educación sexoafectiva. Como Healthy es Sexy, una campaña impulsada por la Fundación Piel Sana de la AEDV centrada en adolescentes y jóvenes. “Es fundamental invertir en prevención sin culpa, en educación sexoafectiva, atención a la diversidad y estrategias basadas en la evidencia”, defendió Irene Fuertes de Vega.