Las asociaciones de pacientes tienen un papel fundamental no solo en la defensa de los derechos de quienes conviven con una enfermedad, sino también en la promoción de la prevención y de entornos más saludables. Así lo defiende María Neira, directora del Departamento de Medio Ambiente, Cambio Climático y Salud de la Organización Mundial de la Salud (OMS) entre 2005 y 2025, quien hace un llamamiento a las organizaciones de pacientes para que se conviertan en agentes activos de transformación social bajo el enfoque de One Health o Una Salud.
En este vídeo, reflexiona sobre los grandes retos sanitarios actuales. Neira recuerda que muchas enfermedades podrían prevenirse si se actuara antes sobre los factores de riesgo que las provocan. Por ello, considera que las asociaciones de pacientes deben ampliar su ámbito de actuación más allá de la reivindicación asistencial y participar también en el debate sobre prevención, salud ambiental y protección de los ecosistemas.
“La unión hace la fuerza”, afirma la experta de la OMS, quien destaca que el movimiento asociativo representa una voz colectiva con capacidad para influir en las políticas públicas. “Todo lo que sea asociarse es muy potente”, señala, al tiempo que anima a los pacientes a seguir organizándose para defender sus necesidades y derechos.
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De pacientes a defensores de la prevención
María Neira cree que existe una pregunta que debe estar presente en cualquier reflexión sobre salud: “¿Por qué somos pacientes?”. A su juicio, detrás de muchas enfermedades existen factores prevenibles que deberían abordarse con más decisión desde las administraciones y la sociedad. “Hay que luchar por los derechos como pacientes, pero también influenciar sobre por qué sois pacientes”, explica.
En este sentido, considera que una mayor inversión en prevención podría reducir significativamente la carga de enfermedad. “Si se hubiera invertido más en prevención y se hubieran evitado ciertos tipos de riesgos, a lo mejor hoy no seríamos pacientes, seríamos ciudadanos con una salud perfecta”, sostiene.
La especialista subraya que la prevención no debe verse como una alternativa al tratamiento, sino como un complemento imprescindible. “Cuando aparece la enfermedad, por supuesto hay que tratarla con los mejores medios, las mejores técnicas, los mejores profesionales y la mejor innovación”, afirma. Pero añade que el verdadero reto está en actuar antes de que la enfermedad aparezca.
El enfoque One Health, una oportunidad para la salud
Durante su intervención, Neira pone el foco en el concepto de One Health o Una Salud, una estrategia cada vez más presente en organismos internacionales que reconoce la estrecha relación entre la salud humana, la salud animal y la salud de los ecosistemas. Para la exdirectora de la OMS, este enfoque constituye una herramienta clave para impulsar la prevención primaria. “Os invito a levantar vuestra voz sobre el concepto de One Health porque, en el fondo, es un concepto de prevención primaria”, asegura.
Según explica, la salud de las personas no puede entenderse de forma aislada. La contaminación, la degradación ambiental, el cambio climático o determinadas enfermedades de origen animal tienen un impacto directo sobre el bienestar de la población. “Para que yo tenga salud, tiene que haber salud animal y el ecosistema, el entorno y el ambiente que me rodean tienen que protegerme y no dañar mi salud”, resume.
Una llamada a la acción para las asociaciones
Las declaraciones de Neira llegan en un momento en el que el movimiento asociativo reclama cada vez más participación en la toma de decisiones sanitarias. Para la experta, las organizaciones de pacientes pueden desempeñar un papel decisivo no solo trasladando las necesidades de quienes conviven con una enfermedad, sino también impulsando cambios que eviten que otras personas enfermen en el futuro.
Su mensaje es claro: la innovación terapéutica y la atención sanitaria son esenciales, pero la salud del futuro dependerá también de la capacidad para actuar sobre las causas que generan enfermedad.
Por ello, invita a las asociaciones a convertirse en altavoces de una visión más amplia de la salud, que incorpore la protección del medio ambiente, la prevención de riesgos y la promoción de estilos de vida saludables. Un enfoque que, en palabras de Neira, permitiría aprovechar una “oportunidad fantástica”: lograr que menos personas tengan que convertirse en pacientes.