La aparición de nuevas sustancias psicoactivas está complicando cada vez más el abordaje clínico de personas con esquizofrenia y otros problemas graves de salud mental. Así lo advierten distintos expertos en patología dual, que alertan de que drogas como los cannabinoides sintéticos o las catinonas sintéticas pueden agravar los episodios psicóticos, aumentar las recaídas y dificultar notablemente la adherencia a los tratamientos.
La advertencia llega coincidiendo con el Día Mundial de la Esquizofrenia y se basa en una revisión de estudios presentada recientemente en el Congreso de Patología Dual celebrado en Valencia, impulsada por la Alianza Otsuka-Lundbeck y elaborada por psiquiatras especializados en este ámbito.
Los especialistas explican que estas nuevas drogas presentan características diferentes a las sustancias clásicas, tanto por su potencia como por la imprevisibilidad de sus efectos. “Estas nuevas sustancias no se encuentran fiscalizadas por los acuerdos internacionales y se ofrecen como alternativas legales a las drogas tradicionales”, explica Helen Dolengevich, jefa de sección de Psiquiatría del Programa de Patología Dual del Hospital Universitario del Henares de Madrid.
Según advierte, su fácil acceso y la baja percepción de riesgo favorecen el consumo, pese a que provocan “efectos más potentes, impredecibles y prolongados” y aumentan el riesgo de sobredosis y reacciones adversas inesperadas. Además, muchas de estas sustancias son difíciles de detectar mediante los análisis toxicológicos habituales, lo que complica todavía más el seguimiento clínico de los pacientes.
Más riesgo de psicosis y recaídas
La evidencia científica revisada confirma la relación entre el consumo de estas sustancias y la aparición o empeoramiento de síntomas psicóticos.
En algunos casos, los cannabinoides y catinonas sintéticas pueden desencadenar episodios psicóticos incluso en personas sin antecedentes psiquiátricos previos. En pacientes ya diagnosticados de esquizofrenia, el consumo puede provocar descompensaciones graves pese a que estuvieran previamente estabilizados.
“Aunque no puede hablarse de una relación causa-efecto única, sí sabemos que el consumo de estas sustancias se asocia claramente a la aparición y agravamiento de síntomas psicóticos”, señala Dolengevich. Los especialistas subrayan además que las crisis suelen ser más graves y prolongadas cuando intervienen este tipo de drogas sintéticas.
Pacientes especialmente vulnerables
Las personas con esquizofrenia y trastorno por consumo de sustancias forman parte de un grupo especialmente vulnerable. De hecho, entre el 60% y el 75% de los pacientes con esquizofrenia presenta además una adicción asociada o patología dual. La convivencia de ambos problemas de salud incrementa las dificultades sociales, el aislamiento, el desempleo y el estigma, además de empeorar el estado físico general y aumentar el riesgo de hospitalizaciones repetidas.
Uno de los grandes problemas es la adherencia terapéutica. El consumo de sustancias suele dificultar el seguimiento correcto de los tratamientos psiquiátricos y favorece el abandono, aumentando las recaídas y descompensaciones agudas. Ante esta situación, los expertos insisten en que el manejo clínico de estos pacientes debe ser integral y coordinado.
“Es esencial contar con tratamientos integrados y simultáneos”, defiende Francina Fonseca, directora del Institut de Salut Mental del Hospital del Mar y presidenta de la Societat Catalana de Psiquiatria i Salut Mental. La especialista advierte además de que en varias comunidades autónomas las redes de salud mental y adicciones siguen funcionando de manera separada, lo que dificulta la continuidad asistencial.
Para los expertos, el tratamiento debe combinar intervención psiquiátrica, atención a las adicciones, apoyo psicológico, recursos sociales y estrategias específicas para mejorar la adherencia terapéutica.
Más formación y sistemas de alerta
Los profesionales también reclaman disponer de información actualizada sobre nuevas drogas y reforzar los sistemas de alerta temprana para detectar rápidamente sustancias emergentes. La constante aparición de nuevas formulaciones y compuestos sintéticos obliga a actualizar continuamente el conocimiento clínico y toxicológico.
“Es importante contar con formación continuada de los profesionales y con redes coordinadas e integradas”, subraya Fonseca.
Por otra parte, los especialistas recuerdan que la patología dual continúa asociándose a un fuerte estigma social. Las personas con esquizofrenia y consumo de sustancias suelen enfrentarse a mayores barreras sociales y sanitarias, además de dificultades añadidas para acceder y mantenerse en los tratamientos.
Por eso, los expertos insisten en la necesidad de reforzar la prevención, la psicoeducación y la sensibilización social, especialmente entre población joven, donde el consumo de nuevas sustancias psicoactivas sigue creciendo.