El acceso a la innovación sanitaria, la implantación de las biopsias líquidas, la equidad en el uso de biomarcadores y la necesidad de una ley estatal de cuidados paliativos fueron algunas de las principales reivindicaciones que la Asociación frente a la Metástasis: Innovación y Apoyo (ALMIA) trasladó durante su comparecencia ante la Comisión de Sanidad del Senado. La entidad defendió la necesidad de avanzar hacia un modelo que garantice que todas las personas con cáncer puedan acceder a los mismos recursos, con independencia de su lugar de residencia.

La presidenta de ALMIA, Pilar Fernández, y la secretaria de la asociación, Aida Fernández, expusieron ante los senadores las principales necesidades detectadas por las personas que conviven con cáncer metastásico, insistiendo en que los avances científicos solo cumplen su finalidad cuando llegan a tiempo a quienes los necesitan.

De hecho, durante su intervención, Pilar Fernández mostró la preocupación de la asociación por los retrasos que siguen produciéndose en el acceso a los tratamientos innovadores. Aunque reconoció los avances realizados para agilizar los procedimientos de evaluación y financiación de nuevos medicamentos, recordó que España continúa lejos del plazo de 180 días recomendado por la Unión Europea para que las innovaciones terapéuticas lleguen a los pacientes.

Biopsias líquidas y biomarcadores

La presidenta de ALMIA también señaló que, en los últimos dieciséis meses, sólo se han aprobado dos nuevos tratamientos para el cáncer de mama metastásico y advirtió de que las terapias dirigidas pierden parte de su potencial si no van acompañadas de las herramientas diagnósticas necesarias para identificar qué pacientes pueden beneficiarse de ellas.

En este sentido, en su discurso destacó la petición de incorporar las biopsias líquidas a la cartera común de servicios del Sistema Nacional de Salud. Según explicó Pilar Fernández, esta tecnología permite detectar alteraciones en el ADN tumoral circulante y anticipar la evolución de la enfermedad una media de 83 días antes de que los cambios sean visibles mediante las pruebas de imagen convencionales. Además, facilita la identificación de mutaciones y la selección de tratamientos personalizados en menos tiempo.

La asociación destacó igualmente el potencial de esta herramienta para mejorar la eficiencia del sistema sanitario, al reducir procedimientos invasivos, tratamientos ineficaces, ingresos hospitalarios y pruebas innecesarias. De hecho, recordó que el National Health Service (NHS) del Reino Unido ha estimado un ahorro de 11 millones de libras gracias a su utilización en pacientes con cáncer de pulmón.

Ley estatal de cuidados paliativos

Por su parte, Aida Fernández reclamó una estrategia nacional sobre biomarcadores que garantice un acceso homogéneo en todas las comunidades autónomas. A su juicio, el principal problema no radica en la regulación, sino en las diferencias existentes entre territorios en la disponibilidad de estas pruebas, la acreditación de los laboratorios y los modelos de financiación, unas desigualdades que, según afirmó, condicionan el acceso de los pacientes a la medicina de precisión.

La comparecencia también sirvió para reclamar la aprobación de una ley estatal de cuidados paliativos que establezca un marco común en todo el territorio nacional. Desde ALMIA recordaron que estos cuidados son fundamentales para aliviar los síntomas y preservar la calidad de vida de las personas con enfermedades graves, al tiempo que alertaron de que más de 80.000 personas fallecen cada año en España sin recibir la atención paliativa que precisan.

La asociación concluyó su intervención anunciando que continuará trasladando estas reivindicaciones a las distintas administraciones y organismos con capacidad de decisión, con el objetivo de avanzar hacia un sistema sanitario en el que la innovación, el diagnóstico de precisión y los cuidados lleguen en igualdad de condiciones a todas las personas con cáncer metastásico.